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La verdadera elegida. — capítulo 9

¡Hola! Siento mucho haber tardado tanto en actualizar, pero mis profesores se han aliado con Voldemort y me quieren matar a base de deberes (les parecerá bonito). Quiero dedicar este capítulo a las siguientes personas:

Abril_ptt

alizzcevulturi

ANA-MALFOYGRANGER

Andrea1998

anerum

Anniedh

Avis Melark

blackheart22

Boo

cata_frey_emma

Cervena_dMellark

CielMalfoy

hyugaharuka87

ladyann94

lamagibruji

lily luna

Lovely Malfoy Black

Marie Cullen Potter

miss-potter17

My Summer

nalia malfoy

orora

RebekMalfoy

Sihrun

SofiPotter

thedreamer

Vanessa Elizabeth

vanessa peque

Yolo01

¡Muchas gracias por agregar a favoritos! Espero que os guste el capítulo. Dejen comentarios con consejos, opiniones y demás. Besos****J

Entré en el despacho de Dumbeldore nerviosa, pero intenté aparentar decisión y frialdad. Se me dio mejor de lo que pensaba.

-Oh, señorita Granger, que agradable sorpresa.-Dijo Dumbeldore dedicándome una sonrisa sincera.

-Me temo profesor, que no estoy aquí de visita.-Le dije seria.

-Por favor, siéntate.-Dijo mirándome por en cima de sus gafas. Me senté.-Muy bien, dime, ¿Qué te preocupa?

Saqué la carta que llevaba en mi bolso y se la di al profesor. La leyó y suspiró.

-Señorita Granger, no está bien leer las cartas ajenas.-Me dijo en un intento de desviar mi atención.

-Dumbeldore, castígueme y echeme la bronca otro día, ahora explíquese.-Le exigí.

Dios, ¿Le había hablado yo así a Dumbeldore? ¿A una de las personas que más admiraba en el mundo mágico? Me he vuelto loca. Dumbeldore se levantó de su sillón y empezó a dar vueltas. Se paró y me miró.

-Señorita Granger, tiene razón. Le debo una explicación. Pero he de decirle que lo que le voy a contar no puede decírselo a nadie, salvo a la señorita Sheridan, que es de confianza.-Me dijo. Yo asentí.-De acuerdo. Todo esto se remonta a la época de los fundadores de Hogwarts. Salazar Slytherin, tubo varios descendientes, y estos descendientes, otros, y así. Pero, de repente, todos los descendientes de la familia Slytherin, eran Squibs. Y esto siguió siendo así durante muchos siglos, hasta que naciste tú.

-¿Yo? ¿Qué tengo yo que ver en todo eso?-Pregunté.

-Por favor, déjeme terminar.-Dijo. Yo asentí.- El caso, es que había una profecía que decía, para resumir, que cuando la familia Slytherin recobrase sus poderes, la primera niña que fuese mágica de esta familia, sería la verdadera elegida para derrotar a Voldemort, y que hasta que no pudiese encontrar su verdadera casa, no podría derrotarle. Entonces, Voldemort amenazó al sombrero y le obligó a que te pusiera en Gryffindor, aunque tu siempre fuiste una Slytherin, pero no se notaba porque al estar rodeada del señor Potter y el señor Weasley, estos influyeron sobre usted (me extraña que no fuese al revés) y no pasó nada. Nosotros aún no sabíamos nada de la profecía. Cuando nos enteramos, decidimos hacer de nuevo la selección para que el sombrero para que te pusiera en Slytherin, que es donde debías estar.-Yo le miré sin comprender.-Seré directo. Usted es Hermione Jane Granger Slytherin.

Abrí mis ojos como platos. Lo que me acababa de contar Dumbeldore significaba que Harry no era el elegido, sino que era yo. También quería decir que cuando me pusieron en Slytherin no tenía nada que ver con mi cambio radical de personalidad. Además esto significaba que yo, ¡YO! Me tendría que enfrentar al mago más malo de todos los tiempos. Por poco me da un infarto.

-Pro-profesor, esto debe ser un error… yo…

-No es un error señorita Granger.

-Pero hay algo que no entiendo. ¿Por qué le pasó todo lo que le ha pasado a Harry si el no es el elegido?

-Todo fue una distracción de Voldemort para que no nos molestasemos en buscar cualquier otro metodo de derrortarle. Es decir, para que no supieramos que la verdadera elegida eres tu.

-¿Y por qué Voldemort no me mató en vez de tomarse todas esas molestias?

-Porque él tiene la esperanza de que te unas a él. La familia Slytherin siempre fue una familia muy poderosa. Realmente eran muy buenos magos. Y, bueno… hay algo más…

-¿Algo más? ¿Qué mas puede haber?

-La familia Slytherin también tiene una maldición. Todos los integrantes de esta familia pasan en su décimo sexto cumpleaños por… una especie de prueba. Que definirá si son de los buenos… o de los malos. Y me temo, señorita Granger, que de momento nadie de la familia Slytherin, ha sido de los buenos.

-Pero eso es imposible, mi cumpleaños fue el 19 de septiembre.

-No, no lo es. Tu autentico cumpleaños es el 21 de octubre.

-¿Y por que me han ocultado la fecha de mi cumpleaños?

-Siento decirte que no lo sé.

-Pero… pero… ¡Yo soy de las buenas!

-Verá, señorita Granger, pronto usted cambiará y verá las cosas de manera muy diferente. Ya sé que usted ha cambiado mucho este verano, por lo de su padre.-Dijo ¿Cómo diablos sabía eso?-Pero le aseguro que este cambio será drástico. Y no se podrá saber si usted es de las buenas o de las malas hasta la hora de la verdad. El cambio será de la noche a la mañana. Literalmente. Supongo que necesitará tiempo para digerir la noticia.-Yo asentí.

En ese momento, me percaté de un extraño mecanismo que no paraba de moverse que se hallaba en la mesa del director.

-Es un redactalocúpulo, acaba de escribir toda nuestra conversación.-Dijo Dumbeldore al ver que miraba el extraño objeto con curiosidad.

-Emm… Bueno, gracias señor… Adiós.-Dije levantándome y yendo hacía la puerta.

-Espere.-Me llamo. Sacó un par de hojas de el extraño mecanismo y me las dio.- Sé que tendrá mucho en lo que pensar, así que si quiere revisar algo… aquí tiene.

-Gra-gracias.-Dije.

Me fui a… no sabía a donde iba. ¿Yo Hermione Jane Granger Slytherin? ¿Yo la verdadera elegida? ¿Una maldición? ¿De los buenos o de los malos?Sentía mi cabeza dar vueltas. Me estaba mareando. No podía caminar en línea recta y finalmente me tuve que apoyar en una de las paredes para no caerme. Empecé a ver borroso. Sentí que me pesaban los párpados. Antes de desmayarme conseguí ver la figura de una persona que se acercaba corriendo hacía mi…

Me desperté con una luz artificial dándome directamente en los ojos. No veía con claridad pero poco a poco las imágenes iban tomando forma. Un rubio estaba sentado a mi lado mirando por una ventana. Estaba en la enfermería. Y el rubio era Malfoy. Parecía preocupado.

-¿A que viene esa cara?-Dije con una sonrisa incorporándome en la camilla.

-¡Granger!-Dijo él.

-¿Qué hago aquí?

-Te dio un bajón de azúcar. Te encontré y te llevé aquí.-Dijo. Me dio la impresión de que ocultaba algo.

-¿Y?-Pregunté.

-¿Y qué?

-¿Y nada más?

Malfoy cogió un trozo de papel de la mesilla y me lo dio. Era el papel en el que estaba escrita toda mi conversación con Dumbeldore.

-Que conste que para mí siempre serás una asquerosa sangre sucia.-Dijo

-Oh, mierda. ¡La has leído!-Le acusé.

-Si, si. Lo he leído. Pero juro no decirselo a nadie. Principalmente porque temo por mi vida.

-¡Morirás igualmente! ¡Mierda Malfoy! ¡Eres un maldito cotilla! ¡TE MATO!-Grité enfurecida.

Puse mis manos alrededor del cuello de Malfoy y comencé a estrangularle. De repente, la señora Pomfrey entró por la puerta.

-¡Estése quieta señorita Granger!-Gritó.

-No puede evitarlo, le gusta demasiado tocarme.-Me susurró Malfoy.

-No pude evitarlo, me gustaría demasiado matarlo.-Le susurré.

Nos lanzamos una mirada de puro odio.

-Señorita Granger, le ha dado un bajón de azúcar. Tiene que empezar a comer. ¡Algo aunque sea! Pero podrás irte ahora mismo si lo deseas-Me dijo. Tenía razón. Últimamente no comía.- Cambiando de tema, yo que tu no estrangularía a Malfoy. Es más tendrías que darle un beso.

-¿Un beso?-Pregunté confundida.

-Ya has oído Granger, un beso.-Dijo Malfoy sonriendo de medio lado.

-Si, un beso.-Dijo Pomfrey.-El señor Malfoy no se ha separado de usted desde que llegó. ¡Tres horas ahí sentado sin moverse de su lado!-Dicho esto, se fue.

Malfoy se había sonrojado muy levemente y yo le miraba con una media sonrisa burlona.

-No te hagas ilusiones, Granger. Solo me quedé porque el camisón que te ha puesto la señora Pomfrey no deja mucho a la imaginación.-Dijo Malfoy mirando para otro lado. Me sonrojé.

-Oh, pues que pena. Yo que pensaba darte un beso de recompensa…-Dije.

Malfoy me miró como si le hubiese dicho que mi amor secreto era Snape.

-¿En serio?-Preguntó.

-Ni lo sueñes Malfoy. Tengo novio.-Dije orgullosa.

-¿Y donde esta tu novio ahora Granger?

-No lo sé Malfoy. Además, solo han pasado tres horas. Es imposible que se haya enterado…

-Ya lo sabe todo Hogwarts, Granger. Tranquila, vinieron todos, salvo tu querida comadreja.-Dijo el rubio con malicia.

Entonces, las puertas de la enfermería se abrieron de golpe y entro mi pequeña rubia corriendo hacía mi.

-¡Quita Malfoy!-Gritó Allyson dándole un empujón provocando que el rubio se cayera al suelo para después abrazarme.

-¡AUH!-Gritó Malfoy desde el suelo.

Tanto Allyson como yo nos reímos.

-Me dijeron que te habías despertado. Vine a verte pero el hurón no se separaba de ti.-Dijo Allyson guiñándome un ojo.

-Ya, es que el pobre está muy salido.

-Hermione, está coladito por ti y tu lo estas por el.

-No empieces con tus paranoias Allyson.-Dije exasperada.

-Lo primero, que, para vuestra información, ¡sigo aquí! Lo segundo, Granger, admítelo, estás enamorada de mi. Y lo tercero, ¡Yo no estoy salido! Solo digo que si Granger tiene un buen cuerpo por mirar no pasa nada.-Dijo Malfoy.

-¡Largate Malfoy!-Dije sintiendo que mis mejillas me ardían.

Malfoy se levantó furioso y se dispuso a salir de la enfermería, pero justo antes de que saliera por la puerta…

-¡Malfoy!-Lo llamé. El se giró y me miró clavándome sus ojos directamente en los míos.-Gracias…-Dije agachando la mirada. Malfoy sonrió y se fue.-Ni una palabra.-Dije al ver que Allyson abría la boca para decir algo.

Mientras me cambiaba y tal, le conté a Allyson todo lo que me había contado Dumbeldore y le mostré el papel donde estaba escrita la conversación.

-Pues mira chica, no sé que decirte.-Dijo ella encogiéndose de hombros.

-Lo sé, lo sé. Todo esto es un lío-Dije.

-No lo digo por eso. Lo digo porque no me importa en lo más mínimo-Dijo. La miré extrañada.-No me mal interpretes. Quiero decir que no me importa si te apellidas Slytherin. Por mí como si te apellidas Pitijusmintún. Porque, aún así, sigues siendo tú. Y, bueno, como en tu caso vas a dar un cambio drástico según Dumbeldore, simplemente lo aceptaré porque eres mi amiga y siempre te querré.-Dijo ella.

-Oh, Allyson.-Dije dándole un enorme abrazo.

-No… puedo… ¡respirar!-Se quejó mi amiga. La solté.

Ambas reímos con ganas.

-Oye Allyson, ¿Fred vino a verme?-Le pregunté. La sonrisa de mi amiga se desvaneció.

-No. El muy idiota ha preferido entrenar para un partido de Quidditch.

-¿Pero el sabía lo que me había pasado?

-Si. Se lo dije yo.

Fred me miraba aterrorizado desde su escoba.

-¡FRED WEASLEY BAJA AHORA MISMO DE ESA ENDEMONIADA ESCOBA!-Grité.

Fred me hizo caso. En unos 20 segundos estaba en el suelo.

-¡Hermione! Me alegra saber que estas bien, iba a ir a verte pero…

-¡PERO EN VEZ DE VENIR A VER A TU NOVIA A LA ENFERMERIA PREFIERES ESTAR JUGANDO CON TU ESCOBITA!

-Hermione, tranquilízate, por favor, yo…

-¡¿Qué me tranquilize?! ¡¿QUE ME TRANQUILIZE?! ¡WEASLEY MÁS TE VALE QUE NO ME VUELVAS A HABLAR EN TU PÁTETICA EXISTENCIA! ¡HEMOS TERMINADO!

Cogí a Allyson de la muñeca y me fui al castillo. Por el camino, pude distinguir a Malfoy apoyado en un árbol sonriendo de medio lado. Lo había visto todo. Genial, ahora ni siquiera tendrá motivos para no acercarse a mi, pensé. Después vi como el rubio se fue al castillo.

Cuando llegamos había carrozas en la puerta. Un montón de alumnos se subían en ellas y entonces recordé que antes de todo esto, tenía pensado ir con mi pequeña rubia cotilla a Hosgmade.

-Querias ir a Hosgmade ¿no?-Le dije a Allyson

-Si, pero después de todo lo que ha pasado no creo que…

-¡Vamos!

Nos subimos a la carroza y partimos a Hosgmade. Al llegar, nada más bajarme pude distinguir a Malfoy comiéndose la boca de la asquerosa de Pansy Parkinson como si no existiera un mañana. Pude ver que miraba mi reacción de reojo. Me había quedado paralizada. Quería gritar, llorar, matar a alguien, romper cosas, lanzar cruccios, y volver a matar a alguien. Sentí unas ganas irrefrenables de coger una metralleta, apuntar a Pansy, y ¡TATATATATATATA! ¡Toma! ¡Por puta! Pero me contuve. Salí lo más rápido que pude de aquella escena con la mirada de Malfoy detrás. Allyson me siguió. Cuando llegué a un callejón, me senté en el suelo y rompí a llorar.

-Tranquila, Hermione. Solo quiere darte celos. Como tu con Fred.-Dijo Allyson.

-¡Me da igual lo que ese hurón oxigenado narcisista haga con su patética vida!-Grité.

-Hermione…

-¡Cállate! ¡Lo odio, lo odio! ¡LO ODIO!

Allyson estuvo allí consolándome durante media hora. La pregunta del millón. ¿Por qué lloraba? No era por Malfoy. No podía ser por Malfoy. ¿Qué por que no podía ser por el hurón? La respuesta es simple. Porque no. Y punto. No había más que pensar, me auto convencí, quiero decir, pensé.

Volvimos pronto al castillo y nos fuimos a la habitación. Ya eran las diez y media de la noche y estaba cansada. Había sido un día complicado, así que decidí dormirme. Sin cenar. Sabía que no debía. Pero no tenía ganas de bajar, ver a Malfoy, a la asquerosa comadreja Weasley, y escuchar a Ginny, Luna, Harry, Ron, y todos los demás preguntándome porque había roto con el pelirrojo egoista. Sin embargo, llegaron las cuatro de la madrugada y seguía sin poder dormir. Así que como siempre, decidí dar un paseo por Hogwarts. ¿Pero y si me encontraba con Malfoy? No, eso no podía pasar. Si me pasaba sería como si una loca psicópata estuviese escribiendo la historia de mi vida y le gustase ver sufrir a la gente porque, como ya he dicho antes, sería una loca psicópata (N/A: Que conste que me está insultando). Me levanté de la cama…