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La verdadera elegida. — capítulo 8

Me desperté con la luz del sol que me daba directamente en los ojos. Miré a mi alredor. No había sido un sueño… Estaba en Slytherin. Aunque ya había pasado algún tiempo, seguía sin acostumbrarme. Vi a Allyson que dormía placidamente en su cama. Parecía un angelito… que pena que luego se despertara, pensé. De repente, la palabra venganza surcó mi mente. Una sonrisa siniestra se formó en mis labios. Allyson me había tirado el otro día un vaso de agua. Bien, pues se la iba a devolver el doble de fuerte. Cogí mi caldero de pociones y fui al baño. Lo llené y me dirigí a la cama de mi amiga. Como pesa el maldito caldero, pensé.

-Allysoooon, despiertaaaaaa.- Dije aguantándome la risa.

-Mmmm, no quiero ir al cole mamá…-Dijo Allyson aún en el mundo de los sueños.

Vertí toda el agua del caldero sobre mi pequeña rubia que se levantó de un salto de la cama.

-¡AAAAHHHHH! ¡MAMÁ! ¡ME ATACAN LAS TRUCHAS!-Gritó.

Allyson, miró a su alrededor y se dio cuenta de la situación. Me miró con una cara de querer matarme y yo la miré inocentemente.

-¡HERMIONE JANE GRANGER!

-¿Qué pasa Allyson Sheridan?

-¡TE MATOOO!

Salimos las dos a correr por toda la habitación. Cuando Allyson estaba a punto de tocarme me di cuenta de la situación. Una rubia loca empapada de arriba a bajo de agua estaba persiguiendo a una castaña que para esquivarla se subía a camas sillones y mesas. Me empecé a reír a carcajadas y no pude evitar parar de correr. Allyson me alcanzó.

-Ahora te la devolveré yo.-Dijo Allyson tétricamente. Juro que esa rubia a veces me daba miedo.

Me empezó a hacer cosquillas sin parar durante lo que me parecieron horas, aunque solo habían pasado unos minutos. Cuando Allyson paró, yo seguía riéndome.

-Oh, genial, ahora yo también estoy empapada.-Dije.

Allyson rió con ganas. Nos duchamos y arreglamos.

-¿Qué haces con el uniforme puesto?-Preguntó Allyson.

-Pues para ir a clases tonta-Dije como si fuera obvio.

-¡Pero es que hoy no hay clases!

-¿Cómo que no?

-A ver lista, haz cuentas. Si han pasado cinco días desde que empezamos, ¿Qué día es hoy?-Dijo haciéndome burla.

-Sábado… Vale, vale, ya me cambio.

-Venga, a ver si te gusta como te he dejado la ropa.

-¿¡QUE!?-Grité aterrorizada.

-Te va a quedar genial Hermione, como el uniforme.-Dijo ella.

Me pasé una mano por la cara desesperada.

-¿Y has confeccionado toda, absolutamente toda mi ropa?-Dije, presa del pánico. Allyson asintió con una sonrisa traviesa. Yo suspiré exasperada. Cálmate, Hermione, cálmate, pensé.

-Además, seguro que a Malfoy le encanta…-Dijo con una sonrisa traviesa.

-Por favor, mátame.-Le supliqué.

-Venga, no será para tanto.-Me dijo.

Me dio un vestido que antes era de mis favoritos pero que ahora era demasiado provocativo. Mire a Allyson suplicante.

-Calla y póntelo-Me espetó.

Yo accedí a regañadientes.

Me puse la ropa en el baño y me miré al espejo. Esto fue lo que vi:

El vestido blaco se ceñia a mi cuerpo a la perfección. El vestido me llegaba por muy en cima de las rodillas mostrando mis piernas. Por poco no se me veía nada más. El vestido era palabra de honor y acentuaba mucho mi delantera. Tenía y un cinturón marrón a juego con un bolso y los zapatos.

Me miré boquiabierta. El vestido definitivamente recalcaba demasiado mis atributos femeninos, por decirlo así.

-¡Venga Hermione! ¡Sal ya!-Me dijo Allyson al otro lado de la puerta.

-¡No! ¡Estoy fatal!-Dije.

-¡Sal ahora mismo o tiro la puerta abajo!

-Vale, vale, ya salgo.-Dije resignada.

Salí del cuarto de baño y Allyson me miró de arriba abajo con los ojos abiertos como platos.

-Ya sé que me queda fatal, será mejor que me cambie…-Dije.

-¿¡Tu eres tonta o te pinchas agua del vater!? ¡Estás preciosa! ¡A Malfoy se le va a caer la baba cuando te vea!-Me gritó. Me sonroje bastante.

-¿No me puedo poner otra cosa?-Le dije.

-Rotundamente no.-Dijo cruzándose de brazos.

Salimos de la habitación y llegamos a la sala común donde estaban todos. La sala entera nos estaba mirando.

-Allyson, nos están mirando.-Le susurré a mi amiga.

-No Hermione, no. Te están mirando a ti.-Me dijo.

-Seguro que piensan que estoy haciendo el ridículo. Como cuando me "arréglaseles" el uniforme.

-No Hermione, te miran porque piensan que estas muy guapa.-Me dijo. Se hizo un pequeño silencio.-Te dije que a Malfoy se le iba a caer la baba.-Dijo guiñándome un ojo y señalando al rubio que me miraba embobado. Sentí mis mejillas arder.

-Vámonos ¿Vale?-Le supliqué.

-Está bien…

Nos dirigimos al gran salón. Por los pasillos todo el mundo se daba la vuelta para mirarme. Estábamos a punto de llegar al gran salón cuando Malfoy pasó por nuestro lado.

-Bonitas piernas Granger.-Me susurró para que solo yo pudiera oírle.

Pasó de largo como si ni siquiera me hubiera visto y entró al gran salón. Me había quedado en el sitio más roja que nunca.

-¿Qué te ha dicho?-Me preguntó Allyson.

-Nada, nada. Sigamos.-Dije recobrando la compostura.

Era extraño que mi pequeña rubia psicópata cotilla no insistiera, pero era mejor así. Cuando entré en el gran salón todas las miradas se posaron en mí. Yo solo quería que me tragase la tierra. Fred se acercó a mí y me dio un delicado beso en los labios. Me percaté de que un par de ojos grises lo fulminaban con la mirada. Yo sonreí.

-Estas… estas… preciosa.-Me dijo Fred.

-Gracias.-Dije sonriendo con timidez.-¿Es que ya le has contado a todos lo nuestro?-Le pregunté divertida mirando a Harry, Ginny, Ron, George y todos los demás de la mesa Gryffindor que nos miraban con una sonrisita.

-No pude evitar presumir un POQUITO de mi novia.-Dijo Fred.

-¿Un poquito?-Preguntó Allyson incrédula.

-Bueno… Puede que no haya hablado de otra cosa en todo el día…-Dijo Fred sonrojándose levemente. Los tres reímos con ganas.-¿Y tu eres…?

-Allyson Sheridan, una amiga de Hermione. De Slytherin.-Dijo mi amiga.

-Fred Weasley, novio de Hermione. De Gryffindor.-Dijo Fred.

Ambos sonrieron con amabilidad.

-Bueno, nosotras nos vamos ya a nuestra mesa.-Le dije a Fred.

Me giré y vi que Malfoy me estaba mirando. También noté como asesinaba a Fred con la mirada. Le dediqué una sonrisa satisfecha. Lo que estaba a punto de hacer iba a enfadar mucho a mi hurón. Espera… ¿Había dicho MI hurón? En fin, eso no importaba. Agarré a Fred de la camiseta y lo atraje hacía mi. Le di un largo y apasionado beso. Nos separamos cuando ya no pudimos seguir por falta de oxigeno. Fred sonreía como si le acabaran de decir que acababa de recibir un millón de galeones. De reojo, miré cual era la reacción de Malfoy. Estaba rojo por la rabia y apretaba tanto sus nudillos que en cualquier momento parecía que le iban a estallar. Yo simplemente me aguanté la risa. Allyson y yo nos dirigimos a nuestra mesa y nos sentamos tranquilamente.

-¿Qué ha sido eso?

-¿Qué ha sido que?

-Ese intento de celos a Malfoy, que por cierto te ha funcionado perfectamente.

-Yo no he intentado darle celos a Malfoy.

-Si lo has hecho. Te he visto.

Oh, dios. ¿Lo había hecho? Si, si lo he hecho. Eres mala Hermione, pensé. Una sonrisa macabra apareció de nuevo en mis labios como de la nada.

-Lo sabía.-Me dijo la rubia.

-Bueno, ¿Y si lo he hecho que?

-Hermione, no creo que sea buena idea darle celos a Malfoy.

-¿Y por qué no?

-Pues porque seguramente volverá a intentar liarse contigo, tu no te podrás resistir porque te gusta…

-¡No me gusta!

-…Y le acabarás poniendo los cuernos a Fred. Finalizó.

-A ver, Allyson. A mi no me gusta NADA el hurón oxigenado. Es cierto que por alguna razón que solo Merlín entiende, no me resisto a sus besos y demás, pero no creo que Malfoy haga nada cuando sabe que tengo novio.

-Hermione, Malfoy ha roto más relaciones que casanova. Y eso que ni siquiera le interesaban las chicas que rompían con su novio para estar con el. Imagina lo que hará contigo. Tú si que le interesas, y mucho.

No supe que responderle. Ahora si me arrepentía de haberle dado celos a Malfoy. No quería ponerle los cuernos a Fred, pero Malfoy me era… ¿Irresistible? Si, esa era la palabra. ¡PERO YO QUIERO A FRED! ¿No? Pues claro que si. Deja de pensar estupideces Hermione, me dije a mi misma. Terminamos de desayunar.

-Me tengo que ir a ver a Dumbeldore.-Informé a mi amiga.

-¿Por?

-Por lo de la carta.

-¿La tienes ahí?

-Si. ¿Nos vemos luego y nos vamos a Hosgmade?

-Vale.

Me dirigí al despacho de Dumbeldore. Llegué 547 pasos después. Hogwarts era realmente enorme. Llamé a la puerta con decisión. Iba a exigirle a Dumbeldore explicaciones.

-Adelante.-Dijo el profesor/director.

¡Hola! Espero que os haya gustado el capítulo. Quería pediros opinión y consejo para poder mejorar un poco la historia porque tengo la sensación de que no es muy interesante. Besos J