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La verdadera elegida. — capítulo 7

Me levanté de la cama haciendo el más mínimo ruido posible. De repente, Allyson se sentó en cama y dijo.

-¡NO HERMIONE! ¡NO DEJES QUE LAS MARMOTAS ME OBLIGUEN A BAILAR TANGO CON GOYLE! ¡NOOOOOOOOOOOO!-Gritó. Entonces se volvió a acostar y perecía tan dormida como antes.

Cuando mi corazón volvió a latir (El susto que me había dado Allyson era mortal), caminé despacio hacía la sala común. Me asomé. No había nadie. Me senté en un sillón que estaba próximo a la salida de la sala común (Por si acaso), y me puse a observar con más atención de lo que había hecho nunca dado que los estúpidos Slytherins cada vez que entraba por la puerta me miraban y hacían que me pusiese de los nervios y me acabara yendo. Era muy diferente de mi sala común. Bueno, de mi antigua sala común. La de Gryffindor era más pequeña, pero mucho más acogedora y estaba decorado de colores escarlata y dorado y había pequeñas figuritas de leones bordados en algunos sillones y tallados en algunas mesas. Sin embargo, la de Slytherin, era grande pero fría, estaba decorada con colores verdes esmeraldas y plateados, y había pequeñas figuritas de serpientes bordados en sillones y grabados en mesas. Los sillones eran muy cómodos, eso sí. Empecé a pensar en la carta que me había dado Harry. Al final, llegué a varias conclusiones:

  1. El sombrero mintió al ponerme en Gryffindor

  2. No soy quien creo ser.

Corro grave peligro.

Estoy destinada a algo.

No era mucho. Bueno, en realidad no era nada. Pero más no podía hacer con tan poca información. Mañana mismo iría a pedirle explicaciones al profesor Dumbeldore sin falta. Después recordé mis sueños. A veces, no sabes que ni cuando pasa, pero a partir de ese momento, ya nada es lo mismo. ¿Acaso me estaba diciendo mi subconsciente que ese era aquel momento que lo había cambiado todo, incluyéndome a mí? Entonces, vi una lechuza en la ventana de la sala común. Me acerqué a la ventana, la abrí y cogí la carta que llevaba en el pico. Nada más cogerla, la lechuza salió volando. Me senté de nuevo en el salón y la abrí.

Hermione:

¿Qué te pasa con Malfoy? Por favor, dímelo. Estoy preocupado por ti

Fred.

No me apetecía contestarle ahora, se lo diría mañana por la mañana.

-¿Granger?-Me llamó una voz.

Me giré de golpe y vi a Malfoy recostado sobre una pared. Si que tenía mala suerte…

-¿Qué es eso?-Me preguntó.

-Nada.-Dije demasiado rápido.

-Lo he visto, Granger. No lo niegues.-Dijo, a la vez que se acercaba lentamente hacía mí.

Cogió la carta que había dejado segundos atrás sobre la mesa. La leyó.

-Vaya… Me alegra saber que no le contaste nada a la comadreja. Así es todo mucho más… excitante. Además le romperías el corazón.-Me dijo.

-No seas imbécil. Lo que pasó la otra noche fue un gravísimo error que no volverá ha ocurrir. Además, yo a Fred no le gusto-Dije.

-Pues yo diría que si le gustas.

-Que no.

-Granger, lo sabe todo el mundo. Y volviendo a lo nuestro…

-No volverá a pasar Malfoy. Jamás.

-¿Estas segura?

-Venga, Malfoy déjate de rollos. ¿Desde cuando tienes "interés" en sangres sucias?-Dije haciendo comillas con los dedos al pronunciar la palabra interés.

-Desde que las sangres sucias están tan buenas-Dijo sin vergüenza, mientras me recorría con la mirada de arriba abajo.-Ahora te repito. ¿Estás segura?

-Si.-Dije alzando la cabeza con orgullo.

-¿De verdad?-Dijo el mientras se acercaba a mi. Nuestros rostros quedaron a pocos centímetros de distancia.

-S-si.-Mierda, mierda y más mierda. Me había temblado la voz. Y eso para Malfoy era como decir: No Malfoy, no estoy segura.

Malfoy se acercó poco a poco a mí y me empezó a besar el cuello mientras lentamente iba poniéndose en cima de mí. Me había quedado completamente paralizada sin saber que hacer. Debería quitarme a Malfoy de en cima y tirarlo al suelo y gritarle que no me volviera a tocar. Pero, por alguna extraña razón que no llegaba a entender, no quería. Poco a poco fui cediendo y dejándome llevar por Malfoy. No hacíamos más que besarnos y acariciarnos. Realmente el rubio sabía lo que hacía. Me sentía realmente bien. Malfoy besaba realmente bien. De repente, recobré la cordura.

-¡QUITA!-Grité dándole un empujón haciendo que se cayera al suelo.

-Dios, Granger. ¿Se puede saber que te pasa?

-No quiero que me vuelvas ni a besar, ni a tocar, ni siquiera a mirar.-Dije.

-¿Segura?-Preguntó Malfoy. No iba a volver a caer.

-Mira Malfoy, no quiero y punto.

-¿Sabes la de chicas que matarían por estar en tu lugar?

-Pues deberían ir a un psicólogo.

-¿Por qué eres tan odiosamente difícil?

-Porque no soy como las zorras con las que sueles ir.

-Vamos Granger, sé que te mueres por mi.

-Mira Malfoy, no me muero por ti. Eres un cretino orgulloso e irritante. Y por muy sexy que seas…-Me tapé la boca con las manos presa de pánico. ¿Había dicho que Malfoy era sexy? ¿Y delante de el? Soy idiota. Hermione eres gafe, asúmelo, pensé.

-¿Acabas de decir que soy sexy?-Dijo Malfoy sonriendo de medio lado. Esa sonrisa me ponía nerviosa.

-Emmmm… yo… esto…-Intenté decir. Pero ¿Qué podía decirle?

Malfoy me agarró por la cintura y me atrajo hacia el. Me miraba expectante. Yo no sabía que hacer.

-Las cosas son simples Granger, si quieres que hagamos como si nada hubiera pasado, vete ahora mismo. Sino,quédate, y ya veremos que pasa.-Dijo con una sonrisa pervertida.

¿Fácil? No. No quería irme. Espera, si que quería irme lo que pasaba es que quería estar mirando fijamente esos ojos grises durante horas. ¿Por qué? Ni idea. Esos ojos eran muy distintos a todos los que había visto.

-El tiempo para irte se agota Granger.-Me advirtió.

Tenía que irme de allí. Pero no podía. Esos ojos me lo impedían.

-Tres…-Empezó la cuenta atrás Malfoy.

Mierda, mierda, mierda.

-Dos…

Este es mi fin.

-Uno…

¡JODER!

-¿Interrumpo algo?-Dijo Allyson que me sonreía desde las escaleras. Malfoy y yo nos separamos.

-Creo que la respuesta es obvia Sheridan.-Dijo Malfoy molesto.

-Vale, vale. Ya me voy.-Dijo Allyson. Le iba a rogar, quiero decir pedir, que se quedara, pero ya se había ido.

-Bueno Granger, ya me diste tu respuesta.-Dijo Malfoy sonriendo.

-De eso nada. Nos interrumpieron. No cuenta.-Dije triunfante.

-Bueno pues volvemos a empezar.

-Sigue soñando hurón. Esto no volverá a pasar. Jamás. Esa es mi respuesta.

-No me sirve.

-¿Por qué no?

-Porque antes dijiste lo mismo y por poco lo hacemos en el sofá.-Me dijo. Me puse tan roja como el cabello de mi amiga Ginny.

-No volverá a ocurrir.

-Verás Granger, te equivocas. Yo siempre consigo lo que quiero. Y ahora te quiero a ti.-Me dijo. Yo abrí mucho los ojos poniéndome aun más roja.

-¿Tu te drogas o qué? Te he dicho que no conseguirás nada.

-Lo he conseguido ya dos veces Granger y no me será difícil volverlo a conseguir.

-Definitivamente te drogas.-Dije. Malfoy abrió la boca para contestar pero le interrumpí.- ¿Sabes que? Ahora mismo voy a coger mi capa de invisibilidad, y me voy a ir a algún sitio. Pero tú, te vas a quedar aquí. Y punto. ¿De acuerdo?

No esperé su respuesta. Subí, cogí la capa y bajé. Malfoy seguía allí.

-¿Y que pasa si te sigo Granger?-Me preguntó el hurón.

-Pues que no me temblará la mano para lanzarte un cruccio.-Le dije con una mirada asesina. El rubio simplemente sonreía.

Salí de la sala común y decidí ir a ver a Fred. Sabía que estaría dormido pero tenía ganas de verle y contárselo todo. Lo de la carta, y lo de Malfoy. Llegué a la sala común de Gryffindor. Subí las escaleras de los chicos y me dirigí a su habitación.

-Fred…-Le llamé en un susurro. Ni siquiera se movió.-Fred…-Intenté de nuevo un poco más alto. No había respuesta.- ¡FRED!-Grité ya irritada.

Fred abrió los ojos de golpe y me miró extrañado.

-¿Hermione? ¿Estoy soñando?-Preguntó mi, quiero decir el pelirrojo.

-No bobo. Anda calla y baja a la sala común.-Dije.

Fred se levantó y se encaminó conmigo a la sala común y nos sentamos en un sillón. Era extraño… pero tenía la sensación de que alguien me observaba.

-Fred tengo que contarte algo.

-¿A qué esperas entonces?

-Pero me tienes que prometer que no te vas a enfadar ni vas a matar a ninguna persona.

-No me enfadaré contigo pero lo de no matar a ninguna persona…

-Fred…-Le miré suplicando.

-Está bien… Cuenta.-Dijo.

Le conté con todo detalle lo de Malfoy. Le dije lo que había pasado y que no sabía porque no era capaz de apartarme cuando se acercaba a mi. Fred escuchaba en silencio y apretaba cada vez más el sillón.

-¿Y bien?-Pregunté cuando hube terminado.

-Hermione, te dije que no me iba a enfadar y lo voy a cumplir. Pero voy a matar a ese estúpido Malfoy.

-Fred me prometiste que no ibas a matar a nadie.

-No. Te prometí que no iba a matar a ninguna persona. Y yo voy a matar a un hurón.

-No. Por favor.-Dije.

-¿Y por qué no Hermione? ¿¡Acaso sientes algo por él!?-Gritó entrando en cólera.

-¡NO! Ni hablar. A mi me gusta… Otra persona…-Dije sonrojándome. Me moría por decirle que esa persona era el. Pero no me atrevía.

-¿Entonces por qué no quieres que le haga nada?

-No lo sé.-Admití.

-Está bien. No tocaré al hurón. Pero solo porque me lo has pedido tu.-Me dijo. Me sonrojé aún más.-Bueno… ¿Algo más?

Le conté lo de la carta.

-Me temo que no sé nada.

-La verdad es que me lo suponía. Pero necesitaba contárselo a alguien.-Dije.-Supongo que ahora me querrás preguntar cosas cómo por qué estoy en Slytherin y demás ¿no?

-En realidad solo tengo una pregunta y no tiene nada que ver con eso.-Dijo.

-Dispara.

-¿Quién te gusta?-Preguntó. Me quedé sin respiración.-Antes dijiste que te gustaba otra persona. ¿Quién es?

-Pu-pues…

-Venga dímelo.

-Es que si te lo digo a lo mejor no volvemos a ser nunca tan amigos.

-Mientras no sean ni Malfoy, ni Crabbe, ni Goyle, no pasará nada.-Dijo el divertido.

-No te creas…

-Venga dímeloooooo.- Dijo haciendo pucheritos.

Venga Hermione, tienes que decírselo. Puede que ahora estés en Slytherin pero en realidad eres una Gryffindor. ¡Y los Gryffindors son valientes!

-De acuerdo.-Dije al fin.

-Te escucho.-Dijo Fred que parecía tan nervioso como yo.

-Me gustas.-Dije en un susurro inaudible completamente sonrojada.

-¿Qué?

-Que me gustas.-Dije una milésima más alto.

-¿Qué que?

-Que me gustas.-Dije. Supuse que ya me había oído.

-Perdona Herms, ¿Me lo puedes repetir? Es que creo que te he oído decir una cosa pero es imposible.

-¡Mierda Fred! ¡QUE ME GUSTAS!-Dije. Me tapé la boca con las manos.

-¿D-de ver-verdad?-Dijo Fred que parecía que en cualquier momento iba a explotar de los nervios.

-Si.-Dije agachando la cabeza.-Pero ya sé que tu no sientes lo mismo. Así que supongo que será mejor que me vaya…-Dije a la vez que me levantaba.

-No.-Dijo el deteniéndome.

-¿No?-Pregunté extrañada.

-No.-Dijo el serio aunque sonrojado.-Hermione, júrame que no es una broma.-Me pidió.

-Te juro que no es una broma.

-En ese caso…

Me besó. Me sentí la chica más feliz de todo el planeta. ¡Fred sentía lo mismo por mi! Parecía imposible. Fred era tan… tan… perfecto.

Nos separamos lentamente cuando ya no nos quedó oxigeno.

-Eso… estuvo muy bien-Dijo Fred

-Si…Si que lo estuvo…-Dije.

-Entonces esto significa… ¿Qué estamos saliendo?

-Si… Bueno solo si tú quieres.

-Claro que quiero.- Dijo Fred con una gran (y bonita) sonrisa.-Creo que deberías irte ya a dormir… Sino mañana no podrás atender en clase. Aunque con lo que estudias ya te sabrás todo el libro ¿no?-Dijo Fred riendo.

-¿Acaso lo dudabas?-Contesté riendo también.-Tienes razón, debería irme. Te veo mañana entonces.-Dije a la vez que cogía la capa.

-Claro. Por cierto Hermione.

-¿Qué?

-Si veo a Malfoy a menos de 50 metros de ti lo trituro… Con lo que me has contado no me fío ni un pelo…-Dijo el con una sonrisa aunque lo decía en serio. Yo reí a modo de repuesta.

Me puse la capa y me dirigí hacia la puerta.

-Buenas noches princesa.-Me dijo Fred. Sentí como me ruborizaba.

-Buenas noches.-Dije.

Salí de la sala común de los Gryffindors feliz. De repente, alguien me agarró la capa y tiró de ella dejando que se me viese.

-Así que ahora sales con la comadreja ¿Eh, Granger?

-¡MALFOY! ¡TE DIJE QUE NO ME SUIGUIERAS IMBÉCIL NARCISISTA INSUFRIBLE HURÓN OXIGENADO!-Le grité furiosa.

-Voy a pasar por alto tu falta de respeto, sangre sucia. Solo te diré que no durareis mucho. Sé que estas loca por mí.-Dijo el con arrogancia.

-¡Ja! Por favor, Malfoy. No seas egocéntrico. Fred es mil veces mejor que tú en todo.-Dije.

-Más quisiera esa comadreja. Yo solo te aviso Granger. Pero tranquila, cuando compruebes lo que te digo, ya me suplicarás…

-Escúchame bien hurón. Antes prefiero que Voldemort me lance mil cruccios seguidos.

Dicho esto, me fui a mi a la sala común de Slytherin. Todo estaba a oscuras pero de repente se encendió una luz, y, para mi desgracia, no la había encendido yo

-¡CUENTAMELO TODO AHORA MISMO HERMIONE!-Gritó la rubia sentada en un sillón con cara de psicópata.

Menos mal que no soy la única loca aquí, pensé. Me obligó a contarle todo lo de Malfoy y lo de Fred con sumo detalle. También de paso le conté lo de la carta y mis sueños pero me dijo que no tenía ni idea y mi pequeña rubia cotilla siguió con lo que realmente la interesaba.

-No sé Herms… Yo me hubiera quedado con Malfoy…-Dijo Allyson.

-Por dios, Allyson. ¡Es Malfoy! El hurón oxigenado presumido, narcisista, insufrible, orgulloso, cabezota, cretino, imbécil, egocéntrico, arrogante,…

-Y muy pero que muy muy sexy.- Me cortó Allyson.

-Por muy sexy que sea y por muy bien que bese…

-¡Acabas de admitir que es sexy y que besa muy bien!-Gritó Allyson.

-Vaya Granger… ¿Hablando ya de mi?-Preguntó Malfoy que acababa de entrar por la puerta de la sala común. Allyson se disculpó con la mirada.

-Sigue soñando Malfoy, sigue soñando.-Dije con indiferencia. Desde que estaba en Slytherin había aprendido a mentir mejor.

-Granger, me temo que he escuchado toda la conversación.-Dijo Malfoy con una media sonrisa burlona. De esas que le sentaban tan bien y me hacían ponerme nerviosa. Oh, dios. ¿Había pensado yo eso?

Malfoy no me dio tiempo a responder y se fue a su habitación.

-Mira Hermione, sé que sientes algo por Malfoy.-Abrí la boca para protestar pero Allyson continuó.-También sé que ahora no lo reconocerás pero es así. Y sé que tú y Fred terminareis pronto porque uno de los dos no querrá seguir por miedo a estropear vuestra amistad. Entonces, Malfoy volverá a las andadas contigo y tú y él os acabareis enamorando.

-Yo no me voy a enamorar de Malfoy.-Dije algo sorprendida por lo que había dicho la rubia.

-¿Ves? Lo primero que has hecho es negar lo de Malfoy en vez de lo de Fred.-Dijo Allyson muy segura de lo que decía.

-Ya… pero… pero… ¡No me voy a enamorar de Malfoy por Merlín!-Dije en mi defensa. Sabía perfectamente que lo de Fred podía pasar aunque me entristecía la idea.

-Lo que tu digas Hermione, ahora vamos a la cama, tengo sueño.-Dijo Allyson bostezando.

-Si, mejor será. Solo espero no encontrarme con Malfoy también en mis sueños. Eso ya sería ser gafe.-Dije más para mí que para Allyson.

-¿¡Por qué Granger!? ¿¡Tienes miedo de tener sueños húmedos conmigo!?-Preguntó Malfoy desde su habitación.

-¡¡¡CIERRA EL PICO HURÓN!!!-Le grité

-¡Los hurones no tenemos pico!-Gritó.

-¿¡Así que admites que eres un hurón!?

-¡Puede! ¡Pero soy el hurón del que estás enamorada!

-¡Vete a la mierda Malfoy!-Le grité mientras agarraba a Allyson de la muñeca y la llevaba a la habitación.

Odio al hurón y amo a la comadreja… o eso creo…¡Pues claro que si! Me estaba volviendo loca. Solo esperaba que no me internasen en un manicomio.

-Te lo digo en serio, acabareis juntos.-Dijo Allyson antes de quedar profundamente dormida.

Ignoré su comentario y pronto caí en los brazos de Morfeo, pensando en Fred... Y en Malfoy...