La verdadera elegida. — capítulo 6
Estaba en el salón con mis padres. Mi madre no dejaba de llorar y mi padre me lanzaba miradas asesinas. Yo simplemente estaba ahí. Intentando olvidar las palabras que mi padre me había dicho antes, que ahora que lo pensaba, me suponía que solo me había dicho para dañarme y que no se lo contara a mi madre. No me habían impedido decírselo a mi madre, pero si habían conseguido hacerme daño.
-¿Pero por qué me has hecho esto?-Dijo mi madre entre sollozos.
-No seas tan exagerada, solo me acosté con ella dos veces.-Dijo mi padre. Me entraban ganas de pegarle una bofetada.-Y tú, Hermione, eres una maldita idiota. Lo has estropeado todo. Siempre lo estropeas todo. No eres más que una come libros sin personalidad. Si no hubieses dicho nada todos seriamos felices.-Dijo mi padre. Nada más decir eso, me levanté del sillón y le pegué una bofetada a mi padre.
-No quiero volverte a ver en mi vida. Quiero que te alejes de mi madre y de mí. Quiero que te largues de esta casa ahora mismo. Y lo harás. Ahora mismo. ¡LARGO!-Le grité a mi padre furiosa.
Mi padre subió hizo las maletas y se fue sin decir ni una sola palabra dando un portazo. Me quedé consolando a mi madre y cuando ya se hubo calmado subí a mi habitación. Estuve pensando en lo que me había dicho mi padre. Tenía razón. No era más que una simple empollona que se encerraba en sus libros. Pero en algo se había equivocado. Yo si tenía personalidad. Y a partir de ese momento lo iba a demostrar…
-Hermione, Hermione…-Oí de repente una voz lejana.-Venga Hermione…
Desperté confusa por mi sueño. De nuevo, había soñado con ese horrible recuero. Entonces me percaté de que estaba empapada de agua y vi a Allyson sosteniendo un vaso de agua en la mano.
-Anda, te has despertado. ¡FUNCIONA!-Exclamó Allyson.
Me levanté de la cama y empecé a perseguir a la rubia por toda la habitación hasta que la atrapé.
-Ahora sufrirás tu castigo.- Dicho esto, me reí con una risa malévola que hasta el propio Voldemort envidiaría y tiré a Allyson a la cama. Acto seguido, empecé a hacerle cosquillas, aunque tenía una sensación extraña en la boca...
-No…-Risa.- Por favor…-Risa.- Hermione para…-Risa.- ¡HERMIONE!-Risa.
Y así durante unos diez minutos.
-Bueno, me voy a la ducha.-Dije dejando a Allyson tirada en la cama, recobrando fuerzas después de mi ataque de cosquillas.
Cuando ya me hube duchado, vestido y arreglado salí de la habitación y vi que Allyson ya estaba lista.
-¿Nos vamos?-Pregunté.
-Nos vamos.
Bajamos a la sala común y pude ver a Malfoy y a Goyle hablando. ¡MALFOY! De repente mi memoria lo recordó todo. Biblioteca. Sección prohibida. Malfoy. Insultos. Beso. Malfoy. Mierda, mierda, mierda. Tranquilízate Hermione, no pasa nada, eso no cambia que os odiéis a muerte, tú finge que no pasó nada anoche, seguro que Malfoy hace lo mismo, pensé. Entonces me percaté de que me había quedado parada en medio de la sala común y que Allyson estaba intentando hacer que reaccionase. Pero en ese momento me importaba más la mirada que me estaba lanzando Malfoy. No supe descifrarla muy bien. Luego me percaté, de que toda la sala común me estaba mirando burlona. Así que miré a Allyson, sonreí y seguí caminando.
Decidí pasar del desayuno e ir directamente a las clases. Llegué a mi clase de encantamientos y empecé a sacarel libro, la pluma, y un bote de tinta. Estaba leyendo un poco el libro por en cima cuando una mano se posó sobre mi mesa. Alcé la vista para ver a cierto hurón oxigenado. Parecía…¿Nervioso?
-Granger, lo de anoche, olvídalo. Eso no pasó.-Dijo el muy serio.
Malfoy al ver mi enorme sonrisa me miraba extrañado. Pero es que yo, al oír decir eso al hurón, por poco no dí saltos de alegría. Cuanta satisfacción me produjo saber que nada había cambiado entre ese idiota y yo.
-Te juro Malfoy, que nada me alegra más que oírte decir eso.-Dije, manteniendo mi sonrisa.
Creo, que entre mis grandes señales de masoquismo, lo que me había pasado esta mañana al quedarme y con lo de ahora, Malfoy debía pensar que estaba loca. Y no se equivocaba.
-Pues eso.-Dijo Malfoy.
-Pues ya esta.-Le contesté
-Pues nada.
-Pues vale.
-Pues muy bien.
-Pues perfecto.
-¿Es que siempre te tienes que quedar con la última palabra come libros?
-Si.
-No te soporto.
-No te aguanto.
Malfoy bufó irritado y se fue ha su asiento detrás de mi. De repente, Allyson entró por la puerta (Ella, al igual que todos los demás exceptuándonos al hurón y a mi si habían ido a desayunar), y al vernos a Malfoy y a mi solos, y juntos se cabreó.
-Oye tú.- Malfoy se giró.-Si, tu, hurón volador. Si le has dicho lo más mínimo a Hermione, te juro que te mando un cruccio.-Dijo Allyson, muy cabreada.
-Tranquilízate Sheridan, no le he dicho nada. Al menos no hoy…-Dijo Malfoy.
-¿Cómo que hoy no?-Preguntó Allyson.
-Eso ya pregúntaselo a Granger, aunque dudo que te cuente la mejor parte.-Contestó el maldito, idiota, hipócrita, engreído, cretino, egocéntrico, narcisista, insufrible, imbécil, también conocido como Malfoy, que al acabar de decir la frase me guiñó un ojo mientras sonreía de medio lado burlón.
Yo no entendía a este hurón. Primero decía que no había pasado y luego soltaba algo como esto. Me entraron unas ganas irrefrenables de asesinarle entre terrible sufrimiento. No me había dado cuenta de que me había sonrojado bastante.
-Hermione, ¿Se puede saber de que está hablando Malfoy?-Preguntó Allyson.
-N-no te-tengo ni idea.-Intenté que al contestar no me temblara la voz. Intento fustrado. Malfoy, sin embargo, parecía disfrutar de la escena.
-¡Hermione! ¡No me mientas!-Me gritó irritada.
-Pero, en serio Allyson, no sé de que me estaba hablando…-Por lo menos no me había temblado la voz, pero aún así se notaba que mentía.
-No te molestes Sheridan, no te lo va a contar. Seguro que su orgullo se dañó mucho esa noche.-Dijo Malfoy mirándome burlón. Aún me sorprendía como el rubio daba en el clavo. Si, era verdad, esa noche fue para mí como si le hubiera dado una patada a mi orgullo.
-¿¡ESA NOCHE!? ¿¡QUE HACIAS TU CON MALFOY DE NOCHE!?-En ese momento, entraron todos los alumnos de Slytherin y Gryffindor, justamente para escuchar gritar esa frase que había dicho Allyson.
Todos me miraban con los ojos abiertos, salvo Allyson que me pedía disculpas con la mirada.
-N-no es lo que pe-pensais, yo… ¡No hay nada entre Malfoy y yo!-Grité nerviosa.
Harry y Ron me miraban como si les hubiera dicho que me había enamorado del hurón. Oh, ¿Por qué a mí? Quien iba a pensar que Merlín era un viejito sádico que se divertía causándome desgracias. Yo no era más que un juguetito en el que Merlín revolcaba todas sus ideas diabólicas.
Entonces la profesora Mcgonagall entró por la puerta poniendo orden. Allyson se sentó junto a mi.
-No es lo que piensas. No me he acostado con Malfoy. Te lo juro.-Le susurré. Ella asintió.
La clase siguió con normalidad. Como todas las demás. Quitando que Malfoy no paraba de mirarme con una media sonrisa burlona que me hacía ponerme nerviosa, y las miradas de Harry y Ron extrañados. Al terminar la jornada,Allyson y yo nos dirigimos al gran comedor para la hora de la comida. Nos sentamos en la mesa.
-A ver Hermione, ya me estas contando de que estaba hablando Malfoy.-Dijo Allyson. Abrí la boca para hablar pero me interrumpió.-Y ni se te ocurra decirme que no lo sabes.-Mierda. Allyson había dado en el clavo. Era justo lo que le iba a decir.
-De acuerdo, de acuerdo. Verás, al leer la carta que me dio Harry el otro día me quedó un poco confusa y no podía dormir. Así que decidí ir a dar una vuelta. Resumiendo, Malfoy me pilló en la sección prohibida y…bueno no sé muy bien como paso pero…-Dije.
-Dios, Hermione. ¿Pero qué? Estas completamente roja.
-Bueno… nosotros nos… nos… nos…-No podía decirlo. Me había quedado rayada.
-¿Vosotros os qué?
-Nos… nos…
-¡¿Qué?!
-¡¡¡QUE NOS BESAMOS MALDITA SEA!!! ¡¡¡TE JURO QUE ODIO A PARTIR DE AHORA ESA MALDITA BIBLIOTECA!!! ¡¡¡Y TAMBIÉN ODIO SLYTHERIN!!! ¡¡¡PERO SOBRETODO ODIO A ESE MALDITO HURÓN OXIGENADO!!!- Grité.
Acababa de soltar toda mi ira. Suspiré conforme y me puse a comer como si nada hubiera pasado mientras Allyson parecía haberse quedado en shock. De repente, me dí cuenta de que todo el comedor me estaba mirando. Giré lentamente la cabeza deseando con todas mis fuerzas que Malfoy no me estubiese mirando. Y, claro que como tengo tanta suerte, Malfoy me estaba mirando con una media sonrisa burlona en los labios. Por suerte, nadie sabía que yo llamaba así a Malfoy, exceptuando a Allyson y…
-¡¿QUÉ TU HICISTE QUE CON EL HURÓN OXIGENADO?!-Gritaron Fred, George, Ginny, Harry y Ron a la vez que venían hacía la mesa de Slytherin con los puños tan apretados que tenían los nudillos tan blancos como el mármol.
-N-no es l-lo que pe-pensáis.-Dije completamente roja.
Pude ver a Malfoy sonreír aun más, se veía a leguas que le encantaba lo que estaba pasando.
-¿¡Y ENTONCES QUE MIERDA ES HERMIONE!?-Gritó Harry tan rojo como el pelo de los Weasley.
Entonces Malfoy se acercó a nosotros.
-Tranquilizaos. Al fin de al cabo, es normal. Nadie se me resiste.-Dijo el maldito hurón hijo de la gran…
-¡¡¡LO MATO!!!-Gritó Harry, que se lanzó a por Malfoy.
-¡¡¡QUIETO!!!-Grité poniéndome entre los dos. Ambos me miraron un poco asustados por mi grito (Bueno, ellos y todos los alumnos y profesorado allí presente).
-¡¿Por qué mierda lo defiendes Hermione?!-Dijo Harry.
-Por gusto no es Harry. Por mi podrías partirle la cara ahora mismo.-Dije lanzando a Malfoy una mirada que hasta al mismo Lord Voldemort hubiera espantado. Malfoy me miró con autentico terror.-Pero no lo vas a hacer.-Sentencié con autoridad.
-¡¿Y por qué no?!-Gritó Harry.
-Para empezar, porque no debes hacerlo.
-¡Ahora mismo me la suda lo que deba hacer o no!
-Y también lo harás por mí. No quiero que le pegues
-¡Pero si antes dijiste por ti le podía romper la cara!
-Si. Pero he cambiado de opinión. He decidido que le partiré yo la cara en otro momento y en un lugar donde no haya cotillas.-Dije mirando con despreció a la gente que nos miraba.
-Bueno, pues tu le partes la cara cuando te de la gana, y yo me encargo ahora de triturarle cada hueso del cuerpo.-Dijo Fred que avanzó amenazadoramente hacía Malfoy. Menos mal que aún no me había quitado de en medio…
-No.-Dije.
-¿No?-Preguntó Fred.
-No.-Repetí.
-¿Por qué no?
-Porque no.
Fred me miró suplicando pero negué con la cabeza. Fred dejó de mirarme y miró hacía el hurón.
-Si te vuelves a acercar a Hermione estás muerto. Y te aseguro que tu muerte será lenta y dolorosa.-Dijo Fred despacio.
-Ambos sabemos que no puedes conmigo comadreja.-Dijo Malfoy desafiante.
-¿Qué insinuas?-Preguntó Allyson.
-No lo insinúo. Lo afirmo. Y afirmo que cuando me vuelva a acercar a la odiosa sangre sucia, que tener claro que lo haré, no podrá evitármelo este admirador secreto enamorado de Granger.-Dijo Malfoy. Fred se sonrojó muy levemente.
Tras lanzarse una mirada llena de odio, los Weasley, Harry y Malfoy se retiraron a sus respectivos sitios. Allyson y yo nos fuimos a la sala común.
-No me lo puedo creer. Te has besado con el chico más sexy de todo Hogwarts.-Dijo Allyson.
-¿Sexy? ¿Malfoy? ¿Tienes fiebre acaso? Además solo fue un error que nunca jamás se repetirá.-Dije
-Mira Hermione, Malfoy puede ser un autentico cretino y todo lo que tu quieras. Pero a mi me parece muy sexy.
-Realmente tienes fiebre.-Dije. Allyson bufó irritada.
-Bueno, cambiando de tema. ¿Desde cuando le gustas al segundo chico más sexy de Hogwarts?-Dijo Allyson con una sonrisa traviesa.
-¿Quién?
-Fred Weasley, obviamente.
-¿Qué? No, no. Solo somos amigos.
-¿Pero es que no lo viste? Por poco desfigura a Malfoy cuando se enteró de que os besasteis. Que por cierto, me tienes que contar todo detalle del beso luego.
-Bueno, todos los demás también.-Dije aparentando indiferencia. Aunque por dentro estaba a punto de dar saltos de alegría. Fred me llevaba gustando desde tercero.
-Pero él era distinto. Realmente parecía ser capaz de triturar a Malfoy y hechar los restos a los elfos.
-Lo que tu digas.-Dije dando por zanjada la conversación.
El resto de la tarde pasó sin altercados, al igual que en la cena, que lo único que pasó es que ciertos Malfoy no paraba de mirarme, al igual que Fred y Harry. Seguramente seguían enfadados.
Nos fuimos a acostar y de nuevo no podía dormir así que quise volver a dar una vuelta. No creo que me fuese a encontrar de nuevo con Malfoy, pensaba, sería demasiada mala suerte…Odio a ese hurón sexy… Espera. ¿Lo de sexy lo había pensado yo? Estoy completamente loca. Es más, creo que tengo alucinaciones…