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Historia 138078 — capítulo 20

  1. ¿Un Demonio puede Amar?

Los ojos oscuros se posaron en el suelo de piedra, bajaron encontrando un par de grilletes a sus pies. Estaba mareada, cansada y se sentía sofocada, levanto la mirada un poco. Algo extraño se dibujaba frente a ella. Después logró distinguir a Merlion, Blackstone y Satanás. Se movió lentamente sintiendo las cadenas de demonio atarla, junto a ella se encontraba Alec, quien parecía haber despertado tiempo atrás.

-- Son los cazadores mas atractivos de la familia, ¿lo sabían?.-- dijo Satanás mientras Isabelle se daba cuenta de que colgaba de una pared como en un calabozo, con las piernas y las manos encadenadas a la pared detrás de ellos.

-- Sabemos lo que le hiciste a Mikael Lightwood. La atormentaste hasta volverla loca y después la obligaste a mutilarse.-- espeto Isabelle mientras Alec se mantenía en silencio.

-- Magnus... ven por mi.-- susurró Alec. Isabelle creyó que su hermano se había vuelto loco.

-- No comprendes nada, mi hermosa Lightwood.-- murmuró Satanás deslizando las yemas ásperas de sus dedos sobre la mejilla de ella.--Ella era el instrumento de Raziel, yo solo la hice feliz. -- añadió Satanás sonriendo con placer.-- Existía una luz bella naciendo de esa hermosa criatura. Estaba destinada a algo más valioso de lo que los estúpidos nephilim pensaban. Pero no lo iba a lograr. Era manipulable, frágil, pura. Yo la amaba por ello.-- añadió.

-- Es imposible, los demonios no aman.-- espeto de nuevo Isabelle. Satanás torno una mirada iracunda hacia ella e igual que la última vez, su mano se deformo hasta ser una garra que la sujeto de la cabeza. Deslizo sus garras sobre su barbilla y corto con sus largas uñas la mejilla de Izzy, que pronto sangro.

-- No lo sabes. No eres demonio. Yo soy uno, y te puedo decir que si la ame. Pero la misión destinada para ella, impuesta por el propio ángel Raziel, tomo un rumbo diferente.-- dijo Satanás dejando ver detrás de él a la mujer de ojos violetas y al ángel que no reconocían como Raziel. Era diferente, hermoso, mortal.-- Raziel me la arrebato y la oculto entre los suyos mientras todos me daban caza. Logré enloquecer a su parabatai confundiéndolo, hiriéndolo. Todo caía como debía pues solo yo sería el único demonio con un descendiente nacido del cuerpo de un nephilim. Eso esperaba. El esconderla no causo nada en mí. Yo no desistí, la busque y la necesité hasta que la encontré. La hermosa Mikael Lightwood, mi dulce Mika.-- añadió mientras Alec deslizaba las manos por los grilletes. Su mano derecha tenía una marca que Isabelle no noto cuando despertó, la marca que le prestaba magia de Magnus. La cadena se deslizo por su mano aflojándose mientras su mano se tornaba lánguida.

-- Vimos que la acosabas hasta que ella no podía más. Solo tú podrías torturarla incluso en un lugar santo.-- dijo Alec evadiendo la mirada de sus captores. No debían notar lo que él hacía. 

-- No era acoso ni tortura. Yo la amaba. Ella me amo.-- dijo Satanás siseando mientras su rostro se deformaba. Un reflejo demoniaco que aterro a ambos cazadores.

-- ¡La violaste!.-- grito Isabelle casi segura de aquel acto tan vil.

-- No a mi dulce Mika. Ella era mi luz, y yo la ame tanto como ella me amó. Ella me entrego su cuerpo y... quedo embarazada. Como deseaba. Un ser que si nació. Hasta ese día los niños brujos nacidos de cazadores morían al nacer o no se gestaban. Pero él nació.-- dijo con una sonrisa contrayendo el rostro hasta la forma que tenía antes.-- Su hijo estaba destinado a nacer, a pesar de las runas en su piel, un ser como Sebastián Morgenstern, el primero de su especie.--añadió.-- Yo la sacaría de Idris y la llevaría a las Dimensiones Infernales como mi reina. Mi único amor. Pero...-- Satanás miro hacia el suelo. En un segundo el piso debajo de Blackstone se quebró. Este salto evadiendo la caída. Satanás era poderoso.-- Me lo arrebataron para que muriera maldiciendo con su sangre a la familia Lightwood.-- finalizó.

-- Tú lo asesinaste.-- dijo Alec aún horrorizado por aquella imagen. El bebé quebrándose y cubriendo a Mikael con su sangre.

-- Si un padre no ama a su hijo. ¿Por qué existe ese hijo?. Para nada.-- dijo él.-- Y ella pidió que su familia fuese maldita por la sangre de ese hijo. Así que...-- las palabras de Satanás eran frías y oscuras. Alec e Isabelle tragaron saliva aterrados de lo que podría suceder.-- El padre de Mikael, sintiéndola un error en su estirpe. Le ordenó a Edmund Herondale, un joven, casi un niño; que le arrancase la vida como acto piadoso. Él lo hizo. Ambas familias, los Lightwood y los Herondale, son igual de inmundos.-- Satanás miro a ambos hermanos. Sus ojos brillaban en tonalidades tan oscuras y vacías.

Alec había logrado liberar una mano. Intentó liberar las manos de Isabelle, pero el demonio se giró para mirarlos. Los ojos de él centelleaban. Alec detuvo su respiración y bajo la mirada fingiendo tener la mano dentro del grillete.

-- Entonces no hay maldición sobre destruir a los cazadores en mi familia.-- dijo Alec. Satanás se acerco a él, a sus ojos ellos estaban perfectamente encadenados. Deslizo un dedo por la barbilla de Alec y deslizo sus labios sobre los del joven. Alec sintió asco ante ese gesto.

-- Si la hay. Existe por mi mano, no la de ella.-- murmuró acercándose a Isabelle, deslizo sus labios sobre los de ella besándola con dulzura, como lo haría un amante.-- Ella volvería a mi con la sangre de su familia. Vendría a mi para siempre pero esa maldita familia Herondale también estaría involucrada. La maldición cociste en encontrar el instrumento más atroz de los nephilims y utilizarlo en su contra.-- añadió acariciando los asqueados rostros de ambos.-- Ellos me arrebataron a mi gran amor, ahora, ellos me lo devolverán. Así ella regresaría como mi reina y dominaríamos a los mundanos, brujos, vampiros, hijos de la luna y de Lilith.-- agregó casi expectante ante la idea. 

-- Pues Isabelle es una chica, ¿sabes?.-- dijo Alec ante la sorpresa de su hermana. Parecía solo guiar al demonio hacia ella.

-- Si pero no sé si ella vendría como mujer o como hombre. Y ya que tú eres el primer chico que ama a otros hombres dentro de la familia... posiblemente seas tú.-- dijo Satanás con una burla volviendo a acercarse a él. Alec miro con disgusto los labios del demonio acercarse a los suyos para besarlo.

-- ¡No toques a mi novio!.-- grito la voz de Magnus. 

Al girarse Satanás vio allí a Magnus y Simon de pie. Simon sostenía un arco y flechas. Magnus solo los rayos azules que brotaban de sus manos. La mirada enervada del demonio se torno hacia Blackstone.

-- Te ordené asesinarlo, solo así podrías tener a Alec. Respondiste que lo habías asesinado. No puedo hacerlo yo, su padre es un aliado poderoso siempre que no toque a su hijo adorado.-- dijo Satanás deformando su rostro de nuevo.-- Ahora muere.-- añadió extendiendo la mano. Al segundo Blackstone estallo en miles de ensangrentados trozos.-- Tendré que hacerlo todo yo.-- agregó tornando la mirada hacia Simon y Magnus.


Cuando el cuerpo de Clary, ensangrentado y lánguido yacía sobre el piso a los pies de Sebastián. Jace deseo correr hacia ella, abrazarla y protegerla. Por una vez no le importaba asesinar a Sebastián, pero era Jocelyn quién lo detenía jalandolo de la ropa. Su rostro horrorizado y herido palideció haciendo de sus rasgos una máscara de dolor. Fue Luke quien reaccionó corriendo hacia su hija antes de que la espada tocase el cuello de Clary. Como si ambos hubieran regresado a la realidad, Jace y Jocelyn se abalanzaron contra Sebastián, quien  los esperaba sonriendo. Extendió la espada dejando caer a la joven a sus pies. Hizo un ademán burlón hacia su madre y su pequeño hermano. Estos corrieron en su contra mientras el lobo lo atacaba, pero Sebastián solo lo arrojo con el hombro por los cielos. Sebastián se había sacudido al lobo con facilidad. Marco runas oscuras que irónicamente eran rojo sangre sobre su piel, estas lo hacían un ser indestructible. Al instante una horda de cazadores se arrojaron contra el invencible guerrero, pero ninguno lo debilitaba.

-- ¡Malditas runas oscuras!.-- pensó Jace. 

El enorme lobo se sentó junto a Clary aullando para atraer la atención de alguien. Jace y Jocelyn estaban tan enfrascados en la batalla que no ponían atención a nada. Pronto el cuerpo de un cazador se acerco con lentitud. Helen Blackthorn miro al lobo, ladeo la barbilla y este se arrojo a la batalla. Aline peleaba en la batalla más le había ordenado con la mirada ir a defender a la mujer que causo aquel infierno celestial. Las casas de la ciudad de cristal lucían peor que en la batalla anterior, entonces Helen pensó en Alicante, en los niños protegidos por los guerreros mayores, pensó en sus hermanos. 

Clary gruño y ella se inclinó observándola, marco más iratzaes y runas de trasfusión de sangre debilitándose. Los pasos lentos de un nephilim la tensaron, pero era Robert Lightwood.

-- Necesita más sangre, y más iratzaes. Morirás si solo le das tú la sangre.-- dijo Robert marcando la runa de transfusión. Helen lo miró al principio asombrada, después asintió y ambos tornaron la mirada hacia la batalla. Sebastián no lucía cansado e incluso parecía inmortal agitando la espada de plata. Terminada la trasfusión, Robert se incorporó para enfrentar a la amenaza en un solo hombre. 

Jace giraba con habilidad la daga brillante, pero Sebastián siempre era más hábil. El joven de cabello platinado odiaba todo lo que compartía con aquel joven de rizos dorados, era como si él le hubiese arrebatado lo que era suyo. Jace le arrebato a su padre, a su familia, a su hermana y con ella su corazón. No era que le importase mucho si Clary lo amaba o no, mientras ella estuviese con él, no le importaba. Así que dándole un golpe aturdió al joven de cabello dorado, lo sujeto del cuello y lo arrojo contra una saliente. Deslizo su espada sobre el aire feliz de decapitar a Jace. Quizás podría perdonar a Clary si él se marchaba de su mundo, para siempre. 

Sebastián sonrió dando un golpe fuerte. Una cabeza cayó y rodó por el piso bañando un cuerpo de sangre, sangre que caía a borbotones. 

Los ojos de Jace se dilataron por el horror de ver la cabeza de Robert Lightwood rodar por el piso. Maryse grito afectada. Eufórica se arrojo sin miramientos contra Sebastián buscando herirlo. Deslizo las piernas por el piso buscando desequilibrarlo, después dio dos puñetazos al estómago, uno detrás de otro con rapidez. Se giro en un salto golpeando la cabeza del joven con la bota. Lo atonto un segundo. Maryse extrajo su daga seraphin y la clavo en el pecho de este. Un gruñido la asombró. Sebastián estrecho la mirada mas lo que atrajo su atención fue la nephilim tras ellos, una que sujetaba a Clary.

Este le sonrió mientras dando un salto hacia atrás corría justo hacia Helen, que sostenía a Clary. Blackthorne lo miro con una mezcla de terror y aceptación. Moriría. Clary se  intento levantar. Su estela aún estaba en la mano de la Cazadora por lo cual la tomo con rapidez y marco con ella una runa en la mano que la sostenía. Al instante Helen salió volando por los aires para impactarse contra Aline Penhallow. Sebastián busco su trayectoria mientras caminaba hacia Clary. Sentía celos. Celos de todo el que tocase a su hermana. 

Todo aquello ocurrió en unos minutos. Clary cayó de nuevo al piso sin fuerza para ponerse en pie. Sebastián se acerco con demasiada lentitud. La mano temblorosa de Clary se aferro de la bota negra y pegajosa por la sangre. Sebastián la miro con consternación.

-- Mi vida por sus vidas. Déjalos ir, por favor, Jonathan.-- murmuró lentamente Clary. Sebastián jamás le negaba nada cuando lo llamaba Jonathan, así que sonrió inclinándose, golpeteo su espada contra el cuello de Clary.

-- Nos marcharemos. Solo tú y yo. Nadie más.-- ordenó Sebastián. Tomo a Clary en sus brazos y beso su cuello con delicadeza, con el amor de un amante. Clary enredo sus manos detrás del cuello de Sebastián como si escondiera su rostro en su pecho, pronto un ardor extraño invadió a Sebastián quien la aparto de él.-- ¿Qué?.-- añadió mientras tocaba con los dedos la runa marcada en su cuello. Había sido marcada con la estela de ella, el color rojo sangre daba la figura y forma de la runa.

-- Naciste uniendo tu vida a la de Jace, ahora morirás uniendo tu vida a la mía.-- murmuró Clary casi tan cansada que parecía desesperada por terminar con todo.

La espada mortal, aún clavada sobre la tierra dentro del pentagrama comenzó a emitir un sonido metálico. Ondas extrañas comenzaron a desplazarse por todo el lugar, de los cielos y hacia el piso. Una columna infernal se deslizo por el piso hasta encerrar a ambos, Sebastián abrazaba a Clary tan desesperado mientras sus cuerpos comenzaban a quemarse en vida, lenta y dolorosamente. Jace se arrojo con toda la fuerza de su cuerpo mas solo choco con la columna saliendo indemne. Golpeo con su daga la columna sin poder hacer nada para sacar a Clary de allí. Esta abrazada de Sebastián lo miro con tristeza, su cabello comenzaba a consumirse en cenizas.


Merlion sonreía a la espera del ataque de Magnus y Simon, mas estos solo eludían al hada buscando enfrentarse a Satanás. Alec cayo al piso rompiendo sus cadenas, se giro para liberar a su hermana, mas un poder anormal lo arrojo contra Simon mientras Satanás se deslizaba sin tocar el piso hasta Isabelle. Acaricio sus mejillas con lentitud, acerco su rostro hasta que la mirada desafiante de Isabelle chocase con la de Satanás. 

Satanás parpadeo. Observo allí unos ojos castaños, dulces, después vio vida, vio amor, vio un cambio, vio a un par de cazadores. Ella no era Mikael, no era el ángel que nació para amarlo, lo que implicaba que Alec si lo era. No había otra opción, no existían más Lightwood vivos, solo ellos. A no ser que hubiese sido Maximillian. De ser así destruiría él mismo a Sebastián por haberle arrancado la posibilidad de encontrarla de nuevo. Satanás rompió las cadenas de la joven dejándola caer, esta corrió hacia el grupo.

Merlion ataco a Simon cubriéndose de los rayos de Magnus. Simon disparo repetidamente flechas contra el hada clavando su cuerpo mas fue Satanás quien juntando las manos en puños creo un capullo que encerró a Merlion. Todo el que estaba con Satanás sabía que cuando no le fuera útil simplemente se deshacía de él. Dando una carcajada elevo las manos y Merlion fue reducido a una pasta pegajosa de sangre y vísceras. Torno la mirada hacia el grupo y estirando los dedos unas enredaderas sujetaron los pies del cuarteto haciéndolos caer al piso. Entonces Satanás, con un movimiento demasiado rápido, estaba ya frente a Alexander. Presionó la palma contra la frente de Alec desmayandolo en segundos.

Un brillo resalto de la lejanía, no era el mar de fuego celestial que Satanás ya tenía previsto, lo cual era curioso. Colocó a Alec en sus brazos y se desvaneció. El enfado de Magnus lo hizo gritar, sus manos se tornaron garras despedazo las ataduras resplandeciendo azul. 

-- ¡Se llevo a Alexander!.-- Magnus farfullo con furia. Parecía loco, frenético.

-- Irá donde esa extraña columna, la miro con inquietud. Aún podemos recuperar a mi hermano.-- dijo Isabelle poniéndose en pie. Magnus pareció calmarse ante esas palabras. Ninguno perdió un solo segundo para comenzar a moverse hacia la columna de fuego.-- Por cierto, tienes poderes asombrosos.-- añadió.

-- Solo a veces. Mi parte demonio, supongo.-- dijo Magnus dedicándole una sonrisa leve.


El fuego consumía con lentitud a ambos, Sebastián y Clary, que aferrados uno al otro sollozaban sin poder moverse. Una luz intensa y blanca abrió los cielos, dejando ver un par de siluetas. No eran tan monumentales como Clary recordaba pero eran ellos. Eran los ángeles Alexiel y Raziel que caminaban hacia ellos, no flotaban. Daban largos pasos como si solo caminasen sobre una superficie plana que nadie veía. Sus alas multicolores resplandecían como miles de arco iris que refulgentes enceguecían por segundos. Los Cazadores tragaron con fuerza y se llevaron las manos a la cara. 

Alexiel, con todo su esplendor, se acerco a la columna. Jace se arrojo a sus pies, suplicaría si era necesario. Mas de sus labios no emergió palabra alguna cuando Satanás apareció con Alec en brazos. Este se estremeció al despertar en brazos de Satanás. Lo golpeo para que lo soltase pero el demonio lo aferro con más fuerza.

-- Es ella. Mi Mikael esta en mis brazos, y ahora no podrás evitar que ella se quede a mi lado.-- grito Satanás presumiendo al joven de cabello negro. Raziel, con aquellas facciones inexpresivas, comenzó a reír sonoramente.

-- Ese no es Mikael. ¿Cómo es que no reconoces a la mujer que dices amar? Porque los demonios no aman y ella no te amaba.-- dijo Raziel cuya voz era fría y glacial. Los cazadores no salían de su estupor. Maryse quiso caminar hacia su hijo pero temía ofender al ángel; Simon, Isabelle y Magnus lograron deslizarse entre la multitud acercándose poco a poco.-- La protegí de ti y la hallaste. Ella no te amaba. ¡Tú la tomaste a la fuerza!.-- añadió incitando la furia de Satanás.-- El ser que sostienes es importante, en efecto. Pero no es ella, por que ella no ha nacido. Una generación más fuerte vendrá en algunos años.-- finalizo ahogando una risa hiriente para Satanás.-- Interferiste con mi primer regalo a mis nephilims, pero no lo harás con mi segundo y tercer regalo.-- finalizó secamente.

-- ¡Basta!.-- grito Alexiel extendiendo la mano dentro del fuego. Acarició los rostros cenicientos de ambos, aún no se consumían, parecía muy interesado en aquellos seres dentro de las llamas. Satanás miro a Alec, lo acerco a él y observo dentro de él unos ojos violetas, unas facciones angulosas y ojos almendrados. ¿Cómo había pasado por alto tan importante detalle?, después miro a Magnus Bane y a una cazadora lejos de ellos. La irritación arrebato un grito del demonio.

Satanás lo arrojo contra la columna de fuego. Pero fue Magnus quien de un salto se atravesó y lo atrapo. Satanás comenzó a tomar la forma de una extraña quimera entre dragón y pájaro, alado y con plumas, de la misma estatura humanoide que poseía. Se inclinó preparado para devorar a Alec y Magnus. Con un brazo reptiloide los separo, sujeto a Alec y lo arrojo contra una cazadora de sombras. 

La joven de cabello negro, rasgos asiáticos y tez blanca sintió el golpe del cuerpo de Alec. Se incorporó mirando al joven, sus mejillas, incluso en ese momento se tiñeron al ver la intensa belleza del cazador. Para ella era el cazador más hermoso.

-- ¿Estas bien?.-- pregunto Alec incorporándose. Ella asintió sin decir nada.

-- Que desperdicio que sea gay.-- pensó la joven al ver a Magnus correr a los brazos de Alec.

-- Sayuri KimTail.-- dijo Magnus reconociendo a la mujer que tiempo atrás le había robado un interés amoroso. Rechazando al segundo a la cazadora, Magnus torno la mirada hacia los ángeles. 

Satanás extendió una espada de Samael contra el ángel, la espada que fue de Sebastián, pero este ser celestial evito el golpe con la mayor facilidad. Clary pensó entonces con una burla que ese demonio no era tan incontenible como aseguraba ser. Solo un poco más poderoso, pero hasta él debía bajar la cabeza ante los ángeles.

-- Volveré. Mi venganza contra los Cazadores no desistirá jamás.-- dijo Satanás observando altivo a los ángeles y a los Cazadores antes de desvanecerse con una estridente carcajada. Los Cazadores aún se encontraban en shock. Poder ver y fascinarse con el ángel frente a ellos. El ángel pareció leer sus mentes pues torno la mirada hacia su pueblo.

-- Soy el ángel Raziel, Cazadores de Sombras.-- dijo la voz gélida del ángel.-- He visto todo lo que Valentine Morgenstern ha causado, todo lo que ellos han hecho.-- señalo a Clary y Sebastián.-- El Linaje Morgenstern debe ser destruido.-- agregó mientras las llamaradas se inflamaban arrancando gritos de asfixiante dolor en ambos.-- Deben ser consumidos.-- finalizo.

Las llamas rojas y doradas consumieron los cuerpos de los hermanos Morgenstern hasta las cenizas. Jace se golpeaba contra la pared invisible que los separaba. Miro sollozando como sus cuerpos quedaban en cenizas, nada de lo que fueron quedo.

++ Muchas Gracias por los comentarios. Gracias a los que siguen la historia y la han añadido a Favoritos. Espero que la disfruten.