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Historia 138078 — capítulo 21
- Alianza de Cazadores.
La columna de fuego consumió a Clary junto a Sebastián hasta que nada quedó. Jace los miro, a ambos ángeles, levanto del piso la espada que fue de Sebastián y la dirigió hacia ellos. Dio un salto alto, prácticamente queriendo volar contra ellos. Estocó con la espada al ángel pero este no sintió aflicción alguna y se aparto de él. El poderoso ángel Raziel lo observo con suficiencia, extendió las alas y un soplo anormal emergió de ellas. El viento, casi vivo, arremetió contra Jace estrellándolo contra el piso. Una fuerza invisible lo aplastó profundamente hasta casi dejarlo inconsciente.Un dolor intolerable le raspaba el cuerpo, pero no mayor al dolor que su corazón sentía.
-- Devuélvemela.-- ordenó Jace. Alec corrió hacia su parabattai, intento jalarlo del piso, mas el poder del ángel continuaba presionándolo.
-- Tú, nephilim estúpido, no comprendes que ella es más importante para nosotros de lo que es para ti.-- dijo el ángel Raziel precipitándose contra Jace. Desenvainó una daga idéntica a las seraphins y colocó la punta contra el cuello de Jace pero fue Alec quien con un solo movimiento tenía su propia daga en el cuello del ángel.
-- Perdónalo y perdóname. Pero no creo que debas actuar así.-- murmuró Alexander sosteniendo sin el menor temblor la daga contra el cuello del ángel. Magnus suspiró queriendo correr para protegerlo del enojo de los ángeles.
-- Es que el linaje de Valentine Morgenstern no ha perecido.-- dijo Alexiel estirando su oscura mano. Al segundo de las cenizas broto una silueta que se dividió en dos. Luz y oscuridad, sombra e imagen.
Uno era un ángel de cabello de fuego con alas blancas extendidas en su espalda, alas casi traslúcidas, que al ser atravesadas por la luz se fracturaba en colores arcoíricos. Ella resplandecía envestida con un atuendo angelical. Su hermoso rostro dejaba ver la belleza de un par de ojos verdes bordeados con tonos dorados, sus facciones casi inexpresivas a excepción de las leves líneas hechas por sus cejas que dejaban ver confusión. Su cabello de fuego se arremolinaba suelto detrás de ella, confundiéndose con sus alas multicolores.
A su lado, un ser oscuro y deformado, que mostraba miles de caras. Al principio se veía reflejado el propio Valentine, después se observo la imagen perfecta de Jace. Su cuerpo, una masa multiforme, se modelo con el rostro de Sebastián. Sus facciones se acentuaron con el resto de su silueta. Sus ojos oscuros, su cabello platinado y corto. Pero su semblante, que de hecho solía parecer cruel, se tornaba más... demoniaco. El rostro de ese demonio era hermoso pero resplandecía con maléfica expresión.
-- Su esencia humana fue reducida a cenizas.-- dijo el ángel Raziel a los Cazadores,a nadie en especial.-- Ahora sus naturalezas verdaderas tomaron su lugar.-- añadió hablando cerca de Alec. Después, en un parpadeo, desapareció ubicándose junto a lo que podría verse como el ángel Clary.
-- El poder de un demonio.-- murmuró Sebastian extasiado mientras Clary lucía deshumanizada y confundida.
-- Pero, Sebastián, no puedes permanecer aquí sin ser convocado.-- dijo el ángel Alexiel al instante en que un fulgor rojizo abrazaba a Sebastián. En un arranque de fuerza, el recién nacido demonio salto hacia Clary mas sus manos atravesaron su cuerpo ante la mirada inexpresiva de la joven angelical. Era intangible para él.
-- Márchate, Hijo de Valentine.-- ordenó Raziel mientras el espacio se rasgo en un extraño mar oscuro y miles de manos demoniacas emergieron de allí jaloneando a Sebastián.
-- Yo seré el mayor emperador de los Demonios. Los nephilims me tendrán terror.-- grito Sebastián mientras le dirigía una mirada a Jocelyn y Jace.
-- No será así.-- dijo Raziel extendiendo sus alas.-- Te prohíbo la entrada al mundo humano por siete siglos, hijo de Valentine Morgenstern.-- ordenó el ángel siendo marcado sobre el brazo de Sebastián un numero, un siete. La dimensión demoniaca trago a Sebastián con rapidez, mientras los cazadores se observaban y miraban a los ángeles en silencio. Estupefactos.
-- El Hijo de los Demonios es reclamado por los Demonios. Así que la Hija de los Ángeles es reclamada por los ángeles.-- dijo Alexiel extendiendo la mano hacia Clary, que como una muñeca graciosa y bella, pero carente de vida, se desplazo hacia el ángel.
-- ¡No!.-- grito Jace logrando incorporarse. Mas Jocelyn y los demás cazadores parecían pensar imposible el negarse a hacer algo contra los ángeles frente a ellos.
-- Sobrevivió a la Runa Oscura, la sangre del ángel la hace valiosa para nosotros. Ella es importante para el mundo celestial más de lo que lo es para ustedes.-- dijo Alexiel deslizando un dedo sobre los pómulos de Clary, sus ojos verdes sin fijarse en nada.
La belleza natural de Clary resplandeció divina. Raziel la observo y vio allí el destino. Clarissa Morgenstern debía existir como contra parte de Sebastián, un plan perfecto ideado por lo divino. Si la naturaleza de Sebastián se corrompía por los experimentos de Valentine, entonces esos mismos experimentos le darían la naturaleza angelical de Clary. Así debía ser, así estaba escrito. Ella sería una herramienta viva para una gran guerra celestial. Ella era un regalo divino como lo fue la nephilim Mikael Lightwood. Como un joven guerrero lo sería.
-- Satanás manipulo desde el principio a Lilith y a Sebastián solo con un único fin. El cual no pudo lograr.-- dijo Raziel con la misma mirada de aburrimiento que solía poseer.
-- La Runa oscura.-- dijo Alexiel.-- Un arte demoniaco perteneciente a Satanás, debió poseer el alma de la nephilim. Pero ella fue tan poderosa que pudo dominar ese arte, dominar el fuego divino que la consumía y pudo expulsar a la Corte Infernal solo con aquel poder, que era inherentemente oscuro en ella.-- añadió mientras sus ojos enfocaban a Jace. Este se derrumbo en el piso, arañando el suelo por la desesperación.
-- ¡Devuélvemela!, se los suplico.-- Jace miraba con dolor a los ángeles mas estos continuaban inexpresivos.
-- Hijo de Valentine, tú perteneces a los Cazadores.-- dijo el ángel Raziel.-- Tu naturaleza es similar a la de ellos, posees sangre angelical, pero... No eres como ella.-- cruzo sus manos sobre su pecho y sus alas se unieron detrás de su espalda. Jace pensó que no parecía un ángel, sino un murciélago blanco.-- Ella fue creada para ese fin. Ella nos pertenece.-- añadió.-- La Hija de los ángeles es reclamada por los ángeles, el hijo de los cazadores es reclamado por los cazadores, así debe de ser.-- finalizó.
-- En ellos residía el linaje de Valentine. Pero tú posees la sangre de los Herondale, eres distinto.-- las palabras del ángel Alexiel fueron dichas con dulzura.-- No eres requerido.-- añadió.
-- La sangre Herondale es pura, es de descendencia demoniaca tocada por el ángel Ithuriel.-- grito la firme voz de James Carstairs que se movía entre la multitud. Había retornado a Idris tan pronto como pudo.-- Nosotros morimos y vivimos agradecidos por su ayuda. Pero la joven nos pertenece tanto como les pertenece. Si era un obsequio para nosotros, entonces, devuélvenosla.-- añadió estirando el brazo con el bastón de cristal.
-- Ningún nephlim me puede obligar a ello.-- dijo Raziel. La mirada inexpresiva de Clary se torno humana, como si comprendiese algo que no había notado antes.
-- NO.-- dijo Clary apartándose de los ángeles. Estos la miraron asombrados. Simon y Jace la observaron con la esperanza brillando en sus rostros, pero los cazadores se horrorizaron.-- Soy una cazadora de Sombras, nací para permanecer junto a mi pueblo, no soy un ángel.-- añadió. Alexiel se sobresalto como si hubiese dicho alguna ofensa en su contra.
-- La naturaleza humana es traidora, tu debes estar con nosotros, eres más importante para nosotros que para ellos.-- dijo Raziel intentando disuadir a la joven angelical. Ante el rechazo de ella, el ángel sujeto por las alas a Clary. Su tamaño casi normal aumento hasta verse como un gigante que sujetaba un ángel de juguete.
-- Sé el por que te soy valiosa.-- dijo Clary tornando la angelical mirada hacia Alexiel.-- Lo veo. Pero eso sucederá en mucho tiempo. Mi deber es con los cazadores de sombras, y cuando mi deber mortal termine, puedes reclamar mi alma.-- añadió mientras los ángeles se mantenían ilegibles.-- No soy una muñeca creada para hacer cumplir tus deseos. Me haz protegido, y te estoy agradecida. Me haz mostrado las runas y su poder, me permites crearlas, me haz elegido y te lo agradezco.-- añadió aligerando su expresión. La belleza divina la volvía perfecta.-- Soy una cazadora que antes no sabía nada de su propio linaje. Ahora no es así.-- continúo hablando.-- Te lo suplico.-- finalizo bajando la mirada e inclinando el rostro. Raziel la liberó.
Raziel la contemplo por largos minutos. Después, de un solo tirón, le arranco las alas con torturante lentitud, dejándola caer. La sangre la baño, pues parecía no detenerse. Las alas traslúcidas se desvanecieron mientras el cuerpo desgarrado de Clary se arrastraba. Jace quiso ir por ella pero su cuerpo no se movía, como con Satanás. Magnus comprendió que era más bien una virtud divina, aquella imposibilidad de movimiento. El cuerpo de Clary perdió la luz y sus ropas angelicales se tiñeron por la sangre. Un dolor que un ángel no poseía, el dolor que solo los humanos tenían.
Alexiel bajo al suelo, allí donde la joven se retorcía, y colocó una mano sobre su frente. Borro todo conocimiento de las runas oscuras, le arrebato el fuego divino que dejaba de consumirla, incluso le quito los recuerdos de planes angelicales y todo recuerdo que le brindaba un carácter que no le pertenezca como cazador. Ella había elegido y lo que fue divino, que la toco, ahora debía desvanecerse. Clarissa mantenía su esencia intacta. No murió y resurgió, solo paso la prueba de los ángeles que la preparaban para una futura guerra, donde su poder les serviría.
-- Aún eres valiosa.-- dijo Alexiel mientras el cuerpo de la nephilim se contorsionaba atormentado por el dolor de caer de la gracia divina.
Clary arañó el piso hasta que sus dedos sangraron. Sin iratzaes en su cuerpo, parecía que moriría desangrada. Dio un alarido que saco a Jace de su estupor. Este corrió hasta ella mientras su cuerpo inconsciente parecía convulsionar. Jace la abrazo sintiendo la pegajosa sangre de las ropas en ella. Iratzaes fueron marcados mas se desvanecían unos tras otros.
-- Por sobre toda ley de cazadores habrá tres más importantes.-- ordenó Raziel cruzando los brazos con severidad. La Cónsul Penhallow y los demás cazadores sentían tal orgullo de presenciar un decreto del ángel.-- Primero: Los cazadores deberán proteger a mundanos y subterráneos por igual, pues ellos no son impuros y poseen almas. Incluso podrán opinar en lo que concierna a los cazadores, o hasta unir sus vidas a las de ellos. No olviden que ustedes existen para protegerlos no para destruirlos. Recuerden eso.-- ordenó el ángel brillando con intensidad. Los cazadores se arrodillaban unos tras otros ante el ángel.
-- Segundo: Los Cazadores de Sombras, seguidores de las leyes, deberán destruir a todo cazador que invoque un ángel o un demonio, si un brujo invoca demonios, solo será destruido si es en ofensa de las leyes de los cazadores. No habrá más botines o saqueos a submundos.-- dijo Alexiel.-- Ellos no están subyugados a ustedes, ustedes deben protegerlos a ellos.-- Sus ojos brillaron dorados con el entendimiento de que esto los hacía únicos y daba igualdad a los subterráneos. Hubo sonidos de desaprobación mas la mirada fría del ángel acallo todo sonido.
-- Tercero: Escuchen con atención nephilims. Ella.-- el ángel Raziel señaló a Clary aun aferrada a Jace.-- y él.-- agregó señalando a Jace.-- Son la promesa de una segunda alianza mía con su pueblo. Ella ha renunciado a las dimensiones celestiales por ustedes, así que deben respetar ese sacrificio. Si un cazador o subterráneo derrama una sola gota de su sangre, los ángeles bajaremos a raudales solo para hacer justicia sobre el pueblo completo que haya osado herirla. Ya sea cazadores o subterráneos.-- añadió en tal tono dominante que se sintió una oleada de terror entre los valientes nephilims.
-- La dinastía Morgenstern ha sido redimida, por tanto, no será borrado de las familias de Cazadores.-- ordenó Alexiel desvaneciéndose en el haz de luz cegante.
-- Cazadores de Sombras existen para proteger a los mundanos y subterráneos de los demonios. Es la ley más sagrada.-- añadió desvaneciéndose como una llamarada.
El mundo de cazadores de Sombras había cambiado en un solo segundo ante la mirada de los aliados que pelearon con ellos. Hadas, Vampiros, Hombres lobo y brujos eran iguales a los mundanos, haciendo el deber de los cazadores protegerlos.
En cuanto el rastro de los ángeles se hubo desvanecido, Jocelyn y Luke corrieron hacia Clary, quien aún sangraba como si le fuese arrebatado una extremidad. James Carstairs corrió hacia ella y apartando a Jace de Clary marco iratzaes que solo los hermanos conocían. Una tras otra las runas fueron marcadas sobre ella deteniendo la hemorragia, curando su espalda sangrante. James no pregunto, solo tomo el brazo de Jace y marco en él una runa que le daba sangre como el fluir que llego a unir a Alec y Magnus.
Poco a poco los Cazadores comenzaron a moverse reconociendo los decesos ante la batalla contra los demonios de la corte Infernal, luego los cadáveres que la lucha con Sebastián dejo.
Fue Isabelle quien grito al reconocer la cabeza de Robert en un extremo. Aferrada de Simon, enterró el rostro en su pecho sollozando. Alec se mantuvo estoico mientras Maryse lloraba nuevamente la pérdida de su esposo.
James Carstairs miro el rostro de Clary y sin preguntar nada la levanto en brazos y miro alrededor. Fue Jocelyn quien comenzó a caminar dirigiendo al joven hacia la que fue casa de Amatis. Ahora quizás le pertenecía a Jace por ser un Herondale o a Luke por ser su hermano.
Clary se mantuvo dormida, casi en coma, durante siete días. James Carstairs y Jace no se apartaban de su lado. Los celos de Jace no se aplacaban jamás y temía que el hermano Zacharias hubiese adquirido un interés en ella. Jem cuidaba de la joven curando sus heridas con rituales que los hermanos no podían revelar pero que no divulgarían ni Jace ni ninguno que rodease a la joven.
-- No es lo que piensas.-- dijo Jem mientras Jace levanto la mirada hacia él.-- Me recuerda a Charlotte y a Henry. Los amaba a ambos, fueron parte de mi vida y el verla me hace pensar en ellos.-- añadió.
-- Ancestros de Clary, supongo.-- respondió sin mirarlo. Jem era amable pero... tuvo rivales como Simon y Sebastián, no podía confiarse de una mirada amable.
-- He vivido muchos años Jace Herondale.-- dijo Jem, mas Jace dio un gruñido.-- Perdón. Jace Lightwood.-- añadió mientras un suspiro señalaba que Clary despertaría por fin.
Sus verdes ojos se abrieron con lentitud observando a Jace allí. Extendió los dedos queriendo tocarlo y él se inclinó para besarla.
Clary. Su Clary. Se encontraba a salvo, la batalla había terminado y ella había logrado el mayor milagro y sacrificio de todos. Si los ángeles no hubiesen aparecido, ella hubiese muerto por salvar a los cazadores llevándose a Sebastián con ella. El valor que le había arrebatado el corazón era ahora una mayor virtud en ella. La amaba y no quería dejarla ir.
-- Te quiero mucho, Jace.-- murmuró Clary. Parecía tener una voz casi apagada.
-- Eres todo para mi. Clary.-- respondió él.
Los días siguientes Clarissa continuaba en reposo. Ser un ángel y después ser nephilim en un solo día era agotador y ella tendría que esperar al menos un mes para moverse u otra cosa. Un mes que detestaría pasar en Idris, con su calma y su silencio. Extrañaba Nueva York, y ella sabía que pronto volvería.
Aquella tarde habría una reunión del Consejo para todos, sin excepción entre niños y adultos. Solo Simon se había quedado con Clary para cuidarla. Habían pasado las horas conversando como las noches que pasaban escuchando música, tanto tiempo atrás. Clarissa había notado que Sayuri KimTail pasaba su tiempo rondando a Alec.
Magnus había mencionado que dos semanas antes de conocer a Alexander Lightwood, él había tenido un interés amoroso por un mundano, pero la cazadora Sayuri también sintió aquel interés siendo al final quien robase el corazón del joven en disputa. Parte de él se lo agradecía pues así pudo unir su camino al de Alec, pero, aún despreciaba a la cazadora que parecía tener el mismo gusto en hombres que él. Sayuri lo dejo soltero y vulnerable para seducir al cazador y ahora el interés de la joven le molestaba.
Las puertas se abrieron sacando a Clary de su cotilleo con Simon sobre los asuntos amorosos de Magnus Bane. Era una ondina descalza cuyo rostro y formas incitaba al más calmado de los Hermanos silenciosos. Simon se acomodó junto a Clary mientras la mujer de exuberante belleza camino hacia Clarissa.
-- Soy Darcy, la princesa de las hadas. Mi deber es agradecerte tu acto de nobleza y honor. Ahora no somos marginales, somos orgullosamente aliados de los cazadores.-- dijo la ondina suavemente. Clary pensó en la diferencia entre la reina y esta mujer.-- Así que mi deber como nueva Reina de las Hadas es declarar mi lealtad ante ti.-- añadió Darcy inclinándose ante Clary, esta asintió aturdida. Simon la miraba con orgullo. La ondina se acerco con lentitud y beso los labios de Clary ante la mirada de asombro y leve excitación de Simon. La puerta se abrió.
Jace quedo asombrado ante lo que veía. Las largas manos de la ondina se enredaron en el rojo cabello de Clary, mientras sujetaba su rostro intensificando el beso. Clarissa parecía aturdida, adormilada o desmayada. No parpadeo hasta que el beso termino y la ondina se aparto de ella. Jace se acerco en una zancada hasta estar frente a Clary y la alejo de la ondina.
-- Es la manera de las hadas de sellar un pacto de lealtad. Mi alianza es contigo, Reina Nephilim.-- añadió ella apartándose de Clary quien estaba más que asombrada, aturdida y sonrojada. Su rostro casi se perdía con los tonos de su cabello.
-- Eso fue de alta clase.-- se burló Simon. Su mirada aún se mostraba burlona y asombrada.
-- ¿Eso era necesario?.-- pregunto Clary hacia la Reina Darcy que se alejaba. Esta se giro y le sonrió.
-- Los Morgenstern siempre seducen a las hadas. No es nuestra culpa.-- respondió ella sonriendo mientras se apartaba de la mano de un fornido cazador de Sombras. Recordaba esa mención antes. La hija de la Reina Sealie se había enamorado de un Cazador de Sombras y había abandonado todo por él.
-- Eso fue caliente.-- murmuró Jace, esta le clavo una mirada de molestia por lo que Jace solo sonrió con lentitud.-- Claro que no comparto ni nada y te había dicho que si besabas a una mujer me dejaras ver.-- añadió mientras Simon se burlaba abiertamente.
-- Las Hadas son extrañas.-- murmuró Clary.
Jace miro por la ventana esperando ver pasar a la ondina mas lo que cruzo su campo visual fue un ser diferente. Su cabello negro relucía como si estuviese húmedo, su tez levemente bronceada, sus ojos azules enmarcados por largas pestañas se fijaron en él, sus cejas se arquearon con diversión mientras Jace dio un jadeo, algo en él le decía que aquel hombre era cercano a él de una manera que no comprendía. El hombre caminaba del brazo de una mujer de cabello rubio, ambos con ropas demasiado antiguas.
Magnus se hallaba sentado en el enorme sofá de la casa que fue de Amatis, él mismo lo había traído para su comodidad. En un extremo Simon e Isabelle se besaban, su relación parecía solidificarse cada cierto tiempo. Magnus esperaba que Alec regresara, para su horror salía muchas veces con Sayuri, y aún cuando no quería sentir celos, no podía evitarlo. La puerta se abrió y él espero que alguien entrase, mas la mujer que se asomó era rubia, de cabello rizado y sostenía un paraguas a pesar de que sus ropas eran modernas, él la reconoció. Ante sus ojos un hombre se asomo con ella, Magnus casi salta al verlos. Era Will Herondale, era su amigo cazador de Sombras, el que lo invito a su boda. Era Will.
Magnus corrió hacia la puerta buscando con la mirada a la pareja que se desvaneció. Vio a lo lejos la silueta de Will.
Jem Carstaris había regresado de su viaje poco antes de que la marea de fuego arremetiera contra los demonios, se asombro con todos por la presencia de los ángeles y sonrió ante la resolución que los Cazadores habían obtenido, a pesar de las muertes injustas y los heridos que se recuperarían pronto, Magnus lo había apartado de la pelea, por afecto y recuerdo de Will, pensaba él. Mientras caminaba buscando a Magnus para preguntarle sobre Tessa se sintió repentinamente sofocado. Entonces sus ojos rasgados divisaron a lo lejos a una mujer rubia con un paraguas en la mano, y a su lado el cabello negro de Will resaltaba. Jem corrió hacia esa persona mientras se desvanecía. Choco sin querer con Magnus Bane.
-- ¿Lo haz visto?.-- pregunto Magnus encontrándose con él.
-- Si. Pero no es la primera vez que lo veo, es la primera vez que los veo a ambos.-- respondió en un murmullo Jem.
Alexander Lightwood caminaba apresurado, había pasado una divertida tarde con Sayuri. No solía conversar con nadie menos que no fuesen de su familia. Ahora la joven asiática era amiga suya y era tan divertida como Magnus. Cuando giro en una esquina, noto allí a Magnus jalando de la mano a Jem. Una oleada de celos lo obligo a correr hasta ellos.
-- ¿Qué sucede Magnus?.-- pregunto Alec un tanto exasperado.
-- Alec, este es un apreciado amigo cazador, Jem Carstairs, parbatai de Will Herondale.-- presento Magnus usando ese nombre a propósito, Alec se tenso con los celos dominándolo. Recordaba la mención de Will por parte de Camille, eso había comenzado todo.
-- Puedo preguntarte algo, señor Carstairs.-- murmuró Alec. No miro a Magnus, pero deseaba terminar con aquella terrible incertidumbre.
-- Adelante, puedes preguntar lo que desees, siempre que no sea la razón por la cual fui el Hermano Zacharias.-- respondió Jem con una suave sonrisa.
-- Will Herondale, el Will que fue tu parabatai, uno de cabello negro y ojos azules, ¿ese Will fue amante de Magnus?.-- pregunto Alec sonrojándose.
-- ¿Will?.-- pregunto Jem sonriendo amablemente.-- Will es de hecho ancestro de Jace. Y no, se caso con una mujer de belleza sin par.-- dijo Jem sonrojándose levemente, lo cual lo hacía ver mas tierno.-- Aun que en realidad no se parecía mucho a ti, era mas bien... demasiado especial.-- añadió inclinando la cabeza. Ante las miradas de ambos, James solo se alejo sin olvidar que había visto a Will. Se cuestionaba lo que aquello significa. Will no podía ser un fantasma, tampoco lucía como uno.
-- ¿Por que no confías en mi?.-- pregunto Magnus recordando aquello que inicio su rompimiento.
-- Confío, pero... nunca me dices nada, y...-- Magnus no permitió que Alec respondiera, solo se inclino para cubrir sus labios con los suyos.
-- Fue mi culpa. Nunca me he comprometido tanto con alguien que podía perder. Temía perderte.-- los ojos almendrados de tonos verde-dorado se posaron en Alexander.-- No quiero más secretos, no quiero perderte. Estuve por perderte tantas veces antes.-- añadió sujetando al joven nephilim contra él.
-- Te amo, Magnus Bane.-- declaró Alexander tomando con delicadeza el rostro de Magnus y acercándolo al él.
Sus labios se encontraron desenfrenados mientras una sonrisa chispeaba a lo lejos. Los ojos azules se enfocaban en la pareja mientras sus brazos se cruzaban sobre su amplio pecho. Will Herondale se giro mirando por un segundo los ojos que fueron platinados, después solo se desvaneció.
++ Perdón. Me tarde más de lo debido por ciertos problemas pero aquí esta el penúltimo capítulo. Espero les guste. Gracias a los que añaden a Favoritos la Historia, a los que comentan y principalmente a todos los lectores.