"Los mellizos Potter" — capítulo 134
Capítulo 12:
"La profesora Umbridge (parte dos)"
Harry pasó el resto de la hora de la comida solo, sentado bajo la trampilla que había en lo alto de la torre norte. Por eso fue el primero en subir por la escalerilla de plata que conducía al aula de Adivinación cuando sonó la campana. Cuando entró en el aula, la profesora Trelawney estaba ocupada repartiendo unos viejos libros, encuadernados en cuero, por las mesitas de finas patas que llenaban desordenadamente la habitación. Los demás alumnos llegaron al cabo de unos cinco minutos. Ron y Tabatha entraron por la trampilla.
-Hermione y yo ya hemos dejado de pelearnos.-aseguró el pelirrojo al sentarse junto a su amigo.
-Me alegro.-gruñó Harry.
-Pero Hermione dice que le gustaría que dejaras de descargar tu mal humor sobre nosotros.-añadió Ron.
-Yo no...
-Sólo repitió lo que ella ha dicho.-aclaró Tabatha.-Pero creo que tiene razón. Ellos no tienen la culpa de cómo te traten Seamus o Snape.
-Yo nunca he dicho que...-
-Buenos días.-saludó la profesora con su sutil y etérea voz.- Y bienvenidos de nuevo a Adivinación. Como es lógico, durante las vacaciones he ido siguiendo con atención sus peripecias, y me alegro mucho de ver que han regresado todos sanos y salvos a Hogwarts, como yo, evidentemente, ya sabía que sucedería.-Tabatha rodó los ojos.-Encima de las mesas encontraran sus ejemplares de El oráculo de los sueños, de Inigo Imago. La interpretación de los sueños es un medio importantísimo de adivinar el futuro, y es muy probable que ese tema aparezca en sus exámenes de TIMO.-sus muñecas llenas de cuentas tintinearon.- No es que crea que los aprobados o los suspensos en los exámenes tengan ni la más remota relevancia cuando se trata del sagrado arte de la adivinación, porque si tienen el Ojo que Ve, los títulos y los certificados importan muy poco. Con todo, el director quiere que hagan el examen, así que...-su frase quedó en suspenso.-Abran el libro por la introducción, por favor, y lean lo que Imago dice sobre el tema de la interpretación de los sueños. Luego siéntense en parejas y utilicen el libro para interpretar los sueños más recientes de su compañero. Pueden empezar.
Lo único bueno que tenía aquella clase era que no duraría dos horas y cuando todos terminaron de leer la introducción del libro, apenas les quedaban diez minutos para la interpretación de los sueños. Tabatha se puso a escuchar un acalorado sueño de una de sus compañeras de Gryffindor. La muchacha no paraba de hablar y de poner énfasis en cada parte, en especial cuando era perseguida por Boggart con la forma de un duende endemoniado.
-…era aterrador, ¡después cambiaba una enorme serpiente que…!-la voz de la muchacha quedó ahogada por el timbre. Tabatha parpadeó varias veces, haciendo duros intentos por no quedarse dormida. Se disculpó con su compañera mientras recogía sus cosas y le recomendó que intentase pensar en otra cosa al dormir.
-¿Eso solo me vas a decir?-preguntó la chica.
-¡Piensa en unicornios, ya que…la alineación de los planetas interfiere en tus sueños!-exclamó, diciendo lo primero que se le cruzó mientras corría detrás de su hermano y Ron. Los tres fueron los primeros en salir del aula y bajar la escalera;
-¿Se dan cuenta de la cantidad de deberes que tenemos ya?-gruñó Ron.- Binns nos ha puesto una redacción de medio metro sobre las guerras de los gigantes; Snape quiere que le entreguemos otra de treinta centímetros sobre las propiedades y los usos del ópalo; ¡y ahora Trelawney nos manda redactar un diario de sueños durante un mes! Fred y George no andaban equivocados sobre el año de los TIMOS, ¿no creen?-bufó.- Espero que la profesora Umbridge no nos ponga...
Cuando entraron en el aula de Defensa Contra las Artes Oscuras, Umbridge ya estaba sentada en su sitio. Llevaba la suave y esponjosa chaqueta de punto de color rosa que había lucido la noche anterior, y el lazo de terciopelo negro en la cabeza.
Los alumnos guardaron silencio en cuanto entraron en el aula; aquella mujer todavía era un elemento desconocido y nadie sabía lo estricta que podía ser a la hora de imponer disciplina.
-¡Buenas tardes a todos!-saludó cuando por fin se sentaron. Unos cuantos respondieron tímidamente.- ¡Ay, ay, ay!-exclamó.- ¿Así saludan a su profesora? Me gustaría oíros decir.-se aclaró la garganta.- ¡Buenas tardes, profesora Umbridge!-les sonrió.- Volvamos a empezar, por favor: ¡Buenas tardes a todos!
-¡Buenas tardes, profesora Umbridge!-gritó la clase.
-Eso está mucho mejor.-los felicitó con dulzura.- ¿A que no ha sido tan difícil?-algunos se miraron entre sí.-Guarden las varitas y saquen las plumas, por favor.
A algunos les costó obedecer: hasta entonces la orden de guardar las varitas nunca había sido el preámbulo de una clase que hubieran considerado interesante.
La profesora Umbridge abrió su bolso, sacó su varita, que era inusitadamente corta, y dio unos golpecitos en la pizarra con ella; de inmediato, aparecieron palabras.
"Defensa Contra las Artes Oscuras: regreso a los principios básicos."
-Muy bien, hasta ahora su estudio de esta asignatura ha sido muy irregular y fragmentado, ¿verdad?-afirmó volviéndose hacia la clase con las manos entrelazadas frente al cuerpo.- Por desgracia, el constante cambio de profesores, muchos de los cuales no seguían, al parecer, ningún programa de estudio aprobado por el Ministerio, ha hecho que estén muy por debajo del nivel que nos gustaría que alcanzaran en el año del TIMO. Sin embargo, les complacerá saber que ahora vamos a rectificar esos errores.-Hermione y Tabatha intercambiaron una mirada.-Este año seguiremos un curso sobre magia defensiva cuidadosamente estructurado, basado en la teoría y aprobado por el Ministerio. Copien esto, por favor.
Volvió a golpear la pizarra y el primer mensaje desapareció y fue sustituido por los Objetivos del curso.
1. Comprender los principios en que se basa la magia defensiva.
2. Aprender a reconocer las situaciones en las que se puede emplear legalmente la magia defensiva.
3. Analizar en qué contextos es oportuno el uso de la magia defensiva.
Durante un par de minutos en el aula sólo se oyó el rasgueo de las plumas sobre el pergamino.
-¿Tienen todos un ejemplar de Teoría de defensa mágica, de Wilbert Slinkhard?-un sordo murmullo de asentimiento recorrió la clase.- Creo que tendremos que volver a intentarlo.-dijo.- Cuando les haga una pregunta, me gustaría que contestaran Sí, profesora Umbridge, o No, profesora Umbridge.-pidió.- Veamos: ¿Tienen todos un ejemplar de Teoría de defensa mágica, de Wilbert Slinkhard?
-Sí, profesora Umbridge.-contestaron los alumnos al unísono.
-Estupendo. Quiero que lo abran por la página cinco y lean el capítulo uno, que se titula Conceptos elementales para principiantes. En silencio, por favor.
Se apartó de la pizarra y se sentó en la silla, detrás de su mesa, observándolos atentamente con aquellos ojos de sapo con bolsas.
El texto era extremadamente aburrido, casi tanto como escuchar al profesor Binns. Tabatha dejó de leer una vez que pasó el título; con la pluma comenzó a dibujar los costados del libro.
-No hagas eso.-protestó Hermione, cerrando su tomo para luego levantar la mano.
-¿Qué haces?-preguntó la pelirroja, mirando a su alrededor. Pasados unos minutos más, el capítulo que les habían ordenado leer era tan tedioso que muchos alumnos optaban por contemplar el mudo intento de Hermione de captar la atención de la profesora Umbridge, en lugar de seguir adelante con la lectura.
Cuando más de la mitad de la clase miraba a la castaña en vez de leer el libro, la profesora Umbridge decidió que ya no podía continuar ignorando aquella situación.
-¿Querías hacer alguna pregunta sobre el capítulo, querida?-preguntó.
-No, no es sobre el capítulo.
-Ahora estamos leyendo.-repuso la profesora Umbridge mostrando sus pequeños y puntiagudos dientes.- Si tienes alguna duda podemos solucionarla al final de la clase.
-Tengo una duda sobre los objetivos del curso.-aclaró Hermione.
La profesora arqueó las cejas.
-¿Cómo se llama, por favor?
-Hermione Granger.
-Mire, señorita Granger, creo que los objetivos del curso están muy claros si los lee atentamente.-explicó con decisión y un deje de dulzura. Tabatha lo encontró extremadamente empalagoso y tedioso.
-Pues yo creo que no.-soltó Hermione sin miramientos.- Ahí no dice nada sobre la práctica de los hechizos defensivos.
Se produjo un breve silencio durante el cual muchos miembros de la clase giraron la cabeza y se quedaron mirando con el entrecejo fruncido los objetivos del curso, que seguían escritos en la pizarra.
-¿La práctica de los hechizos defensivos?-repitió la profesora con una risita.- Verá, señorita Granger, no me imagino que en mi aula pueda surgir ninguna situación que requiera la práctica de un hechizo defensivo por parte de los alumnos. Supongo que no espera usted ser atacada durante la clase, ¿verdad?
-¡¿Entonces no vamos a usar la magia?!-exclamó Ron en voz alta.
-Por favor, levante la mano si quiere hacer algún comentario durante mi clase, señor...
-Weasley-dijo y levantó una mano.
La profesora Umbridge, con una amplia sonrisa en los labios, le dio la espalda. Harry y Hermione levantaron también las manos inmediatamente. La profesora Umbridge miró un momento al azabache con sus ojos saltones antes de dirigirse de nuevo a Hermione.
-¿Sí, señorita Granger? ¿Quiere preguntar algo más?
-Sí.-contestó ella.- Es evidente que el único propósito de la asignatura de Defensa Contra las Artes Oscuras es practicar los hechizos defensivos, ¿no es así?
-¿Acaso es usted una experta docente preparada en el Ministerio, señorita Granger?-inquirió con aquella voz falsamente dulce.
-No, pero...
-Pues entonces me temo que no está cualificada para decidir cuál es el único propósito de la asignatura que imparto.-la interrumpió.- Magos mucho mayores y más inteligentes que usted han diseñado nuestro nuevo programa de estudio. Aprenderán los hechizos defensivos de forma segura y libre de riesgos...
-¿De qué va a servirnos eso?-cuestionó Harry en voz alta.- Si nos atacan, no va a ser de forma...
-¡La mano, señor Potter!-canturreó la profesora Umbridge.
Harry levantó un puño. Una vez más, la profesora Umbridge le dio rápidamente la espalda, pero otros alumnos también habían levantado la mano.
-¿Su nombre, por favor?-preguntó la bruja a Dean.
-Dean Thomas.-
-¿Y bien, señor Thomas?
-Bueno, creo que Harry tiene razón. Si nos atacan, no vamos a estar libres de riesgos.
-Repito.-dijo la profesora Umbridge, que miraba a Dean sonriendo de una forma muy irritante.- ¿Espera usted ser atacado durante mis clases?
-No, pero...
-No es mi intención criticar el modo en que se han hecho hasta ahora las cosas en este colegio.-explicó con una sonrisa poco convincente, estirando aún más su ancha boca.-Pero en esta clase han estado ustedes dirigidos por algunos magos muy irresponsables, sumamente irresponsables; por no mencionar…-soltó una desagradable risita.-…algunos híbridos peligrosos en extremo...
-Si se refiere al profesor Lupin.-saltó Tabatha, enojada.-Le puedo asegurar que era el mejor que jamás...
-¡La mano, señorita Potter!-chilló la profesora. Recuperó la postura y se acomodó su saco rosa.-Como iba diciendo, los han iniciado en hechizos demasiado complejos e inapropiados para su edad, y letales en potencia. Los han asustado y les han hecho creer que podrían ser víctimas de ataques de las fuerzas oscuras en cualquier momento...
-Eso no es cierto.- interrumpió Hermione.- Sólo nos...
-¡No ha levantado la mano, señorita Granger!
Hermione la levantó y la profesora Umbridge le dio la espalda.
-Tengo entendido que mi predecesor no sólo realizó maldiciones ilegales delante de ustedes, sino que incluso las realizó con ustedes.
-Bueno, resultó que era un maníaco, ¿no?-terció Dean acaloradamente.-Y aun así, aprendimos muchísimo con él.
-¡No ha levantado la mano, señor Thomas!-gorjeó la profesora.- Bueno, el Ministerio opina que un conocimiento teórico será más que suficiente para que aprueben el examen; y al fin y al cabo para eso es para lo que vienen ustedes al colegio. ¿Su nombre?-añadió mirando a Parvati, que acababa de levantar la mano.
-Parvati Patil. Pero ¿no hay una parte práctica en el TIMO de Defensa Contra las Artes Oscuras? ¿No se supone que tenemos que demostrar que sabemos hacer las contra-maldiciones y esas cosas?
-Si han estudiado bien la teoría, no hay ninguna razón para que no puedan realizar los hechizos en el examen, en una situación controlada.-explicó quitándole importancia al asunto.
-¿Sin haberlos practicado de antemano?-preguntó Parvati con incredulidad.- ¿Significa eso que no vamos a hacer los hechizos hasta el día del examen?
-Repito, si han estudiado bien la teoría...
-¿Y de qué nos va a servir la teoría en la vida real?-intervino de pronto Harry, que había vuelto a levantar el puño.
-Esto es el colegio, señor Potter, no la vida real.
-¿Acaso no se supone que estamos preparándonos para lo que nos espera fuera del colegio?
-No hay nada esperando fuera del colegio, señor Potter.
-¿Ah, no? -insistió Harry. La rabia que sentía, que parecía haber estado borboteando ligeramente durante todo el día, estaba alcanzando el punto de ebullición.
-¿Quién iba a querer atacar a unos niños como ustedes?-preguntó la profesora Umbridge con un exageradísimo tono meloso. Tabatha escudriñó a su mellizo; conociendo su temperamento, podía hacerse una idea de lo que estaría a punto de decir.
-Humm, a ver...-respondió Harry fingiendo reflexionar.- ¿Quizá...Lord Voldemort?
Ron contuvo la respiración, Lavender soltó un grito y Neville resbaló hacia un lado del banco. La profesora Umbridge, sin embargo, ni siquiera se inmutó: simplemente miró a Harry con un gesto de rotunda satisfacción en la cara.
-Diez puntos menos para Gryffindor, señor Potter.-dijo, y los alumnos se quedaron callados e inmóviles observando tanto a la mujer como a Harry.- Y ahora, permítanme aclarar algunas cosas.-se puso en pie y se inclinó hacia ellos con las manos de dedos regordetes abiertas y apoyadas en la mesa.- Les han contado que cierto mago tenebroso ha resucitado...
-¡No estaba muerto!-la corrigió un Harry furioso.-Pero sí, ¡ha regresado!
-Señor-Potter-ya-ha-hecho-perder-diez-puntos-a-su-casa-no-lo-estropee-más.-recitó la profesora de un tirón y sin mirarlo.- Como iba diciendo, les han informado de que cierto mago tenebroso vuelve a estar suelto. Pues bien, eso es mentira.
-¡No es mentira!-la contradijo Harry.- ¡Yo lo vi con mis propios ojos! ¡Luché contra él!
-¡Castigado, señor Potter!-exclamó entonces la profesora Umbridge, triunfante.- Mañana por la tarde. A las cinco. En mi despacho.-Tabatha sostuvo a su hermano por la túnica, haciéndolo sentar nuevamente.- Repito, eso es mentira. El Ministerio de la Magia garantiza que no están ustedes bajo la amenaza de ningún mago tenebroso. Si alguno todavía está preocupado, puede ir a verme fuera de las horas de clase. Si alguien está asustándolos con mentiras sobre magos tenebrosos resucitados, me gustaría que me lo contara. Estoy aquí para ayudar. Soy su amiga. Y ahora, ¿serán tan amables de continuar con la lectura? Página cinco, Conceptos elementales para principiantes.
Y tras pronunciar esas palabras se sentó. Harry, en cambio, se levantó. Todos lo miraban expectantes, y Seamus parecía sentirse entre aterrado y fascinado.
-¡No, Harry!-su hermana intentó sujetarlo por el brazo, pero él se liberó.
-Entonces, según usted, Cedric Diggory se cayó muerto porque sí, ¿verdad?-dijo Harry con voz temblorosa.-Tabatha, que se encontraba a sus espaldas, contuvo la respiración. Al igual que todos los presentes. Ávidos de noticias, miraron a Harry y luego a la profesora Umbridge, que había arqueado las cejas y observaba al muchacho muy atenta, sin rastro de una sonrisa forzada en los labios.
-La muerte de Cedric Diggory fue un trágico accidente.-afirmó con tono cortante.-Lamento su pérdida, señorita Potter. Sabía que eran muy cercanos.-
-Fue un asesinato.-discutió Harry, que entonces se dio cuenta de que estaba temblando.-Lo mató Voldemort, y usted lo sabe.-
-Harry…-susurró la pelirroja, abandonando los intentos por detenerlo.-…ya basta. No sigas hablando.-
-Venga aquí, señor Potter.-llamó Umbridge con voz infantil. Harry apartó su silla de una patada, dio unas cuantas zancadas, pasando al lado de Ron y de Hermione, y se acercó a la mesa de la profesora. Ésta sacó de su bolso un pequeño rollo de pergamino rosa, lo extendió sobre la mesa, mojó la pluma en un tintero y empezó a escribir encorvada sobre él para que Harry no viera lo que ponía. Nadie decía nada. Aproximadamente después de un minuto, la profesora enrolló el pergamino, que, al recibir un golpe de su varita mágica, quedó sellado a la perfección para que Harry no pudiera abrirlo.
-Lleve esto a la profesora McGonagall, haga el favor.- ordenó tendiéndole la nota. Él la tomó sin decir nada, salió del aula sin mirar siquiera mirar a su hermana y cerró de un portazo.- ¿Se encuentra bien, señorita Potter?-la pelirroja levantó la mano.
-¿Podría ausentarme lo que queda de la clase?-Umbridge asintió.-Gracias.-