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"Los mellizos Potter" — capítulo 50

Capítulo 17:

"El arresto de Hagrid"

Luego de lo que había pasado la noche anterior, Tabatha, decidió contárselo a los demás a primera hora de la mañana.

-Fue Hagrid. Hagrid, abrió la Cámara de los Secretos hace cincuenta años.-

-No pudo ser Hagrid.-defendió Hermione.-Es posible.-

-No sabemos quién es Tom Riddle, creo que es solo un sucio chismoso.-agregó Ron.

-El monstruo asesino a alguien.-aclaró la pelirroja.- ¿Qué hubieras echo tú?-

-Oigan, Hagrid, es nuestro amigo. ¿Por qué no se lo preguntamos?-comentó la castaña.

-Si, por supuesto. Hola Hagrid, ¿de casualidad soltaste algo peludo y siniestro en el castillo estos días?-ironizó Ron.

-¿Peludo y siniestro? ¿No estarán hablando de mí, o sí?-preguntó una voz detrás de ellos. Los cuatro se dieron vuelta encontrándose con el guardabosque de Hogwarts.

-No.-respondieron en coro. Entre los cinco, un incómodo silencio, se formó.

-¿Qué es eso, Hagrid?-preguntó, Harry.

-¡Ah! Repelente contra babosas carnívoras, para las Mandrágoras.-respondió enseñando un gran tacho verde.-Según, la profesora Sprout, les falta un poco por crecer pero al menos que no tengan acné, podremos cortarlas y cocerlas, y así los que están en el hospital, serán  despetrificados. Mientras tanto, ustedes, deberán cuidarse a sí mismos, ¿está claro?-los cuatro asintieron, sonriéndoles.-Bien.-Hagrid puso rumbo hacia el interior del castillo cuando se encontró con Neville.-Hola, Neville.-

-¡Tabatha! No sé quién lo hizo, pero mejor ven. Sígueme.-dijo apresuradamente. Los cuatro no dudaron y lo siguieron hacía la Sala Común de Gryffindor.

Siguieron a Neville hasta el cuarto de niñas. Hermione y Tabatha, se quedaron quietos al ver como estaba el lugar en donde dormían.

Al ingresar, encontraron todo desordenado, las camas desechas, vidrios por todos lados. La pelirroja, corrió hasta quedar al lado de su propia cama. Phoebe, ululaba asustada al ver a su dueña.

-Debieron ser de Gryffindor.-comentó la castaña, mientras su amiga, revisaba el suelo.-Nadie conoce nuestra palabra clave. O quizás no fue un estudiante.-

-Quien fuera parece que algo buscaba.-siguió Ron.

-Y lo encontró. Desapareció el diario de Riddle.-sentenció la pelirroja.

Luego de lo ocurrido en el cuarto de las chicas, los mellizos, tenían un partido de Quidditch, al día siguiente.

Tabatha, salía de la Sala Común para reunirse con sus compañeros y dar comienzo con el partido. Mientras caminaba por los pasillos, pensaba, quien podía haber ingresado y robarle el diario.

-Primero lo tiran en el baño de Myrtle y luego lo quieren recuperar. ¿Por qué será tan importante?-se preguntaba a sí misma, mientras colocaba la escoba al hombro. Doblando la esquina, se quedó parada sin poder respirar ni moverse. Frente a ella se encontraba el cuerpo de su mejor amiga, tendido en el suelo.-Her…Hermione.-tiró su escoba al suelo y comenzó a correr para encontrar algún profesor que la ayudara.

Mientras corría, derramaba lágrimas por su amiga. Al llegar a otra esquina, chocó contra alguien. El profesor de pociones, la miraba curioso.

-¡Profesor Snape! ¡Gracias a Merlín que lo encuentro! Debe acompañarme.-él enarcó una ceja.

-¿Qué ocurrió, señorita Potter?-preguntó tomándola de los hombros.

-No hay tiempo para explicaciones, debe seguirme.-sin pensarlo dos veces, tomo la mano de su profesor y comenzó a correr rumbo a su amiga.

En el interior del vestuario, el equipo de Gryffindor, escuchaba atentamente a su entrenador.

-Escúchenme, Hufflepuff, no podrá ganar. Haremos nuestro juego con  fuerza, inteligencia y rapidez.-alentaba Oliver.

-Sin contar con que estarán asustados de que Harry los petrifique si vuelan cerca de él.-bromeo uno de los gemelos Weasley.

-Sí, eso tal vez ayudara, ¿Dónde está Tabatha?-el azabache, se encogió de hombros. Cuando por fin salieron del vestuario, bajaron unos escalones.-Profesora, McGonagall.-

-El partido fue cancelado.-anunció mostrando un pergamino.

-No pueden cancelar el Quidditch.-se quejó Oliver.

-Silencio, Wood. Tú y tus compañeros vayan a la torre de Gryffindor, ahora.-los demás integrantes del equipo, obedecieron siguiendo a su capitán.-Potter, tu y yo busquemos al señor Weasley. Ambos tienen que ver una cosa.-

Cuando encontraron a Ron, se dirigieron a la enfermería.

-Les advierto esto puede ser difícil.-encontraron a la pelirroja, llorando sentada junto a una de las camillas, donde se encontraba Hermione.

-Harry…-sollozó, abrazándose a su mellizo.

-Hermione.-se lamentó Ron, al ver a la castaña.

-La señorita Potter, la encontró cerca de la biblioteca, junto con esto.-de una mesa tomo un redondo espejo.- ¿Significa algo para ustedes?-

-No.-respondió el azabache, reconfortando a su hermana.

Luego de dejar la enfermería, regresaron a la Sala Común de Gryffindor. La profesora McGonagall, ingresó junto a un pergamino.

-¡Pongan atención, por favor! Debido a los recientes sucesos, hay nuevas reglas que se aplicaran de inmediato. Todos los estudiantes regresaran a su sala común a las seis en punto por la tarde. Serán acompañados a todas las clases por un profesor  sin excepciones. Debo decirles esto, si no se captura al que haya hecho estos ataques, es probable que el colegio cierre.-luego de que la profesora, se hubiera retirado, los alumnos comenzaron a murmurar. La pelirroja, aún tenía los ojos llorosos y se encontraba cerca de su hermano.

-Debemos hablar con Hagrid.-murmuró Harry.-No pienso que sea él, pero si el soltó al monstruo la última vez, sabe entrar a la Cámara de los Secretos y eso es algo.-

-¿Pero no oíste? Solo podemos dejar la torre para ir a clases.-recordó Ron.

-Es hora de usar la capa de mi padre.-sentenció Harry.

Luego de que los tres se hubieran cambiado de ropa, el azabache, colocó la capa sobre su hermana y su amigo, para no ser vistos por nadie.

Atravesaron los pasillos, esquivando a los profesores que hacían sus rondas, hasta llegar a los campos del colegio. Avanzaron con cuidado hasta llegar a la puerta de la choza de Hagrid. Harry, sacó su mano por debajo de la capa y llamo.

-¿Quién es?-preguntó el guardabosque, desde el interior. Él abrió, apuntando con su ballesta a cualquier cosa que se moviera.- ¿Hola? ¡Hola!-los tres salieron debajo de la capa, dejándose ver.

-¿Para qué es eso?-preguntó Harry,  señalando la ballesta.

-Para nada, esperaba que… nada. Pasen, les serviré té.-los tres ingresaron, cerrando la puerta.

El guardabosque, busco cuatro tazas y tomó la tetera llenando hasta el desborde una de las tazas.

-¿Hagrid, estás bien?-preguntó la pelirroja.

-Sí, gracias.-esa respuesta mucho no la convenció, pero no quiso insistir.

-¿Supiste lo de Hermione?-preguntó nuevamente Tabatha.

-Oh, sí. Ya lo supe.-en el tono de voz del guardabosque, era algo nervioso.

-Oye, tenemos algo que queremos saber.-comenzó Harry.- ¿Sabes quién abrió la Cámara de los Secretos?-

-Lo que deben entender sobre eso es que…-Hagrid, no termino la frase, ya que llamaron a la puerta y Fang, comenzó a ladrar.-Rápido, escóndanse.- los tres corrieron hasta una esquina y comenzaron a cubrirse con la capa.-No digan nada, guarden silencio.-el guardabosque, volvió a tomar su ballesta y abrió la puerta.-Profesor Dumbledore.-

-Buenas noches, Hagrid. Yo quería…. ¿podemos?- el director venía acompañado de otro hombre. Hagrid, les indicó que pasaran.

-Claro, pasen, pasen.-

-El jefe de papá, Cornelius Fudge.-susurró Ron.-Es el ministro de magia.-

-Malas noticias, Hagrid, malas noticias. Ha habido tres ataques hacía familiares de Muggles. Las cosas se han extralimitado y el ministerio tiene que hacer algo.-comenzó diciendo el ministro.

-Pero yo jamás… usted lo sabe, profesor.-Dumbledore, miró a Fudge, y dijo:

-Qué quede claro, Cornelius, que Hagrid tiene todo mi apoyo.-

-Albus, escucha. Tengo ordenes de llevármelo por sus antecedentes.-replicó el ministro.

-¿Llevarme? ¿A dónde?-preguntó confundido.- ¿A la prisión de Azkaban?-

-Temo que no tenemos elección.-la puerta de la casa, volvió a abrirse.

-Ah, ya estás aquí, Fudge.-habló una suave voz.-Excelente.-

-¿Qué hace aquí? Largo de mi casa.-

-Créeme, no me produce ningún placer venir a tú… ¿le dijiste "casa"?-Lucius Malfoy, caminaba obligando a los tres a retroceder para no ser descubiertos.-No, llame al colegio y dijeron que el director estaba aquí.-

-Y díganos, ¿Qué quiere usted conmigo?-indagó Dumbledore.

-Los miembros del concejo hemos decidido que abandone el colegio. Es una orden de suspensión.-Lucius, le entregó un pergamino a Dumbledore.-Están las doce firmas, ahí. Pensamos que ya había perdido su toque y con tantos ataques, no quedaran más familiares de Muggles en Hogwarts, sería una perdida terrible para esa escuela.-

-No pueden hacer esto, los hijos de los Muggles no podrán salvarse. Habrá más muertes, se los aseguro.-replicó Hagrid.

-¿Eso crees?-

-Tranquilo, Hagrid. Si los miembros  desean mi renuncia, por supuesto la haré. Sin embargo saben que siempre podré ayudar en Hogwarts a todos lo que lo soliciten.-Dumbledore, les dirigió una mirada a los mellizos y a Ron, a través de la capa.

-Admirable sentimientos. Nos vamos.-Cornelius y Lucius aguardaron en la puerta de la casa. El director, seguía mirando al punto en donde estaban ellos tres.

-Fudge.-el señor Malfoy, pasó primero mientras que el ministro esperó a Hagrid.

-Vamos Hagrid.-

-Sí, ¡Si alguien estaba buscando información, lo que pueden hacer es seguir a las arañas, ellas lo guiaran! ¡Es todo por ahora! Ah y deben alimentar a Fang mientras no estoy.-el ministro no supo que decir y se limitó a seguir al guardabosque.

-Qué buen perro.-apenas quedaron solos, se deshicieron de la capa

-Si era cierto.-murmuró Ron.-Sin Dumbledore, habrá atacas a diario.-

-Miren.-señaló Harry, yendo hacía una ventana.  Muchas arañas, escalaban la pared huyendo por el vidrio.-Vengan.- Harry tomo una lámpara y abrió la puerta.

-Vamos, Fang.-llamó la pelirroja, siguiendo a los demás.