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"Los mellizos Potter" — capítulo 51

Capítulo 18:

"Charlas con Aragog, y misterios revelados"

Los mellizos y Ron, salieron de la cabaña de Hagrid, observando la hilera de arañas que bajaban por la pared de la cabaña.

-Sigámosla.-el azabache, las alumbró.

-¿Qué?-exclamó, el joven Weasley, horrizado.

-Ron, yo también le temo a las arañas, pero Harry tiene razón. Hagrid dijo que debemos seguir las arañas.-repuso Tabatha.

-Se dirigen al Bosque Prohibido.- recordó el pelirrojo, con un tono temeroso. Los mellizos se miraron durante unos segundos y comenzaron a andar.- ¿Por qué esos animales? ¿Por qué no dijo mariposas?-

Los tres se adentraron al bosque, en compañía de Fang. La niebla hacía más difícil la visión, el viento hacía ecos causando un atemorizante aullido. A medida que avanzaban, las arañas, iban aumentando en cantidad, ellos trataban de no pisarlas y seguir caminando.

-Harry, esto no me gusta.-murmuró Ron, aún más asustado al ver a los insectos.- ¡Esto no me gusta nada!- el azabache lo ignoraba y seguía iluminando hacía adelante. Las arañas parecían ir en un mismo sentido, hacía una misma dirección.

-¿Podemos regresar ya?-preguntó Tabatha, dejando de lado su valentía momentánea, mostrándose igual de asustada que su amigo.

-Caminen.-ordenó Harry, atravesando un pequeño hueco, por el cual iban las arañas. Las raíces de los árboles eran inmensas  y hacían más complicado el paso. Fang iba al frente olfateando el ambiente. Llegaron a una parte donde los murmullos del viento eran más intensos. Las arañas, se escondían dentro de un gran pozo y de allí, no salían.

-¿Quién es?-habló una voz del más allá.

-No te asuste.-murmuró Harry, mirando en dirección a las arañas.

-¿Hagrid, eres tú?-ambos pelirrojos, comenzaron a temblar dl miedo. El ruido de alguien poniéndose de pie, los asustó aún más.

-Somos amigos de Hagrid.-ocho inmensas patas salieron del pozo. Una gran araña los miraba con sus pequeños ojos.

-¿Y tú… tú eres Aragog, no?-preguntó la pelirroja, con apenas un hilo de voz

-Sí. Hagrid jamás envió personas a mi guarida.-sus ojos escudriñaba a los visitantes.

-Está en problemas. Ha habido muchos ataques en la escuela. Creen que fue Hagrid. Creen que abrió la Cámara de los Secretos, como antes.-ambos pelirrojos, miraban a su alrededor, viendo como más arañas salían de sus escondites.

-¡Es mentira! ¡Hagrid jamás abrió la Cámara de los Secretos!-repuso Aragog, enojado.

-¿Entonces no eres el monstruo?-

-¡No! El monstruo nació en el castillo. Yo llegue con Hagrid, de una tierra lejana, en el bolsillo de un viajero.-explicó la araña.

-Harry.-susurraron los pelirrojos, tirando de las mangas de la ropa del azabache.

-Cállense.-volvió su vista el frente.-Si no eres el monstruo, hace cincuenta años ¿quién mató a la niña?-

-¡No hablamos de eso! Es una antigua criatura a quien tememos muchísimo las arañas.- Tabatha, tomo la mano de Ron, al ver como más insectos bajaban de los árboles.

-¿Pero la has visto?-insistió Harry.

-Jamás vi ninguna parte del castillo más que el armario en el que Hagrid me mantenía. A la niña la encontraron el baño. Cuando me acusaron, Hagrid, me trajo aquí.-Ron, nuevamente tiró de la manga del azabache.

-Harry.-

-¿Qué?-preguntó el azabache, exasperado. Tabatha señaló hacía arriba, mostrando una infinidad de arañas que descendían mediante finos hilos de telaraña.-Bueno, gracias. Ya nos vamos.-

-¿Irse?-ambos pelirrojos, asintieron frenéticamente.- Creo que no. Mis hijos e hijas no dañan a Hagrid porqué se los ordenó, pero no puedo negarles la carne fresca cuando llega tan voluntariamente a nuestra guarida.-los arácnidos, comenzaron a rodearlos. Fang iba de un lado al otro, nervioso.-Adiós, amigo de Hagrid.

-¿Ya nos podemos asustar?-cuestiono Ron, apretando con más fuerza la mano de su amiga. Una gran araña, saltó desde un árbol, justo detrás de ellos. Harry tomo con fuerza la lámpara y apartó a dos de los insectos. Ron y Tabatha, sacaron sus varitas apuntándolas. Los tres formaron un círculo cubriéndose las espaldas.-Tabi, ¿tienes algún conjuro?-

-Uno, pero su poder no acabara con todas.-

-¿Dónde estás Hermione?-la pelirroja, rodó los ojos y sujetó con más fuerza su varita. Las arañas comenzaban a cerrar cada vez más el círculo, dejando un pequeño espacio. Una potente luz salió de entre los árboles, espantando a los arácnidos. El auto del señor Weasley, se mostró frente a ellos abriendo sus puertas.

-¡Andando!-ordenó Harry, echando a correr. Fang y Tabatha ingresaron a los asientos traseros mientras que Ron y el azabache en los delanteros. Las arañas volvían al ataque, golpeando las ventanillas y saltando sobre el techo. Una de ellas cayó sobre el parabrisas.

-¡Vámonos!-el auto iba en reversa, sacándose de encima todas las arañas, a excepción de la que estaba frente al vidrió. Volvieron a atravesar el hueco saliendo por completo del nido de los insectos.-Estuvo muy cerca.-comentó Ron, sujetando con firmeza el volante. La araña que había quedado pegada, apareció repentinamente tomando por el cuello al pelirrojo. Tabatha se enderezó en el asiento y tomo con firmeza su varita.

-¡Arania Exumai!-un potente rayo de luz azul salió de la punta, haciendo que el insecto saliese despedido varios metros.

-Gracias por eso.-

-¿Dónde está Hermione?-la pelirroja imitó la voz de su amigo y se volvió a sentar.-Por nada.-se quedaron en silencio, pero el repentino sonido del caminar de miles de insectos, volvió a preocuparlos. Las arañas habían salido de su escondite.

-Sácanos de aquí ¡vámonos!-ordenó Harry. Ron volvió a ponerlo en reversa.- ¡Acelera!-el auto dio una vuelta brusca, pero quedó en buen sentido.- ¡Acelera!-los insectos iban creciendo en multitud.- ¡Debemos volar!-

-¡No puedo hacer que se elevé!-habló Ron, luego de haber tocado el mecanismo. El paso había sido cortado por más arañas.

-¡Elévalo!-

-¡No puedo!-el auto había arrollado a un par de insectos. Harry y Ron, hacían fuerza con la palanca, hasta que esta produjo un sonido, permitiéndole elevarse. Al principio fue un poco torpe, pero logró estabilizarse. Dieron una vuelta alrededor de las copas de los árboles hasta descender en la entrada de la cabaña de Hagrid. El pelirrojo, permitió que su amiga bajase.

-Baja.-Harry, movió el asiento, permitiéndole el paso a Fang.

-Sigan a las arañas, sigan a las arañas. Si Hagrid llega a salir de Azkaban yo lo matare.-reprochó Ron, de muy malhumor. El auto cerró sus puertas y volvió a ingresar al bosque.- ¿Dime que caso tenía enviarnos ahí? ¿Qué averiguamos?-

-Sabemos una cosa. Hagrid nunca abrió la Cámara de los Secretos, es inocente.-respondió Harry, mirando hacía el bosque.

-Será mejor que volvamos al castillo, antes de que Aragog y su familia, vuelvan y con más apetito.-juntos ingresaron a la cabaña para recuperar la capa de invisibilidad y así poder volver al castillo. La Señora Gorda, se molestó bastante cuando interrumpieron su sueño. Luego de decir bien la contraseña, los tres, ingresaron a la Sala Común.-Hasta mañana, chicos.-la pelirroja abrió lentamente la puerta de su habitación, con la intención de no despertar a sus compañeras. Tomo su pijama y se cambió en el baño.-Ha sido una noche difícil.-murmuró antes de meterse en la cama.

...**

 Al día siguiente, la pelirroja, deseaba que termine el día para poder hacerle una visita a Hermione. Cuando dejó sus cosas en la Sala Común, puso rumbo a la enfermería. Harry y Ron, iría también.  

Madame Pomfrey la saludó con una sonrisa y le permitió ingresar a ver a Hermione. Sobre la mesa que estaba junto a la camilla, se encontraba un pequeño florero con flores secas. La pelirroja sacó su varita e hizo aparecer un hermoso ramo de flores blancas, las cuales sustituyeron a las otras.

-Vuelve Hermi, te necesito.-murmuró sentándose en uno de los extremos.-Ahora más que nunca.-la pelirroja acarició la mano de su mejor amiga y notó algo entre sus dedos. Sacó con sumo cuidado la página arrancada de un libro.

-¿Qué es eso?- la voz de Ron la sobresaltó.

-Esto es por lo que estaba en la biblioteca el día que fue atacada.-se giró para ver a Ron y a su mellizo.-Síganme.-los tres salieron de la enfermería. Harry tomó el pedazo de papel.

-De las muchas bestias que rondan en el mundo, ninguna, es más letal que el Basilisco. Capaz de vivir cientos de años, la muerte le espera a quién mira a sus enormes ojos de serpientes. El peor enemigo de las arañas.-explicó el azabache, mientras elevaba su mirada.-Eso es. Lo que está en la Cámara de los Secretos, es un Basilisco. Es por eso que lo escuchamos hablar, es una serpiente.-

-Pero si mata mirándolo a los ojos, ¿por qué nadie está muerto?-la pelirroja suspiró y se llevó la mano hacía su barbilla en señal de estar pensando. Se alejó de su hermano y de Ron, para acercarse a una ventana.

-Por qué nadie la miró a los ojos…no directamente.-se apresuró a decir al tiempo que retomaba el camino.-Colin la vio a través de su cámara. Justin, ¡ha! Justin debió verlo a través de Nick Casi Decapitado. Nick al recibir el impacto pero al ser un fantasma no le hizo nada. Y Hermione, tenía el espejo. Les apuesto a que lo usaba para ver en las esquinas, por si se aparecía.-

-¿Y la Señora Norris? Puedo jurarte que no tenía cámara ni espejo.-interrogo Ron.

-El agua.-hablo la pelirroja, luego de pensar durante unos segundos.- Había agua en el piso esa noche, solo vio al Basilisco reflejado.-Harry, corrió hasta una antorcha para poder leer un poco más de lo que decía en la hoja.

-Las arañas huyen de él. Todo concuerda.-

-¿Pero cómo logra pasar desapercibido? Una criatura así, debió verla alguien.-los tres volvieron a bajar la vista hacía el papel.

-Hermione encontró la respuesta.-el azabache, les enseño una palabra que estaba escrita en tinta.

-¿Tubería?-preguntó Ron, con asombro.-Utiliza la tubería.-elevó la vista mirando hacía las paredes.

-¿Recuerdan lo que dijo Aragog, sobre la niña que murió hace cincuenta años?-inquirió la pelirroja.-La asesino en el baño, ¿Qué tal si jamás se fue?-

-¿Myrtle?-