"Los mellizos Potter" — capítulo 69
Capítulo 14:
"La clase de Snape"
Tabatha:
Cada hora aparecía por el salón un profesor para comprobar que todo se hallaba en orden. Hacia las tres de la mañana, cuando por fin algunos se habían quedado dormidos, para cuando entró el profesor Dumbledore. Vi que iba buscando a Percy, que rondaba por entre los sacos de dormir amonestando a los que hablaban. Él estaba a corta distancia de nosotros.
-¿Han encontrado algún rastro de él, profesor?-le preguntó en un susurro.
-No. ¿Por aquí todo bien?-
-Todo bajo control, señor.-respondió Percy, inflando el pecho.
-Bien. No vale la pena moverlos a todos ahora. He encontrado a un guarda provisional para el agujero del retrato de Gryffindor. Mañana podrás llevarlos a todos.-
-¿Y la señora gorda, señor?
-Se había escondido en un mapa de Argyllshire del segundo piso. Parece que se negó a dejar entrar a Black sin la contraseña, y por eso la atacó. Sigue muy consternada, pero en cuanto se tranquilice le diré al señor Filch que restaure el lienzo.- oí crujir la puerta del salón cuando volvió a abrirse, y más pasos.
-¿Señor director?-Snape. Me quedé completamente inmóvil, aguzando el oído.-Hemos registrado todo el primer piso. No estaba allí. Y Filch ha examinado las mazmorras. Tampoco ha encontrado rastro de él.-
-¿Y la torre de astronomía? ¿Y el aula de la profesora Trelawney? ¿Y la pajarera de las lechuzas?-
-Lo hemos registrado todo...-
-Muy bien, Severus.-lo interrumpió Dumbledore.- La verdad es que no creía que Black prolongara su estancia aquí.
-¿Tiene alguna idea de cómo pudo entrar; profesor?-preguntó Snape. Vi que Harry también estaba despierto, apenas alzando la alzó la cabeza para desobstruirse el otro oído.
-Muchas, Severus, pero todas igual de improbables.- Dumbledore estaba dándonos la espalda, pero el rostro de Percy estaba muy atento, y el perfil de Snape, que parecía enfadado.
-¿Se acuerda, señor director; de la conversación que tuvimos poco antes de... comenzar el curso?-preguntó Snape, abriendo apenas los labios, como para que Percy no se enterara.
-Me acuerdo, Severus.-dijo Dumbledore. En su voz había como un dejo de reconvención.
-Parece... casi imposible... que Black haya podido entrar en el colegio sin ayuda del interior. Expresé mi preocupación cuando usted señaló...-
-No creo que nadie de este castillo ayudara a Black a entrar.-replicó Dumbledore en un tono que dejaba bien claro que daba el asunto por zanjado. Snape no contestó.-Tengo que bajar a ver a los Dementores. Les dije que les informaría cuando hubiéramos terminado el registro.
-¿No quisieron ayudarnos, señor?-preguntó Percy.
-Sí, desde luego.-respondió fríamente.-Pero me temo que mientras yo sea director; ningún Dementor cruzará el umbral de este castillo.-Percy se quedó un poco avergonzado. Dumbledore salió del salón con rapidez y silenciosamente. Snape aguardó allí un momento, mirándolo con una expresión de profundo resentimiento. Luego también él se marchó. Harry y yo miramos a ambos lados, buscando a Ron y a Hermione. Tanto uno como otro tenían los ojos abiertos, reflejando el techo estrellado.
..*
Durante los días que siguieron, en el colegio no se habló de otra cosa que de Sirius Black. Las especulaciones acerca de cómo había logrado penetrar en el castillo fueron cada vez más fantásticas; Hannah Abbott, de Hufflepuff, se pasó la mayor parte de la clase de Herbolagía contando que Black podía transformarse en un arbusto florido. Estúpida.
Habían quitado de la pared el lienzo rasgado de la señora gorda y lo habían reemplazado con el retrato de Sir Cadogan y su pequeño y robusto caballo gris. Esto no nos hacía mucha gracia. El cuadro se pasaba la mitad del tiempo retando a duelo a todo el mundo, y la otra mitad inventando contraseñas ridículamente complicadas que cambiaba al menos dos veces al día.
Los profesores buscaban disculpas para acompañarnos por los corredores, y Percy, seguramente por pedido de su mamá, nos seguía los pasos por todas partes, como un perro guardián extremadamente pomposo. Para colmo, la profesora McGonagall nos llamó a su despacho, recibiéndonos con una expresión tan sombría que pensamos que había muerto alguien.
-No hay razón para que se los ocultemos por más tiempo, Potter.-habló muy seriamente.-Sé que esto les va a afectar; pero Sirius Black...
-Sabemos que va detrás de nosotros.-interrumpió Harry, un poco cansado.-Oímos al padre de Ron cuando se lo contaba a su mujer. El señor Weasley trabaja para el Ministerio de Magia.-la profesora McGonagall se sorprendió mucho.
-Ya veo. Bien, en ese caso comprenderán por qué creo que no deberían ir por las tardes a los entrenamientos de Quidditch. Es muy arriesgado estar ahí fuera, en el campo, sin más compañía que los miembros del equipo...-
-¡El sábado tenemos nuestro primer partido!-exclamamos ambos.
-¡Tenemos que entrenar; profesora!-dije casi en un grito.
La profesora McGonagall meditó un instante. Sabíamos que ella deseaba que ganara el equipo de Gryffindor; al fin y al cabo, había sido ella la nos apoyó cuando ingresamos en el equipo.
-Bien, les aseguro que me gustaría que por fin ganáramos la copa... De todas formas, Potter; estaría más tranquila si un profesor estuviera presente. Pediré a la señora Hooch que supervise sus sesiones de entrenamiento.-
El tiempo empeoró conforme se acercaba el primer partido de Quidditch. Impertérrito, el equipo de Gryffindor entrenábamos cada vez más, bajo la mirada de la señora Hooch.
-¡No vamos a jugar contra Slytherin!-nos comunicó Oliver muy enfadado.-Flint acaba de venir a verme. Vamos a jugar contra Hufflepuff.-
-¿Por qué?-pregunté enarcando una ceja.
-La excusa de Flint es que su buscador aún tiene el brazo lesionado.-gruñó Wood, rechinando con furia los dientes.-Pero está claro el verdadero motivo: no quieren jugar con este tiempo, porque piensan que tendrán menos posibilidades...-mientras Oliver hablaba, sus palabras quedaron ahogas por los truenos y el ventarrón de afuera.
-¡No le pasa nada al brazo de Malfoy!-exclamó Harry verdaderamente furioso.- Está fingiendo.
-Lo sé, pero no lo podemos demostrar.-repuso Wood, con pesadez.- Y hemos practicado todos estos movimientos suponiendo que íbamos a jugar contra Slytherin, y en su lugar tenemos a Hufflepuff, y su estilo de juego es muy diferente. Tienen un nuevo capitán buscador; Cedric Diggory... -de repente, Angelina, Alicia comenzaron a reír, mientras me daban codazos en la cintura.- ¿Qué?-cuestionó Oliver, frunciendo la frente anta aquella actitud.
-Es ese chico alto y guapo, ¿verdad?-preguntó Angelina.
-¡Y tan fuerte y callado!-añadió Alice, y volvieron a reírse. Fruncí los labios mientras entrecerraba los ojos y las miraba con odio a ambas.
-Es callado porque no es lo bastante inteligente para juntar dos palabras.-acotó Fred. Voltee la cabeza aún con los ojos entrecerrados.
-Ese chico que es callado y que no sabe juntar dos palabras es el novio de Tabatha.-soltó Angelina. Pude sentir la mirada de Harry sobre mí, como si estuviese diciéndome, "ya vamos a hablar".
- No sé qué te preocupa, Oliver.-continuó Fred, rompiendo el silencio.- Los de Hufflepuff son pan comido. La última vez que jugamos con ellos, Harry atrapó la Snitch al cabo de unos cinco minutos y que Tabatha logró hacer dos tantos, ¿no se acuerdan?
-¡Jugábamos en condiciones muy distintas!-gritó Oliver, con los ojos muy abiertos.-Diggory ha mejorado mucho el equipo. ¡Es un buscador excelente! ¡Ya sospechaba que se lo tomarían así! ¡No debemos confiarnos! ¡Hay que tener bien claro el objetivo! ¡Slytherin intenta pillarnos desprevenidos! ¡Hay que ganar!-
-Tranquilízate, Oliver.-murmuró Fred alarmado.-Nos tomamos muy en serio a Hufflepuff. Muy en serio.-
..*
El día anterior al partido, el viento se convirtió en un huracán y la lluvia cayó con más fuerza que nunca. Estaba tan oscuro dentro de los corredores y las aulas que se encendieron más antorchas y faroles. El equipo de Slytherin se daba aires, especialmente Malfoy
-¡Ah, si mi brazo estuviera mejor!-suspiraba mientras el viento golpeaba las ventanas.
Harry y yo no teníamos sitio en la cabeza para preocuparnos por otra cosa que el partido del día siguiente. Entre clase y clase, Oliver Wood que nos acribillaba con mil y un consejos a toda hora. Durante el desayuno, me apresuré a terminar mi tazón de cereales, al ver a mi capitán yendo en mi dirección con algún que otro consejo.
-Vámonos.-tomé de los brazos a Ron y Hermione, tirando hacía el salón de DCAO. Antes, tuvimos una discusión con el nuevo cuadro, ya que estaba empeñado a no dejarnos pasar a la torre para tomar nuestras cosas y nos enfilamos con los de Gryffindor.- Oliver ya me tiene cansada.-murmuré mientras caminábamos por el pasillo.-Todo el tiempo dándonos consejos y esto y lo otro.-rodé los ojos y me apoyé en la pared cuando llegamos.- Lo peor de todo es que mañana jugamos contra Hufflepuff.-
-¿Contra…Cedric?-susurró Hermi inclinándose hacia adelante.
-Exacto.-esbocé una sonrisa irónica.- Lo más lindo de todo es que Harry se enteró de lo nuestro.-
-Bueno, era obvio que algún día enterarse, ¿no?-me encogí de hombros.
-Y hablando de mi hermano, ¿Dónde está?-estiré el cuello pero no lo vi en el montón de Gryffindor y Slytherin.
-De seguro de estar en camino.-luego de haber esperado unos cinco minutos, la puerta del salón se abrió. Pero no era el profesor Lupin el que nos recibía.
-¿Qué hace Snape aquí?-preguntó Ron en un susurró mientras se sentaba detrás de nosotras.- ¿Y Lupin?-mientras el profesor se encargaba de organizar sus papeles con apenas algunos movimientos de su varita, Malfoy seguía con su pantomima del falso dolor en su brazo.
-Que mal de tu parte, Potter.-comentó.- No me fuiste a ver a la enfermería.-
-Que mal, Malfoy.-repuse.-Debiste haber hecho enojar un poco más al Hipogrifo, tal vez lograba herirte de verdad.-Parkinson soltó un chillido de espanto y comenzó a decir un montón de cosas hacía mí.
-¡Silencio!-exclamó Snape, iniciando de una vez las clases.-El profesor Lupin no me ha dejado el temario de que es lo que han estado haciendo en las clases…-
-¡Lamento llegar tarde, profesor Lupin!-exclamó una voz agitada desde la puerta. Harry.- Yo...-se detuvo en secó y su rostro adopto la misma expresión que nosotros al ingresar.
-La clase ha comenzado hace diez minutos, Potter.-murmuró Snape con voz suave y odiosa.- Así que creo que descontaremos a Gryffindor diez puntos. Siéntate.- Harry no se movió.
-¿Dónde está el profesor Lupin?-preguntó.
-No se encuentra bien para dar clase hoy.-respondió con una sonrisa contrahecha.- Creo que te he dicho que te sientes.-pero Harry permaneció donde estaba.
-¿Qué le ocurre?- a Snape le brillaron sus ojos negros.
-Nada que ponga en peligro su vida.-dijo como si deseara lo contrario.-Cinco puntos menos para Gryffindor y si te tengo que volver a decir que te sientes serán cincuenta.- Harry se fue despacio hacia al lado de Ron y se sentó. -Como decía antes de que nos interrumpiera Potter, el profesor Lupin no ha dejado ninguna información acerca de los temas que han estudiado hasta ahora...
-Hemos estudiado los Boggarts, los gorros rojos, los kappas y los Grindylows.-informó Hermione rápidamente.-Y estábamos a punto de comenzar...
-Cállese.-ordenó Snape fríamente.-No he preguntado. Sólo comentaba la falta de organización del profesor Lupin.-
-Es el mejor profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras que hemos tenido.-comenté con atrevimiento, y la clase expresó su conformidad con murmullos. Snape puso el gesto más amenazador que hayamos visto.
-Son fáciles de complacer. Lupin apenas les exige esfuerzo... Yo daría, por hecho que los de primer curso son ya capaces de manejarse con los gorros rojos y los Grindylows. Hoy veremos...-hojeo el libro de texto hasta llegar al último capítulo.-... los hombres lobo.-concluyó.
-Pero profesor.-reprochó Hermione, que parecía incapaz de contenerse.-Todavía no podemos llegar a los hombres lobo. Está previsto comenzar con los Hinkypunks...
-Señorita Granger.-dijo Snape con voz calmada.-Creía que era yo y no usted quien daba la clase. Ahora, abran todos los libros en la página 394.-nos miró.-Todos. Ya.-el salón se vio inundado del sonido de las hojas pasando una por una.- ¿Quién de ustedes puede decirme cómo podemos distinguir entre el hombre lobo y el lobo auténtico?-la mayoría se quedó en silencio, solo Hermione y yo levantamos la mano.- ¿Nadie?-preguntó Snape, sin prestar atención a nuestras manos. La sonrisa contrahecha había vuelto a su rostro.- ¿Es que el profesor Lupin no les ha enseñado ni siquiera la distinción básica entre...?
-Ya se lo hemos dicho.-interrumpió de repente Parvati.-No hemos llegado a los hombres lobo. Estamos todavía por... -
-¡Silencio!-Gruñó Snape.-Bueno, bueno, bueno... Nunca creí que encontraría una clase de tercero que ni siquiera fuera capaz de reconocer a un hombre lobo. Me encargaré de informar al profesor Dumbledore de lo atrasados que están todos... -
-Por favor, profesor.-pedimos Hermi y yo.
-El hombre lobo difiere del verdadero lobo en varios detalles…-empezó Hermione, sin que le diesen permiso para hablar.
-El hocico del hombre lobo...-intente seguir, pero fui interrumpida.
-Es la segunda vez que hablas sin que le corresponda, señorita Granger y es la primera de la señorita Potter.-sentenció Snape con frialdad.-Cinco puntos menos para Gryffindor por ser unas sabelotodo insufribles.-Hermione se puso muy colorada, y yo fui bajando la mano, mirando al suelo, con los ojos llenos de lágrimas al igual que ella.
-Usted nos ha hecho una pregunta y ellas se ofrecieron para responderla.-nos defendió Ron.- ¿Por qué pregunta si no quiere que se le responda?-
-Te quedarás castigado, Weasley.-anunció Snape con voz suave y acercando el rostro al de Ron.- Y si vuelvo a oírte criticar mi manera de dar clase, te arrepentirás.-nadie se movió durante el resto de la clase. Seguimos cada uno en su sitio, tomando notas sobre los hombres lobo del libro de texto, mientras Snape rondaba entré las filas de pupitres examinando el trabajo que habíamos estado haciendo con el profesor Lupin. -Muy pobremente explicado... Esto es incorrecto... El kappa se encuentra sobre todo en Mongolia... ¿El profesor Lupin te puso un ocho? Yo no te habría puesto más de un tres.-cuando el timbre sonó por fin, Snape nos retuvo.- Escribirán una redacción de dos pergaminos sobre las maneras de reconocer y matar a un hombre lobo. Para el lunes por la mañana. Ya es hora de que alguien meta en cintura a esta clase. Weasley, quédate, tenemos que hablar sobre tu castigo.- nosotros tres abandonamos el aula con los demás alumnos, que esperaron a encontrarse fuera del alcance de los oídos de Snape para estallar en críticas contra él.
-Snape nunca ha actuado así con ninguno de los otros profesores de Defensa Contra las Artes Oscuras, aunque quisiera el puesto.-comentó Harry.- ¿Por qué la tiene tomada con Lupin? ¿Será por lo del Boggart?-
-No sé.-dijo Hermione pensativamente.
-Pero espero que el profesor Lupin se recupere pronto.- Ron nos alcanzó cinco minutos más tarde, muy enfadado.
-¿Saben lo que ese...?-soltó un insulto, que a mí pareció divertido pero que escandalizó a Hermi.- ¿Me ha ordenado hacer? Tengo que lavar los orinales de la enfermería. ¡Sin magia!-exclamó con la respiración alterada. Tenía los puños fuertemente cerrados.- ¿Por qué no podía haberse ocultado Black en el despacho de Snape, eh? ¡Podía haber acabado con él!
-No todo se puede, Ronnie.-