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"Los mellizos Potter" — capítulo 70

Capítulo 15:

"El partido contra Hufflepuff y el ataque de los Dementores"

Tabatha:

Durante toda la madrugada, Peeves, anduvo revoloteando por la habitación de las chicas, haciendo estragos como siempre. A Lavander, le escondió la mochila y las túnicas, mientras que a mí me tironeaba del cabello.

-Despierta, Tabatha, Lunática.-me susurraba con voz melosa.- Lu…Lunática.-intenté espantarlo con la mano, pero solo conseguí que me mordiese el dedo índice. No tuve más remedio que tener que levantarme. Antes de ingresar al baño, miré el reloj. Cuatro y media de la mañana. Genial. Busqué en mi baúl la túnica de Gryffindor, junto al resto de las cosas partes del equipo.

Las gruesas gotas de lluvia, salpicaban con fuerza contra las ventanas de la habitación. Para mi suerte, mis compañeras, seguían durmiendo. Sentada en la cama, terminé de atarme las botas y me ajusté la túnica. Al costado de mi mesa de luz, reposaba mi escoba. Soltando un bostezo la tome, y salí de la habitación.

Cuando bajaba las escaleras, el ruido de la tormenta aumentaba conforme me acercaba a la sala común. Sabía que aunque hubiese un huracán, el partido no se cancelaría. Cuando llegue, me encontré con Harry, a medio despertar, apunto de sentarse en uno de los sillones junto a la chimenea. Durante toda la semana, él había estado preocupado. Oliver le había indicado quién era Cedric en el corredor. Me ubiqué a su lado, tomando a Crookshanks, quién estaba rumbo a las escaleras del cuarto de los chicos.

-Hola.-saludé con voz cansina, apoyándome en su hombro. Lo escuché soltar un bostezo.

-¿Es verdad?-preguntó.

-¿Qué cosa?-

-Lo que dijeron Alicia y Angelina.-solté un "Ah", sin saber cómo seguir.

-Creo que los dos estamos grandes como para andarnos con mentiras, ¿verdad?-él asintió.-Bueno, sí, estoy saliendo con Cedric Diggory.-

-¿Hace cuánto?-

-Desde primero.-esperaba que dijese algo, o se pusiera gritar que aún era pequeña y todo eso, pero no tendría sentido ya que somos mellizos y nacimos el mismo día. No, no contaba haber nacido cinco minutos antes.

-A Oliver no le gusto enterarse de eso.-repuso.

-Lo sé, lo sé.-solté un suspiro.-Pero Cedric no es como ellos dicen que es.-

-¿Y cómo es?-

-Bueno…él es, bueno, simpático, inteligente…-

-¿Una versión masculina de Hermione?-preguntó.

-Casi, solo que si sabe jugar al Quidditch.-

..*

Luego de haber estado forcejeando con Crookshanks, para que no subiese las escaleras, llegó la hora de desayunar. Volví a acomodarme el cabello, mientras Harry llevaba su escoba y la mía.

-¡En guardia, malandrín!-nos retó Sir Cadogan.

-Cállate ya.-contestó mi hermano, bostezando.

El sueño se nos fue cuando llegamos al Gran Comedor, donde nos servimos un buen plato de avena con leche. Cuando empezamos a desayunar, comenzó a llegar el resto del equipo.

-Va a ser difícil.-comentó Oliver, sin probar bocado.

-Deja de preocuparte, Oliver.-lo tranquilizó Alicia.-No nos asustamos por un poquito de lluvia.- ¿Poquito? Yo creo que era un poquito más que un poquito.

Poco antes de entrar en el vestuario, Harry vio a Malfoy, a Crabbe y a Goyle camino del campo de Quidditch; cubiertos por un enorme paraguas, lo señalaban y se reían.

-No les hagas caso.-murmuré, tomándolo del brazo y obligándolo a entrar.

Los miembros del equipo nos pusimos las túnica escarlata y aguardamos la habitual arenga de nuestro capitán, pero ésta no se produjo. Wood intentó varias veces hablarles, tragó saliva con un ruido extraño, cabeceó desesperanzado y nos indicó por señas que lo siguiéramos.

El viento era tan fuerte que nos tambaleábamos al entrar en el campo. A causa del retumbar de los truenos, no podíamos saber si la multitud nos aclamaba. La lluvia rociaba los cristales de las gafas de Harry ¿Cómo demonios iba a ver la Snitch en aquellas condiciones?

Los de Hufflepuff se aproximaron desde el otro extremo del campo, con la túnica amarillo canario. Los capitanes de ambos equipos se acercaron y se estrecharon la mano. Cedric le sonrió a Wood, pero Wood parecía tener ahora la mandíbula encajada y se limitó a hacer un gesto con la cabeza.

-Monten en las escobas.-ordenó Madame Hooch. Ella se llevó el silbato a los labios, pero el pitido fue acaparado por los truenos, pero al fin y al cabo, se inició el partido. Me puse en formación, junto a mis compañeras, defendiendo a Oliver, esperando por las Quaffles.

Los cazadores de Hufflepuff, mantenían una gran coordinación a la hora de pasarse las pelotas. Angelina tomó la iniciativa y se lanzó para intentar tomar una y lo logró.

-¡Tabatha!-salí de formación, zigzagueando para evitar las Bludgers, hasta que llegue donde estaba ella, tomando el balón. Lo sostuve como pude, para que no resbalase, mientras intentaba llegar al arco opuesto. Tuve que hacer varias maniobras, para no llevarme puesto a los otros cazadores que intentaban recuperar la pelota.

-¡Y Gryffindor anota 10 puntos, de parte de la joven Potter!-comentó Lee Jordan.   

Al cabo de cinco minutos, el frío, había traspasado mi túnica, llegándome a los huesos. En todo el tiempo que transcurrió desde que empezó el partido, no pude ver a Harry ni a Cedric. El viento había aumentado, y ya no se escuchaba nada.  Apenas pude distinguir las gradas,  que estaban bajo el grueso manto de lluvia. Varias veces, choqué contra Fred y George, intentando escapar de los otros cazadores. En cinco minutos, anoté unos cincuenta puntos, con ayuda de mis compañeras.

Con el primer relámpago, llegó el pitido del silbato de la señora Hooch. En el momento que comencé a descender, pude recién ver a mi hermano, siendo guiado por Oliver. Todo el equipo aterrizó en el barro, salpicando.

-¡He pedido tiempo muerto!-nos gritó nuestro capitán.-Vengan aquí debajo.-nos apiñamos en el borde del campo.

-¿Cuál es la puntuación?-preguntó Harry, limpiándose los lentes.

-Cincuenta puntos a nuestro favor. Pero si no atrapamos la Snitch, seguiremos jugando hasta la noche.-

-Con esto me resulta imposible.-gritó mi hermano, blandiendo las gafas. En ese instante apareció Hermione a su lado. Se tapaba la cabeza con la capa e, inexplicablemente, estaba sonriendo.

-¡Tengo una idea, Harry!-exclamó.- ¡Dame tus gafas, rápido!-él se las entregó, y ante la mirada de sorpresa del equipo, golpeó las gafas con su varita.-Impervius.-y se las devolvió.- ¡Ahí las tienes! ¡Repelerán el agua!-vi que la sonrisa de Oliver se ensancho, que sería capaz de besarla en ese momento.

-¡Magnífico!-exclamó emocionado, mientras ella se alejaba.- ¡De acuerdo, vamos a ello!-

El hechizo de Hermione funcionó. Harry seguía entumecido por el frío y empapado qué, pero podía ver. Sonreí al verlo con renovada energía, acelerando la escoba a través del aire turbulento buscando en todas direcciones la Snitch, esquivando una Bludger; pasando por debajo de Cedric, que volaba en dirección contraria.

Brilló otro rayo, seguido por el retumbar de un trueno. La cosa se ponía cada vez más peligrosa. Harry tenía que atrapar la Snitch cuanto antes...

Intenté volver a retomar las Quaffles, para marcar algunos tantos más y darle un poco de ventaja a Harry, pero con el segundo brillo de un rayo, vi algo que me distrajo e hizo que me olvidara de las pelotas. La silueta de un enorme y lanudo perro negro, claramente perfilada contra el cielo, inmóvil en la parte superior y más vacía de las gradas.

Las manos se me resbalaban del palo de la escoba, haciendo que casi me caiga, pero logré sujetarme. Intenté seguir, pero la figura del Grimm, seguía en mi mente. Volví a mirar al cielo, pero el perro había desaparecido.

-¡Harry!-escuché gritar a Oliver, con la voz algo angustiada, desde los postes de Gryffindor.- ¡Harry, detrás de ti!-él miró hacia atrás con los ojos abiertos de par en par. Cedric atravesaba el campo a toda velocidad, y entre ellos, brillaba una diminuta bola dorada... Con un sobresalto, Harry pegó el cuerpo al palo de la escoba y se lanzó hacia la Snitch.

-¡Vamos, James!- lo alenté. Retomé mi trabajo con los cazadores, en busca de anotar otro punto. Uno de Hufflepuff, perdió una Quaffle, que se elevó unos cuantos metros de su posición. Enfile hacía arriba para recuperarla, pero algo extraño ocurría. Todo quedó en silencio. Era como si me hubieran puesto un tapón en los oídos. Eso no me detuvo a segur buscando la pelota. Cuando mis dedos,  la rozaron, sentí un frío penetrante, que me envolvió por completo y que de alguna forma se me hacía familiar

-A mis hijos no. A mis hijos no. A mis hijos no, por favor.-

-Apártate,  muchacha estúpida... apártate...-

- A mis hijos no. Te lo ruego, no. Tómame  a mí. Mátame a mí en sus lugares...

Se me paró el corazón. Levanté la cabeza para intentar saber qué es lo que estaba haciendo, pero algo pesado, cayó sobre mí.

..*

 -Han tenido suerte de que el terreno estuviera blando.-habló una voz familiar.

-Creí que se habían matado.-

-¡Pero a Harry si ni siquiera se ha roto las gafas y Tabatha ni siquiera se despeinó!-todo eso que decían, era como una especie de zumbido, que daba vueltas por mi cabeza. No tenía ni la más pálida idea de donde estaba y de porque estaba en ese lugar y como es que llegue. Me dolía cada centímetro de mi cuerpo, como si se me hubiese caído Dudley encima.

-Es lo más pavoroso que he visto en mi vida.-

Fui abriendo los ojos lentamente. Estaba en la enfermería. El equipo de Quidditch de Gryffindor, lleno de barro, rodeaba la cama. Ron y Hermione estaban allí también. Harry se encontraba en otra cama, también despierto.

-Hola.-saludé sin sonreír.

-¡Tabatha!- exclamó Fred, todo cubierto de barro.- ¿Cómo te encuentras? Nos diste un buen susto.-

-Me encantaría poder decírtelo, pero ¿Qué sucedió?-pregunté incorporándome en la cama.

-Harry se cayó…encima de ti.-explicó Fred.- Debieron de ser... ¿cuántos? ¿Veinte metros?-

-Creímos que se habían matado.-habló Alicia, temblando. Hermione dio un gritito. Tenía los ojos rojos.

-Pero el partido…-preguntó Harry, uniéndose a la conversación.- ¿Cómo acabó? ¿Se repetirá?-nadie respondió. La horrible verdad cayó sobre nosotros.

-¿No habremos... perdido?- inquirí.

-Diggory atrapó la Snitch.-respondió George, con pesadez.-Poco después de que se cayeran. No se dio cuenta de lo que pasaba. Cuando miró hacia atrás y los vio en el suelo, quiso que se anulara. Quería que se repitiera el partido. Pero ganaron limpiamente. Incluso Wood lo ha admitido.-

-¿Dónde está Oliver?-preguntó Harry de repente, notando que no estaba allí.

-Sigue en las duchas.-dijo Fred.-Parece que quiere ahogarse.- me dejé acostar de golpe, golpeándome la cabeza con los barrotes de la cama. Harry acercó la cara a las rodillas y se tomó el pelo con las manos. Fred puso una mano en su hombro y en el mío nos zarandeó bruscamente.

-Vamos, Harry, es la primera vez que no atrapas la Snitch.-

-Tenía que ocurrir alguna vez.-agregó George.

-Todavía no ha terminado.-dijo Fred.-Hemos perdido por cien puntos, ¿no? Si Hufflepuff pierde ante Ravenclaw y nosotros ganamos a Ravenclaw, y Slytherin...-

-Hufflepuff tendrá que perder al menos por doscientos puntos.-argumentó George.

-Pero si ganan a Ravenclaw...

-Eso no puede ser. Los de Ravenclaw son muy buenos.

-Pero si Slytherin pierde frente a Hufflepuff…-

-Todo depende de los puntos... Un margen de cien, en cualquier caso...- aguardábamos silencio. Habíamos perdido. Por primera vez en mi vida, había perdí un partido de Quidditch. Después de unos diez minutos, la señora Pomfrey llegó para echarlos con la excusa de dejarnos descansar.

-Luego vendremos a verlos.-murmuró Fred.-No te tortures, Harry. Sigues siendo el mejor buscador que hemos tenido.-

El equipo salió en tropel, dejando el suelo manchado de barro. La señora Pomfrey cerró la puerta detrás del último, con cara de mal humor. Ron y Hermione se acercaron un poco más a la cama de Harry, mientras yo me levantaba y me acostaba al lado de mi hermano.

-Dumbledore estaba muy enfadado.-dijo Hermione con voz temblorosa.- Nunca lo había visto así. Corrió al campo mientras ustedes caían, agitó la varita mágica y entonces se redujo la velocidad de la caída. Luego apuntó a los Dementores con la varita y les arrojó algo plateado. Abandonaron inmediatamente el estadio... Le puso furioso que hubieran entrado en el campo... lo oímos...-

-Entonces los puso en una camilla por arte de magia.-explicó Ron.-Y los llevó al colegio flotando en la camilla. Todos pensaron que estaban...-su voz se apagó, pero nosotros apenas nos dimos cuenta. Pensaba en lo que le había hecho los Dementores, en la voz que suplicaba. Alcé los ojos y vi a Hermione y a Ron tan preocupados.

-¿Recogió alguien las Nimbus?-preguntó Harry.  Ellos dos se miraron.

-Eh...-

-¿Qué pasa?-curiosee.

-Bueno, cuando se cayeron... se las llevó el viento.-respondió Hermione con voz vacilante.

 -¿Y?-inquirí con una ceja alzada.

-Y chocaron... chocaron... contra el Sauce Boxeador.- genial, otra buena noticia para la colección del día de hoy.

-¿Y?-insistió Harry.

-Bueno, ya saben que al sauce boxeador.-habló Ron.- No le gusta que lo golpeen.-

-El profesor Flitwick las trajo poco antes de que recuperaran el conocimiento.-explicó Hermione en voz muy baja. Se agachó muy despacio para tomar una bolsa que había a sus pies, le dio la vuelta y puso sobre la cama una docena de astillas de madera y ramitas, lo que quedaba de nuestras fieles y finalmente abatidas escobas.