"Los mellizos Potter" — capítulo 86
Cuarto libro
Capítulo 1:
Unas vacaciones con los Weasley.
"Querido Harry:
Espero que los Dursley no te estén haciendo la vida imposible (cosa que sé que están haciendo, pero solo intento animarte)
Ron dice que dentro de unos días irán a buscarte para que vayamos al Mundial de Quidditch, Hermione también irá. ¿No es genial? Para mí lo es.
Durante estos últimos días, estuve recibiendo varias cartas del tío Mus (Remus). La verdad es que tengo ganas de verlo, pero más ganas de saber cómo has estado en todo este tiempo. Quiero que me cuentes todo en la próxima carta.
La verdad es que te extraño y muero por volver a verte, Harry. Sé que nos hemos estado contactando por carta, pero no es lo mismo. ¿Me extrañas? Yo lo hago y muchísimo.
Por medio de Phoebe te envió un regalo que vi en una tienda Muggle, el primer día que estuve en la Madriguera. Espero que te guste y que me contestes pronto.
Con cariño, Tabatha."
La pelirroja releyó la carta varias veces antes de meter el pergamino y cerrar el sobre. Con un simple movimiento de sus dedos, atrajo la atención de su lechuza. Phoebe se posó sobre sus brazos mientras ella le ataba la carta a la pata.
-Debes dársela a Harry y a nadie más que a él.-acarició la coronilla del animal antes de llevarla al alfeizar de la ventana. Antes de que la lechuza se perdiese entre las nubes, la puerta de la habitación, se abrió abruptamente.
-¡Tabi!-exclamó Ginny.- Ven, te estamos esperando.-la tomó del brazo y la apartó de la ventana.-Mamá dice que dentro de poco estará la cena.-apenas pisaron la sala, se dieron cuenta de que el resto de los Weasley estaban reunidos en el umbral de la casa.- ¡Bill!-Ginny bajó el resto de las escaleras y se sumó a la ronda de pelirrojos.
-Vaya, has crecido, pequeña.-un chico pálido y de larga cabellera roja, despeino la de Ginny.- Oh, ¿han tenido otra hija y no me enteré?-preguntó, dándose cuenta de la presencia de la joven Potter.
-Es una amiga de Ron.-respondió Molly.- Ven, cariño, no tengas miedo.-ella terminó de bajar las escaleras y se acercó.
-Bueno, hola.-el chico extendió su mano.- William Arthur Weasley, o, Bill, si prefieres.-
-Tabatha, Tabatha Lilian Potter; Tab, Taba, Tabi, si prefieres.-ella aceptó el saludo y lo acompañó con una sonrisa.
-Oh, ya veo.-murmuró Bill.- Eres uno de los mellizos Potter.-
-Así es.- Molly movió su varita y las bandejas de comida, que estaban sobre la mesada, levitaron hasta posarse en la mesa.
-La cena está servida.-a la pelirroja la sentaron entre Ginny y Ron, que no había esperado a que le dijeran, y ya se había servido un poco de pastel de carne y comía como si nunca lo hubiese hecho.
La noche fue bastante animada con las bromas de los gemelos, las anécdotas de Bill sobre Egipto y los deliciosos postres de Molly. Luego de haber recogido todos los platos, los menores, salieron al jardín. Aún no anochecía y el sol apenas teñía el cielo de naranja. Fred y George propusieron un partido de Quidditch y para eso sacaron sus escobas mientras que Tabatha hacía lucir su Saeta de Fuego. Los equipos fueron divididos en: Fred, Ginny, Tabatha y en el otro estaban George, Ron y Bill.
Las escobas de los Weasley parecían tortugas al lado de la de Tabatha y esa fue una ventaja que supo aprovechar Fred a su favor. La Snitch fue atrapada cuarenta minutos después de haberse iniciado el partido y la buscadora había sido la chica Potter. El partido terminó, oficialmente, cuando Molly los llamó para que ingresasen.
..*
Cuando pasó una semana, programaron una excursión hacia el interior de los bosques que se encontraban cerca de la propiedad. A Ron y los gemelos, se le ocurrió acampar durante la noche, armar una fogata y pasar un buen momento entre amigos.
Los gemelos se encargaron de montar la tienda, mientras que las chicas iban por madera para el fuego y alguna que otras bayas dulces.
-Deberías hacer la prueba para entrar al equipo de Quidditch.-comentó Tabatha.-Eres bastante buena.-
-Tenía pensado hacerlo este año.-murmuró Ginny.-Pero…ya sabes, Wood, ya no estará más en el colegio y hasta que no empecemos, no sabremos quién será el nuevo capitán o capitana.-la pequeña Weasley hizo una mueca y se agachó para recoger una rama.
-Bueno, en todo caso, tendremos todo un año para que puedas entrar.-la alentó Tabatha.-Sí haces una demostración como la que has hecho hace unos días, de seguro te dejarían entrar.-Ginny sonrió y juntas retomaron el camino hacia el lugar que habían elegido para pasar la noche.
Luego de una incansable discusión entre los gemelos y Ron, terminaron llamando a Bill para que armase la tienda de campaña con unos simples movimientos mágicos. Ginny y Tabatha se las ingeniaron para encender la fogata, sin la necesidad de recurrir a la ayuda del mayor de los Weasley.
-Mamá les envía esto.-dijo Bill, depositando una bandeja con bocadillos dulces y salados recién horneados.-Bueno, me voy. Los dejo.-el mayor de los Weasley se dio media vuelta y retomó el camino hacia la Madriguera.
Cuando llego la medianoche, Ron, se había devorado la mitad de la bandeja dulce y, de no haber sido por Ginny, hubiera seguido con los bocadillos salados. Los gemelos se pasaron la mayor parte del tiempo haciendo bromas, contando las mil y una canas que le hicieron aparecer a Filch y de las veces que se escaparon de los castigos de McGonagall.
-Ustedes dos, son terribles.-comentó Tabatha, recostándose sobre el césped con las manos detrás de la nuca.
-Somos geniales.-corrigió Fred, acostándose a su lado.
-Tengo sueño.-dijo Ginny mientras se fregaba el ojo derecho.- Me voy a dormir.-se puso de pie, limpiándose los pequeños retazos de pasto que habían quedado pegados sobre su ropa.- ¿Tab, vienes?-la pelirroja asintió y también se puso de pie. Durante toda la noche, no habían ingresado a la tienda; por fuera parecía ser como cualquier tienda normal: pequeña en la que solo podría entrar, como mucho, cinco personas, pero cuando ingresaron, no era para nada pequeña.
-Vaya…-comentó Tabatha. El interior era muy parecido al de una casa; había sillas, una mesa, una pequeña cocina en un extremo y más al fondo se hallaban las habitaciones. Bill había acomodado la mochila donde estaban las cosas de Ginny y Tabatha, dejándola sobre una de las literas. Luego de que ambas se hubiesen colocados los pijamas, se acostaron en sus respectivas camas.
-Que descanses.-murmuró Ginny, soltando un bostezo en el medio de cada palabra. Tabatha soltó un suspiro y se acomodó entre las sabanas. A modo de puerta, había dos delgadas cortinas color marrón casi beige, pero que dejaba ver hacia el otro lado de la habitación. Fred y Ron, estaban apagando las últimas llamas de la fogata y se disponían a irse a dormir también. George no estaba, pero Tabatha, supuso que ya estaría en la cama.
Para cuando solo quedaron las luces de los candelabros y todos se habían dormido, la pelirroja, se despojó de sus sabanas y se puso de pie. Se cubrió con la chaqueta que estaba sobre la silla y salió de la habitación. A travesó la sala sin hacer ruido y al fin estuvo fuera de la tienda.
-¿Insomnio?-la voz de George la sobresaltó.
-¿No deberías estar durmiendo?-preguntó ella con una ceja en alto.
-Lo mismo debería preguntarte a ti.-repuso el chico.-Y sí, debería estar durmiendo, pero…prefiero estar un rato despierto, mirando las estrellas.-
-No sabía que te gustaba la soledad.-dijo mientras se sentaba contra el mismo tronco caído en el que estaba George.- ¿Alguien más sabe eso?-él negó y sonrió de lado.
-No, ni siquiera Fred.-respondió.- Veras, soy mucho más sensible que él.-Tabatha soltó una risita y se abrigó aún más con su chaqueta.-Es cierto, soy más…caballeroso, por así decirlo.-
-Eso no te lo voy a negar.-murmuró la pelirroja.- ¿Y qué haces cuando estás solo?-preguntó.
-Bueno, básicamente, pienso.-dijo George.- Pienso en…bromas nuevas, entre otras cosas.-
-Pensé que dirías algo más…coherente y no que solo piensas en bromas.-
-Soy hombre.-la pelirroja rodó los ojos.- También pienso en chicas.-
-Bueno, es eso algo más…coherente.-ambos rieron y se quedaron en silencio. Tabatha soltó un suspiro y se acomodó mejor contra el tronco.
-La noche está tranquila.-comentó George. La pelirroja hizo un sonido con la boca, dando a entender que estaba de acuerdo.- ¿Quieres?-él levantó la bandeja de los bocadillos dulces, mostrando el último que quedaba.
-Solo si lo compartimos.-George lo tomo y haciendo un poco de fuerza, logró separarlo en dos.-Gracias.-por un momento las yemas de los dedos de Tabatha, rozaron la parte de arriba de la mano del pelirrojo.-Perdón.-ella se apresuró a tomar la parte que le correspondía. Ambos estuvieron en silencio por un largo rato, hasta que los arbustos comenzaron a crujir. George se puso de pie rápidamente y empuñó su varita mientras colocaba a Tabatha detrás de él. En medio de la oscuridad, una figura salió.
-¿Quién eres?-preguntó la voz del pelirrojo, mezclada con la de otra persona.
-*Lumos.-*susurró Tabatha. Cuando la punta de su varita se iluminó, también lo hizo su rostro.- Cedric.-exclamó en voz baja. El chico de los ojos grises, se dejó ver, haciendo que George bajase la varita.- ¿Qué estás haciendo aquí?-preguntó la pelirroja, yendo hacia él.
-Me gusta pasear en la noche.-respondió sin sacarle la vista de encima al pelirrojo.- ¿Y tú? ¿Por qué no estás con tu hermano?-
-Bueno, los Weasley nos invitaron pero mis tíos…solo me dejaron venir a mí.-explicó, haciendo una mueca.
-¿Los Weasley?-repitió Cedric, mirando de reojo a George.- Son buenos amigos de mi padre.-comentó.
-Me voy a dormir.-murmuró el pelirrojo, dándoles la espalda e ingresando a la tienda nuevamente. Tabatha intentó despedirse, pero él ya no estaba.
-Y, bien.-la pelirroja giró hacia el chico de ojos grises.- ¿Qué estás haciendo aquí?-
-Ya te lo dije.-respondió Cedric.- Estaba dando un paseo. Vivo cerca de aquí y en las noches me gusta salir a contemplar las estrellas.-Tabatha sonrió y se volvió a sentar en el tronco.- ¿Iras al Mundial de Quidditch?-preguntó él, ubicándose a su lado.
-Así es.-dijo.- Los Weasley nos invitaron a Harry y a mí. Creo que unos días antes de que sea la final, irán por mi hermano y por Hermione.-la pelirroja se apoyó en el hombro del castaño y quedaron en un cómodo silencio.
..*
A la mañana siguiente, los rayos se filtraban por la tienda dando justo entre los ojos de Tabatha. Estirándose en la litera, abrió los ojos. Se cambió lo más rápido posible y salió a la pequeña sala. Se sorprendió al ver que no había nadie.
-¿Ginny? ¿Ron?-llamó, pero no hubo alguien que le diese una respuesta. Corrió las telas que formaban la puerta y salió al exterior.-Oh, hola George.-el pelirrojo se encontraba en el mismo lugar que la noche anterior, solo que ahora, jugaba con las cenizas de la fogata.
-Hola.-saludó, pero sin la misma emoción de siempre.
-¿Dónde están todos?-preguntó Tabatha.
-Fueron a la Madriguera.-respondió.- Fueron a buscar algo que desayunar. Creo que mamá nos dejará quedarnos hasta el mediodía.-
-Ha sido una experiencia asombrosa, ¿verdad?-George se encogió de hombros.- ¿Qué ocurre?-la pelirroja se sentó a su lado, colocando su mano sobre la rodilla del chico.
-Nada, solo…estoy un poco cansado.-dijo.- No he dormido bien en esas camas y ahora tengo dolor de cuello.-
-Ohm…tal vez tú mamá sepa que hacer.-murmuró la pelirroja, dándole suaves golpecitos a la rodilla de George.
-¿Hasta qué hora se quedó Diggory?-preguntó el pelirrojo.
-No estuvo tanto tiempo.-repuso la pelirroja.- Se fue diez minutos después de que tú te hayas ido a dormir.-
-Ah.-
-¿Estás bien?-insistió Tabatha.- Y no se te ocurra decirme que te duele algo.-le espetó.
-¿Sabes que eres como mi hermana menor, no?-ella asintió.- Bueno, yo solo quiero que sepas que te quiero cuidar.-
-Gracias, Georgi, es muy dulce de tu parte.- Tabatha se puso de pie y lo abrazó.- ¿Sabes? Es cierto, tú eres más caballeroso que Fred.-