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Historia 139126 — capítulo 66
Audrey despertó con rodeada por los brazos de Percy, hacía unos dos meses que convivían y eso era costumbre. Se levantó para hacer el café, pero sintió su estomago estrujarse y salió corriendo al baño descalza.
-¿Dri?- la cubrió con su bata. Se sentía mareada y el vomitar la había dejado débil.
-¿me cargas?- Percy sonrió levemente y la cargo hasta el sofá.
-¿Te sientes enferma? ¿Quieres que llame al trabajo para que nos traigan el trabajo a casa?- ella se acurruco en el sofá.
-No, está bien. Solo me siento algo mareada, algo debe haberme caído mal- el pelirrojo la miró preocupado, no muy convencido.
-Te dejaré ir al trabajo, solo si vemos a un sanador después- Audrey rodó los ojos.
-No exageres, es solo un mareo. -Frunció el ceño- ¿te parece si me doy una vuelta por la enfermería del ministerio? Seguro he comido algo malo y me ha caído mal.
-Claro que iras, me aseguraré de que vayas- se sentó a su lado y la abrazo contra su pecho. -¿algo mas te ha dolido estos días?
-No- suspiró- algunos mareos y…- palideció levemente.
-¿Y?- Audrey se frotó los ojos.
-Nada importante.
-Audrey dime- exigió.
-Solo… no he tenido mi período, pero solo es un retraso de unos días y no he sido muy regular nunca, no quiero que te preocupes… ni te ilusiones- agregó lo último algo titubeante.
-No hemos estado siendo muy cuidadosos- reconoció, pero le beso la frente con ternura- esta bien Dri, ¿de verdad crees…?
-No quiero ilusionarme, ¿crees que es buen momento?
-Estamos en buen momento, ya hemos hablado de vender tu departamento y el mío para comprar una casa para los dos, tenemos un buen trabajo, estamos bien juntos…
-Muy bien- agregó la morenita con una sonrisa tierna- Si no estuviese embarazada ¿te gustaría que buscáramos tener un bebé?- Percy tomó su mano y la beso.
-Quiero que tengamos un bebé, ¿te molesta no estar casada?- Audrey se encogió de hombros.
-No es algo que me quite el sueño, me gustaría que nos casemos algún día, pero no es mi prioridad- se quedaron un rato en silencio, Percy no sentía la pesadez que tenía aquella primer alerta de embarazo. Se sentía bien.
-Dri, ¿Dónde compraste el cosito muggle que te dijo que no estabas embarazada?
-El test de embarazo, en una farmacia muggle.
-¿Hay alguna por aquí?- Audrey asintió lentamente.
-Como a tres calles ¿quieres que nos saquemos la duda?- asintió. Se vistieron con lentitud, nerviosos. Era temprano y aunque estaban en primavera, la mañana estaba bastante fría.
Audrey lo tomó fuertemente de la mano y caminaron las tres calles hasta la farmacia.
-Buenos días ¿en qué les sirvo?- la mujer cuarentona los saludo con amabilidad.
-Buenos días, yo… nosotros buscamos un test de embarazo- Percy tragó grueso.
-¿Sería el primer bebé? Se ven algo nerviosos- pregunto mientras buscaba donde estaban acomodados las cajitas con tests.
-El primero, estamos ansiosos- corrigió.
-¿Planificado?- les tendió la cajita.
-No, pero muy esperado- contestó Percy sonriéndole a Dri con ternura. Pagaron y tomaron la cajita.
-¿de verdad lo esperas?- el pelirrojo sonrió.
-Claro que sí, quiero que sea el primero de dos o tres bebés.
-Percival Weasley, empecemos con este y después veremos- entraron al departamento.
-¿Lista?- ella asintió, le dio un beso y entro al baño.
-Hay que esperar cinco minutos- anunció, abriendo la puerta del baño.
La tomó por la cintura para acercarla a su cuerpo.
-¿Crees que esté listo?- Audrey suspiró.
-Sí- tomó el test y se mordió el labio.
-¿Y?- Percy movía el pie con ansiedad.
-¿Preparado para ser padre, señor Weasley?- El pelirrojo sintió que su pulso se aceleraba, Audrey lo abrazó con brazos y piernas, soltando una mezcla de sollozo y risa- Estoy embarazada Percy.
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-Hola madre, que extraño que quieras verme- Astoria miró con cautela a su progenitora, mientras cubría con su mano su levemente abultado vientre de casi cuatro meses.
-Astoria, no puedes culparme por enfadarme, ¿Qué madre desea que su hija de diecisiete años se embarace? Solo quiero lo mejor para ti- la frialdad en su voz hizo poco creíble.
-El embarazo de Daphne no te molesto.
-Pero ella es mayor de edad y está casada con el joven Nott, un matrimonio muy ventajoso si me permites aclarar- la ojiverde la miro feo.
-Mi matrimonio con Draco sería una gran ventaja para mí, porque lo amo y amo al bebé- la expresión de la señora Greengrass se endureció.
-Y eso es correcto, lo único que me importa es que sea feliz cariño. Ven vamos a tomar el té, tu hermana también está aquí- aquello no era normal, pero prefirió no se negativa, después de todo ellos eran su familia.
Daphne se veía bastante más grande con su vientre de siete meses y medio.
-¿Cómo estas hermanita? ¿Cómo ellas el bebé bastardito?- la sonrisa dulce de Daphne poco tenía que ver con las palabras que salían de su boca.
-Mi bebé está perfectamente bien y no es ningún bastardo porque Draco, toda la familia Malfoy, está muy feliz con el embarazo.
-Oh no peleen, saben que se arrugan si se estresan- Astoria frunció el ceño, arrepintiéndose de haber pisado la mansión Greengrass.
-Creí que te quedarías en Venecia un poco más- comentó para alivianar un poco el ambiente.
-La madre de Theo insistió en estar presente en el nacimiento, además madre conoce una muy buena sanadora, nos quedaremos aquí hasta que Andrew nazca y lo más probable es que volvamos un tiempo a Venecia.
-Tob, trae el té de hierbas para las chicas, ese té es una maravilla, yo solía tomarlo cuando las esperaba a ustedes- Astoria sonrió levemente mientras el elfo desaparecía, pero Daphne hizo una mueca.
-Madre, el té me da mucho asco últimamente.
-Cariño, que pena. ¿Tu si lo quieres, verdad, Asti?- Astoria odiaba que le dijeran así, pero asintió. Si por una vez su madre mostraba interés en su embarazo, no iba a negarse.
El anciano elfo regreso con la fina taza humeante de té.
-Es rico- Astoria tomó el té mientras escuchaba a su hermana y madre hablar de todo lo que comprarían para la mansión en Venecia para el cuarto del bebé.
-¿Asti, te sientes bien? Estas algo pálida- Daphne la miro con fingida preocupación.
-Solo es un mareo, suele pasarme, creo que volveré a casa de Draco- Astoria se despidió
-Cuídate cariño- la pelinegra asintió y se fue por red flu.
-¿Crees que funcione?- Daphne jugueteó con sus uñas en la mesa.
-Claro que si, no habrá ningún bastardo en los Greengrass y mucho menos parido por una hija mía- sonrió fríamente- ¿me decías que querías una pulsera con diamantes, querida?
-Si, con el nombre de Andrew por supuesto.
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Astoria estaba en la cama, doblada sobre sí, con las rodillas contra el pecho. Dormida.
-¿Tory, como fue en tu casa?- Draco la miró confuso- ¿Tory?- le toco el hombro pero ella no despertaba- ¿Astoria, estas bien? ¡Astoria!- la movió, pero ella seguía inerte.
-¿Draco, pasa algo? Te escuche gritar- Narcissa dirigió una mirada confundida al cuerpo de Astoria.
-No se despierta, no sé… llegué y estaba así, yo no…- las palabras se atravesaban en su garganta. Narcissa hizo un simple hechizo de agua para humedecerle la cara pero ella seguía sin despertar.
-Enervate- Draco miro esperanzado, pero los ojos verdes ni se abrieron. -Creo que hay que llevarla a San Mungo, esto no es algo normal.
El rubio pasó sus brazos bajo las rodillas y brazos de Astoria para levantarla para aparecerse en San Mungo.
-¿Qué caso debe atender?- la cincuentona lo miro con aburrimiento.
-¿No la ve desmayada? Necesito un sanador ¡urgente!- la mujer se levanto y fue hasta la primer puerta, de donde salió un hombre más o menos de la misma edad, con el cabello entrecano.
-Ven, traela- Draco la dejo suavemente en la camilla. El sanador reviso sus signos vitales- su pulso es débil ¿tiene alguna enfermedad?- se desesperó.
-No que yo sepa, ¿su pulso es débil? ¿Se está muriendo?- sintió que su corazón se partía, Astoria no podía morirse.
-¿Algo que puedas decirme de ella? ¿Qué eres tu?
-Su novio, ella está embarazada, pero no creo que las embarazadas se mueran- respondió perdiendo el control.
-Claro que no, por favor, sal al pasillo y le haremos todos los estudios necesarios para saber que es lo que le está causando esto.
-¡No voy a dejarla!
-Por favor, si quiere ayudarla, no entorpezca nuestro trabajo.
Draco se paso la mano por el pelo con frustración, pero salió al pasillo. A los minutos Narcissa y Lucius llegaron junto a él.
-¿Qué tiene, cielo?
-Se está muriendo y no saben porqué- Narcissa se llevó las manos al pecho conmocionada, pero Lucius solo se quedo imperturbable- ¿Te aburre, verdad? ¿Qué demonios podría importarte si Tory muere?
-¡No te atrevas a gritarme! ¡tú no sientes dolor, sientes culpa! No querías a ese bebé, ¡no querías la familia que esa niñata iba a darte!
-¡No sé cómo mierda te da la cara para darme consejos de familia!- gritó enfurecido- ¡Tienes una esposa que sufrió toda su vida sacrificándose por ti y un hijo que creció teniéndote tanto miedo que no era capaz de sentir una gota de cariño! ¡No critiques lo que hago, porque todos mis defectos son tu culpa! ¡Si yo llegue a ser el monstruo que soy es porque lo herede de ti!- Lucius palideció aun mas.
-Esto es un hospital- cortó una enfermera- si van a gritar, retírense del establecimiento.
-No volverá a repetirse- Respondió Narcissa con frialdad.
-Me marchó- bufó Lucius- espero que Astoria no muera, ella es la única capaz de hacerte actuar como un hombre- se desapareció.
-Vete también- ordenó Draco.
-Cielo yo…
-Veté mamá- Narcissa lo miró con lastima pero obedeció. Apoyó los brazos en las rodillas y dejó caer algunas lagrimas.
Tory.
Su pequeña niña no podía marcharse. Ella era su única luz, su única razón para ser mejor. Su sonrisa contagiosa y su cuerpecito frágil acurrucado junto al suyo eran lo que lo hacía feliz.
Los minutos fueron eternos.
-¿Malfoy?- se limpió rápidamente los ojos.
-¿Potter?- Harry lo miraba con curiosidad y un nivel de preocupación-¿Qué haces aquí?
-Uno de mis compañeros se lesionó en el entrenamiento. ¿Tú?
-No te importa- siseó.
-No te ves muy bien. ¿Es alguien de tu familia?- Draco suspiró con molestia, sabiendo que Potter tenía demasiada necesidad de ser buena persona como para dejarlo solo.
-Astoria, se está muriendo- su voz se quebró al decirlo. Harry palideció.
-¿Qué demonios? ¿Cómo? ¿La atacó alguien?- se encogió de hombros.
-La vi, estaba durmiendo y no despertó.
-¿El bebé?- Draco lo miró con sorpresa- Astoria y Ginny… son amigas, por mas extraño que eso sea.
-No lo sé- no había pensado en el bebé hasta ahora. Si Astoria moría, el bebé también. No solo moriría la mujer que amaba, sino que también moriría su hijo.
Frunció el ceño cuando Potter se sentó en el asiento junto a él.
-¿Quién te invito a quedarte, Potter?
-Ginny me mataría si sabe que no me quede, además Astoria me agrada y no me quedaría tranquilo si no me quedara a ver como esta.
-Tú y tu maldito complejo de héroe- Harry se encogió de hombros pero no se movió. Pasó media hora, hasta que el ojiverde habló para cortar el silencio.
-¿De cuantos meses esta?
-Tres y medio, aun no se le nota… Tory quería pedirle a tu chica Weasley que fuera la madrina… supongo que se lo pedirá, si es que ella y el bebé sobreviven- agregó con sequedad.
-¿Señor?- llamó el sanador.
-Malfoy- el hombre frunció el ceño al reconocer el apellido. Pero miró sorprendido al ver a Harry.
-¿Podría decirme que tiene?- el sanador le tendió un papel.
-Primero tendrá que darnos los datos de la chica, nombre completo, edad…- Draco completo el papel rápidamente, con todo lo que sabía de Astoria y omitiendo cosas que no sabía, como alergias.
-¿Ahora me dira que tiene?- exigió desesperado.
-Señor Malfoy, usted sabrá que las pociones con las que trabajamos, muchas están compuestas por hierbas con propiedades mágicas.
-Sí, ¿Qué demonios tiene eso que ver?- el Sanador lo ignoró.
-Hay una hierba, muy cara y bastante ilegal, que sirve para abortar a los bebés. Solo es legal utilizarla en casos extremos para salvar la vida de la madre cuando el bebé ya no tiene salvación. La hierba es muy peligrosa, por eso se da en pequeñas cantidades.
-¿Nos va a dar una clase de pociones?- Harry también se había exasperado.
-La sangre de Astoria tenía mucha de esta hierba. Tanto que podría haber llegado a matarla, tuvimos que extraerle bastante sangre para limpiarla del toxico.
-¿Esta bien?
-Sí, todavía no despierta porque ha perdido mucha sangre y la poción para reponerla trabaja lento, pero esta bien.
-¿Puedo verla?- el sanador asintió.
-En diez minutos, puedes pasar.
-Merlín- Draco soltó un gran suspiro de alivio.
-¿Crees que ella ingirió…?
-Ella ama ese bebé, nunca tomaría nada de eso. - la mente de Draco trabajó a dos mil por segundo- pero ella fue a casa de sus padres hoy.
-¿Y? ¿Crees que ellos…?- Harry lo miró con una mueca.
-¿Una familia sangre pura con una hija de diecisiete años que abandono la escuela y está embarazada de un mortífago desertor? Claro que creo que la perra de su madre lo hizo.
-¡Pudieron matarla!- Draco rodó los ojos.
-Creo que no terminas de entender cómo funcionan las familias sangre pura.
-Pero sin Voldemort…
-¡No seas infantil, Potter! Puedes matar a los hombres, pero no los ideales. Creí que eras menos ignorante.
-¡No te metas conmigo! ¡Astoria está bien!- agregó lo ultimo con una sonrisa.
-Si esperas que festeje abrazándote…
-Nunca te abrazaría, por más que se salvara la humanidad.
-Lo mismo digo.
-Me alegro por ti- agregó. Draco suspiró.
-Gracias, eso creo. Ya vete. -Harry alzó la ceja- Por Salazar Slytherin, que insoportable eres, te escribiré cuando le den el alta y este en casa- el ojiverde asintió conforme y se marcho.
-¿Señor Malfoy? Ya puede pasar- Inhalo y entró, para verla tendida en la cama.
-¿Tory?- ella no respondió.
-Aun está dormida, pasara la noche aquí en observación, pero mañana ya podrá volver a su casa.
-Bien- se acercó a Astoria y le besó la frente con ternura. -¿Y cómo está el bebé?- el sanador se tensó.
-Señor Malfoy…lo siento mucho, el bebé no sobrevivió.