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Historia 139126 — capítulo 67

-Iremos al bar con Nick y Logan, creo que el inútil de Matt también se autoinvito, ¿vendrán?- Alex sonrió de lado, mientras abrazaba con una mano por detrás a París para besarle el cuello.

-¿Por qué tienes que ser tan malditamente pervertido?

-Vamos Francia, solo fue un besito.

-Sí, y pusiste tu mano en mi jodido culo- Ron rió.

-Perdóname querida amiga, es que mi mano a veces se rebela en contra de mi inocencia y actúa por su cuenta.

-¿Tu inocente?- Sam lo miró alzando una ceja- El día que llueva de abajo hacia arriba.

-La imagen que tienen de mi duele.

-Eres un idiota.

-Un idiota al que le abriste tu lindas piernitas, barbie. -Harry miró con cierta cautela a París, eran los únicos que sabían lo que Sam sentía por Alexander y era algo incomodo.

-Estaba borracha Príncipe, no te ilusiones.

-¿Van a ir o no?- Cortó Logan aburrido.

-Supongo que sí- respondió Ron.

-No puedo, veré a Ginny. Es sábado.

-Sigo sin entender cómo vas a echarte la soga al cuello tan joven- bufó Matthew.

Matt, alias Viejo, tenía veintiocho, era el mayor y el mas idiota. No era mal auror, pero solía hacer comentarios que solo a él le parecían graciosos. Era la tercera vez que hacía el curso en la academia y las dos primeras habían abandonado antes de que terminase el primer año.  Harry no sabía que tanto se les permitía arrepentirse y volver, pero había oído que Matt había sido un Ravenclaw de muy buenas calificaciones, tal vez por eso se lo seguía considerando en las listas de entrada.

-No has visto a la noviecita que se ha cazado- defendió Alexander- yo no me casaría ni con la propia afrodita, pero la pelirrojita no tiene nada que envidiarle.

-¿Qué tan buena puede estar como para que quiera casarse?- Harry miró mal a Logan. Estaba acostumbrado a los comentarios de Alex, además sabía que a pesar de que era un mujeriego de regla, no era el tipo de hombres que se metían con las novias de los amigos; pero Logan ni siquiera conocía a Ginny.

-Harry…- Ron señaló distraídamente al ascensor de donde Ginny salía. Tenía unos simples jeans ajustados y rotos en las rodillas, una remera sin mangas del mismo color negro que sus zapatillas y el pelo recogido en una coleta alta, dejando a la vista su cuello.

Ella sonrió anchamente al ubicar a Harry y el ojiverde se fue donde ella estaba.

-Esta muy buena- Alexander frunció el ceño al ver como Ginny besaba profundamente a Harry- creo que esta saludando a su esófago.

-Merlín, me cortaría las pelotas si supiera que ese cuerpito pasa hambre. ¡Ah, mierda! ¡Eso duele!- Matt se frotó el brazo donde Ron lo había golpeado.

-¡Es mi hermana!

-¡Una hermana que esta para darle hasta por si se termina el mundo!- París y Sam soltaron una carcajada ante el argumento de Logan y el enfado de Ron.

Harry se acerco con su mano en la cintura de Ginny.

-Creo que ya todos saben quién es.

-Como para no saberlo, sale todos los días en las revistas y además vives hablando de ella, ni borracho te la olvidas-se burló Paris. -Por cierto rojita, soy París.

-¿Rojita?- Harry la beso en la frente.

-Todos tienen  apodos, algo así como nombre clave.  París es Francia. Sam es Barbie.

-Por rubita y esos sexys ojos celestes- aclaró Alex- Matt es el Viejo, Logan es el Bufón, Nick es el Fantasma.

-¿Por qué…?

-Porque todos lo ignoran- respondió Logan con una sonrisa- tu hermano es el Rey.

-Harry les contó lo de la estúpida canción- Ginny soltó una carcajada.

-Tu noviecito es el Elegido.

-Bastante original- Alexander le guiño el ojo.

-Y yo soy el príncipe, soy todo un niño rico.

-Me alegro por eso.

-¿Qué haces aquí tan temprano? Pensé que no te vería hasta después del almuerzo.

-Digamos que adelante mi hora de partida de Hogwarts.

-¿McGonagall lo sabe?- preguntó Ron con una mueca.

-Si eso te haría sentir mejor, puedo decirte que sí.

-¿Es verdad?

-Claro que no.

-Pareces una niña caprichosa- refunfuño el pelirrojo.

-Oh por Dios, Ronald. Un castigo mas no hará la diferencia, quería ver a mi novio, hace una semana que no puedo si quiera besarlo y ni hablar de otras cosas.

-Así que te gusta que te atiendan ¿eh, nena?- sonrió Alex.

-Con ella no- aclaró Harry.

-Vamos chico celoso, tengo que recoger las invitaciones de la boda y los vestidos de Hermione y Luna.

-Elegido, estaremos en el bar de París a las once para comer algo antes de irnos al bar.

Harry y Ginny se despidieron, antes de aparecerse en la zona comercial de Londres.

_

-Estoy tan feliz, todo es perfecto- Ginny sonreía anchamente, llevaba los vestidos de Hermione y Luna, mientras que Harry llevaba el paquete con las invitaciones y los catálogos de pasteles. -¿De verdad no crees que estamos gastando demasiado?

-Gin, es nuestra boda. Quiero que todo sea perfecto, si lo es para ti, lo será para mí.

-Gracias por ayudarme con todo, se que lo de las fiestas y ser el centro de atención no te gusta. Debo comentarte algo, solo es una propuesta.

-¿Qué propuesta?

-Effie, la editora de Corazón de Bruja se entero de nuestra boda- Harry la miro nerviosamente- no lo sé, tengo muchos catálogos y cosas en Hogwarts, probablemente alguna de mis compañeras de cuarto. El caso es que Effie me escribió, preguntándome si la dejaba tener la verdadera exclusiva.

-No me gusta la prensa- cortó.

-Lo sé, tampoco a mí. Pero siendo quien eres, creo que sería más sano para nosotros hablar con Effie, que es alguien que busca noticias reales, antes de que llegue a oídos de Rita Skeeter y termine publicando mentiras. Solo pienso que la prensa va a enterarse tarde o temprano, creo que es mejor que sepan la realidad, antes de que circulen versiones sucias y malintencionadas.

Suspiró.

-Tienes razón, ¿Qué es lo que te ofreció Effie?

-Quiere la exclusiva y algún comentario nuestro, también dijo que le gustaría algunas fotos de la boda, ella dijo que podría conseguirnos el mejor fotógrafo de Londres.

-Gin, voy a casarme contigo, mientras no me dejes plantado en el altar, todo lo demás estará bien.

-Si alguien me hubiese dicho hace cinco años que hoy estaría preparando mi boda contigo, lo hubiese pateado por jugar salvajemente con mis ilusiones.

-Lamento haberte hecho esperar- la besó en la mejilla- y tengo algo para compensarte.

-Te he dicho que no gastes dinero en mí, no hace falta.

-El asunto es que esto me ha costado más galeones que cualquier otro regalo, pero valió cada moneda.

-Oh demonios, Harry dime que no me compraste un hipogrifo pelirrojo o algo por el estilo.

-¿Te gustaría un hipogrifo pelirrojo?

-¡Harry!

-Ya entendí. El punto es que hoy no iremos a Grimmauld Place.

-¿compraste una habitación de hotel?- sonrió.

-Algo mejor que eso.  Ven- la arrastró a un lugar apartado donde se aparecieron.

-¿Dónde estamos?- era un bonito barrio residencial, llegaron a una plaza, donde dos niñas rubias, seguramente hermanas, jugaban en los columpios- que lugar bonito.

-Cierra los ojos y no espíes- pidió él, emocionado. -Cuidado, hay escalones.

La guió por los escaloncitos del pórtico, y abrió la puerta con sus llaves.

-¿Harry que estamos haciendo?- caminó a ciegas, abrazada a Harry. Lo sintió suspirar nervioso.

-Abre los ojos- lo miró con curiosidad, estaban dentro de una casa preciosa- Bienvenida a casa, señora Potter.

Sintió que sus ojos se aguaban como rara vez pasaba. Lo primero que vio era la acogedora sala de estar, con el suelo de madera oscura, una alfombra mullida, un cómodo sofá, una chimenea y lo que ella identificó como una tele muggle.

-¿Te gusta? No sé mucho de decoración, todo lo que no te guste podemos cambiarlo- dijo atropelladamente.

-Es tan perfecto, ¿compraste la casa?- dejo los vestidos de dama de honor en el sofá y lo abrazó por el cuello para besarlo.

-Era la casa de Andrómeda, digamos que fue un obsequio para nuestra familia, es bonita, no es pequeña ni muy grande y tenemos una plaza enfrente…

-Dime que también pensaste en nuestros hijos jugando en la plaza- pidió sonriente.

-Fue lo primero que pensé. Todo está hecho para cuando tengamos a nuestros bebés.

-¿Podemos ver más?- él sonrió anchamente.

-Es tu casa, haz lo que quieras- caminó hasta la cocina comedor, donde había grandes ventanas y madera clara, con alacenas blancas. Había una vista del jardín, no era excesivamente grande, una porción de césped, con una hamaca de madera y un juego de silloncitos de Jardín.

-¿Tu elegiste todo?- Harry asintió.

-Hermione me ayudo un poco con los cuadros, las cosas para la cocina, yo no sabía que comprar.

-¿Arriba están los cuartos?- asintió y tomó su mano para guiarla escaleras arriba.

-Este es el baño de niños- señalo una puerta- tenemos cuatro habitaciones, una para cada niño y la nuestra, James Sirius compartiría cuarto con Teddy cuando este aquí.

-¿Tienes todo planeado, eh?- se rascó la nuca, infantilmente avergonzado por su entusiasmo- esto es lo más tierno que han hecho por mí en toda mi vida.

-Yo no se que serán nuestros otros hijos, por eso no he hecho los otros dos cuartos, pero este lo prepare para ellos- Ginny entro y sonrió enternecida, Harry había hecho un cuarto para niños precioso, en celeste y verde, con sus camas literas y canastos repletos de juguetes. -Quería que tuvieran todo lo que quisieran- murmuró mirándose los zapatos.

-Lo que si estoy segura, es que tendrán al mejor padre del mundo- se acercó a besarlo, lo amaba con cada fibra de su ser. -Te amo tanto Harry.

-También te amo- la abrazó fuerte, levantándola del piso, Ginny lo rodeó con sus piernas.

-Creo que aun no he visto nuestra habitación- ronroneó- podríamos estrenarlo- lo sintió sonreír contra sus labios. Caminó llevando a Ginny, cada tanto parando contra una pared para besarla más a fondo.

El cuarto matrimonial era pequeño, cálido y perfecto. Con sus ventanas, su chimenea, un diván y una amplia cama en la que Ginny fue dejada con suavidad.

La sensación de hacerle el amor en su propia casa, en la cama donde harían a sus bebés, donde podría abrazarla y besarla cada noche de su vida.

-Nunca había usado esta cama todavía, quería que la primera vez fuera contigo- confesó, abrazándola por detrás y besándola en los hombros pecosos- te extrañe.

-Yo también amor- se acurrucó mas, sintiendo como el cuerpo de Harry se amoldaba al suyo. Así eran, perfectos el uno para el otro.

-Despierta dormilón- lo besó en la fuerte espalda, hasta su cuello.  Harry se removió y sonrió.

-¿Qué haces fuera de la cama?- la recorrió con la mirada, solo llevaba puesta la remera que él se había quitado y para completar la imagen de perfección, traía una bandeja con zumo, tostadas y fruta cortada.

-Hacer el amor abre el apetito- se metió en  la cama y apoyo la bandeja en su regazo, para que ambos comieran. -Se que suena extraño porque hasta hoy no sabía que este lugar existía, pero me siento en mi hogar. Hacer el amor, me levante desnuda, me puse solo tu remera y hice esto para venir a despertarte, todo se siente tan natural…

-Como si lo hubiésemos hecho cada día de nuestra vida- le acarició la mejilla y sonrió al verla comer una fresa.

-No me digas que te excita eso de las fresas- él rió.

-Tú me excitas- se mordió el labio, Harry era tan seductor cuando quería.

-¿Solo las fresas? ¿Qué tal la crema?

-No te olvides del chocolate, tengo un gran recuerdo tuyo desnuda y muy cubierta de chocolate.

-Lamento contradecirte amor, pero quien estaba cubierto de chocolate eras tú.

-Y te veías bastante a gusto lamiéndolo.

Ambos se sonrieron, plenos de tener esos momentos solo para ellos. Ginny lo besó, con el gusto a fresa en sus labios.

-No quiero volver a Hogwarts, no esta noche. Te necesito.

-¿Crees que se enfadaran contigo?- le acarició la mejilla, el tampoco quería dejarla ir.

-No, tampoco importa. Quiero tener a mi marido mimándome un poco ¿es mucho pedir?- hizo un pucherito que termino de convencerlo.

-Tu marido quiere mimarte tanto como le sea humanamente posible- apartó la bandeja vacía para que Ginny se sentara a horcadas- así que anduviste caminando desnuda por aquí.

Sonrió traviesa.

-Es tu culpa, cuando estoy desnuda me miras como si fuera la mujer más sexy, un día tenía que terminar por creérmelo.

-¿Así que ya sabes que eres la mujer más sexy?- le acarició las piernas.

-No sé si la más sexy, pero sí que soy bastante sensual cuando quiero- se movió sobre él, haciéndole soltar un gruñido de placer.

-Eres lo más sensual que vi en mi vida, Ginevra.

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-¿Tus amigos de la academia iban a ir a algún lado?

-A un bar, siempre organizan algo los sábados porque el Domingo es el único día que no tenemos Academia.

-¿tú vas?- acarició el brazo de Harry.

-A veces, siempre almuerzo con ellos porque el tío de París tiene un bar a unas calles, casi siempre esta Ron o Alex, pero no los acompaño mucho de noche- ella asintió.

-¿te gustaría ir? Nunca he ido a un club de Londres, sería divertido.

-Son las diez, podría escribirle a Sam para que te preste algo de ropa si quieres. Pero no te alejes de mi, los hombres son de por si molestos, ni te imaginas borrachos. No quiero que nadie vaya a meter mano en lo que es mío.

-Posesivo- lo besó sonriente- no tengo intenciones de alejarme de ti en toda la noche.

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-Rojita, te he traído un poco de ropa de noche para que escojas- Ron no parecía muy contento de que Ginny los acompañara a un club nocturno y mucho menos de la mano de Harry en el bolsillo trasero de los pantalones de la pelirroja.

-Voy a cambiarme, ¿me ayudas?- sugirió a Harry con una sonrisa felina.

-Creo que si quiero conservar cierta zona en funcionamiento, responderé no- contestó después de escuchar un sonoro gruñido de Ron.

Ginny se fue con París y Sam al baño de mujeres.

-Cierta pelirrojita está muy encendida.

-Son un asco, en Hogwarts se revolcaban por los rincones- bufó el pelirrojo.

-Supéralo Ron, ni tu hermana ni yo somos niños ¿Qué demonios  esperabas? Tengo derecho de hacer lo que quiera con mi pareja. No hago nada que tu no harías con Hermione- agregó para cortar cualquier punto de discusión.

-No es posible- Matt abrió la boca cuando Ginny salió. Todos, salvo Ron y Alex, la miraron seducidos. Traía un crop top negro y una corta pero delicada falda rosa, los tacones negros estilizaban sus piernas y los ojos maquillados le daban un toque depredador.

-¿Estoy bonita?- besó a Harry sonriente.

-Estas hermosa.

Alexander se había quedado prendado de Sam, con sus medias de red, sus shorts y su remera negra con lentejuelas en el escote.

-Que será de mi entrepierna si sigues haciéndome esto Barbie- ella sonrió.

-Siempre tan caballero, Príncipe.

-¿Qué tal un postre rápido entre tú y yo?- le acarició lo más bajo que aun podía seguir llamándose espalda.

-Cariño, no me acapares. No eres el único hombre del universo y no eres ni de lejos el más atractivo- se alejo divertida, dejándolo con el seño fruncido. ¿Desde cuándo su muñequita barbie se iba con otro que no fuera él?

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Harry miraba embelesado como Ginny se contoneaba con la música y rechazaba despiadadamente a cada hombre que se le acercaba.

-Son tan idiotas- dijo la pelirroja entre risas, sentándose en el regazo de Harry- como si tuvieran oportunidad, si supieran que soy toda tuya- Nick alzo las cejas sorprendido al ver como la pelirroja besaba fieramente al elegido.

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-Hola rubia, ¿te han dicho lo sensual que eres?- la miró de arriba abajo, maleducadamente- ¿Qué tantas probabilidades hay de que tus bonitas bragas queden en el piso de mi habitación? Claro, en el caso de que traigas braguitas.

-Si sigues hablando así, ninguna.

Sam lo miró, era guapo. Mucho. Quizás más cerca de los treinta que de los veinte y con ojos azules.

-¿Fui muy rápido?- Fuiste un cerdo, quiso decirle, pero solo asintió. -Soy Nate, preciosa.

-Sam, linda colonia- halagó sin saber que otra cosa decir.

-Lindas piernas- se apoyo contra ella y llevo sus manos a su trasero, apretándolo.

-Quítame las manos de encima.

-Vamos rubita, se ve que eres una zorra- la llevo a rastras contra un rincón mientras ella peleaba para soltarse. Se maldijo por darle su varita a París y también porque aquel tipo la doblara en tamaño.

-Déjame en paz- forcejeó mientras él le rompía las medias. -Suéltame… por favor- suplicó. Quizás no fuera un mal tipo y solo estuviera ebrio, pero no se alejo.

-Te dijo que la sueltes- Alexander le dio un puñetazo con fuerza en la mandíbula, haciéndolo caer al suelo.

-Una puta como tú no lo vale- bufó antes de irse maldiciendo.

Sam rompió a llorar y se arrojó a los brazos de Alex.

-Oh dios- Alexander le acarició el cabello rubio con ternura. -Me tocó, Alexander me tocó mientras le supliqué que no lo hiciera.

-Tranquila muñequita, vamos- sintió un nudo en su estomago y estaba rodeada por el silencio del apartamento de Alex- dormirás conmigo.

-Ya pase por esto, no me interesa que me uses de nuevo.

-No voy a tocarte un solo cabello Samantha, pero tampoco voy a dejarte sola.

-¿Porqué?

-Por qué me importas.

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Ginny sonrió cuando Harry le quitaba la ropa de noche y ambos caían en su cama de casados.

-Te veías realmente sexy bailando- ella soltó una carcajada.

-supongo que puedo bailar para ti cuando quieras- ofreció divertida.

-Eso es una gran oferta, pero ahora solo quiero hacer algo- la besó en el cuello.

-Me hago una idea de que es ese algo- lo rodeó con sus piernas.

-Buenas noches, Señora Potter- Ginny sonrió.

-Te amo- lo beso en el pecho antes de dormirse acurrucada contra él.

¡Perdon por la demora! es que participo de una maratón literaria, tengo mis blogs, mis otros fics y se me complica, pero de ninguna manera voy a dejar mi fic.