← Historia 139126 · de
Historia 139126 — capítulo 77
Charlie suspiró y dejo el trago sin beber. ¿Cómo era posible que Nina tuviese esa capacidad asombrosa para convertir su cerebro en mantequilla? Nina tenía una forma de hablar como si siempre estuviera diez pasos por delante de él, como si todas las complicaciones que tenía encima fueran sencillas de resolver y él fuera tonto por no ver las soluciones.
Dejo la paga sobre la barra y se apareció frente a la puerta del departamento de Melanie. No seas idiota, ella tiene que decírtelo.
Golpeó la puerta y a los pocos segundos ella abrió.
-¿Charlie?- esbozó una sonrisa, estaba algo despeinada, posiblemente estaría durmiendo. -¿Qué haces aquí?
-Yo..mm..-Inventa**algo- tuve una pesadilla, ya sabes, sobre el bebé... Quería asegurarme que mi hijo estuviese bien, ¿Mi hijo está bien?- Melanie tardo un poco en lograr otra sonrisa, parpadeó un par de veces rápidamente, gesto que le molesto mas de lo normal.
-El bebé está perfectamente. ¿Te agarró un golpe de amor paternal?- las voces de Melanie y Nina se peleaban en su craneo.
-¿Debería tenerlos? No me siento muy paternal- Charlie puso la mirada mas seria que le fue capaz y quizás estaba funcionando porque Melanie le rehuía la mirada- ¿Debería ser paternal? Dicen que un hombre descubre su instinto paternal cuando tiene un hijo. ¿Por qué dirías que no soy paternal?
-Porque es una noticia muy nueva.
-Prueba de nuevo, ¿Por qué no soy paternal?- repitió. Los ojos de Melanie se aguaron.
-¿Por qué no quieres a este bebé?
-Creo que tienes una opción más.
-Porque...porque...- apretó la delgada mandíbula.
-¿Por qué no tengo un hijo, quizás?
-¡Esto es culpa de la zorra teñida esa! ¡Ella es la que te dice esas cosas! ¡Ella quiere que mi bebé y yo estemos solos, pero no voy a dejar que te aleje de mí ni del bebé, Charlie! ¡No voy a dejar que te haga abandonarnos tu también!- era la primera vez que escuchaba a Melanie gritar, lloraba un poco también, parecía que algo se había quebrado.
Pero algo en el cerebro de Charlie hizo click.
-¿También?- Un sollozo escapó del pequeño cuerpo de Melanie que se dejo caer en el sofá y rompió a llorar.
-¿Qué tiene de malo mi bebé? ¿Por qué no pueden quererlo?
-¿Quienes no podemos?- Charlie estaba mareado.
-Tú y Elod- El pelirrojo frunció el ceño, se había perdido un capítulo de la novela.
-¿Quién es Elod?- Melanie se metió las manos entre el pelo rubio, parecía bastante desesperada.
-Yo no iba a volver Charlie, mis padres me dejaron un buen dinero, tú tenías a tu rubia teñida y yo iba a hacer mi vida con Elod ¿de acuerdo? Nunca nos quisimos, nunca fuimos nada, pensé que Elod tenía algo conmigo pero se fue cuando le dije que estaba embarazada ¿contento? Vete a emborracharte con la zorra de Nina, ya me las arreglaré sola con mi bebé. Es solo mío, puedes irte a celebrar.
Charlie pensó que sentiría un alivio al obtener esas palabras, pero Melanie se veía tan desolada que no pudo sentir satisfacción de nada.
-Melanie...Mel, si necesitas ayuda con el niño... yo puedo ayudarte, yo puedo acompañarte al médico si quieres- su consciencia, que tenía la voz de Bill, lo felicitó.
-No necesito tu lastima Charlie, te manipule para amarrarte a un niño que no era tuyo, eres libre de marcharte ahora.
-Pero no estoy viendo a una manipuladora...solo veo a una mujer embarazada y sola, no es lástima, necesito hacer lo correcto, Melanie nunca seré el padre del bebé y nunca vamos a ser una familia, pero no quiero dejarte sola en esto- No podía, no era de buen hombre ni de buena persona dejarla sola.
-Necesito estar sola Charlie, por favor- asintió y caminó hacia la puerta.
-¿Estarás bien?
-Sí, ¿tu lo estarás?- asintió.
-Eso creo. Adiós Melanie.
-Adiós...gracias.
Y la puerta se cerró. Su vida había vuelto a cambiar de un golpe, pero no se sentía aliviado ni relajado, solo era como si las cosas ocuparan el lugar que debían tener.
__
Hermione leía rápidamente todo el papeleo, tachando y arreglando cualquier falla. Una de las virtudes que tantos años de mucho estudio le habían dejado, era que leía con asombrosa rapidez.
Estaba en la cafetería del ministerio, que era un lugar donde veías brujas y magos de lo más curiosos. Se parecía a las cafeterías de las escuelas muggles, aunque la gran mayoría llevaba su propio almuerzo. Reconoció la risa estruendosa de una de las amigas de Harry, levantó la vista y localizó a Ron, junto con París y otro auror que no recordaba el nombre.
Era un grupo demasiado risueño, infantil y gritón como para que ella se sintiera cómoda, incluso a veces Ron parecía fuera de lugar entre todos esos prospectos de aurores, en cambio Harry parecía un pez en el agua, hablando de misiones, en códigos, bromeando con todos los aurores y jugueteando con aquella castaña.
Le molestaba, no iba a negarlo, lo cercana que era esa chica a Harry. En realidad, le molestaba el escándalo que se armaría si Ginny llegara en un momento inoportuno, de esos donde París se abrazaba a Harry o él la llevaba en la espalda. De no ser porque conocía a Harry lo suficiente como para saber lo loco que estaba por la pelirroja, podría pensar otras cosas. Cosas que Ginny podría pensar.
Negó con la cabeza, alejando esos estúpidos pensamientos cuando Harry entraba abrazando a Ginny por la cintura.
Harry se detuvo a hablar con Alexander por el camino y también le dijo algo a París, en el momento en que la pelirroja reparaba en su presencia y se alejaba de Harry para ir en su dirección.
-Hola- tenía una sonrisa permanente que la hacía parecer reluciente- ¿Discutiste con Ron?
-No, solo estoy ocupada y tu hermano suele acaparar mi atención cuando esta cerca- explicó, devolviéndole la sonrisa para quitarle cualquier duda. Era imposible no discutir con Ron, eran como el agua y el aceite, pero hacía ya mucho tiempo que no peleaban al punto de que alguno de los dos saliera realmente herido o enfadado. -¿De nuevo de visita?
Ginny soltó una risita.
-Es mi mes con Harry, voy a aprovecharlo muy bien- una expresión de picardía cruzo el rostro pecoso. Harry y Ginny entre la primer semana post Hogwarts, la convivencia, la boda y la luna de miel pasarían todo el mes de Julio pegados como siameses. Después ella empezaría su real entrenamiento para las Arpías y entrarían en la rutina de las parejas normales.
Harry y Ron se acercaron a ellas y Hermione suspiro, apilando los papeles y resignándose a que no podría hacer nada más durante la hora del almuerzo. Ron le acarició el hombro al pasar, antes de sentarse.
-¿Qué haces de nuevo entrometiéndote aquí?- puso los ojos en blanco, las peleas de Ron y Ginny nunca acabarían.
-Vine a tener sexo con Harry en la oficina de Robards, yo quería en el escritorio, pero tuvimos que conformarnos con la alfombra- Harry se ahogó con el zumo de calabaza y comenzó a toser, mientras Ron farfullaba palabrotas.
-Yo...nosotros...alfombra...no- intentaba decir el ojiverde, entre tos y tos. Ginny soltó una carcajada.
-Una bromita inocente y ya están al borde de colapso los dos. Solo vine a pasar tiempo con mi marido.
-No es tu marido, Ginevra- recordó Ron secamente.
-Que poca fe le tienes a nuestro matrimonio- bufó Harry- yo la invito a que venga, además cocina rico- Harry jugueteó distraídamente con los dedos de Ginny, rozando el anillo de compromiso.
-¿Ves? Te quiere de cocinera- Hermione contuvo la risa, no es que Ronald tuviese algo en contra del matrimonio de ellos dos, tenía algo en contra de cualquiera que se acercara a su hermana y punto.
-No seas idiota Ron, ¿Hermione no te dio tu rasión anoche? Estas mas amargado que lo usual- se quejó la pelirroja, haciendo sonreír divertido a Harry.
Hermione sintió que sus mejillas ardían, no importa que tan amigos fuesen, hablar de sexo la avergonzaba, incluso hablar con Ron de sexo era imposible sin que se sonrojara y le sudaran las manos.
-No es eso, la clase de hoy fue un asco, el profesor es tan exigente- Harry se encogió de hombros.
-Así tiene que ser, ya sabes que si nos enfrentamos con mortífagos, ellos serán mucho mas exigentes y no podremos volver a intentarlo.
-¿Que crees que paso con Mulciber y los otros que no murieron en la guerra?- el tono de Ron se volvió un susurro algo sombrío.
-Parece que hay escuadrones buscando, Barnes comentó el otro día que habían capturado a Avery pero estaba casi muerto cuando lo encontraron.
-¿Por qué creen que no sale en el profeta?- preguntó Ginny. Hermione, casi por reflejo, respondió.
-Porque no quieren alertar a nadie, la guerra paso, si publican día a día que el ministerio los busca, nunca bajaran la guardia. Tengo que contarles algo confidencial- los tres le prestaron atención- llegó al despacho un expediente de Umbridge, Kingsley se encargó de suspenderla después de la guerra, pero están pidiendo que la investiguen, al parecer, a muchos aquí dentro no se les olvida lo de los interrogatorios.
-Créeme que seré el primero en declarar de ser necesario- Harry dirigió, de manera subconsciente, una mirada a la cicatriz de su mano.
-Ya era hora, creo que si el Wizengamot no la manda a Azkaban, podríamos llevarla al bosque prohibido, los centauros estarían felices de verla- los cuatro rieron, aunque la risa de Harry fue la primera en apagarse, esos recuerdos, de una forma u otra, estaban unidos al fallecimiento de Sirius.
-¿Que tal la boda?- preguntó repentinamente, para cambiar de tema.
-Mañana se enviarán las invitaciones, pero ya está todo preparado.
-No puedo creer que vayas a casarte antes que cualquiera de nosotros- Ginny hizo una mueca.
-Bill se casó antes que yo.
-Te lleva una década sería patético si te casarás antes que él.
-Todavía me falta comprar algo- recordó Ginny, pero la sonrisa de lado le advirtió a Hermione que lo que sea que diría, iba a causar caos.
-¿Qué es?- preguntó Harry confundido.
-Cosas para la noche de bodas... ya sabes...
Y las orejas de Ron se enrojecieron.
Antes del 15 de Junio tendría que estar terminado este fic, que finaliza con la boda Hanny. Después, va a haber una segunda parte, 8 años después, donde van a empezar a nacer los niños de la tercera generación.