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Historia 139277 — capítulo 5

Esa noche, él la estuvo esperando fuera de su habitación media hora. Estaba confundido, ¿a qué iba todo aquello? No era como si Hermione le importara, pero quería dejarle claro que las diferencias de sangre tampoco le importaban. Pero después de unos minutos se fue. Lástima que nunca supo esperar.

Hermione había estado en la sala común  de Gryffindor hablando con Ginny y sus compañeras. Llegó dos minutos después de que Draco se hubiera cerrado en su habitación, aunque su perfume aun flotaba en aire. Eww.

Apenas entró y se lanzó en su cama, agotada. Hanna, una amiga de Ginny y su compañera de curso le había estado recordando a Draco toda la tarde, hablando sobre él y endulzando sus pocas cualidades. Iba a vomitar. Ya era malo que Hanna y las demás estuvieran coladas por él, pero escucharlas fantaseando era mucho peor. Podía soportarlo, pero su paciencia si que tenía límites.

Los días siguientes, Draco estuvo coqueteándole graciosamente cada vez que la veía, pero ella solo lo ignoraba y el se reía. *Que mona te ves enojada,*pensó Draco cuando ella le volteó los ojos en el comedor.

Lo siguiente que escuchó fueron risas, la risa de Malfoy. Verlo sonreír maliciosamente era placentero, su sonrisa le producía cosquillas en varias partes del cuerpo, pero ella no sabía diferenciar si eran por el asco o… por algo más. Puede que él hubiera cambiado mucho desde que empezó a fastidiarla a ella y a sus amigos desde el primer curso. En él había algo tierno, lindo, sexy…

-          Hermione, tienes que ser muy torpe para no hacer caso. - Hanna la sacó de sus pensamientos de un solo golpe, con un tono de voz algo malicioso.

-          ¿A qué?

-          Draco te ha estado coqueteando desde que iniciamos el curso. Eres afortunada - dijo sonriendo con recelo.

-          Ojalá tuvieras mi 'suerte'

-          ¿En serio no te gusta? - preguntó Karen, una chica rubia de ojos castaños.

-          Para nada. - Todas hicieron muecas, como diciendo que Hermione debía de estar ciega - Tengo una idea. ¿Por qué no le hacen un club de fans?

Hanna, Ginny y las otras rieron un poco. Hanna parecía una chica agradable, pero también una víbora si nadie la miraba y parecía de las que luchaban por lo que querían, era quien más hablaba de Draco a la hora de la comida, o cualquier hora.

La comida terminó silenciosa, y cuando Hermione iba saliendo Ginny la agarró por el brazo y la apartó de la multitud que iba abandonando el comedor.

-          Mione, amiga. Debes tener cuidado con Hanna. Ella sabe que le gustas a Draco y está celosa, no sabes lo venenosa que podría llegar a ser.

-          Entonces ¿por qué está siempre con nosotras?

-          No sabes lo útil que resulta tener a los enemigos cerca.

Y dicho eso, Ginny le dio una palmada en el hombro y se fue. Hermione estaba sorprendida. Hanna si que parecía una víbora, pero ¿de qué estaba celosa? Está bien, Draco coqueteaba con Hermione más que con cualquier otra, pero Hanna la había escuchado despotricar contra él y decir cuán asqueroso le parecía. Aunque el hecho de que ellos vivieran bajo el mismo techo podría influir bastante. Como fuera, a ella le daba igual Hanna, y Draco también.

Al fin llegó el sábado. Hermione lo había estado esperando para practicar el Amortentia. En la tarde, ya tenía todos los ingredientes listos en su mesa y el libro de pociones del otro lado. Comenzó por el primer paso que fue más sencillo, pero los demás se fueron complicando.

-          Los estás machacando mal - Hermione saltó asustada. La voz que le susurró al oído solo podía ser de una persona. - Déjame ayudarte - y luego la envolvió con sus brazos y machacó las semillas quemadas con mucho cuidado al principio y luego con más rudeza. Ella se estremeció.

-          Gracias - dijo aun sorprendida. Draco no se estaba burlando, ni estaba haciendo sus típicas estupideces. Estaba serio y su rostro decía que no buscaba jugar ni pelear.

-          Aprendí a hacer esta poción cuando tomaba clases extras con… - dejo la frase en el aire. *Snape, tomabas clases extra con Snape,*pensó ella. A ella nunca le había simpatizado, pero sin duda él y Draco tenían una relación más estrecha y su muerte habría significado algo más doloroso.

-          Eh… si, bueno, pociones no es mi materia favorita.

-          Pero el resto de las materias tal vez lo son, todas se te dan bien.

-          Gracias - Hermione se sonrojó.

-          Bonito color, Granger - dijo él juguetonamente y sonrió. Los próximos minutos pasaron en silencio.

Draco se acercó a ella mientras estaba luchando con el resto de las semillas, quería tocarla, y en el fondo hasta la quería abrazar. Estaba a unos centímetros de ella cuando Zacharias Smith, el otro Premio Anual, abrió la puerta de un golpe. Lucía molesto y subió hasta su habitación y cerró de un tirón. Hermione dio un saltito y parpadeó con fuerza mirando hacia su dirección. Draco carraspeó y la miró, masculló algo como una despedida y se fue, un poco frustrado.