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Historia 139277 — capítulo 6
Aun sin olvidar ni entender lo que había pasado con Draco, los días siguientes empezaron a tornarse distintos. No se sentía la misma tensión que ella había sentido antes con su compañero. Ahora se ignoraban un poco más, pero al menos él no había estado espiándola (o al menos no que ella supiera), ni le había dirigido comentarios obscenos ni le sonreía burlonamente, es un progreso.
Incluso se había mostrado un poco amable cuando Hermione dejó su libro de Pociones en el aula, esa noche durante la cena él se acercó. Ella, Ginny, Hanna y las demás habían estado hablando y riendo y cuando él llegó, abruptamente todas callaron y voltearon a mirarlo.
-¿Qué pasa? - soltó Hanna, pero él siquiera la miró.
-Olvidaste esto, Granger - Hermione se atoró con el jugo y tosió un poco. Draco estiró un poco el brazo y le pasó el grueso libro.
-G-gracias - dijo Hermione. Sintió la mirada de Hanna clavada en ella, y en efecto, cuando volteó la miraba con una nota de celos, pero luego fingió una sonrisa.
-No fue nada - él hizo una especie de sonrisa y se fue. Ginny miró a Hermione con los ojos muy abiertos, sabía lo que quería decir esa mirada; problemas.
-Hermione - dijo Hanna en un tono espeluznantemente sutil - no sabía que fueran amigos, por lo que sé, lo odias.
-No somos amigos - contestó a la defensiva - solo me ha devuelto mi libro.
-¿De verdad? Porque a alguien que no fuera tu amigo le hubiera dado igual que dejaras tu libro ahí.
-Solo fue un poco amable, no significa que seamos amigos.
-Claro, eso tomando en cuenta de que te coquetea y viven casi juntos, cuando quieras puedes pasar la noche en su habitación, que envidia ¿no? - el empalagoso y dulce tono de Hanna era bastante venenoso.
-Cierra la boca.
Ginny la miró con advertencia, pero Hermione solo se levantó y salió del comedor a todo lo que le daban los pies y se fue hacia la torre de Astronomía. No podía creer que por un simple acto de amabilidad, Hanna hubiera dicho esas cosas. Al cabo de unos minutos, escuchó unos pasos. Ginny había entrado silenciosamente y se plantó junto a Hermione.
-Has echado bastante leña al fuego ¿no?
-No me importa - contestó Hermione - la verdad Hanna me da igual, y Draco.
-Eso es lo que Hanna no sabe, y por más que le digas muchas veces que él no te cae bien, ella jamás se lo creerá. Solo escucha lo que quiere oír, nada más.
-No es mi culpa que ella sea un poco idiota - Ginny se rió.
-Está celosa, nada más. Pero hablando de otras cosas… ¿por qué él hizo eso? No es como que sea el hombre más caballeroso o amable de este planeta.
Hermione no se había detenido a pensar en por qué Draco, él más que nadie en este mundo, se había molestado en regresar su libro. *No tiene que haber un motivo,*se dijo Hermione, aunque en el fondo, Draco no haría algo así por pura amabilidad, tenía que ser por algo. Ella solo se encogió de hombros y ambas se quedaron mirando la oscura noche. Después de unos minutos se despidieron y se fueron a sus respectivas habitaciones.
Hermione se encerró en su habitación y no salió sino hasta que necesitó usar el baño. Eran las 10, pero aun así en la estancia el fuego estaba encendido y algunas luces también, se escuchaban susurros, pero Hermione no bajó a averiguar, simplemente entró al baño.
Salió después de ducharse envuelta en una toalla, pero cuando escuchó unos pasos ella retrocedió. Escuchó la risa de Malfoy y luego una voz bastante familiar, era de una chica. La única chica aparte de Hermione era Lisa Turpin, de Ravenclaw, y esa no era su voz. La voz solo podía ser de alguien.
Una cabellera rubia que pasó frente a ella sin echar vistazo al baño se lo confirmó. Hanna iba en una descubierta y provocativa pijama, aunque hacía frío, agarrada al brazo de Draco, caminando directamente a su habitación, en plan de, bueno... Lástima, ya Malfoy me empezaba a caer bien.