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Inmortalmente enamorada. — capítulo 6
[5] Eres tú.
Mi madre y Billy platicaban con los gemelos y yo solo miraba la ventana de la casa, donde algunas pequeñas gotitas de agua se resbalaban.
La puerta se escuchó y yo serré la cortina mirando la puerta, Billy fue a abrir disculpándose con mi madre. Una señora ya algo mayor con una bandeja enorme en manos entro sonriendo y abrazando a Billy, mire a mi madre que miraba algo celosa la escena, rodee los ojos, mi madre podía ser muy infantil a veces.
Detrás de ella entro una chica con una piel preciosa de un rojizo brillante, su cabello corto y era alta, mucho más que yo, era preciosa la chica, después entro otro chico más alto que la chica con piel rojiza también, este traía una camisa de mangas cortas y un tatuaje se le notaba, la chica también traía uno.
Después de ellos que entraron saludando entro un chico con unas bolsas en manos, era más bajo que los dos primeros pero era mucho más alto que yo, era precioso, sentía algo dentro de mi revoloteando, mi corazón latía tan fuerte que estaba segura de que lo escuchaban, el chico me miro a los ojos, sus ojos eran preciosos y brillantes, eran como si le hubieran puesto diamantina, y todo a su alrededor era como si le hubieran puesto luces detrás de él, era como un ángel, además de que olía exquisitamente delicioso.
Las bolsas que traía en sus manos se le cayeron, mis pies se movieron automáticamente hacia el ayudándole con ellas, cuando se las tendí una sonrisa apareció en sus labios contagiándome de ella.
-Aquí están- le hable.
-Muchas gracias- su voz era tan masculina y grave pero aun así era preciosa, ¿Por qué me encantaba todo de él? ¿Qué tenía el que me maravillaba?
Escuche como cuchicheaban y tuve que parpadear, pero era algo más fuerte que yo, sentía la necesidad de estar con él, de platicar con él, de conocerlo más.
-Creo que ya conociste a Seth, él es mi hijo, Seth cariño, dame las bolsas- dijo la señora que había entrado primero, ¿Ella era su madre? Pues le daba gracias por haber hecho a un hijo precioso.
-¡Nina, mira pastelillos!- grito Mat quien venía seguido de Max. Corrieron hacia a mí y me mostraron que ambos traían pastelillos de chocolate en las manos, eran mis favoritos.
-Ahora voy chicos- les sonreí cariñosamente para después mirar Seth, quien también me miraba embelesado.
Ellos salieron corriendo mientras mi madre, Billy y Sue caminaban hacia la cocina hablando sobre la comida, Jacob y Leah, como me habían dicho que se llamaban cuando me presentaron, se me quedaban viendo, pero Leah era la que más.
Me senté en uno de los sofá que estaba más cercano a la ventana, por primera vez despegue mi vista de Seth, Sue había llamado a Seth para que fuera a ayudarlo, se me hizo tan tierno cuando se fue refunfuñando, pero algo aquí andaba mal, jamás me había puesto así con nadie, y a pesar de ser humana por ahora sentía el olor de la sangre de Seth y se me hacía agua la boca.
Salí de la casa para poder hacer una llamada, tenía que llamar a Noah para preguntarle qué es lo que pasaba, deje que Jacob y Leah siguieran hablando de sus cosas en el pequeño salón mientras yo salía y me alejaba lo más que se pudiera para que nadie me escuchara.
Saque mi celular móvil y marque el número que me había aprendido de memoria hace muchos meses atrás.
-¡Nina, que bueno que marcas!- la voz de Noah no había cambiado nada.
-Noah, ¿Cómo estás?-
-Muy bien gracias, por cierto, el mensaje que me mandaste era una caca, ¿Cómo se te ocurre solo escribirme eso?-
-Ya lo sé, pero dejando eso de lado, quiero decirte que me está pasando algo extraño- la voz de Noah había cambiado de diversión a seriedad.
-¿Qué pasa?-
-Hoy conocí a un chico, es el hijo de una amiga del enamorado de mi madre, ese chico… lo vi y su olor se me hizo irresistible…-
-¿Lo mataste?- pregunto sin más.
-¿Qué? ¡No! ¿Qué demonios te pasa? No creo que pueda hacerle ningún daño, escúchame, cuando lo vi me sentí atraída hacia él, además de que a pesar de que ahora soy humana huelo su sangre y se me hace agua la boca y…-
-Dios, Nina, has encontrado a tu tua cantante.-
-¿Qué diablos es eso?- pregunte confundida.
-Es cuando un vampiro encuentra a su pareja, su sangre canta para ti, es irresistible peor a la vez no puedes tocar su sangre, porque eso conllevaría hacerle daño y tú no puedes hacerlo-suspire.
-Oh mierda- me lamente, había escuchado eso de la tua cantante un par de veces en las "Clases" que me daba Noah cuando estaba recién convertida, ahora estaría para protegerlo a él, genial.
-Si no me ocupas más, creo que tendré que colgar, estoy a punto de agarrar un avión hacia Brasil-
-¿Brasil?- pregunte interesada.
-Nina, nos han estado buscando, y creo que sabes de sobra quien, adiós-
El sonido de que había terminado la llamada la escuche en la bocina de mi celular móvil, sentía como palidecía al darme cuenta de que no estábamos completamente seguros aquí, al menos no mi familia.
Ahora tendría que proteger a mi familia y a la persona que ahora era mi vida, si algo le pasara yo moriría junto con él y eso significaba arrastrar a más personas conmigo.
Entre a casa fingiendo que sonreía, cuando anunciaron que era hora de la cena, Seth se sentó junto a mí, le sonreí pero estoy completamente segura de que se había dado cuenta de que algo andaba mal no podía meterlo en mis cosas, al menos no ahora.
Hoy llegando de la cena tendría que contarle a mi madre, tal vez así ella este más segura, aunque estando en la casa yo me sentía un poco más tranquila, solo un poco más tranquila ya que estaba blindada y a prueba de vampiros.