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Into the Shadow Realm — capítulo 7

Hermione se fue algo más tranquila a sus aposentos, al menos todo había sido más tranquilo y el gesto de Snape había sido una forma de pedirle perdón y lo sabía, pues no había sido capaz de decírselo antes, controlar una clase no sabía si era algo que iba a poder soportar fácilmente, pero le hacía ilusión que le dejase una responsabilidad como aquella y además sabía que habría personas a las que estaba deseando ver… incluso Ginny le había dicho que podría pasarse por allí ese día.

Se metió a la cama mientras se mentalizaba de cómo podría ser el día siguiente, su mente le daba vueltas a qué demonios le había dicho Lupin a Snape para que este se tranquilizase de aquella forma e hiciera eso por ella, pero eso no lo sabría y era hora de dormir. Cerró los ojos y dejó que su mente descansara.

Snape decidió que había sido suficiente por ese día también, que demonios se había creído ese perro? No hacía falta que la defendiese, si al menos Albus se hubiera molestado en contarle lo de Granger… pero claro, el maldito viejo loco daba por hecho que a él no le importaba una mierda… espera… ¿acaso me importa?

A la mañana siguiente una fuerte lluvia rodeaba el castillo, podían verse algunos alumnos del último curso extraordinario pasear por el castillo hacia el gran comedor. Hermione se levantó algo más animada esa mañana, se dio una ducha rápida y decidió ir a desayunar para después volver a bajar a las mazmorras y encarar aquel pequeño reto de Snape.

Subió las escaleras y se encontró con Remus de nuevo que parecía que también subía a desayunar.

-profesor Lupin!

-Hermione! Como te has despertado hoy?

-bien, la verdad tenía ganas de ver esto algo más lleno, aunque solo sea por un día!

-sí, la verdad es que estaba muy triste, esto lleno de alumnos es mucho más… no sé cómo decirlo…

-Mientras encuentras el término más demagogo y vomitivo que encuentres Lupin, creo que podrías dejar a Granger ir a desayunar algo más rápido, tiene clase después…- Hermione se giró para ver a Snape a un lado mirando con rabia a Remus.

-oh Severus, no seas tan estricto, Hermione sabe que debe…

-Granger, venga algo antes tras el desayuno… tengo que indicarle un par de cosas...

-déjala desayunar en paz… Snape…

-hablaba con Granger Lunático, corre antes de que a Hagrid se le acabe la comida para su asqueroso perro, seguro que te ha guardado algo…- miró a Lupin una última vez con enfado en los ojos y después a Hermione apartando la mirada al instante y metiéndose en el comedor.

-y ahora que le pasa?- Lupin lo miró confuso, aquel hombre no tenía solución. Hermione se encogió de Hombros. Ambos entraron y tomaron sus asientos en la mesa de profesores comenzando a desayunar.

Pasó el desayuno conversando tranquilamente con Albus como ya se estaba haciendo costumbre, vio a Parvati saludarla desde la mesa de Gryffindor y pudo ver a algunos Slytherin entre ellos Draco Malfoy sentarse en su mesa. Al terminar de desayunar se dirigió hacia la puerta trasera en cuanto vio que Snape se iba hacia las mazmorras.

Camino hacia la clase de pociones y cerró la puerta tras ella, vio a Snape sentado ensu mesa habitual y se acercó a él.

-simplemente les hare aparecer las instrucciones en la pizarra solo pase por las mesas para indicar los fallos y mirar cómo van Granger, es sencillo…- ella asintió cuando la puerta se abrió de pronto poniéndola de los nervios, vio a algunos de su casa y a Ginny entre ellos ponerse en el lado contrario a los Slytherins, todo era un alboroto.

-silencio…- la clase se quedó muda y no le hizo falta ni levantar la voz- Bien… supongo que todos sabeis el nulo propósito de esta clase… tienen las instrucciones en la pizarra y dos horas… la señorita Granger se encargará de pasar después para supervisarlas… comiencen…- todos corrieron a los armarios de los ingredientes, parecía haber un extra de tensión en el aula de pociones y la joven sentía una mirada azul encima suyo todo el rato, solo esperaba que Malfoy no le causara problemas.

Tras pasar la primera hora se pasó por primera vez entre las mesas, indicó un par de fallos a Parvati quien volvió a comentar lo bien que le quedaba la ropa de bruja. Pero no le ayudó sabía que tenía la mirada de Snape encima, al llegar al caldero de Draco tragóa saliva.

-mida las cantidades… señor Malfoy, podría ser peligroso que las eche de esa forma…

-no necesito sus consejos… profesora

-yo creo que sí…- Draco se levantó del pupitre y Snape dejó la pluma sobre la mesa.

-oh vamos padrino! De verdad vas a dejar que esta sangre sucia nos corrija?- Hermione se apartó un par de pasos del caldero de Draco, negó con la cabeza para sí misma pero no funcionó y sintió como los ojos se le llenaban de lágrimas y como estallaba en llanto dirigiéndose hacia la puerta, Draco se quedó blanco al ver como Snape tiraba el pergamino con rabia y se levantaba directamente hacia él.

-maldito niño mimado, no te… atrevas a volver a utilizar ese término delante mio!- lo agarró de la túnica tirándolo de su asiento- lo has entendido?

Draco solo gimió algo que no entendió, lo soltó al escuchar el portazo de la joven y salió corriendo detrás de ella.

-Granger!- pero la joven no se paró.

-Granger! Pare!- pero la joven se metió en sus aposentos cerrándolos de golpe con magia estampándole la puerta en la cara al hombre.

-Severus que ha pasado?

-oooooh vete perro, siempre tienes que estar por aquí abajo? Creía que dabas defensa!

-Severus que demonios ha pasado ahora?

-Draco la ha insultado en medio de la clase y ha salido corriendo…

-que le ha llamado?- Severus se puso blanco…

-Severus! Que le ha llamado?- abrió la boca pero no salía nada.

-s..sangre… sucia…- Lupin se acercó a la puerta, sabía que no iba a abrirle a Snape, tocó la puerta.

-Hermione soy Remus, vamos… abre…- la puerta se abrió sola lentamente. Eso ofendió a Snape hasta la médula. Pero Lupin no entró, le hizo un gesto y Snape asintió.

-entra- el hombre así lo hizo, la vio llorando sentada en la cama, le cerró la puerta a Lupin y se acercó a ella.

-Granger…

-si va a reírse de mi salga de aquí…

-Granger por favor…- la joven levantó el rostro llorando.

-que ridículo verdad? la primera vez que doy clase y ni siquiera puedo soportar un simple insulto! Vamos ríase! Usted piensa lo mismo de mi que Malfoy!

-yo no defiendo esos términos Granger! Yo no pienso que usted sea inferior por esa idiotez soy mestizo por Merlín! Draco es un niño mimado con ideas algo estúpidas metidas en la cabeza debería saberlo tan bien como yo!- Hermione dejó de llorar y se le quedó mirando.

-estoy cansada de escuchar siempre lo mismo…- Snape se acercó un poco y se sentó en la cama dejando una distancia prudente.

-no le dé el gusto a Malfoy de saber que le afecta, debe tener claro que eso son solo palabras… y la palabra de Draco vale poco…

-Gracias…- se secó las lágrimas pero aun temblaba, Snape tragó saliva.

-iré a controlar a esos trogloditas… quédese aquí si quiere, la veré en la comida, la cena o… en su clase. Hermione rio y asintió de nuevo y el hombre salió de allí rápido dejándola sola con sus pensamientos.

No subió a comer, prefería quedarse descansando, pero a la hora de la cena se vistió con algo más de energía al saber que el castillo estaría medio vacío de nuevo y paseó haciendo el camino algo más largo hasta el gran comedor.

Se sentó junto a Dumbledore tras comprobar que Snape no estaba allí y conversó con él mientras cenaban tranquilamente.

Al terminar se tomó alg más de tiempo en despedirse de Albus, no quería preocuparlo, y se dirigió  a la puerta trasera.

-Hermione

-si profesora Mcgonagall?

-se me ha olvidado decírtelo antes, pero me gustaría que hiciese tú mi jornada de vigilancia por los pasillos esta noche… se que debes descansar pero he de preparar algunos papeles…

-no se preocupe profesora Mcgonagall…

-Siempre hay un par de profesores haciéndola, gracias querida…- Hermione le sonrió y continuó su camino hacia el aula de pociones. Una vez allí vio que Snape estaba sentado en su escritorio y continuaba preparando algunos horarios para los de primero, se acercó un poco más, Snape levantó la mirada.

-ha venido a observarme Granger?

-yo eh… vi que estaba… y…

-Granger…- se levantó dejando la pluma en el tintero y movió vagamente la mano haciendo que los pergaminos desapareciesen de las mesas.-…elija usted que  hacer, no pensará hacer simples pociones todos los días verdad?

-como hizo quello con aquellas raíces? Lo del líquido… a veces hace cosas que no entiendo…

-a veces Granger, lo que dicen los libros no es lo único que se ha de hacer, siempre hay formas mejores, y solo probándolas sabrá si lo son…

-me gustaría aprender a…

-a?- Hermione rodó los ojos, era cruel.

-a saber cuando no debo hacerles caso a los libros…- Snape sonrió de forma socarrona de lado, eso iba a ser extremadamente divertido.

-a que espera entonces?- caminó hacia uno de los armarios que había dentro de una pequeña estancia de apenas tres o cuatro metros, la joven entró detrás de él. Snape tomo algunos frascos y se apoyó en la escalera que subía a los estantes más altos.

Se los mostró esperando a que le indicase que era cada uno con solo verlos.

-Acónito, agua del rio… Lethe, Coclearia, Descuarinia Sophia, Seta venenosa…- el hombre levantó las cejas-…no sé de dónde, Bezoar, Díctamo y…- miró las hojas del interior del bote, Snape lo abrió e hizo levitar una de ellas.

-tóquela y dígamelo…- Hermione sonrió.

-no pienso tocar una ortiga señor...- Snape volvió a dejar salir una sonrisa torcida…

-bien… ahora venga…- Hermione estoró el brazo hacia su libro.

-no quiero que toque ese libro Granger…

Ella sonrió y dejó el libro siguiendo al hombre, eligió la poción cicatrizante para esa vez, era sencilla pero sin hacer caso a un libro seguro que Snape se lo pasaría bien. Pasó la hora entre el humo del caldero y los sarcasmos del hombre al ver la dificultad que tenía la joven de no mirar el libro.

-no, no, no…. Granger… no memorice, arrastre la hoja de plata así…- se colocó detrás de la joven haciendo que esta se tensase por completo- presione levemente con la mano…-tomo la de la joven con la suya bastante más grande, de pronto se tensó él también y se separó de ella.

-creo que… es suficiente por hoy…- Hermione le medio sonrió y asintió, dirigiéndose a la puerta.

-a dónde se cree que va?- Hermione se dio la vuelta extrañada aun estaba afectada por lo de la clase de pociones de la mañana, y no conseguía sacárselo de la cabeza.

-a mis aposentos?

-valla…- la ceja se le levantó peligrosamente- y yo que la creía más responsable… no era usted la que tenía que sustituir a Mcgonagall esta noche?

-si… pero voy a dejar mis cosas…

-claro…

-estará usted por el castillo? Tiene…

-yo siempre estoy por la noche Granger… nunca se lo ha contado su amiguito Potter?

-pare…

-dese prisa…- Hermione asintió y se apresuró a dejar sus cosas en sus aposentos para después subir las escaleras de las mazmorras y comenzar a vigilar el segundo piso.