Más allá de la magia — capítulo 11
Esa mañana me levanté con mucha energía, flotando de felicidad. Malfoy había venido hasta mi habitación, por la noche, sólo para disculparse. Bueno, teóricamente había sido sólo para eso. Estuvimos a punto de rememorar lo que había sucedido detrás de las columnas del pasillo, pero Lavender tiene el sueño ligero y se despertó. En ese momento me entraron ganas de asfixiarla con la almohada hasta dejarla inconsciente y volver junto a Malfoy como si no hubiera pasado nada. Estaba verdaderamente feliz, aunque algo confundida. Tenía que darle una respuesta a George enseguida, pero antes tenía que hablarlo con Malfoy. No entendía muy bien el por qué, pero era algo que sabía que debía hacer. Tampoco estaba segura de cómo hablar con él de ese tema. Iba a ser muy incómodo y a la vez extraño. Tenía que planearlo todo perfectamente antes de actuar. Llegué al comedor y observé que casi no había nadie. Miré instintivamente hacia la mesa de Slytherin. Y ahí estaban, esos ojos fríos, clavándose en los míos. Y de nuevo el tiempo se detuvo para nosotros. Parecía que intentaba absorberme el alma con sus ojos, mientras yo no mostraba resistencia alguna. Me percaté de que los que se encontraban en la sala me observaban desconfiados, ya que me encontraba plantada en medio de la puerta del comedor, mirando a un punto fijo. Aún así me dio igual, no quería salir de esa nube. Pero alguien no estaba de acuerdo conmigo, y me obligó a bajarme de ella con un suave zarandeo. - Hermione, buenos días. Me di la vuelta. Era George, que me agarraba la mano mientras me sonreía jovialmente. Le respondí con otra sonrisa sin darme cuenta. - Buenos días George. **- ¿Qué haces aquí parada como una estatua? -**se burló George - Vamos a sentarnos ya, estoy muerto de hambre. Me arrastró hasta la mesa de Gryffindor, y nos sentamos un poco alejados de los demás.Estaba de espaldas a la mesa donde estaba sentado Malfoy, pero notaba sus ojos clavándose en mi espalda. Sabía que a Malfoy no le estaba gustando la situación. Observé como George comía. Parecía un niño pequeño comiendo. Sinceramente, George me gustaba, y mucho. Era una persona maravillosa, bastante atractivo y muy divertido. No era capaz de entender como Malfoy, quien me había estado torturando desde que llegué a Hogwarts, era la razón por la cual no estaba con George.Cuando terminamos de desayunar, todos los alumnos de 7º curso esperamos a que los demás alumnos se fueran del comedor. Dumbledore nos ordenó que nos quedáramos porque tenía que anunciarnos una noticia. Finalmente sólo quedamos los alumnos de último curso de todas las casas, Dumbledore, Snape, Mcgonagall y George. **- Queridos alumnos de último curso -**comenzó a decir Dumbledore - Os he convocado porque tengo que anunciaros una gran noticia. Observé como George, que estaba sentado a la izquierda de la Profesora Mcgonagall, me miraba mientras imitaba a Dumbledore, provocando que no prestara atención a lo que decía el auténtico Dumbledore. - Dado que, hace 3 años, estrechamos fuertes lazos con la escuela de magia Durmstrang. Este año hemos sido invitados a pasar una semana en su escuela. Dejé de reírme por las tonterías de George cuando oí "Durmstrang". Me había parecido oír que íbamos a pasar una semana en la escuela de magia de Durmstrang. Pero intenté tranquilizarme pensando que me estaba volviendo loca. - Por eso, queridos alumnos, hoy mismo quiero que se dispongan a hacer sus maletas. Mañana a las 6:00 de la mañana partiremos hacia Suecia. **- ¿Qué? ¡¿Qué?! -**grité histérica. Me había salido instintivamente, por lo que me tapé la boca. - ¿Ocurre algo señorita Granger? - me preguntó el director con cara de asombro. Toda la sala me estaba mirando. Sentí como enrojecía. - No, no es nada -dije tímidamente. - De acuerdo. Queda finalizada la reunión, pueden irse - ordenó Dumbledore. Salimos del comedor y comencé a caminar dirección biblioteca, sin esperar a nadie. No me lo podía creer. Una semana en Durmstrang. En parte, era algo genial, por supuesto. Podría conocer Durmstrang, sus instalaciones, su biblioteca. Pero había algo que no me agradaba. Viktor Krum. Hace tres años, como bien había dicho Dumbledore, vinieron alumnos de los colegios de Durmstrang y Beauxbatons a Hogwarts para celebrar El Torneo de los Tres Magos. En él, conocí a Viktor Krum, uno de los mejores alumnos de Durmstrang, y, además, uno de los chicos más atractivos. Todas las chicas, tanto de Hogwarts como de Beauxbatons, estaban enamoradas de él. Pero él no le daba importancia, y, lo más curioso, fue que él se fijó en mí. La verdad que fue algo increíble. Viktor Krum podía conseguir a cualquier chica, y aún así se interesó en una chica simplona y empollona como yo.Ese año fui con él al baile de navidad y se portó como un auténtico caballero. Actualmente sigo hablando con él a través de cartas, y es una persona muy importante para mí.El problema es que, ya tenía bastante con George y Malfoy, como para que ahora me tuviera que preocupar también de Viktor. Me iba a volver completamente loca. Bueno, más aún, si es que se podía. - Vaya, vaya - oí como alguien se colocaba a mi lado y caminaba al mismo ritmo que yo - Así que vas a reencontrarte con tu querido Viktor Krum. Miré sobresaltada. Era Malfoy, que me sonreía pícaramente, pero a la vez podía ver una chispa de rabia en sus ojos. - No estoy de humor Malfoy.. - resoplé. - ¿Qué pasa Granger? ¿No te hace ilusión volver a tu musculitos? - dijo Malfoy con burla. Me paré en seco. Vi como Malfoy se detenía también y me miraba confundido. - Pues la verdad es que sí. Tengo muchas ganas de estar con él.. - observé como Malfoy comenzaba a fruncir el ceño inconscientemente. Eso me gustó, por lo que seguí diciendo - Además Viktor es un caballero, fijo que me prepara una cena romántica o algo.. Observé como Malfoy apretaba los puños. Cosa que me encantó. Me encantaba ver como se enfadaba cuando me oía hablar de otros chicos. Malfoy me agarró los hombros con firmeza y me fulminaba con la mirada. - Nunca - me espetó - No te atreverás. - Ah ¿no? - seguí fastidiándolo - ¿y qué pasa si lo hago? Vi como Malfoy abría y cerraba la boca, intentando decir algo. Tenía cara de preocupado, incapaz de encontrar una respuesta adecuada. Pero entonces, sonrió de lado, con malicia. - Pues si tú te vas con el musculitos, yo ligaré con alguna alumna de Durmstrang - profundizó la sonrisa- o alumnas. Sentí una patada en el estómago. No quería ver a Malfoy con otra, y mucho menos con más de una. Pero entonces sonreía en mis adentros. Recordé que Durmstrang es un colegio únicamente masculino. No hay ninguna mujer. Ni si quiera profesoras. Decidí callarme y seguir jugando. - Pues adelante - la sonrisa de Malfoy se borró - A ver a cuántas alumnas de Durmstrang caen a tus pies -dije con una sonrisa burlona. Eso hizo que Malfoy se cabreara aún más y me apretara más fuerte. - Ya verás, Granger - escupió- Mientras tú pierdes el tiempo con Viktor Krum, yo estaré rodeado de mujeres, suspirando por mí. Y te arrepentirás de haberte ido con ese imbécil. Puse mi mano en el corazón haciéndome la ofendida. Vi como arqueaba sus cejas como signo de confusión. Aproveché ese momento para escurrirme entre sus brazos y alejarme de él. Oí como gritaba cosas como "vuelve aquí Granger" o "te vas a enterar", pero decidí ignorarlo. Igual ir hasta el colegio de Durmstrang no iba a estar tan mal como pensaba. Entré en la biblioteca, casi no había gente. Pude ver a lo lejos una melena rubia, que leía un enorme libro de tapa rosa. **- Hola Luna -**le dije en bajo mientras me sentaba en frente de ella. Luna me sonrió y siguió con su lectura. Pude observar que se trataba de un libro de criaturas mitológicas. Dejó de leer cuando alguien entro por la puerta. Me giré y pude ver la figura de Malfoy que me echó una mirada furiosa. Miré rápidamente hacia el libro que tenía en mis manos. ¿Me había seguido hasta aquí? - Qué adorable -me soltó de repente Luna con una sonrisa tierna. - Perdona, ¿qué? - le dije confundida. - Malfoy y tú - sentí como si alguien me hubiera abofeteado - Sois una pareja curiosa. Genial. Cualquier cosa extraña del mundo mágico, para Luna era algo normal. Pero mi relación con Malfoy a Luna le parecía curiosa. - No no , no sé qué estarás pensando, pero la respuesta es no - dije con nerviosismo mientras no levantaba la mirada de mi libro. Luna me agarró la mano con entusiasmo, a la par que me sonreía con un destello en sus ojos. Eso hizo que me asustara. - No Hermione, es genial.Miré hacia la mesa donde se había sentado Malfoy. Me miraba fijamente sin pestañear, mientras pasaba las hojas de su libro. Eso hizo que me pusiera aún más nerviosa.- Luna.. Verás.. No.. - titubeé.- ¡Oh! ¡Qué tarde es! - Luna se levantó y cogió su enorme libro **- Me tengo que ir. No creo que mi maleta se haga sola. Al menos que los Nargles de mi habitación lo hagan.. Bueno, yo creo que harían todo lo contrario -**se rió Luna con dulzura.Yo me reí con ella, intentando aparentar que sabía de que me hablaba. Vi como se alejaba y salía por la puerta. Miré de nuevo a Malfoy, pero no se percató de que lo hacía, ya que estaba concentrado en su lectura.Me quedé absorta mirándole. Sonreí al recordar su cara al hablarle de Viktor. Aún no estaba segura de qué sentía por Malfoy. Pero había una cosa que sí tenía clara. Me encantaba verle celoso.