Más allá de la magia — capítulo 12
- Vamos Malfoy, date prisa - me exigió Crabbe. - Que ya voy imbécil, estoy intentando cerrar la maleta - gruñí. Llevaba diez minutos intentando cerrar la maleta. Crabbe decidió entrar. Arqueó las cejas al ver mi maleta. - Malfoy, vamos a estar sólo una semana en Suecia. No hace falta que lleves tanta ropa. Sonreí pícaramente mientras apoyaba una mano en la maleta, adoptando una posición interesante. **- Pero yo tengo que estar impresionante e irresistible para todas las alumnas de Durmstrang, pero bueno, tú eso nunca lo entenderías -**me burlé. Crabbe comenzó a reírse a carcajadas. Eso hizo que me enfureciera. **- ¿De qué te ríes, payaso? -**le espeté. - Es que.. En Durmstrang no hay chicas, Malfoy. Es un colegio masculino -dijo Crabbe intentando ponerse serio - Lo sabe todo el mundo. Entonces me acordé de Granger. Ella. Esa estúpida lo sabía. Y no me había dicho nada para poder reírse de mí. - ¡Maldita Granger! - dije sin darme cuenta. Observé como Crabbe abría los ojos sorprendido- Es que esa estúpida me ha mentido. Eso me pasa por fiarme de una Gryffindor - intenté disimular. - No, eso te pasa por fiarte de una sangre sucia. Habrá que darle su merecido. Me abalancé sobre Crabbe, agarrando su muñeca con fuerza. **- No te atrevas a tocarla -**sentí como mis ojos iban a explotar de la ira y como incrementaba la fuerza con la que agarraba a Crabbe - Y ni se te ocurra volver a llamarla así. Crabbe estaba temblando de miedo, a la vez que se encontraba confuso por la situación. Reaccioné a tiempo. ¿Qué estaba haciendo? Yo, Draco Malfoy, ¿defendiendo a Granger? Seguro que Crabbe pensaría que me había vuelto loco. Y así era.Conseguí cerrar mi maleta, y me dirigí hacia la puerta. No miré a Crabbe, que seguía en estado de shock por lo ocurrido. Antes de salir, le volví a mirar. - La sangresucia de Granger es mía. Yo me encargo de ella - dije intentando solucionarlo. Salí de la habitación sin esperar respuesta. Me había dolido llamarla "sangresucia". No quería llamarla así nunca más. Sabía que había metido la pata defendiendo a Granger. Y seguro que me iba a traer consecuencias. Pero sinceramente, me daba igual que pensaran de mí. ¿En serio, qué me pasa? Yo soy el príncipe de Slytherin, su fiel líder ¿y me da igual lo que piensen de mí? ¿desde cuándo? Salí de mis pensamientos cuando divisé a Granger intentando meter la maleta en el guarda-equipajes del tren. Observé como intentaba torpemente introducirla, sin conseguirlo. - ¿No están aquí tus perritos falderos para ayudarte? - me burlé mientras le ayudaba. Me miró confusa. Normal. Yo nunca ayudo a la gente. Cambió la expresión al oír "perritos falderos". - Cállate Malfoy - me reí al verla con su ceño fruncido y los brazos cruzados, como si de una niña pequeña se tratara. Pero me dejé de reír cuando me acordé de lo que me dijo Crabbe. - Tengo muchas ganas de ver qué clase de chicas me esperan en Suecia. Fijo que todas caen rendidas a mis pies - empecé a jugar. Observé como Granger disimuló una risita burlona. - Oh, sí sí, estoy segura. No tendrás tiempo para todas las alumnas que hay en Durmstrang. Será embustera. Aún seguía tratando de burlarse de mí. Pues se va a enterar de quién es Draco Malfoy. - ¿Alumnas de Durmstrang? Vaya Granger, no eres tan lista como pensaba - observé como me miraba confundida -En Durmstrang no hay mujeres, es un colegio masculino. Yo hablo de las alumnas de Beauxbatons. Por lo visto también van a pasar una semana en Suecia. ¿No es genial? Vi como en sus ojos se encendía una chispa de furia. No le agradaba la idea de que de verdad hubiera chicas en el colegio, y que yo ligara con alguna. - ¿Qué, qué? Yo no he oído nada de eso Malfoy. No inventes - me dijo bruscamente. Me encogí de hombros. - No te lo creas si no quieres. Lo anunció antes Dumbledore mientras salíamos de Hogwarts. No lo oirías - le dije aguantándome la risa. Me encantaba ver lo enfadada que estaba Granger - Bueno, ¿qué más te da? Tú vas a estar con Viktor, y yo con algunas francesas. ¿No? - No.. - empezó a decir Granger en bajo. - ¿El qué Granger? - comencé a fastidiarla. Ella apretó los puños. - No.. No ligues con francesas - dijo un poco más alto. **- ¿Cómo has dicho? Es que no te he oído bien -**me encantaba hacerla de rabiar. Frunció aún más el ceño mientras resoplaba molesta. **- No voy a estar con Viktor, Malfoy -**me espetó por fin - Así que olvídate de las francesas. Le agarré una mano con fuerza. Ella se sobresaltó. - Júramelo - le susurré. Ella dudó. Me miró a los ojos y asintió con recelo. - Está bien. Te lo juro. Le solté bruscamente, ya que estábamos rodeados de miradas confusas. No me había dado cuenta de que la gente llevaba un rato observándonos. Me fui sin mirarla. Me sentía satisfecho. No sólo había conseguido que Granger me jurara que no iba a estar con Viktor. Había conseguido devolverle la broma. El viaje a Suecia fue largo. Pasé varias horas durmiendo, otras leyendo. Pensé en ir a ver a Granger. Simplemente por verla. Pero sabía que iba a estar con esos dos payasos. O, incluso, con el imbécil de George. Cuando llegamos al colegio de magia y hechicería Durmstrang, nos esperaban para recibirnos varias personas. Entre ellos estaba Viktor Krum. Sentí como mi sangre hervía al ver su irritante cara. **- Igor Karkarov, ¡qué bien te veo amigo! -**saludó Dumbledore al bajar del tren. - Dumbledore hermano del alma. Sed bienvenidos a Durmstrang. Por favor, acompáñenme hasta el salón. Todos los alumnos comenzaron a caminar hacia el colegio. No tardé ni 3 segundos en divisar a Granger. Y, como era de esperar, Viktor pegada a ella. Caminé detrás de ellos disimuladamente. - Hermione, tenía muchas ganas de verte - dijo Viktor. - Y yo a ti - dijo Granger. Se me revolvió el estómago al contemplar esa escena tan cursi. **- Espero que esta semana sirva para que nuestros colegios refuercen más los lazos que los unen, y así, algún día, vayamos nosotros una semana a Hogwarts -**soltó Viktor. - Sí, al igual que con la escuela de Beauxbatons. Por cierto ¿ya están aquí? - ¿La escuela de Beauxbatons? - dijo el chico confuso - ¿De qué hablas Hermione? Aguante la respiración intentando no reírme. Vi como Granger arqueaba las cejas. - Pero, ¿no iban a venir las alumnas de Beauxbatons? - contestó Granger algo molesta. - No. Si fuera así, yo me habría enterado. ¿De dónde has sacado eso? Granger giró ligeramente la cabeza. Suficiente para ver como me fulminaba con sus ojos. Le sonreí maliciosamente. - Gané - le dije con los labios sin emitir ningún sonido. Ella me entendió y frunció el ceño como respuesta, y siguió hablando con Krum. Los adelanté sin dirigirles una mirada. Nos sentamos todos en la sala de Durmstrang tal y como ordenó el director. Me percaté que un poco más lejos de donde estaba yo, en la misma mesa, se encontraba Granger. Y a su lado George. Estuve toda la noche oyendo como Granger le reía todas las gracias. Era irritante. - Para celebrar la llegada de nuestros hermanos de Hogwarts, mañana por la noche, celebraremos un baile. Así que, jóvenes magos, aprovechen la situación para invitar a la joven que más les guste - dijo Igor Karkarov. Todos los alumnos se emocionaron. Excepto yo. Me había quitado a Viktor del medio. Pero aún tenía al irritante George merodeando. Tenía que actuar en seguida. No tenía ni idea qué iba a hacer, pero algo tenía que hacer. George y Granger salieron juntos del comedor, y se dirigían solos por un pasillo. - ¡Granger! - grité. Los dos se dieron la vuelta y me miraron con desconfianza. - Tengo que hablar contigo - fue lo único que se me ocurrió decir. - ¿No puede ser en otro momento, Malfoy? - me espetó George secamente - La señorita está ocupada - rodeó a Granger por los hombros. - Quítale la mano de encima, payaso. -Oblígame - me retó. Los dos dimos un paso hacia delante. - Parad - nos cortó Granger - George, te veo mañana ¿vale? - le dijo dulcemente. George iba a replicar, pero Granger le besó la mejilla. - Está bien enana, mañana te paso a buscar para desayunar. Ella asintió. George me lanzó una mirada asesina. - Cuidado Malfoy, como me entere que le haces algo.. - Tranquilo - le interrumpí. Asintió aliviado, y se fue hacia las habitaciones que nos habían designado.Granger se acercó a mí con cara de aburrida. **- ¿Qué quieres, Malfoy? ¿Vienes a reírte de mí por lo de tu broma?- Habías empezado tú -**le desafié y ella sonrió juguetonamente **-Y no, no he venido a eso.- ¿Qué quieres? Si es por la promesa que te hice, queda anulada.Di un paso hacia ella, y ella dio otro hacia tras.- ¿Qué? No, perdona. Me lo juraste.- Ya, pero tú me mentiste -respondió ella.Volví a dar otro paso y ella respondió de la misma forma que antes.- Me lo juraste Granger, ¿no era que los de Gryffindor eran fieles y leales? -ella dudó unos segundos- Responde.- Está bien, seguiré con mi promesa -se rindió- ¿Algo más?- Sí -comencé a caminar hacia ella, hasta dejarla atrapada entre la pared y mis brazos, como aquel día en el pasillo. Me acerqué hasta su oreja. Podía oír su respiración agitada, como sus piernas temblaban.- Aléjate de George -le susurré.Le miré a los ojos. Estaba deseando ver su cara sonrojada, mientras su cuerpo se derretía. Pero me encontré con una cara seria.- No -Me respondió secamente. Me empujó. Vi como comenzaba a caminar alejándose de mí.¿Qué acababa de pasar? Me había dicho "no", ¿a mí? Tardé varios segundos en reaccionar. Pero pude agarrarla por el brazo y tirar de ella.- ¿No? ¿Cómo te atreves? -le escupí. Estaba furioso. Pero dejé de estarlo cuando volví a ver esa cara seria, que me miraba con ojos entristecidos.- No, ¿quién te crees tú qué eres para decidir lo que tengo que hacer? -me quedé frío y le solté.- ¿Yo? -**dije enfadado - Yo.. Pues.. No sé que decir.****- Me has dicho que pase de Viktor. Y ahora me dices que pase de George -dijo la chica- Dime Malfoy, todo eso ¿para qué? ¿qué pretendes?Sentí como mi corazón se aceleraba. Sabía que este momento iba a llegar. Que algún día iba a suceder. Tarde o temprano. Lo sabía. Pero no estaba preparado.- Granger.. Ya te he dicho que no me pidas explicaciones todavía.. -musité.- Necesito saberlo ya -me dijo algo más calmada- Si no, me acabaré volviendo loca.Me agarró las manos, y me miró con cierta chispa de dulzura, pero su expresión era de seriedad. Estaba indefenso. Sentí algo extraño en mi estómago cuando me agarró las manos. Era una sensación que nunca antes había sentido. Estaba totalmente perdido, sin ninguna respuesta posible que darle. No sabía qué hacer. Entonces Granger, me hizo la pregunta que más temía.- ¿Qué te pasa conmigo, Malfoy?