Más allá de la magia — capítulo 13
Estaba inmóvil, mirando al suelo, sin decir absolutamente nada. Sabía que Malfoy me había exigido que no le pidiera explicaciones sobre su comportamiento. Pero ya no podía aguantarlo más. Exploté. La chispa había sido cuando me pidió que me alejara de George. Cuando antes también me había pedido que me alejara de Viktor. ¿Para qué? ¿De qué me servía todo esto? ¿Acaso Malfoy tenía algo pensando? Estaba segura de que no. Aquellos segundos se hicieron horas. Pero Malfoy seguí en la misma posición. - Malfoy - dije al fin**- Estoy esperando una respuesta.** Malfoy alzó la cabeza y clavó su mirada en mí. Estaba serio. - Haz lo que quieras Granger. Esa fue su respuesta. Noté como me derrumbaba por dentro. Mis ojos comenzaron a irritarse. Ahora mismo sí que estaba desorientada. Reaccioné al ver que Malfoy se alejaba. **- Malfoy -murmuré. Pero él siguió caminando. - Malfoy - dije más alto - Lo siento, no quería presionarte. Malfoy se detuvo. Ladeo la cabeza. Pude ver que estaba sonriendo, pero sonreía con frialdad. - Vamos, Granger ¿presionarme? - dijo secamente - Lo digo en serio, me da exactamente igual con quien estés. Simplemente estaba probando lo que eras capaz de hacer por mí - noté como un puñal atravesaba mi corazón - Y, vaya, sí que estás loca por mí. No sabía qué decir. Estaba paralizada ante sus palabras. - Pero.. - intenté decir - ¿Por qué me pediste perdón el otro día? Malfoy dudó unos segundos. Pero volvió a sonreír con maldad. - Porque, en caso de que me aburriera estando aquí, te tendría a ti para divertirme, como no hay más mujeres. Pero bueno, saldríamos los dos ganando, ¿no? Tú lo disfrutarías.No podía soportarlo más. Otra vez había vuelto a jugar conmigo, pero esta vez estaba aún más hundida. Me brotaron lágrimas de los ojos sin poder remediarlo. Por suerte, Malfoy no me estaba mirando.- Eres despreciable -le espeté fríamente.Me quedé inmóvil, esperando una respuesta. Pero no dijo nada, seguía sin mirarme. No soportaba esa situación, así que me di la vuelta y comencé a correr. Recorrí medio colegio, sin rumbo. No sabía dónde estaba, ni tampoco dónde iba. Estaba destrozada. Notaba como las piernas me empezaban a fallar, como mis ojos me ardían de rabia. Llegué a la puerta trasera de Durmstrang. Había un gran valle con flores luminosas de colores. No sabía muy bien qué eran, pero sentí una gran paz en mi interior que me ayudó a tranquilizarme. No había casi árboles, por lo que se podía ver todo el cielo. Parecía increíble que, Durmstrang, que era un sitio tétrico, y tenía algo de mala fama, tuviera ese sitio tan maravilloso. Seguí caminando entre las preciosas flores, me sentía aliviada. Me detuve a contemplar el cielo cubierto de estrellas. Era algo precioso. Pero mi momento de tranquilidad se vio interrumpido por un sonido. Me tensé instintivamente. Parecía un llanto. Alguien estaba llorando. Era un hombre. Vi una sombra a lo lejos. Me acerqué poseída por la curiosidad. Entonces me di cuenta de quién era. Mi corazón se detuvo, por miedo a ser descubierta. Era George. Nunca lo había visto llorar. Sin darme cuenta, pisé una rama, lo que provocó que George se girara. Estaba tenso, y tenía la cara mojada.- Hermione -carraspeó- ¿Qué haces aquí?Vi como sus hombros se relajaban, mientras se limpiaba la cara. Intentó dedicarme una sonrisa, pero sus ojos desprendían tristeza. Se me partió el corazón al verlo. Fui corriendo y lo abracé. Él me respondió y acabamos llorando los dos. Me sentía destrozada al ver a George en esas condiciones, no merecía estar así. Pero la causa por la que yo estaba llorando no era ver a George así. Aún sentía el puñal que Malfoy me había clavado. Noté como George se limpiaba la cara. Me cogió de los hombros y me apartó suavemente.- Her, ¿qué te ocurre? ¿por qué has venido hasta aquí?Sacudí la cabeza.- Nada, simplemente despejar -le agarré las manos- ¿qué ha pasado George?George se volvió a tensar, me soltó las manos mientras miraba al suelo.- Verás Hermione -tragó saliva-Mi padre está en San Mungo.. Ha sido atacado por Nagini.Nagini. Se me heló la sangre al oír ese nombre. Se trataba de la "mascota" de Lord Voldemort, que era tan malvada y fría como su dueño.- Pero, pero -**comencé a tartamudear nerviosa **- ¿Está.. bien?George no me miró.- Está vivo -dijo- Pero los sanadores están tratando de sacarle todo el veneno. Si no lo consiguen..**Un par de lágrimas asomaron en los ojos del pelirrojo. Sin pensármelo dos veces, lo abracé fuertemente, recreando la misma situación de hace unos días en la clase de pociones. Él me había visto llorando y me había estrechado fuertemente. Arthur siempre se había portado genial con Harry y conmigo. Era como un tío para mí. La simple posibilidad de que se muriera hacía que mi corazón se encogiera de pánico.Estuvimos abrazados minutos, incluso horas. Vi como el sol comenzaba a asomarse, pero no me importaba. Lo único que me importaba era que George estuviera bien. Una atmósfera se había formado alrededor nuestro. Las flores que brillaban desprendían aún más luz mientras el sol salía lentamente. Era perfecto. - Hermione - habló de repente George **- ¿Me vas a contar qué te pasaba?La atmósfera de tranquilidad se esfumó. Me vino a la cabeza la imagen de Malfoy. Apreté los puños sin darme cuenta. Pero George sí se percató. Agarró mis manos.- Está bien -me dijo mientras me sonreía- Si no quieres hablar del tema, lo entiendo. Pero estoy seguro de quién tiene la culpa.Me sentía fatal. Yo confiaba mucho en George, pero este tema precisamente no debía hablarlo con él.- No, George -le rogué- No te preocupes. Él no hizo nada -**mentí.George me miró con recelo, pero luego sonrió mientras agarraba una de mis manos. Alzó una ceja. **- Vaya, vaya, seguro que una señorita tan preciosa como tú ya tiene acompañante para el baile de hoy, ¿me equivoco?**El baile. Lo había olvidado por completo. Dudé unos segundos. George es genial. Y Malfoy ya me había dejado las cosas "claras". ¿Por qué seguía indecisa? **- Pues no -**dije mientras sonreía **- Estoy totalmente disponible.- Entonces, ¿tendrá la señorita la amabilidad de acompañarme al baile? -dijo George con tono caballeroso. Asentí. Él me sonrió dulcemente y me rodeó con sus brazos, acercándome a él. Me aferró la cintura y atrajo hasta él aún más. Entonces sentí como sus labios tocaban los míos con ternura. Caí rendida ante sus dulces besos. Me agarré a su cuello porque mi cuerpo me lo pedía. Quería más dulce de sus besos. Él me apartó y me miró a los ojos juguetonamente. Sentí como mis mejillas se ruborizaban.- Por fin -me susurró al oído - No te imaginas cuánto tiempo llevaba esperando esto.Me volvió a besar rápidamente, y se puso de pie, ofreciéndome su mano.- Vámonos, las clases empiezan en una hora.¡Por Merlín! ¿Una hora? ¿Quién había lanzado un *tempus?*Me agarré de su mano y comenzamos a correr. Llegué a la habitación que nos había designado el director del colegio a las chicas de Hogwarts.- ¿Hermione, dónde has estado toda la noche? - me dijo Lavender sorprendida.Ignoré las miradas de las arpías y me dirigí a la ducha. Por suerte, ya se habían duchado todas. Salí rápido me vestí y corrí hacia clase. Llegué 10 minutos tarde, ya que tardé en encontrar la clase en la que estaban mis compañeros de Hogwarts. Disfruté mucho de la clase. En Durmstrang tienen otro modo de enseñanza que en Hogwarts. Era fascinante. Malfoy estaba en todas las clases, pero me alejaba de él en todas. Nuestras miradas no se encontraron en ningún momento, y procuré no estar ni a 10 metros de él.La hora de comer decidí pasarla con George en el mismo jardín donde estuvimos por la noche, con el fin de no tener que ver a Malfoy. En los pasillos también lo había esquivado. Sabía que si lo veía, los recuerdos de ayer volverían a mi mente y me hundiría otra vez. Había tomado la decisión de huir de él. Pero no era nada fácil, ya que parecía que Malfoy intentaba todo lo contrario. Aún así, conseguí esquivarlo todo el día. A las 18:00 todos los alumnos nos dirigimos a nuestras habitaciones. Teníamos 2 horas para arreglarnos y vestirnos.Yo con 30 minutos tenía suficiente. Por lo que me eché en la cama a leer. Observé lo emocionadas que estaban todas. Lavender iba a ir con Ron, por lo que decidió ponerse el vestido más corto y ceñido que tenía para "conquistarlo". Parvati iba a ir con Neville sólo porque nadie la había invitado. Yo sabía que Neville quería ir con Luna, pero no se atrevió a pedírselo, por lo que tuvo que aceptar la petición de Parvati. Luna fue con Harry, ya que no tenía a Ginny aquí. Me sentía rara. No estaba ilusionada, al contrario, no me apetecía ir al baile. Mis ganas disminuyeron aún más cuando picaron a la puerta y descubrí que se trataba de Viktor Krum. Había venido a verme.- ¡Ay, qué suerte!- ¡Ojalá me invitara a mí al baile!- ¿Por qué invita a la simplona de Hermione y a mí no?Y más cosas oí que decían mis compañeras de habitación mientras salía al pasillo.- Hermione -dijo Viktor algo nervioso- Sé que es un poco tarde, pero, ¿te gustaría venir conmigo al baile? Vine ayer a pedírtelo, pero tus amigas me dijeron que no habías vuelto de la cena -dijo algo apenado.Entonces tomé la decisión.- Me encantaría, pero no voy a ir al baile, me encuentro algo mal. ¿Nos vemos mañana?Le dije mientras abría la puerta para entrar en la habitación. No quería que la conversación se alargara más. No me gustaba mentir, y menos a Viktor.- Está bien, cuídate - me dijo con cariño mientras me hacía una reverencia.Cuando entré en la habitación, todas estaba en silencio, esperando a que yo les contara qué había pasado. Obviamente no lo iba a hacer.- Luna -dije- ¿puedes venir un momento?Luna sonrió y se acercó a mí dando brincos. Cogí un trozo de pergamino y escribí una nota. Lo doblé y se lo entregué a Luna.- Dale esto a George -**le dije en bajo para que no lo oyeran mis compañeras. Luna asintió y siguió preparándose para la fiesta.Estaba segura de que había hecho lo correcto. En la nota que le escribí a George ponía que estaba cansada por no haber dormido esa noche, y que ya lo vería mañana. A Viktor le había mentido también diciéndole que me encontraba mal. Simplemente no me apetecía ir a la fiesta, no tenía ganas. Me daba pena dejar a George solo, seguro que aún seguía deprimido por lo de su padre. Pero ya se lo recompensaría. Me pasé la noche leyendo con la música de fondo de la fiesta. Como era música clásica, me entró el sueño. Me puse mi camisón y me metí en la cama. De repente, cuando estuve a punto de quedarme profundamente dormida, algo golpeó el cristal. Encendí la luz. Se trataba de una lechuza. Cogí la carta y me senté a leerla. «No vas a poder huir de mí»Me quedé de piedra. ¿Qué era esa carta? Entonces alguien llamó a la puerta. Deseé que no se tratara de Viktor o de George. Abrí la puerta un poco, ya que me encontraba en camisón, pero esa persona empujó la puerta y la abrió entera.Se me encogió en corazón.- ¿Malfoy?