Más allá de la magia — capítulo 14
Y ahí estaba yo. Frente a la puerta de la habitación de Granger, sin ninguna clase de disculpa en mente. Ni si quiera sabía que le iba a decir cuando abriera la puerta. Pero ya no podía aguantar más. Mi comportamiento la otra noche había sido despreciable. ¿Cómo pude decir eso? Además, había provocado que Granger llorara. Aquella imagen se quedó marcada en mi mente. A lo largo de mi vida había visto llorar a decenas de persona. Pero jamás había sentido ese pinchazo en el corazón, que provocaba que me rompiera por dentro. ¿Esto era consecuencia del amor? Me sobresalté al ver como la puerta comenzaba abrirse. Pero decidí dejarme llevar por mis instintos, y empujé la puerta. - ¿Malfoy? - dijo Granger nerviosa. Por unos segundos quedé hipnotizado. Llevaba un camisón parecido al de aquella noche en Hogwarts, pero más ceñido y corto. Ella tenía las mejillas coloradas y el pelo despeinado. Por un momento, creí que me iba a volver loco. Hasta que Granger carraspeó molesta. - Esto.. - empecé a decir - No recuerdo para qué he venido - aún estaba aturdido por el camisón. Granger arqueó una ceja y se cruzó de brazos. - Largo - me soltó mientras me empujaba. Me conseguí dar la vuelta y la agarré por las muñecas. - No, espera - rogué - He venido a disculparme. Al oír eso, Granger dejó de forcejear para soltarse. Pero se puso seria. - No hay nada que perdonar -me dijo con frialdad - Me dejaste las cosas claras, como yo te había pedido. Granger estaba todavía bastante dolida. Lo entendía. Había sido un imbécil con ella, pero no me iba a dar por vencido tan fácilmente. Entonces, hice algo que jamás pensé que haría. Arrodillarme. - Malfoy ¿qué haces? - dijo la chica atónita. Le agarré una mano e intenté adoptar la mejor cara que pude. - Por favor, perdóname - no podía creer lo que estaba haciendo. Seguro que si el Malfoy de hace un año se entera de que estoy arrodillándome ante una "sangresucia" pidiéndole disculpas, vendría y me daría una fuerte patada en la entrepierna. Granger estaba indecisa. Me miraba con ojos entristecidos, sabía que estaba recordando lo que le había dicho ayer. Pero aún así sonrió. Pero con una sonrisa pícara. Me agarró por los hombros y me empujó, provocando que me cayera con facilidad, ya que estaba de rodillas.- ¿Qué demonios crees que haces? - pregunté enfadado. - Ya estamos en paz, Malfoy - sonrió la chica con maldad - Ahora vete. Pero cuando Granger se dirigía hacia la puerta, le agarré de un brazo y tiré de ella, cayendo encima mío. - ¿Y ahora qué Granger? - le dije pícaramente. - Suéltame, ahora - me amenazó la chica con nerviosismo. Forcejeó intentando levantarse, pero yo la tenía bien agarrada por la cintura. Rodé por el suelo para cambiar la posición. Ella quedó debajo de mí, mientras le sujetaba cada muñeca a cada lado de la cabeza para que no pudiera moverse. Intentó resistirse un poco más, pero vio que era inútil. Yo tenía más fuerza que ella. Entonces la miré. Estaba aún más despeinada que antes a causa del forcejeo. Sus mejillas estaban teñidas de un color rojo intenso. Descendí la mirada y un escalofrío recorrió mi espalda. Su camisón estaba arrugado y mal colocado, dejando libre a la imaginación. Estaba empezando a marearme sólo con verlo. Volví la mirada a su cara, pero esta vez la fijé en sus labios. No podía esperar más. La besé. Pero no fue un beso tierno. Fue un beso lleno de pasión y lujuria. Noté como Granger se entregaba también al beso, lo que hizo que yo me entregara aún más. Solté una de sus manos para poder agarrar su muslo desnudo. Ella me agarró por la camisa, atrayéndome más hacia ella. No quería dejar de besarla, quería más. Pero entonces, alguien llamó a la puerta. La primera vez, ninguno de los dos hicimos caso. Yo no podía pensar con claridad, tenía la mente distorsionada por el calor de la situación. Y parecía que Granger también, ya que tampoco dejó de besarme.A la segunda vez, alguien habló. - ¿Hermione? - era la voz del estúpido de Viktor. Maldita sea, ¿por qué narices venía a verla? o mejor dicho ¿por qué narices venía a verla justamente ahora? Al oír la voz de Viktor, Granger se sobresaltó, levantándose rápidamente del suelo, mientras se colocaba el camisón. Se acercó a la puerta sin abrirla. Yo imité sus movimientos. - Viktor - carraspeó - ¿Qué haces aquí? - Bueno, como no pudiste ir al baile, decidí venir a hacerte una visita. ¿Me abres la puerta? ¿o sigues enferma? Sonreí juguetonamente mientras le agarraba por la cintura. - ¿Así que enferma, eh? - le susurré al oído. Granger intentó soltarse. Pero fracasó. Comencé a besarle el cuello para fastidiarla. Noté como empezaba a derretirse de placer. Sin darse cuenta, soltó un leve gemido. Rápidamente se tapó la boca como si eso fuera a solucionarlo. - ¿Hermione? - dijo Viktor confuso - ¿Ocurre algo? - ¿Eh? No.. No - intentó decir Granger con normalidad mientras la besaba - Ya.. Ya nos vemos mañana - balbuceó. Le di la vuelta y la apoyé en la pared. Agarré su cara y la besé con intensidad. Saber que Viktor Krum estaba fuera esperando ver a Granger, provocó que mis ganas de besarla aumentaran. La agarré por la cintura y la estreché aún más contra mi cuerpo. Noté como el calor de antes volvía a apoderarse de mi cuerpo. Granger también se dejó poseer, ya que no se apartó. - Está bien - ¿aún seguía ese imbécil ahí fuera? - La fiesta ya se ha terminado, así que me voy a dormir. Hasta mañana. Pero ella no respondió. Al oír los pasos de Viktor alejándose, dejé de besarla. Ella puso cara de indignación. - ¿Por qué le dijiste a Viktor que estabas enferma? - pregunté intrigado. Ella se colocó el camisón y se intentó arreglar el pelo. - Me invitó a ir al baile, pero yo no quería ir - respondió. - Y ¿tenías pareja? - pregunté con algo de enfado. Ella se puso seria por unos instantes. Pero aquella conversación quedó interrumpida por unas voces femeninas. Granger se sobresaltó y me arrastró hasta la puerta tirando de mi brazo. - Márchate ya, es Lavender y Parvarti - me rogó desesperadamente. Le agarré por la muñeca y le sonreí con picardía. - Si me das un beso de buenas noches. Ella sonrió y se puso de puntillas, cosa que me sorprendió. Pero cuando estaba a punto de besarme me empujó y cerró la puerta de la habitación. - Maldita Granger - bufé en bajo. Oí como las compañeras de Granger se acercaban, por lo que corrí en dirección contraria hasta llegar a mi habitación. Ya tumbado en la cama, me puse a razonar la situación. Acababa de besar a Granger. Era algo que, a estas alturas, ya no sonaba tan extraño. Lo más raro de todo era que me había encantado. Había estado con muchas mujeres, pero esa pasión nunca la había sentido. Y, era la primera vez, que me afectaban los sentimientos de una persona, que me preocupaba por alguien. Me asustaba esa idea. Y ahora, ¿qué se supone que debía hacer? Si fuera otra, haría lo de siempre. Ignorarla hasta que me dejara en paz. Pero con Granger era diferente.Me quedé dormido pensando una respuesta. ... Al día siguiente tuvimos que vestirnos con ropa de montaña. Teníamos una excursión en un bosque encantado cerca de Durmstrang. Todos los alumnos de Hogwarts nos reunimos frente al bosque. **- Atención alumnos y alumnas de Hogwarts -**empezó a hablar Dumbledore - Aunque no estemos en Hogwarts, tenéis que intentar conseguir puntos para vuestras casas. Por lo tanto, hoy tenéis que enfrentaros a una difícil prueba. Estáis ante el Bosque Encantado de Durmstrang. En él, habitan diferentes clases de criaturas y vegetales que jamás hayáis visto. Vuestra misión es conseguir llegar al centro del bosque y traer la rosa negra. Tened mucho cuidado, y sobre todo, no os fiéis de nada. Algo que os parezca insignificante puede llegar a ser mortal. No os fiéis de las apariencias. Tras estas palabras, todos los alumnos empezaron a mirar con desconfianza el bosque. Dumbledore formó cuatro grupos en cada casa, y en cada grupo fue designado un alumno de Durmstrang para que la misión no fuera tan difícil. Granger estaba en el mismo grupo que Potter, Weasley, Lavender y Longbottom. Y, como no, el alumno de Durmstrang que les acompañaba no era ni más ni menos que Viktor Krum. Me empezó a arder la sangre al ver como Viktor Krum le agarraba la mano a Granger. - Juro protegerte, Hermione - soltó el imbécil de Viktor. Le lancé una mirada amenazante a Granger, a lo ella que respondió con una sonrisa burlona.En mi grupo estaban Crabbe, Goyle, Pansy y Nott. Nos tocó, como acompañante, un alumno alto y bastante fuerte. Mejor, así nos resultaría más fácil conseguir la rosa. - Preparados - comenzó a contar Dumbledore - Listos.. ¡Ya! Mucha suerte y tened cuidado. Todos los alumnos corrimos a gran velocidad hacia el bosque. A cada grupo se le había designado un camino diferente para evitar enfrentamientos. Dentro de bosque casi no había claridad, y eso que era de día. La humedad empezó a impregnar mi piel, provocando que terminara temblando de frío. El suelo no era estable. Era un suelo embarrado, aunque por el color no parecía barro. Los árboles que componían el bosque eran finos y alargados. El color de su madera era azul pálido, mientras que sus hojas eran moradas. Observé unos ojos amarillos que nos observaban desde la oscuridad, pero al rato desaparecieron. Tenía que admitirlo, estaba aterrado. Miré a mis compañeros. Crabbe no se despegaba del enorme alumno de Durmstrang. Pansy se agarraba fuertemente al brazo de Nott, el cual parecía más asustado que ella. Parecía que llevábamos días caminando. El bosque era enorme, desde fuera no aparentaba ser tan denso. Ni si quiera nos encontramos con otros grupos. No se si era consecuencia del bosque, pero me encontraba desanimado. Ya no me importaba encontrar la rosa. Quería salir de ahí enseguida. Por suerte, unos rayos de color rojo atravesaron las hojas. Era la señal de que alguien había encontrado la rosa, y por el color rojo, supe que se trataba de un grupo de Gryffindor. - Maldito Viktor Krum - musité. Pero, para mi asombro, no se trataba del grupo de Granger. El grupo formado por Thomas, Finnigan, Parvati y Noel era el que había encontrado la rosa.Busqué con la mirada a Granger, pero no la veía. Entonces vi salir a Potter seguido de Weasley. Pero ni rastro de Granger y Viktor. Resoplé enfadado, pero cuando estaba a punto de irme oí unas voces. - ¡Profesor Dumbledore! ¡Hermione! - gritaba desesperado Potter mientras corría. Un pensamiento horrible invadió mi cabeza. Comencé a ponerme nervioso y corrí hasta donde estaba Potter sin acercarme demasiado. - ¿Qué ocurre Harry? - preguntó Dumbledore. - Hermione ha tenido un accidente - dijo Harry temblando. Sentí como una chispa atravesaba mi cabeza. Me abalancé sobre Potter y le agarré la camiseta. - ¿Qué demonios le ha pasado a Granger? - pregunté violentamente. Potter al principio no reaccionó, confuso por mi comportamiento. Pero después se tensó y me empujó. **- ¿Y a ti qué te importa, Malfoy? -**me atacó. Todo el mundo estaba mirando la escena con desconcierto. Pero entonces, todos desviamos nuestra atención hacia el bosque. Viktor Krum llevaba en brazos el cuerpo de Granger. Inmóvil. Mi corazón dejó de latir. Sentí como mis ojos querían llorar de rabia. No podía quitar la mirada de aquel cuerpo inerte. Quería correr hacia él. Pero era inútil. Me encontraba totalmente en estado shock.