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Annabella Potter, la tía de Harry — capítulo 10

Capítulo 10:

Punto de vista de Remus:

Bella, se tensó al ver llegar a Sirius. Él gritaba nuestros nombres  con tanta fuerza, que entre cuatro aurores tuvieron que detenerlo.

-¡Silencio!-pidió el presidente del Wizengamot.

-En el día de hoy se ha citado al acusado, Sirius Orión Black, para darle un juicio para determinar su sentencia.-los aurores se alejaron y dejaron a Sirius solo en la silla.

-En el día 31 de Octubre de este año, se lo culpa de haber sido aliado del-que-no-debe-ser-nombrado y principal causante del asesinato de la familia Potter, ¿Cómo se declara?-Ann, bajo la vista un momento, tratando de contener las lágrimas.

-¡Inocente! ¡Soy inocente! ¡Jamás sería capaz de traicionar a mis amigos!-comenzó a gritar Sirius, parándose de la silla.

-¡Es usted culpable! El único que sabía acerca de la ubicación de los Potter era usted, ni la mismísima hermana de Potter, sabía dónde estaban.-alego uno de los jueces.

-¡Bella! ¡Fue Peter! Deben creerme, ¡Fue Peter! El desgraciado no está muerto, ¡No lo está!-tome la mano de Ann, ya que note que el labio superior comenzó a temblarle. De nuevo los aurores, tuvieron que intervenir.

-¿Quiere involucrar a Pettegrew? ¿Quiere involucrar a la misma persona que junto a doce Muggles, usted asesino?-Sirius, dejo de forcejear y comenzó a reír frenéticamente.

-Repito su señoría, ¡YO NO MATE A NADIE!-Bella, se puso de pie y bajo las pequeñas escaleras de donde estábamos, trate de detenerla pero Dumbledore me lo impidió.

-Anni, debes creerme.-escuche que le rogaba.

-Durante años confié en ti, con mi hermano te hemos dado un hogar cuando decidiste escapar del tuyo. Mis padres te amaban como otro hijo, James y Lily, te nombraron padrino de Harry y yo tan solo me preguntó, ¿Estás diciendo la verdad?-todos quedamos en silencio, jamás imagine escuchar hablar de esa forma a Bella.

-¿De qué estás hablando? Por supuesto que estoy diciendo toda la verdad, yo amaba a James como otro hermano y sin hablar de ti, yo te cuidaba como si fueras de mi propia sangre, siempre procure que nada te ocurriese, yo… yo… por favor Anni, debes creerme.-Bella, hizo una pausa tomo aire y miro a los jueces.

-Discúlpenme.-con una mano en la boca salió de la sala. Dumbledore, me hizo una seña y corrí detrás de ella.

La encontré en medio del pasillo, apoyada contra la pared llorando.

-Rems… no sé qué hacer.- me acerque a ella y la abracé.

-Ellos sabrán que hacer y todo estará bien.-la tome del mentón y le seque una a una las lágrimas que caían por sus hermosos ojos marrones.

-Quiero irme, Rems. No quiero estar aquí.-me rogo mientras me abrazaba.

-Espérame aquí, enseguida vuelvo.-ella asintió, volví a tomarla del mentón y la bese. Luego de separarnos, volví a la sala en donde estaban todos y me acerque a Dumbledore.

-Albus, debemos irnos Bella, no se siente bien y me pidió que la lleve a casa.-él asintió y me aseguro que me contaría lo que ocurriría después. Cuando volví al pasillo, tome la mano de Ann y ambos desaparecimos.

Al llegar a casa, Bella, decidió ir a dormir y solo me limité a verla subir con tristeza las escaleras. Se me partía el alma verla de esa forma, odiaba verla con lágrimas en los ojos. Haría cualquier cosa por verla sonreír.

Cuando cerré la puerta me acorde de que dentro de unos días sería luna llena y tendría que marcharme para no herir a Bella. Me acerque al sillón y tome el calendario que usaba para calcular mis días.

Luna llena sería mañana, tenía que idear algo para alejarme y poder transformarme tranquilo. Por el momento me olvidaría de eso y me concentraría en pasar lo que quedaba de este día con Ann, debía animarla un poco aunque sea.

Subí las escaleras e ingrese en nuestro cuarto, me sorprendí al verla aún despierta.

-Hola.-me saludo débilmente. Me acerque a ella y la abracé.

-Te abrazó para no ver la tristeza que está presente en tu hermoso rostro.-ella ahogo un sollozo y se abrazó a mí.

-No seas tan dulce, solo me puse así al recordar a James, nada más pero igual gracias, Lunático.-levantó la vista apoyando su mentón en mi pecho mientras me sonreía.

Luego de hablar por un rato, decidimos acostarnos y descansar. La respiración de Bella era larga y armoniosa, la abrace por la cintura y la mantuve a mí lado durante toda la noche.

Punto de vista de Bella:

Luego de un largo día, era perfecto tener la compañía de alguien como Remus, no entendía como pude haberme enamorado de uno de los mejores amigos de James. Por más que hiciese memoria no podía acordarme cuando fue el momento preciso en que comencé a sentir mariposas con tan solo mirar a Remus.

Punto de vista del Narrador:

Era el quinto años de Bella, ella salía lo más apurada que podía del salón de pociones, ya que no quería encontrarse con Regulus, desde lo incidente, ninguno se volvió a hablar.

Mientras ella caminaba miraba constantemente hacía atrás procurando estar sola. Al llegar a una esquina, pudo distinguir las voces de su hermano y de Sirius.

-Pobre Lunático, anoche fue la peor noche.-Bella, se escondió detrás de una estatua y siguió escuchando.

-Lo mismo digo, ahora será mejor que lo dejemos descansar un poco en la enfermería y por la tarde iremos a verlo.-cuando ambos se fueron, ella, aprovecho que estaba cerca de donde estaba Remus y fue a verlo.

Al entrar, saludo cordialmente a Madame Pomfrey y pidió ver a su amigo. Se sorprendió cuando la enfermera la dejo entrar sin echarla.

-Solo tienes 20 minutos, luego debes dejarlo descansar.-ella asintió, dejo sus libros sobre la mesa y se sentó en la silla que estaba al lado de la cama. Alrededor de la cama había unas telas que impedían que los que entraban viesen el estado del joven Lupin.

Remus, estaba metido en un sueño bastante profundo, su piel estaba pálida y llena de heridas que cruzaban sus mejillas de punta a punta, la mano de Bella, recorrió suavemente una de ella notó como él se estremecía ante el tacto y lentamente abría los ojos.

-¿A…Ann?-preguntó parpadeando un par de veces.

-Tranquilo Rems, es mejor que descanses.-él sonrió y volvió a cerrar los ojos, nuevamente la mano descendió hacía un pequeño corte que nacía en el labio de Remus. Por un acto involuntario, ella se mordió el labio mientras sonreía.

Madame Pomfrey, tenía que salir por lo que le pidió a Bella que se quede con el joven licántropo. Remus dormía, mientras ella terminaba su tarea de Runas Antiguas. Él hizo algunos movimientos acomodándose.

-B…Bella… no te vayas.-comenzó a decir dormido, la joven Potter, dejo de escribir y se levantó de su asiento.

-¿Qué ocurre Rems?-le susurró inclinándose apenas sobre él. El aliento de ambos se mezclaba formando uno solo, los ojos de Bella, se posicionaron en los de él. Remus aún tenía agarrada la mano de ella.

En el pecho de Anna, se comenzó a llenar de una extraña sensación, el corazón se le estrujo y cientos de mariposas comenzaban a aletear en su interior. Ambos estaban a una mínima distancia. Los ojos de Remus se abrieron encontrándose con los de ella. Él también se trataba de incorporar para acabar con esa distancia.

Los labios de ambos comenzaron a rosarse muy lentamente, Bella, sufría al no poder sentirlos completamente sobre los de ella. Él apoyo suavemente su mano en la mejilla de la joven y estaba dispuesto a besarla pero…

-¡Lunático!-gritaron tres voces. Rápidamente, los dos se separaron, Remus volvió a dormirse y Bella retomo sus cosas.