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Annabella Potter, la tía de Harry — capítulo 9

Capitulo 9:

Punto de vista de Remus:

El día del juicio había llegado, el sol aún no estaba presente en el cielo y la brisa nocturna se sentía a cada paso. Bella no había conseguido dormir en toda la noche, daba vueltas, se levantaba y se volvía a acostar. Varias veces tuve que abrazarla para que se tranquilice. Cerca de la madrugada consiguió dormirse.

La sesión comenzaba a las 03:30 pm. Debíamos estar antes en el cuartel de la Orden para preparar a Bella. Me levante cerca de las 09:45 de la mañana, no quise despertarla por lo que decidí dejar que descanse un poco más.

Me prepare una taza de café y me dispuse a leer el "Profeta", ninguna noticia interesante todas hablaban de la desaparición del-que-no-debe-ser-nombrado. En varias secciones aparecen fotos de Bella, después de la primera sentencia del ministerio. En otras páginas hablaban sobre la nueva intervención que se haría hoy, pero un encabezado me llamo la atención.

"¿Es Black un Mortifago?

Durante su estadía en Hogwarts, el joven Black, creo una fuerte amistad con James Potter, Lilian Evans y tres jóvenes más, entre ellos la hermana menor de Potter. Se confirma que solo era una cruel mentira para acabar con la vida de tres de sus "mejores amigos".

Todos los habitantes del mundo mágico saben que la familia Black, es una de las más prestigiosas y poderosas, pero también todos los integrantes de esa familia son mortifagos. Hace no más de dos años, Regulus Black, murió a causa de serle leal a-quien-no-debe-ser-nombrado.

Los magos y hechiceras, están conmovidos por los sucesos de hace unos meses. La señorita Annabella Potter, se negó a dar declaraciones acerca de lo que pensaba sobre Black. A esta joven dama, se le negó la tutoría de su único sobrino y aquel que derroto al Señor Tenebroso, muchos dicen que se la ha visto tratando de entrar al mundo Muggle, por la fuerza, con intensiones de recuperar a su sobrino.

Fuentes Rita Skeeter."

Me enfurecí al ver lo que habían puesto acerca de Bella y un poco por lo de Sirius.

-Mentiras, son todas mentiras.-lancé el diario al piso y trate de relajarme.

-¿Así que intento entrar  por la fuerza al mundo Muggle para recuperar a Harry?-preguntó una voz burlona detrás de mí.

-No saben que decir, esta mujer es una farsante.-ella río y se sentó al lado mío.

-¿Pudiste dormir?-negó mientras apoyaba su cabeza en la mesa.

-Con todo lo que paso durante estos últimos meses, se me fue bastante complicado.- tome su mano y la hice sentar en mi regazo.

-Veras que todo se solucionara y volverá a ser todo como antes.-la abracé por la cintura, mientras ella colocaba su mentón en mi hombro.

-No todo, James y Lily no volverán. Harry tendrá que quedarse con  eso espantosos Muggles y…-la acune entre mis brazos mientras la mecía para que se tranquilice.

-Con el tiempo veremos con remediar esas cosas, pero por el momento tenemos que preocuparnos por lo que digan hoy en el juicio.-ella levanto la vista y sus ojos estaban húmedos, con mi dedo evite que una lágrima resbalase por su mejilla.

-Ahora, ve a cambiarte que te voy a estar esperando para desayunar.-le di un rápido beso y la deje ir.

Punto de vista de Bella:

Luego de hablar con Remus,  me puse a pensar en Harry. Era demasiado pequeño como para sufrir de esta forma, él debería disfrutar de sus padres y no ser maltratado por sus tíos.

-Te prometí que estaríamos juntos y lo estaremos, Harry.-dije al aire, mientras entraba a bañarme.

Cuando estuve lista, envolví mi cuerpo con una toalla y entre en mi habitación mientras me cambiaba () escuchaba las tiernas melodías que pasaban en una estación de radio Muggle. Me llamo la atención el estribillo de la canción, si mal no recordaba, esa canción fue con la que baile en el baile de navidad cuando tenía 14 años, Sirius me había invitado y creo que fue ahí donde me empecé a fijar en él. Borre los recuerdos que tenía de él y me termine de arreglar.

Cuando estuve lista, encontré a Remus en la sala mirando la chimenea mientras jugaba nerviosamente con sus dedos.

-¿Vamos?-pregunte sorprendiéndolo. Los dos nos tomamos las manos y aparecimos en el cuartel de la Orden. En el estaban Dumbledore, Arthur, Moody, Fletcher  y otros de los  integrantes.

-Buenos días, queridos.-nos saludo Dumbledore, apenas aparecimos.

-Como todos ya saben, hace unos meses se dicto la primera sentencia hacía Sirius, pero no se determino nada concreto y el motivo de este juicio es ver que se depara para el futuro del joven Black.- comenzó a decir Moody.

-Y ahora si no hay nada más que decir, vayamos.- hicimos aparición conjunta entre todos. Aparecimos en los abarrotados pasillos del Ministerio de Magia, iba agarrada de la mano de Remus para no perderme.

De tan solo pensar en lo que dirían, me perdí en mis pensamientos dejando que Remus me llevase.

-¿Es necesario que Bella testifique?-escuche que pregunto Remus.

-No, esta vez el Wizengamot hablara solo tendremos que hacer acto de presencia.-contesto Arthur.

Todos los integrantes de la Orden bajamos a los pisos superiores donde se encontraban  todos los representantes del Wizengamot.

Era una sala redonda con filas de asientos que recorrían toda la habitación. En un extremo se encontraban todos los magos que juzgarían a Sirius. En el centro se encontraba el lugar para el acusado, ahí había una silla.

Cuando estuvimos reunidos y ubicados, Remus, tomo mi mano por debajo de la baranda de madera que nos separaba.

-Todo estará bien, tranquila.-me susurraba apretando mi mano.

Los minutos parecían años, la sesión no empezaba y estaba comenzando a perder la paciencia. Comencé a jugar nerviosamente con los dedos de Remus, luego miraba repetidas veces miraba la puerta de entrada, esperando ver a los jueces, nada pasaba.

Cerré los ojos y me apoye en el hombro de Remus, tan solo quería pensar que todo había pasado y ahora estaba en casa.

Una y otra vez recordaba las palabras de James antes de que Harry naciera.

*-"Te elegimos junto a Sirius para ser los padrinos de Harry, ya que confiamos en ustedes y sabemos que en caso de que algo nos pase, ustedes lo cuidaran"-*reía para mis adentros al recordar ese día.

Cuando parecía que no llegarían, los aurores, entraron por la enorme puerta de madera trayendo consigo, al prisionero.

Aún mantenía los ojos cerrados, no quería verlo pero la insistencia de Remus, me hizo hacerlo.

Allí estaba él, traía puesto el uniforme de presidiario con su numeración, tenía el pelo más largo y desprolijo, sus ojos eran adornados por enormes ojeras y no mostraban la misma sensualidad que cuando tenía 16.

Los aurores, lo sentaron en la silla que daba de frente a los jueces. Desorientado comenzó a mirar para todos lados, para mi mala suerte me encontró.

-Bella…-comenzó susurrando.- ¡BELLA! ¡Pequeña Potter, soy inocente! ¡Debes creerme! -gritaba mientras levantaba sus manos, dejando ver pesados grilletes.

Por un momento la compasión me lleno, pero al tener las miradas de todos sobre mí, baje la vista…