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Annabella Potter, la tía de Harry — capítulo 8

Capítulo 8:

Punto de vista de Bella:

Habían pasado 6 meses  desde que habían encerrado a Sirius. Remus me había mostrado la carta de Dumbledore, en dos semanas se realizaría un segundo juicio. No sabía que es lo que haría pero de igual forma debía ir para ver a la cara de aquel que fue el mejor amigo de mi hermano.

Hoy vendría Molly para hacerme compañía, hacía unas semanas atrás se enteraron de que estaban esperando una niña y eso me hacía feliz. Desde que era niña soñaba con tener muchos hijos y cuando conocí a Remus, deseaba que fueran suyos.

Ese día me había levantado temprano, Remus aún dormía por lo que decidí llevarle el desayuno a la cama y poder hablar un poco sobre lo que le propuse ayer. Aún en pijama (), baje a la cocina donde se encontraba Nix, la vieja elfina que vivía en la Mansión, se ofreció a ayudarme, pero quería hacerlo por mi cuenta, al estilo Muggle.

No era gran cosa lo que estaba haciendo pero valía la pena intentar hacer algo nuevo. Cuando termine, tome mi varita e hice levitar la bandeja hasta nuestra habitación. Abrí lentamente la puerta sin hacer ruido, pero no fue necesario ya que Remus, estaba despierto pero aún acostado.

-Arruinaste mi sorpresa, Lupin.-dije algo fingiendo estar enfadada.

-Lo lamento, pero me desperté al no sentirte a mi lado.-me acerque a la cama dejando la bandeja sobre la mesa de luz.

-Que tierno eres, Lupin.-él sonreía mientras tiraba de mi mano.

-¿Y a qué se debe toda esta atención?-yo simplemente me encogí de hombros y me senté sobre él.

-Ann, quería hablar acerca de lo que me propusiste anoche.-él puso sus manos en mi cintura mientras yo colocaba mis manos sobre las suyas.

-Creo que es algo pronto como para tener hijos ahora y deberíamos esperar un poco antes de dar este gran paso. Yo te amo y muero de ganas de formar una familia contigo, pero con todas las cosas que están pasando es mejor esperar.-solté un suspiro y baje mis manos.

-Ann, no quiero que te enojes ni nada por el estilo.-sonreí mientras me inclinaba para besarlo.

-Está bien, tienes razón y te entiendo es demasiado rápido.- los nos dedicamos  a desayunar mientras hablábamos acerca del juicio.

-¿Para que querrán hacer otra sesión?-pregunté mirando otra vez la carta de Dumbledore.

-Esta vez estará presente todo el , además de la Orden.-me contesto mientras me tomaba de la mano.

Al mediodía vendrían los Weasley, Molly, me ayudaría a elegir el modelo para el vestido mientras que Remus se encargaba de los pequeños pelirrojos.Tenía bastante tiempo para ordenar un poco y distraerme. Fui a mi antigua habitación para tomar algo de ropa, cuando encontré detrás de mi cama, un pequeño sobre morado con letras en plateado. Confundida lo abrí, sorprendiéndome al saber de quién era.

"Bella, te deseo un feliz cumpleaños. Nuestra pequeña Merodeadora, está creciendo y nos sentimos orgullosos de ti, espero que no te olvides de tu mejor amigo.

Sirius Black"

Termine de leer la carta y no sabía cómo reaccionar. Sirius, durante mucho tiempo fue una de las personas en las que yo confiaba y quería, hasta llegue a sentir cosas por él. Doble las carta y la guarde en el cajón de mi mesa de luz, no quería saber nada sobre él. Luego de tomar mi ropa, decidí bañarme antes de pedirle a Nix, que prepare el almuerzo.

Cuando estaba por entrar al baño, me fije en algunas fotos que descansaban en un estante de mi pequeña biblioteca. En ella estábamos, Lily, Remus, Peter, James, Sirius y yo, fue en una navidad que pasmos en la Mansión. En otra estaba Regulus y yo en nuestro último año de Hogwarts, ambos prefectos, él de Slytherin y yo de Gryffindor. Con nostalgia, me acerque y tome la foto. Lentamente solté los pequeños picos que la sostenía, desprendiéndola del marco de vidrio.

Durante mis siete años en Hogwarts, Regulus, había sido mi mejor amigo, mi confidente y la única persona que me entendía, aparte de Lily. Él me consolaba cada vez que discutía con James o me sentía triste.

-¡Apúrate, Reg, o no llegaremos!-gritaba yo desde el inició de la escalera, esperando a mi amigo.

-¡No es mi culpa que te despiertes tan tarde, querida Bella!-decía él, acercándose a mí.

-Tú te ofreces a esperarme en la puerta del retrato de la Dama Gorda.-aclare.

Mientras reíamos, ingresábamos al aula de Pociones, en las mazmorras. El profesor Slughorn, se encontraba en la puerta del salón, despidiendo a la clase que estaba antes que nosotros.

-Señorita Potter, Señor Black, siempre puntuales. Ojala sus compañero aprendiesen de ustedes.-comentó al vernos entrar.

A decir verdad casi nunca llegábamos a tiempo pero igual éramos sus alumnos de cabecera, aquellos en los que él confiaba.

Mientras esperábamos a que los demás llegasen, Regulus y yo, nos sentamos unos bancos alejados del escritorio del profesor.

-¿Ocurre algo, Bella? Durante estos días te note algo preocupada.-me preguntó mientras levantaba su vista del pergamino que escribía.

-No…no ocurre nada, Reg.-dejo completamente de escribir para mirarme.

-Te conozco desde hace 5 años, y aún no comprendo cómo es que no me tengas confianza.-sonrío de lado mientras yo respiraba hondo.

-Estoy enamorada.-solté de golpe, haciendo que rayase el pergamino.

-¿Enamorada? ¿De quién?- era cierto nos conocíamos desde primer año, pero siempre preferí a Lily a la hora de hablar de chicos.

-Es alguien de mi casa.-sonreí mientras bajaba la mirada. Por otro lado, su rostro, se ensombreció repentinamente.

-Que bien.-dijo fríamente volviendo a retomar su escritura.

-¿Ocurre algo, Reg?-apoye mi mano sobre la suya, haciendo que  un leve temblor recorra toda su mano.

-No.-no llegue a decir nada, ya que los demás empezaron a entrar.

La clase se torno un poco incomoda, sabía que a él le gustaba una chica pero nunca me dijo quien era y yo tampoco insistí para que me lo contara. Al final de la clase, Regulus, salió primero, ni siquiera me espero y comenzó a subir las escaleras hacía su Sala.

-¡REG! ¡Espera!-logré detenerlo a mitad de la escalera.

-¿Qué?-me aparte un poco al ver el tono en que me había hablado.

-Quería…quería pedirte perdón si te ofendí de alguna forma.-él sonrió y con algo de fuerza, me obligo a entrar en un salón vació.

-Bella… te contare sobre la chica que amo en secreto. La conocí en primer año, hable unos segundos con ella antes de que la llamasen para el Sombrero Seleccionador. Quedo en Gryffindor, demasiado lejos de mí. No soportaba la idea de saber que mi hermano se le acercaría e intentaría seducirla, no podía. Ella debía ser mía y debe serlo.-aún me tenía agarrada de los brazos y acorralada contra un escritorio.

-¿De… que estás hablando, Reg?-pregunté sin entender.

-¡Esa chica eres tú! ¡Siempre te ame, hacía cualquier cosa para que te des cuenta de lo que siento por ti! Bella, tan solo te amo.-estaba confundida, yo simplemente veía a Regulus como un amigo y nada más.

-Reg yo…-no me di cuenta que a medida que él hablaba, se iba acercando hasta que no quedo más que una diminuta y delgada línea. Me beso. Yo no hacía nada solo me quede parada sin hacer nada. Cuando se separo, lo empuje y salí del aula.

Negué varias veces, tratando de olvidar ese recuerdo, pero era imposible.

-Ann, ¿Estás bien?-preguntó Remus, entrando en la habitación.

-Si.-tome la ropa y ambos salimos de ahí.