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Annabella Potter, la tía de Harry — capítulo 7
Capítulo 7:
Punto de vista de Bella:
Hoy era el día en que iríamos a visitar al pequeño Harry. Estaba muy emocionada y nerviosa, no sabía cómo actuarían los Dursley, pero debía hacerlo.
-¿Estás lista?-me preguntó Remus, tomándola de la mano.
-Claro.- los dos viajamos por Polvos Flu, hasta el Caldero Chorreante. Allí nos esperaría Dumbledore.
-Bienvenidos sean, míos. Querida Bella, dentro de poco veras a tu sobrino de vuelta.-escuchar eso me llenaba el alma.
En un solo abrir y cerrar de ojos, nos encontrábamos la puerta de Privet Driver. Remus, llamo a la puerta para luego tomar mi mano. La puerta se abrió, dejando ver la esbelta figura de Petunia.
-¿Qué quieres aquí?-preguntó, tan cordial como siempre.
-Solo… solo venimos a ver a Harry.-hizo una grotesca mueca y nos dejó pasar. Parecía que Vernon no estaba, ya que la tranquilidad reinaba en el lugar.
-Está por allá.-indico con la cabeza. Me dio tristeza, ver como mi pobre bebe, estaba encerrado en un pequeño corral, demasiado pequeño y era maltratado por su primo.
-Oh…Harry…-me acerque a él, note que quería que lo alzase ya que extendía sus bracitos para que lo tomaran.
-Lo lamento, cariño. Pronto estaremos juntos y te prometo que formaremos una familia, pero hay que esperar un poco para que podamos lograrlo.-Petunia, tomo en brazos a su hijo y se apoyó en el marco de la puerta del recibidor.
-Si tanto quieren formar una familia con él, ¿Por qué no se lo llevan?-la mire mal, Remus tomo a Harry, mientras yo me acercaba a ella.
-Tú no tienes idea de lo que pasa en nuestro mundo, por culpa de un traidor tú hermana y mi hermano están muertos. No podemos hacernos cargo de Harry, ahora, pero pronto no tendrán que cuidarlo.- estuvimos un rato más con Harry, antes de que llegase Vernon.
-Te prometo, pequeño, que vendremos por ti y estarás con tu verdadera familia, te lo prometo.-bese su mejilla y lo abracé. Él se apego a mi pecho y lo escuchaba balbucear cosas indirigibles. Notaba como Remus lo miraba con amor y ternura, sabía que él quería tener un hijo, pero tenía miedo de los riesgos que podían ocurrir al ser un hombre lobo.
Pasados unos minutos, Harry, se durmió en mis brazos. Me daba lástima tener que alejarme de él, pero debía hacerlo si quería mantenerlo a salvo.
-Hasta dentro de unos años, amor.-suavemente lo recosté en un pequeño y desgastado moisés de mimbre.
Nos despedimos de Petunia y partimos a la Mansión…
Punto de vista de Remus:
Al llegar, note que Bella estaba deprimida y por sobre todo, se sentía culpable.
-Ann, ¿Estás bien?-la abracé por detrás mientras apoyaba mi mentón en su hombro derecho.
-Rems vi como mirabas a Harry. Creo que deberías dejar tu paranoia de que si tenemos un hijo, salga hombre lobo. No siempre es acertado y también creo que deberíamos intentarlo.-me separe de ella y camine unos pasos.
-No es una paranoia, es que no solo tengo miedo por el bebe, sino que también tengo miedo de que algo te ocurra a ti, te amo demasiado como para perderte.-sentí como ella se dejaba caer sobre el sillón.
-Siempre dices lo mismo, estoy cansada de estar sola cuando tú no estás, necesito alguien a quien cuidar y que dependa de mi todo el tiempo, lo quiero Rems.- me arrodille frente a ella, mientras la tomaba de las manos.
-De acuerdo, pero tendrás que prometerme que no permitirás que nada te ocurra, ¿Entendido?-a modo de respuesta, se tiro sobre mi besándome.
-Lo prometo, Lunático.-la abrecé fuertemente, no quería separarme de ella, de su olor a vainilla ni a sus labios de fresas.
Ella, estaba muy cansada por lo que decidió ir a descansar un poco. Yo me quede en la sala, recostado en el sillón con una barra de chocolate en las manos. Pensaba en cómo me había enamorado tan perdidamente de Bella, sabiendo los riesgos si James se enteraba.
Flashback:
Punto de vista de la narradora:
Los cuatro Merodeadores, ya estaban ubicados en la mesa de Gryffindor, esperando al gran banquete. James, no despegaba la vista de enfrente esperando poder ver a su pequeña hermana.
-Tranquilo, de seguro queda con nosotros.-decía Sirius, pero el joven Potter no hacía caso.
Las puertas del Gran Comedor se abrieron, dejando paso a la profesora McGonagall que era seguida por todos los nuevos estudiantes.
Todos los nuevos, miraban curiosos el comedor, James buscaba a Bella, entre las pequeñas cabezas de los de once años.
-No la veo.-decía James, mirando a sus amigos.
-¿No es la que tiene el gran moño rosa?-preguntó Sirius, estirando el cuello para verla.
-¡Si! ¿Dónde está?-el azabache, siguió mirando hasta volver a encontrarla.
-Está junto a mi hermano, Regulus.-los cuatro Merodeadores, especialmente James, se quedaron tranquilos de saber donde estaba.
McGonagall, dejo el taburete en su lugar y de su túnica verde esmeralda saco una extensa lista.
-Muy bien, los iré llamando.-acomodo sus anteojos y comenzó a leer.
-¿Nerviosa?-preguntó un chico al lado de Bella.
-Un poco.-ella lo miro y le sonrío.
-Regulus Black.-él le devolvió la sonrisa al tiempo que le extendía la mano.
-Annabella Potter.-desde la mesa de Gryffindor, Sirius, miraba la escena divertido.
-Al parecer, seremos cuñados James.-el nombrado, siguió lo que su amigo veía y apretó los puños.
-¡Annabella Potter!-Regulus, la miro y le susurro.
-Buena suerte.-a paso lento y tímido, Bella se acerco a la profesora, donde le colocaron el Sombrero Seleccionador.
-"Otra Potter, interesante, no eres como tú hermano. Eres más astuta y ágil, deberías estar en la casa de Slytherin, pero algo en tu interior dice que no. Difícil decisión, muy difícil.- pasaron unos minutos, que fueron una eternidad para Bella.
-¡Gryffindor!-grito finalmente. La alegría llenaba el cuerpo de la pequeña. En cuanto le sacaron el sombrero, corrió a la mesa de los leones, donde la esperaban los Merodeadores.
James, abrazó con fuerza a su hermana menor, mientras que Sirius y Peter le daban palmadas en la espalda.
-¡Bella! ¡Bella!-canturreaban ellos mientras, al festejo se sumaba una niña pelirroja.
-Felicitaciones, soy Lily Evans.-la azabache le sonrió y ambas se sentaron juntas en la mesa.
Desde el otro lado del Gran Comedor, Regulus, miraba a esa chica con la que había hablado unos segundos nada más. La vista era compartida por un chico de segundo, pero no miraba a Bella, mira a la otra chica que estaba a su lado.
Por otro lado, Remus, tampoco dejaba de mirar a la hermana de su mejor amigo y cuando sus miradas se chocaban, él, se ponía nervioso y en vez de sonreír hacía una mueca rara.
Punto de vista de Remus:
Aún recuerdo ese día y no puedo evitar sonreír por la forma en que actuaba. También recordaba el día en que ella entro en el coro de Hogwarts, cuando escuche por primera vez su voz, tan melodiosa y delicada. Era como el canto de una bella sirena, que acompañaba a la figura de ángel que ella tenía.
Varias veces la vi con su mejor amigo, Regulus, eran inseparables y siempre tuve el presentimiento que a él le gustaba mi Bella.
Fui sacado de mis pensamientos, cuando un fénix, entró por la ventana de la Mansión. A simple vista se veía que era una carta de Dumbledore.
"Estimado Remus:
La Orden debe reunirse cuanto antes, se realizara un nuevo juicio contra Sirius y es necesario que Bella este presente para ese día. Sé que será difícil para ella, verlo pero es urgente.
Atte. Dumbledore"
Sabía exactamente cómo iba reaccionar, así que espere a que ella despierte para decirle, mientras iría a descansar un poco a su lado…