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Annabella Potter, la tía de Harry — capítulo 15

Capítulo 15:

Punto de vista de Remus:

Aún estaba en el cuartel de la Orden, no tenía ninguna  noticia de Bella o Mundungus y eso me estaba empezando a preocupar.

-Tal vez deberíamos ir a ver por qué se demoran.- le propuse a Dumbledore.

-Tranquilo, Remus, los aurores ya deben haber llegado.-me respondió.

La noche estaba cayendo y yo cada vez más preocupado, me paseaba por la sala una y otra vez. El típico PLOP de alguien apareciendo, me alarmo.

-Fletcher, ¿Dónde está Bella?-pregunté apenas lo vi.

-Los mortifagos llegaron y comenzaron a atacar.-respondió tartamudeando.

-¿Y los demás? ¿Están bien? ¿Lograron escapar?-preguntó Dumbledore acercándose.

-No… no lo sé, logre desaparecer y ver como Bella…-se quedó en silencio.

-¿Bella que?-pregunté tratando de controlarme.

-Cayó…- respondió. Me quede en silencio.

-¿¡La déjate sola, cuando tu misión era quedarte a su lado?!-preguntó casi levantando el tono de voz.

-Tranquilo, Remus, los iremos a buscar.-me tranquilizo Albus.  Luego de habernos preparado, desaparecimos en dirección a la casa de Frank y Alice.

Desde afuera se podían escuchar los gritos de dolor, sin duda los estaban torturando. Cuando estábamos dispuestos a ingresar, vimos luces blancas descender del cielo. Los aurores habían llegado.

Ni siquiera notaron nuestra presencia e ingresaron. Nosotros fuimos detrás. Los mortifagos atacaban, pero nosotros podíamos contra ellos.

Me quedé paralizado al ver a mi Bella, atada en una silla con un corte en el labio y moretones por sus brazos. Cuando ya no quedó ni un mortifago, corrí a su lado y la desaté.

-Anni, amor, ¿Estás bien?-golpeaba con delicadeza su mejilla, pero no reaccionaba.

-Será que los llevemos a San Mungo, allí los atenderán.-comentó Ted Tonks.

-Tranquila, amor, pronto estarás bien.-


Punto de vista de Bella:

Sentía el cuerpo totalmente adolorido, no recordaba nada de lo que había pasado. Lentamente fui abriendo los ojos, encontrándome en una habitación desconocida, sobre mi cintura había una fina sábana blanca. Moví mi cabeza muy delicadamente hacía un costado. Sentado en una silla y con los ojos cerrados, se encontraba…

-¿Remus?-susurré acariciando su rostro.

-Anni, ¿Estás bien?-murmuro con la voz ronca.

-Eso creo, ¿Qué paso, Remi?-pregunté tocándome la frente.

-Eso no importa ahora, lo que si importa, es que estás a salvo.-acaricie su mejilla y le sonreí.

-¿Dónde están Alice y  Frank?- Remus se tensó un poco.

-Ellos recibieron demasiadas maldiciones juntas, ahora están en el pabellón de Enfermedades y Heridas Mágicas.-coloqué una de mis manos sobre mi boca y miré para otro lado.

-Yo…yo he estado con ellos y no pude hacer nada para evitar que eso les suceda.- Remus, se levantó de la silla y me abrazó.

-Bella, has hecho todo lo que pudiste.-me aferré a su pecho, mientras sollozaba.

-Lo sé, pero si tan solo hubiera sido más rápida, ellos ahora estarían bien.-

-Tú no pudiste haberlo sabido, deja de culparte, Anni.-besó mi frente mientras me limpiaba una lágrima.

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Punto de vista de Remus:

Antes del mediodía, los médicos, dejaron que Bella fuese a casa. La ayude a acostarse en la cama mientras me sentaba a su lado.

-Es un milagro que nada te hubiera pasado.-corrí uno de sus mechones.

-Aún creo que debí hacer algo para ayudarlos.-me acosté a su lado, permitiéndole que se apoyara en mi pecho.

-Anni, lo que paso,  paso, ya nada se puede hacer.-la abracé con fuerza mientras le besaba la frente.

-Pensé que no te volvería a ver. Bellatrix estaba empeñada en matarme, de no haber sido por ustedes.-ella se abrazó con más fuerza, escondiendo su rostro en mi pecho.

-Le diré a Nix que prepara algo para que almuerces.- la besé lentamente mientras me iba levantando.

Cerré lentamente la puerta de la habitación, me apoye en una de las paredes y solté un suspiro. Estaba cansado y quería descansar un poco.

Luego de haberle pedido a Nix que preparase algo, me fui a sentar en los sillones de la sala. Apoyé mi cabeza sobre el respaldo del sillón respirando profundamente. Por un momento llegué a pensar que tal vez los mortifagos, me quitarían a la única persona que me quedaba en el mundo.

Lentamente fui cerrando los ojos hasta quedarme dormido.

Narradora:

Un frío día de tormenta, la Mansión Potter, se encontraba animada con la presencia  juvenil. El 23 de noviembre, todos festejaban el cumpleaños número 15 de la menor de la familia.

Charlus y Dorea, le había preparado una pequeña fiesta con todos sus amigos (Sirius, Remus, Lily y James)

Todos reían y se la pasaban jugando. Sirius, parecía no soltar a Bella, ya que ambos estaban demasiado juntos. Remus era el único que lo había notado, pero se limitó a no decir nada.

Cuando todo acabo, Lily y Bella, compartían la misma habitación. En cambio los chicos, ya tenían sus habitaciones propias.

Remus, aún se encontraba despierto y un poco nervioso. No era la primera vez que se quedaba con los Potter, pero con el repentino crecimiento de Bella, no hacía otra cosa que pensar en ella.

Bella tampoco podía dormir, pensando en la cara que había puesto Remus, al verla tan cariñosa con Sirius. Pero tan solo era una prueba, lo había escuchado hablar sobre que ella le parecía linda pero que solo la miraba como la hermanita de su amigo.

Aún la tormenta seguía presente en el cielo. Rayos y relámpagos iluminaban el cielo. Lily había conseguido dormirse sin problema alguno y eso era lo que ella, estaba esperando. Sin hacer ruido salió de su habitación, aún en pijama (**).

La mansión estaba prácticamente en silencio. Pasando por diferentes habitaciones, pudo escuchar los ronquidos de James y los de Sirius, pero eso no le interesaba por el momento. Siguió avanzando hasta llegar a la última habitación que había en el segundo piso. Se armó de valor y abrió la puerta.

El joven Lupin tenía los brazos detrás de la cabeza y la vista clavada en el techo.

-¿Remus?-sobresaltado, observo como Bella cerraba sin hacer ruido la puerta. Él se quedó mirándola por unos segundos. Ese rostro tan infantil pero a la vez maduro. No pudo evitar sonreír al verla.

-¿Ocurre algo?-preguntó tratando de restablecer su tono de voz.

-Me preguntaba si podía dormir contigo esta noche. Odio las tormentas.-mintió Bella.

-¿Dormir? ¿Con…conmigo?-él tragó saliva mientras que ella, se mordía el labio.-Cla…claro.- él hizo un espacio en la cama, permitiéndole acomodarse.

-Gracias, Remi.-ella se acostó mirándolo de frente.

-No hay porque, Anni.-Remus, trataba de evitar mirarla.

-Tengo una pregunta que hacerte.-él volvió su mirada rápidamente a ella.

-¿Te parezco linda?-las palabras no salían de su boca, solo hacía muecas pero ninguna respuesta.-

-¿Por… por qué lo preguntas?- fue lo primero que se le ocurrió.

-No lo sé, solo… curiosidad.-la mano de Bella, acomodo el cabello de Remus, detrás de su oreja.

-Eres… eres linda.-contestó finalmente. Ella sonrió acercándose más a él.

-Remi, ¿A ti te gusta alguien?-él negó fervientemente, aunque esa no era la respuesta que quería darle.

-Buenas noches, Lunático.-ella se dio media vuelta acomodándose la almohada.