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Annabella Potter, la tía de Harry — capítulo 16
Capítulo 16:
Punto de vista de Remus:
Luego de haber estado unos minutos durmiendo, una pequeña mano, me sacudió.
-Nix lamenta despertar al amo, pero el almuerzo está listo.-le sonreí al nuestra elfina, y subí al segundo piso.
Abrí lentamente la puerta, con la intención, de no despertar a Bella. Ella se encontraba dándome la espalda. Me arrodille frente a ella.
-¿Amor? Despierta.-susurré, sacudiéndola suavemente. Se movió lentamente quedando cerca de mi rostro.
-¿Debo hacerlo?-sonreí de lado, besándole la nariz.
-Así es. Molly vendrá hoy para terminar con lo de la boda.-hizo un mueca y se levantó. Le deje su espacio para que se pudiese cambiar, mientras la esperaba en el comedor. Nix, había traído dos platos y luego desapareció. Minutos después, la vi bajar por la escalera.
-¿Cómo has dormido?-pregunté parándome para recibirla.
-He estado mejor que otras veces.-le di un pequeño beso y ambos nos sentamos.
El almuerzo transcurrió tranquilo, no hablábamos mucho pero ambos disfrutábamos de la compañía del otro.
-Iré esta tarde con Arthur a la sastrería.-comenté mirándola.
-Aún sostengo que no debe ser al tan grande lo que hagamos, con que vengan los que son más cercanos a nosotros, a mí me basta.-sonreí y la tome de la mano.
-Ya sabes cómo es Molly.-
Punto de vista de Bella:
Remus y Arthur a se había ido, tan solo estábamos los pequeños pelirrojos, Molly y yo.
-Nos has dado un buen susto con tu desaparición.-me regaño colocando sus manos en su cintura.
-Lo lamentó.-me abrazó y nos dispusimos a terminar con las cosas.
-Será una boda sencilla, pequeña pero hermosa.-tenía en mis brazos a la pequeña Ginny. Su pequeña cabellera, me hacía acordar a Lily.- Estuvimos pensando y quiero que seas la madrina de nuestra, pequeña.-sonreí y asentí.
-Será un placer.-los gemelos, corrían por toda la casa haciendo travesuras.
-¡Fred, George! Dejen eso.-gritaba Molly, tratando de que dejen un florero.
La tarde paso bastante animada. Llegada la noche, Los Weasley, aceptaron quedarse a cenar y pasar la noche en la Mansión. Ya teníamos todo listo para la boda, la celebraríamos al día siguiente. Algunos miembros de la Orden, Dumbledore y McGonagall, serían los invitados.
-Mañana serás Annabella Potter, de Lupin.-comentó Remus, abrazándome por la cintura.
-Al final se cumple.-él sonrió y nos tapó a ambos con la sabana.
-¿Hace cuánto que sentías algo por mí?-se me ocurrió preguntar.
-Desde que tienes 15. Todo empezó la noche que me pediste dormir conmigo.-sonreí y besé sus labios.
A la mañana siguiente, Molly, me terminaba de dar los últimos retoques con el vestido y mi cabello.
-Estás hermosa, mi niña.-besó mi mejilla y salió de la habitación. Me hubiera gustado que, James, fuese el que me llevase al altar, que Lily me aconsejase y que Sirius bailase conmigo. Pero nada de eso podía llegar a ser posible.
-Anna, hija mía.-sentí la voz de Dumbledore.-Está preciosa.-sonreí, sin dejar de mirar el espejo.- ¿Qué ocurre para que tengas esas cara?-
-Estaba pensando en mi familia, señor.-respondí sacándole algunos pétalos a una blanca flor.
-No debes de estar triste, a él no le hubiera gustado qué estuvieses así.-su mano se apoyó en mi hombro.-Recuerda que ahora tendrás una nueva familia.-volví a sonreír apretando su mano.
-Ahora es momento de que te lleve con el joven, Lupin, querida.-extendió su brazo y ambos salimos de la habitación.
Toda la Mansión se veía mucho más luminosa que antes, los grandes ventanales dejaban filtrar lo más grandes rayos del sol, el viento invernal hacía bailar las flores que decoraban el jardín. La ceremonia se realizaría en el antiguo invernadero de mi madre, la decoración era natural y no había magia.
Narradora:
Todos los invitados esperaban a que la novia, haga su entrada. Remus miraba constantemente la entrada para verificar que Bella, no se haya retractado.
-Tranquilo, cariño. La vi demasiado entusiasmada.-le susurró Molly, mientras le acomodaba el moño del traje.
Los presentes murmuraba contentos, pero el silencio, reino repentinamente. El joven Lupin, miró por instinto hacía la puerta y una gran sonrisa, apareció en sus labios.
La joven Potter, ingresaba tomada del brazo de Dumbledore. Su delicado vestido de encaje blanco, hacían resaltar sus oscuros ojos y su pálida piel. Una frágil gargantilla con forma de mariposa, adornaba su estirado cuello.
El director de Hogwarts, besó las dos mejillas de su ex -estudiante, y se la entregó a su futuro marido.
-Les deseo suerte a ambos, hijos míos.-la ceremonia fue simplemente perfecta para ambos. En ningún momento se soltaron de las manos y así quedaron hasta el momento en que, Arthur, les indicó que eran, marido y mujer.
Todos los invitados, se aglomeraban alrededor de los novios, para felicitarlos.
-Es estoy demasiado orgullosa de ustedes dos, queridos.-decía McGonagall, tomándolos de las manos.-Qué la felicidad esté con ustedes.-
La pieza de vals fue iniciada por Remus y Bella. Él colocó una de sus manos sobre su cintura, mientras que ella entrelazaba con la mano que tenía libre y la otra sobre su hombro.
-Esto es perfecto.-ella sonrió mirándolo a los ojos.
-Pensé que te echarías hacía atrás.-le susurró él, al oído.
-¿Por qué lo haría? Ya te he dicho que te amo y jamás me iría de tú lado.-los demás invitados se unieron al baile. McGonagall, bailaba junto a Dumbledore y Molly con Arthur. Bella distinguió a Snape, sentado alejado de todos.
-Enseguida vuelvo.-Remus asintió y ella se acercó a la mesa donde se encontraba el Slytherin.
-¿No bailas?-Severus, la miró y volvió su vista al suelo. -¿Qué ocurre, Sev?-ella se sentó a su lado.
-No me gusta bailar.-respondió secamente, bebiendo un trago de su vaso.
-¿Por qué te comportas así?-él no dijo nada.-Vamos, Sev, te divertirás.-sin esperar a que él diga algo, lo tomo de la mano y juntos estuvieron en medio de la pista.
-Bella, no quiero, enserió.-ella no lo escuchó y lo tomo de la mano.
-Sev, quiero que lo hagas. Pon tú mano sobre mi cintura y la que tienes libre, entrelázala con la mía.-con timidez el azabache, tomó la cintura de la hermana de su enemigo.
-Esto es ridículo, Potter.-comentó Severus, evitando mirarla.
-No seas tonto, Snape. Solo es para divertirnos.-luego de varias insistencias, Bella, lo dejó ir.
Las horas fueron pasando y los invitados se fueron retirando, solo quedaban McGonagall, Dumbledore y los Weasley.
-Magnifica boda, simplemente perfecta.-exclamó con alegría Molly.
-Opino lo mismo.-acotó Minerva.
-Pero debemos ir yéndonos para dejarles un momento de privacidad a los recién casados.-Dumbledore les guiño el ojo, haciendo que ambos se sonrojasen.
Luego de despedirse, Remus y Bella, se prepararon para celebrar su tan esperada luna de miel. No irían a ningún lado, ya que les parecía innecesario. Bella, se encontraba en el baño preparándose para sorprender a su esposo. Estaba nerviosa, ya que sería la primera noche que pasarían como casados. Tomo un pequeño frasco rosa y roció un poco de perfume. Remus también estaba nervioso, contemplando la hermosa noche. Estaba tan concentrado, que no sintió las pequeñas manos de su esposa, abrazándolo por detrás.
-Te estaba esperando.-susurró él, tomándola de las manos. Lentamente, Remus, se dio vuelta, abrazándola por la cintura, comenzando a besarlo. Al principio los besos eran tímidos y casi inexistentes, pero luego, fueron tornándose más y más apasionados. Él bajo sus manos hasta los muslos de Bella, levantándola sin hacer demasiado esfuerzo. En ningún momento se separaron. Con delicadeza la recostó sobre el colchón. Se separó apenas para crear un camino de besos que partía desde el cuello hasta su ombligo, Bella, cerraba los ojos respirando agitadamente mientras arqueaba la espalda. El tiempo pasaba lento para ellos, pero ni siquiera les importaba que era hora, solo se demostraban lo mucho que se amaban.
Acabaron cansados, Bella, reposaba apoyada sobre uno de los brazos de Remus. Su corazón y su respiración, aún seguían acelerados.
-Fue perfecto.-comentó, parándose apenas, cubriéndose el pecho con la sabana.
-Tú eres perfecta, mi Bella.-él pasó su mano por la cintura de su esposa, besándole el hombro.