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Annabella Potter, la tía de Harry — capítulo 17

Capítulo 17:

Doce años después:

Punto de vista de Bella:

Por más de doce años, no habíamos tenido noticias de Harry ni de Sirius. Le enviaba constantemente cartas a Dumbledore para saber cómo estaba mi sobrino, pero siempre traían las mismas respuestas, "Está bien".  Remus me decía que no debía preocuparme, estando en Hogwarts, él, estaría a salvo.

Una mañana bajaba de las habitaciones hasta la cocina, un ejemplar del "Profeta", descansaba sobre la mesa junto a una lechuza. Tome unas monedas y le pague para que se vaya. Alcé mi varita e hice preparar un poco de café. De uno de los estantes tome una taza la deje junto al ejemplar. El vapor que salía de la cafetera, me indicó que estaba listo. Llené la taza hasta casi rozar el borde y me senté para poder ver que noticias traía el diario.

El ruido sordo de mi taza cayendo al suelo, fue lo que me sacó del trancé en que había caído al ver la primera plana. La foto de Sirius se movía frenéticamente levantando el letrero que indicaba su número. Ese no era el Sirius, que yo conocía. Sucio, desalineado, loco, eran las palabras que se me venían a la mente en esos momentos.

-¿Bella? ¿Estás bien?-parpadee durante unos segundos, antes de encontrarme con Remus parado en el umbral de la cocina.

-Sí… sí.-él se acercó y me sacó el ejemplar de las manos. Su piel palideció en ese preciso momento.

-Escapó.-murmuró luego de unos segundos.- ¿Cómo?-me encogí de hombros y le serví una taza de café.

-Nadie puede hacerlo.-aclaré volviendo a tomar el diario.- ¿Qué crees que hará?- no llegó a contestarme, ya que, una lechuza ingresó posándose en el alfeizar de la ventana.

-Es de Dumbledore.-Remus, tomo la carta y volvió a su lugar.- Solicita que vayamos a Hogwarts, hay una vacante para profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras.-

-Tal vez será un buen momento para poder hablar con Harry y contarle todo lo que ha ocurrido en estos años.-él me miró y me pasó la carta.

..*

Para el primero de septiembre, Remus y yo, estábamos listos para ir a Hogwarts. Ambos iríamos por medio de Polvos Flu hasta el despacho de Dumbledore. Debía admitir que lo nervios me carcomían y estaba ansiosa por ver a mi amado sobrino.

-¿Tienes todo?-preguntó por séptima vez, Remus.

-Sí, no creo olvidarme nada.-bajamos nuestras cosas hasta la sala y las colocamos cerca de la chimenea.-Será mejor que le digamos a Nix, que lleve nuestras cosas.-mi tan preciada elfina, apareció tomando nuestras maletas, para luego desaparecer.

-¿Lista?-los dos ingresamos en la chimenea y tomamos un puñado de Polvos.

-¡Despacho de Albus Dumbledore!-gritamos antes de que las llamas verdes, nos hicieran desaparecer. Extrañaba la sensación de los Polvos Flu. Luego de unos segundos de viaje, aparecimos en el siempre tan acogedor despacho de nuestro ex director.

-Hijos míos, bienvenidos.-nos recibió con un abrazo simple.-Es un placer que hayan acepado mi propuesta.-

-Es bueno estar en casa.-comentó Remus.

-¿A qué hora llegaran?-pregunté ansiosa.

-Estarán para la hora del banquete. Según puedo ver en tu rostro tienes demasiadas preguntas acera de Harry. Tan solo déjame decirte que es una perfecta combinación de Lily y James. Varias veces es participe de problemas, pero eso no cambia que es un buen estudiante.-sonreí ampliamente.-Hace pocos días infló a su tía, pero que no corre el riesgo de ser expulsado.-

-Eso es grave, tratare de vigilarlo de cerca.-expresé. Seguimos conversando hasta que vimos que el sol comenzaba a caer y estaba oscureciendo. Albus nos indicó nuestras habitaciones, nuestras cosas ya estaban acomodadas.

-Pronto lo veras.-susurró Remus, besándome la frente.-Te veo en el comedor.- me cambie mi ropa de viaje por algo más cómodo para el banquete.

Baje por las escaleras mirando a mi antiguo colegio, con añoranza y felicidad. En el gran comedor, todos los profesores, se preparaban para la llegada de los estudiantes.

-Querida Bella, me alegra que hayan aceptado.-Minerva me abrazó para luego sonreírme.

-Era lo menos que podíamos hacer por ustedes.-luego de ayudarlos con la decoración, nos ubicamos en nuestros asientos.

-No pierdas de vista la mesa de tu casa.-me advirtió Albus. El comedor fue llenándose lentamente, mis ojos no se despegaban de la mesa de Gryffindor. Me quedé congelada al ver a un joven de cabellos azabaches y ojos verde esmeraldas. Harry.

-Rems, ahí está.-le susurré señalándolo con la cabeza. Una sonrisa se formó en Remus.

 -Es calco de James, pero con los ojos de Lily.-asentí lentamente, sin perder de vista a mi sobrino. La selección de casas se llevó a cabo seleccionando a nuevos estudiantes que ingresarían a una de las cuatro casas. Luego de que cada alumno se sentase en su mesa, Dumbledore, se puso de pie.

-¡Bienvenidos! ¡Bienvenidos a un nuevo año en Hogwarts! Tengo algunas cosas que decirles a todos, y como una es bastante seria, la explicare antes de que nuestro excelente banquete los deje aturdidos.-Dumbledore, se aclaró la garganta, y prosiguió.-Como todos saben después del registro que ha tenido lugar en el Expreso de Hogwarts, tenemos actualmente en nuestro colegio a algunos Dementores de Azkaban, que están aquí por asuntos relacionados con el Ministerio de Magia.- ya todos los profesores habíamos sido informados sobre el escape de Sirius.

-Los Dementores, estarán en la entrada del terreno del colegio, y tengo que dejar muy en claro, que mientras estén aquí nadie podrá salir sin permiso. A los Dementores no se los puede engañar con trucos o disfraces, ni siquiera con capas de invisibilidad. No está en la naturaleza del Dementor comprender ruegos o excusas. Por lo tanto les advierto a todos y a cada uno de ustedes que no deben darles ningún motivo para que les hagan daño. Confió en los Prefectos y en los nuevos Delegados, en que se aseguren de que ningún estudiante trate de burlar a los Dementores.-todo el comedor quedó sumido en un sepulcral silencio.-Para hablar de algo más alegre, este año estoy contento de dar la bienvenida a nuestro colegio a tres profesores nuevos. En primer lugar al profesor Remus Lupin y a su asistente Annabella Lupin, quienes amablemente se han accedido a enseñar Defensa Contra las Artes Oscuras.-ambos nos pusimos de pie y nos inclinamos para saludar a nuestros nuevos alumnos. Ellos por su parte, nos recibieron con aislados aplausos.-En cuanto a nuestro último nombramiento, siento decirles que el profesor  Kettleburn, nuestro profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas, se retiró al final del año pasado para poder aprovechar en la intimidad de los miembros que le quedan. Sin embargo, estoy encantado de anunciar que su lugar será ocupado por nuestro querido Rubeus Hagrid, que ha accedido a combinar estas clases con sus obligaciones de guardabosque.-en cambio, el recibimiento de Hagrid, fue mucho más animado que el nuestro.

-¡Bien, creo que he dicho todo lo importante! ¡Qué comience el banquete!-tal como en los viejos tiempos, las cuatro mesas, se llenaban de diferentes bandejas que contenían todo tipo de comidas. No podía dejar de observar a Harry. Se lo veía tan feliz y contento, rodeado de personas que lo querían. La cena paso tranquilamente, conversé con todos los profesores que se encontraban en la mesa. Luego de que los platos quedaran completamente vacíos y relucientes, Dumbledore, ordenó que era hora de ir a dormir. Remus y yo nos dirigimos juntos a nuestras habitaciones.

-Mañana podrás conocer a Harry.-acomodó un mechón detrás de mí oreja.

-No puedo esperar para poder hacerlo.-lo abracé, mientras él, besaba mi cabeza.

-Qué descanses. Nos vemos mañana.-me besó rápidamente e ingresó en su habitación.

Cambie mi ropa por mi pijama y me acosté. Aún no tenía sueño por lo que me quedé un rato despierta, pensando en mi hermano.

-Yo lo cuidare, Cornamenta.-