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Annabella Potter, la tía de Harry — capítulo 18
Capítulo 18:
Punto de vista de Bella:
No había podido dormir en toda la noche pensando en mi sobrino, moría de ganas por poder verlo nuevamente.
Con la salida de los primeros rayos, me levanté, y comencé a prepararme para dar comienzo a mi primer día de trabajo en Hogwarts. Luego de haberme cambiado, revisé, mi horario. Durante el día nos tocaba con los de tercero, me tocaría ver a Harry.
Bajé al comedor y en las escaleras me encontré con Remus. Lo veía tranquilo y relajado.
-¿Cómo amaneciste?-preguntó besándome la frente.
-Ansiosa, sería la palabra perfecta.-ambos bajamos las escaleras hasta llegar al Gran Comedor. El lugar estaba a medio llenar, había pocos estudiantes en cada mesa. Me centré en la mesa de Gryffindor, esperando para poder verlo. No probé nada hasta que por fin lo vi ingresar acompañado por otros dos chicos.-Ahí está.-le susurré a Remus, con una sonrisa.
-Paciencia, pronto lo veremos.-él besó mi mejilla y siguió desayunando.
Luego de que acabáramos, ambos, nos dirigimos a nuestro salón para poder comenzar la clase.
-¿Qué es lo primero que enseñaras?-pregunté acomodando sus libros sobre el estante con mi varita.
-Tenía pensado arrancar con los Boggarts. Es un tema que se enseña en tercero.-asentí y seguí desempacando. Pasaron los minutos y Remus hizo aparecer un gran ropero que no dejaba de moverse. Él hizo a un lado los bancos dejando solo espacio para el ropero.
-Será la mejor clase.-comenté abrazándolo por la espalda.-Serás el mejor profesor de todo Hogwarts.-
-Y tú la mejor asistente de todas.-sonreí y me separé para apoyarme contra una mesa.- ¿Estás bien?-asentí y respiré hondo.
-Anoche soñé con James, escuché como me hablaba en sueños y me decía que proteja a Harry.-ahora era, él, el que me abrazaba.
-Lo harás bien, confía en ti misma.-besó mi mejilla y nos separamos rápidamente al ver que la puerta se abría.
Uno a uno, los alumnos, se fueron ubicando frente al armario.
-Fascinante, ¿verdad?-comentó Remus, detrás de todos los ellos.- ¿Alguien quisiera adivinar que hay ahí adentro?-
-Es un Boggart, señor.-respondió un niño.
-Bien dicho, señor Thomas.-lo felicitó Rems.- ¿Alguien puede decirme como luce un Boggart?-
-Nadie lo sabe.-contestó una chica castaña.
-¿Cómo llego?-cuestiono un pelirrojo.
-Los Boggarts, cambian de forma y se transforman en lo que uno más teme.-siguió la chica.-Por eso son…-
-Tan atemorizante.-concluí, hablando por primera vez.-Sí, sí. Por suerte existe un hechizo muy sencillo para enfrentar a un Boggart.-el armario no dejaba de moverse dando pequeños saltos.
-Vamos a practicarlo. Sin varas, por ahora. Repitan, "Riddikulus"-prosiguió Rems.
-¡Riddikulus!-pronunciaron ellos.
-Muy bien, más fuerte y muy claro. Así Riddikulus.-
-*"Riddikulus".-*volvieron a repetir.
-Muy bien, esa parte era la más fácil ya que el hechizo solo no basta. Lo que acaba con un Boggart es la risa. Lo forzaran a tomar una forma que ustedes encuentren divertida. Voy a explicarles, Neville, pasa por favor. Ven no temas.-sonreí al verlo, había crecido desde la última vez que lo había visto.
-Hola, Neville, ¿Qué es lo que más te atemoriza?-pregunté, haciendo que se sintiese cómodo.
-El profesor Snape.-balbuceo.
-¿Cómo has dicho?-
-El profesor Snape.-sus compañeros, rieron.
-No eres el único. A todos nos atemoriza.-le guiñe el ojo, haciéndolo reír.-Sé que vives con tú abuela.-
-Sí, pero por favor, que no sea igual a ella.-rogó causando la risa de sus compañeros.
-No lo será. Quiero que visualices su atuendo, solo su atuendo muy claro en tú mente.-pedí.
-Ella usa un bolso rojo…-lo detuve negando con la cabeza.
-No, no hace falta que lo digas. Si lo ves, lo veremos.-él asintió.-Cuando el profesor Lupin, abra el armario, harás esto.-me acerqué y le susurré algo al oído.- Necesitó que imagines al profesor Snape, con la ropa de tú abuela.-él al principio no entendió, pero termino asintiendo.- ¿Podrás hacerlo?-el volvió a asentir.
-Vara lista.-anunció Remus, me coloqué al lado de Neville para ayudarlo por las dudas.-Uno, dos, tres.-el pestillo del armario se abrió. Del interior salió la figura de Severus.
-Ahora piénsalo.-le susurre a Neville, tomándolo por los hombros.
-¡Riddikulus!-pronunció. Snape, cambió su túnica negra por un espantoso vestido verde, un sombrero en forma de buitre disecado y un llamativo bolso rojo. La clase entera estallo en risas.
-Fabuloso, Neville. Increíble, bien. Todos a formarse.-todos comenzaron a correr por el salón para formar una fila.
-Fórmense. Apúrense. Necesito que visualicen lo que más temen y lo conviertan en algo gracioso.-Remus, se acercó a un toca disco y puso música.-Ron. Concéntrate, se valiente.-su Boggart se transformó en una gigantesca araña negra.-Sé valiente. Se valiente, concéntrate.-
-¡Riddikulus!-exclamó y la araña se desparramo por el suelo con ocho patines en sus patas. Luego de que pasara una niña que transformó a su Boggart en un payaso, llego el turno de Harry. Habíamos escuchado que en el Expreso, mi sobrino, había sufrido el ataque de un Dementor por lo que, Remus y yo, estábamos preocupados por lo que pudiera llegar a convertirse su Boggart. El payaso tomo la forma de un Dementor. Remus se alejó de la mesa en la que estaba apoyada y se interpuso entre ellos, su Boggart se transformó en una luna llena.
-¡Riddikulus!-pronunció y la luna se transformó en un globo que termino por desinflarse. Moví mi varita y encerré al Boggart de nuevo en el armario. Mire a Remus un tanto asustada.-Bueno… yo lo lamentó pero es todo por hoy. Tomen sus libros. Lo lamentó.-los de tercero comenzaron a salir y solo quedamos nosotros dos.- ¿Estás bien?-
-Sí.-me quedé observando al Boggart, durante unos segundos.-Deberías hablar con él.-murmuré, abrazando a Remus.
-Lo haré, lo prometo.-besó mi cabeza y se alejó para volver a colocar las mesas para recibir a la otra clase.
Durante todo el día, me quede pensando en lo ocurrido con Harry. Sabía que debía ir acercándome a él para poder crear un vínculo y poder contarle la verdad, pero no sabía cómo hacerlo sin que los nervios me coman viva. Por suerte llego la hora de la cena. Para la noche ya estaba un poco más calmada pero aún así me sentía nerviosa.
-Todo estará bien.-me susurró Remus, antes de que vayamos al Gran Salón. Ya las cuatro mesas estaban repletas de alumnos que reían y conversaban con los platos llenos. Yo mantenía mi vista en mi vieja casa, mirando a mi sobrino. Lo veía tan feliz con sus amigos. Me hubiera gustado estar presente en su niñez y de poder haberle dado un hogar para que creciera a mi lado y no al lado de esos espantosos Muggles.
-¿Estás bien?-me preguntó Remus, tomándome de la mano. Asentí y le sonreí.
Luego de la cena, volvimos a nuestras habitaciones. Estaba demasiado agotada, primer día y deseaba que llegaran las vacaciones. Me deje caer en la cama y me cubrí el rostro con las manos. Estaba por cerrar los ojos cuando, llamaron a la puerta. Me levanté sin ganas y abrí encontrándome con Remus.
-¿Ocurrió algo?-pregunté cerrando la puerta.
-Creo que no podré pasar otra noche sin tú presencia a mi lado.-sonreí y lo abracé.-Te amo, Anni.-
-Yo más, Rems. Nunca me dejes sola.-me tomó del mentón y me miró a los ojos.
-Jamás lo haré.-