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Annabella Potter, la tía de Harry — capítulo 2
Capítulo 2:
Luego de la tormenta que azotó a Londres, un mejor clima apareció a la mañana. Para Bella, había sido una noche terrible, tan solo pensar que al despertar no vería a su hermano, la hacía entristecer y sus ojos amenazaban con llorar.
Poco a poco, se fue acostumbrando a los finos rayos que entraban por la ventana y abrió los ojos. Lo primero que noto, fue el brazo de Remus, rodeando su cintura y su aliento, golpeando suavemente su nuca. Se giró lentamente, y sonrió al ver como dormía. Sin hacer mucho esfuerzo, aparto la mano de Remus y se dispuso a levantarse.
Tomo la punta de una manta y tapo a su acompañante mientras se dirigía al baño.
Al entrar, lo primero que hizo fue mirarse al espejo. Ella sabía que su rostro no iba a ser perfecto, debido a que estuvo toda la noche llorando por su hermano y su cuñada. Pero cuando Remus, se quedó con ella, él logró tranquilizarla.
Las ojeras, adornaban el contorno de sus ojos marrones, haciendo que ella misma tuviese miedo de la chica que se reflejaba en el espejo.
-Me haces falta, hermano.-soltó un suspiro y se apoyó en la pileta del baño y sintió como una pequeña lágrima, se deslizaba por su mejilla.
-A James, no le gustaría verme llorar.-dijo pasando su mano por su rostro, borrando aquella marca de tristeza.
Antes de abrir el grifo del agua, se aseguró de que Remus siga durmiendo. Al asomarse por la puerta, no pudo evitar que una sonrisa se le formara al verlo tan pacifico durmiendo.
Afuera el clima había mejorado, pero para ser el primer día de Noviembre, el frío se hacía notar. Es por eso que las tibias gotas de agua, no tardaron mucho en recorrer cada centímetro de la piel de Bella. Ella, cerró los ojos, dejándose invadir por los suaves abrazos del agua, haciéndola sentir que no había ningún problema mientras ella se mantuviese ahí adentro.
Los recuerdos de su hermano, pasaban por su cabeza, mientras ella, hacía el mayor esfuerzo para no llorar y mantenerse como estaba. Relajada.
Sonrió al acordarse en el primer partido de Quidditch, en el que ella debuto como Cazadora. Ese día, James, le confesó que no podía sentirse más orgulloso de su pequeña hermanita. En vez de llorar, una enorme sonrisa llena de anhelo se dibujó en el rostro de Bella.
Pasados unos minutos, las yemas de sus dedos, comenzaron a arrugarse por lo que dio por terminado el baño. Ese día debía tramitar muchos asuntos con respecto a lo sucedido la noche anterior.
Se cambió con la ropa que había tomado de su mochila () y termino peinándose, frente al espejo del pequeño baño. Noto como la cadenita plateada que le había regalado Sirius, brillaba como la primera vez. Ella, no pudo evitar mostrarse fría al recordarlo. Se había convencido que por la culpa de él, ahora su familia está muerta y Harry, en un lugar al cual no correspondía. La miro por segunda vez, y de un tirón la cadena ya no pertenecía a su cuello. Se la guardo en el bolsillo del pantalón y salió del baño.
Al abrir la puerta, se asustó al ver a Remus del otro lado.
-Buenos días.- la saludo con una amplia sonrisa.
-¿Cómo amaneciste, Rems?-ella le beso la mejilla y se acercó a una silla donde estaba su mochila.
-Eso debería preguntártelo a ti.- él se acercó a ella y la abrazó por la espalda.
-Estuve pensando que a James y Lily, no les hubiera gustado que nos pasemos todo el día llorando, es por eso que a partir de ahora voy a sonreír en vez de llorar, al pensar en ellos.-al escuchar que la vería sonreír todo el tiempo, lo hacía sentir feliz.
-Me parece genial, voy abajo, cuando estés lista, desayunamos juntos.- ambos se quedaron unos segundos mirándose fijamente. Él sentía el impulso de besarla y decirle que jamás la dejaría sola, pero otra vez su voz interior lo atosigaba.
"No lo intentes Remus, ella solo te tiene lastima por tu problema y te ve como un amigo, ¿Qué te hace pensar que querrá pasar el resto de su vida con un licántropo?"
Esa maldita voz, hizo que Remus retrocediera y saliera de la habitación.
Bella, se quedó parada sin saber qué hacer. Ella, noto como el rostro de felicidad de Remus, se desvanecía y salía de la habitación completamente serio. Tal vez la seguía viendo como la hermanita de James y por eso no se animaría a dar el siguiente paso. Soltó un suspiro y bajo al bar.
Al bajar por las escaleras, tres brujas la pararon para darle su más sincero pésame. Ella solo asentía y daba las gracias sin decir mucho.
Cuando se sacó de encima a todas las personas que la perseguían, encontró a Remus en una mesa lo más apartada del resto. Él estaba de espaldas a ella.
-Ella jamás estaría con alguien como yo. Soy una bestia que podría lastimarla y la amo demasiado como para hacerlo. Soy un monstruo, no merezco a alguien tan hermosa y bondadosa como ella. Maldigo el día en que me mordieron, ahora podría estar con ella sin problema…- dejo de hablar al sentir las manos de alguien abrazándolo por la espalda.
Él se paró y se dio cuenta de que aquella persona era Bella.
-No eres ninguna bestia.- él no pudo controlar la ira que sentía al saber que eso era mentira, que se separó de ella y volvió a la habitación.
Bella, se quedó perpleja y noto como todas las personas presentes la miraban. A diferencia de James, a ella si le importaba lo que los demás decían sobre ella. Con tan solo chasquear los dedos, volvió a la habitación.
-¿Se puede saber que fue eso?-preguntó al ver a Remus, parado mirando por la ventana.
-¿Cuánto escuchaste?-ella soltó un bufido al ver que había ignorado su pregunta.
-Rems…-
-¡¿Cuánto escuchaste!?-grito dándose vuelta, quedando frente a frente a Bella.
-¡Lo suficiente como para saber que es mentira!-contesto ella con el mismo tono de voz.
-Remus no eres…-
-Una bestia, ¿Entonces que soy?-preguntó él un poco más calmado, tomándola de los brazos.
-¡Eres el amigo de mi hermano, eres aquel chico que impedía que sus amigos terminen en dirección! ¡Sigues siendo Remus John Lupin el chico que fue prefecto de Gryffindor!- Remus, aflojo la fuerza que ejercía en los brazos de la joven, al verla que mientras hablaba, muchas lágrimas caían por sus mejillas.
-Perdón, no debí gritarte ni tratarte mal. No me puse a pensar por lo que estás pasando y simplemente te pido perdón.-ella no contesto, sino que se aferró al pecho de Remus y comenzó a llorar.
-¿De quién hablabas hace un rato?-preguntó ella, levantando la vista.
-Era de una persona muy especial para mí, la cual yo daría mi vida para mantenerla a salvo y decirle que la amo.-termino diciendo él, dándole un beso en la frente.
-Rems…- lo llamo ella.
-Te quiero.-Remus, sonrió y la abrazó con más fuerza…