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Annabella Potter, la tía de Harry — capítulo 20
Capítulo 20:
Remus:
Había abierto los ojos debido al sonido de un fuerte rayo. Sentí la comodidad del colchón de mi cama al intentar reincorporarme, solté un leve quejido que alertó a Anne, que estaba con los brazos cruzados mirando por la ventana.
-No te muevas.-ella se apartó y vino hacía mi lado.-Madame Pomfrey, dio que deberás estar mejor para mañana.-su mano acariciaba mi cabello.
-¿Qué se ha sabido de Sirius?-la escuché soltar un suspiro.
-Revisamos todo el castillo y no hay indicios de que aún siga aquí.-jugó nerviosamente con la tela de la sabana.
-¿Eso fue todo?-negó con la cabeza.- ¿Qué paso?-
-Severus.-hizo una pausa.-Sospecha que tú y yo, intentamos ayudar a Sirius a ingresar al castillo.- con más esfuerzo logré enderezarme.-Remus, te dije que no te movieras.-
-Eso no importa. Lo que de verdad importa, es que no te dejes llevar por lo que él dice. Desde que ingresamos a Hogwarts, siempre intentó echarnos la culpa.-ella asintió.-No le hagas caso.-pasé uno de mis brazos por mis hombros y la atraje a mi pecho.- ¿Has hablado con Harry?-noté que sonrió.
-Sí. Fue mi primer acercamiento hacía él. Sentí el impulsó de decirle toda la verdad, pero me contuve. No sabía cómo reaccionaría y lo menos que quiero es que esté enojado por saber lo que hice en un intento de protegerlo.-besé su cabeza, frotando su brazo.
-Cuándo él se entere, sabrá entender por qué lo hemos hecho. Tú no estás sola.-ella se aferró más a mí.
-Gracias, amor.-se acomodó en mi pecho.-Hoy hay un partido de Quidditch. Harry está jugando.- comentó jugando con sus dedos.
-Por lo que he escuchado, sacó los dotes de James.-
...
Madame Pomfrey, jamás, se equivocaba con lo que le decía a sus pacientes. Al otro día, después de la tormenta, puede abandonar la cama y volver a mis tareas cotidianas, aunque no estaba repuesto del todo. Le había prometido a Bella, que me acercaría a Harry y entablaría un lazo con él.
-Lamentó mucho lo de tú escoba.-comenté, mientras caminábamos por el bosque.- ¿Crees que se pueda arreglar?-
-No.-respondió luego de unos segundos.-Profesor, ¿por qué los Dementores me afectan tanto, más que a los demás?-
-Oye, los Dementores, están entre las criaturas más horrendas que habitan en la tierra. Se alimentan de los momentos felices, de los buenos momentos, la persona se queda con sus peores experiencias.-me había adelantado unos pasos, para luego voltear a verlo.-Tú no eres cobarde. Harry, los Dementores, te afectan más por los horrores de tú pasado. Horrores que tus compañeros ni siquiera imaginan. No te sientas avergonzado.-
-Tengo miedo, profesor.-me confesó.
-Si no lo tuvieras, serias un tonto.-
-Necesitó defenderme. Enséñeme.-
-No pretendo ser un experto, Harry, ya que los Dementores parecen tener un interés especial en ti. Supongo que te enseñare. Pero después de las vacaciones, ahora necesitó descansar.-
Volví al castillo e ingresé en mi despacho, Anna, se encontraba terminando de corregir algunos trabajos de primer año.
-¿Todo bien?-preguntó sin levantar la vista.
-Excelente.-me coloqué detrás de ella, colocando mis manos sobre sus hombros.-Hablé con Harry.-soltó su pluma y levantó la vista.
-¿Y? ¿Qué te ha dicho?-me senté frente a ella.
-Quiere que le enseñe a defenderse de los Dementores. Creo que se siente un poco avergonzado por el simple hecho de que ellos siempre lo atacan.-en su rostro se dibujó una mueca.-Pero no te preocupes, yo voy a prepararlo.-se puso de pie y se sentó sobre mi regazo.
-¿Qué hubiera hecho sin ti, Rems?-una hermosa sonrisa salió de sus labios.-Me hace feliz ser tú esposa.-la abracé de la cintura, acercándola más a mí.
....*
Bella:
La navidad se estaba acercando y con ellas las últimas visitas a Hogsmeade. Paseando por los pasillos del castillo, escuche a alguien. Me acerqué hasta la entrada del puente, encontrándome con mi sobrino.
-¿Harry?-pregunté yendo hacía él.- ¿Estás bien?-
-No.-su tono era inestable.-No, no lo estoy, profesora.-
-¿Quieres contarme?-negó.-De acuerdo, mi iré para darte privacidad.-resignada, volví a retomar el camino hacia los pasillos.
-Espere.-me detuve y lentamente voltee.-Tal vez si quiero contarle.-
-¿Qué ocurrió?-se tomó unos instantes antes de contestar.
-Él los traiciono, él era su amigo y los traiciono.-por un momento, se me hizo un nudo en el estómago.
-¿Quien…quién?-pregunté, no muy convencida.
-Sirius Black. Él le contó a Voldemort sobre la ubicación de mis padre. Él se encargó de matarlos indirectamente.-la sangre se me heló en ese momento.-Adiós, profesora.-me quedé en medio del puente, tratando de recuperar el aire. No muy lejos de mí, se encontraba, Remus.
-Anna, ¿estás bien?-preguntó tomándome de la mano.
-Lo… lo… lo sabe.-tartamudee, con la voz entrecortada.-Harry, sabe lo de Sirius.-
....*
Las vacaciones fueron pasando y el invierno fue desapareciendo. Los campos de Hogwarts, volvían a tomar el tono verdoso de siempre, las flores volvían a abrirse dejando ver sus colores, los pájaros volvían a trinar desde los árboles y el sol apenas hacía picar la piel. Las clases especiales con mi sobrino comenzarían.
-Harry, haz vuelto.-habló Rems, cuando cerré la puerta detrás de Harry.- ¿Estás seguro de esto? Esto es magia más avanzada, mucho más complicada que la hechicería común.-
-Estoy seguro.-respondió con firmeza.
-Todo está preparado.-indiqué señalando un baúl. Remus bajó las escaleras y llego junto a nosotros.
-Lo qué te enseñaremos se llama Encantamiento Patronus, ¿lo conoces?-Harry, negó.- ¿No? Bueno. El Patronus, es una fuerza positiva. Cuando lo invocas es un escudo, el Dementor, toma esa energía y no la tuya. Pero para que funcione, necesitas pensar en algo. Un momento muy feliz, poderoso e intenso, ¿Lo harás?-mi sobrino asintió.-Sí. Muy bien, cierra los ojos. Concéntrate. Explora tu pasado, ¿ya lo tienes? Deja que te invada. Déjate llevar por él y luego pronuncia esto Expecto Patronum.-
-*Expecto Patronum.-*repitió, aún con los ojos cerrados.
-Muy bien.-Rems, se acercó al baúl.-Bien, varita lista.-los cerrojos se abrieron, Harry, respiraba profundamente tomando aferrándose con más firmeza de su varita. Un oscuro Dementor, salió del interior.
-¡Expecto Patronum!-no hubo ningún resultado, las velas se apagaron ante la primera vez.-*¡Expecto Patronum!-*Harry, siguió intentando pero la típica luz azul, no salió pero en cambio se desmayó.
-¡Harry!-me acerqué a él y apoyé su cabeza en mis rodillas.
-Vamos, levántate.-Rems, me ayudó a ponerlo nuevamente en pie.-Ven, siéntate, respira. De acuerdo. No esperábamos que lo hagas a la primera.-soltamos una pequeña risa.-Ten.-Rems, sacó de su bolsillo un trozo de chocolate.-Come, te ayudara.-
-Qué horrendo Dementor.-comento, dando un mordisco.
-No, no, no. Eso era un Boggart, Harry.-expliqué levantándome.-Uno real es peor, terriblemente peor.-Rems, volvió a prender las velas.
-Por curiosidad, ¿en qué pensabas?-ayudé a que Harry se levantara.- ¿Qué recuerdo elegiste?-
-Cuando monté mi escoba.-Rems, lo miró.
-No es suficiente, no es nada poderoso.-mi sobrino se acercó a una de las velas.
-Existe otro, no es feliz en sí. Bueno si lo es, es el momento más feliz. Pero es complicado.-habló jugando con la llama.
-¿Es intenso?-pregunté apoyándome en una pared. Él asintió.-Intentémoslo.-
-¿Listo?-se volvió a poner en posición.
-Listo.-nuevamente los cerrojos se abrieron y el Boggart, salió produciendo un terrible chillido.-¡Expecto Patronum!-nada paso y el Dementor comenzaba a descender.-*¡Expecto Patronum!-*por un momento sentí que todo tembló y que de su varita comenzaba a salir un fino hilo azul que se iba expandiendo hasta convertirlo en un escudo entre Harry y el Dementor. Remus y yo reíamos felices de este nuevo logro. Él logró obligar al Boggart a que vuelva a ingresar en el baúl.
-Bien hecho, Harry.-comentó Rems, colocando los cerrojos.-Bien hecho.-
-Creo que fue suficiente.-apreté su hombro con una sonrisa.-Por hoy.-
-Sí, siéntate. Toma, cómelo.-él volvió a ofrecerle un trozo de chocolate.-Te ayudara.-
-Déjame decirte, que eres tan buen hechicero como tú padre.-comenté sentándome en los pequeños escalones.-Y eso es sorprendente.-voltee para ver el baúl.
-Pensaba en él, y en mamá. Los veía y me hablaban, solo eso. Fue lo que elegí. Aunque no sé si es real, pero es el más feliz que tengo.-una sonrisa se dibujó en mi rostro al igual que en el suyo.
Cuando la clase termino, solo quedamos Remus y yo. Tenía mi vista puesta en el baúl.
-¿Estás bien?-preguntó colocándose a mi lado. Asentí levemente.
-Solo pensaba si aún mantengo el mismo Patronus de antes, es todo.-di media vuelta, cuando me detuvo.
-¿Quieres averiguarlo?-lo miré confusa.-Me refiero a que si tú también quieres una lección como la que le dimos a Harry.-me encogí de hombros y volví a mi lugar.-Ven.-me tomo de la mano y me colocó frente al baúl y él quedó detrás de mí.-Elije el mejor recuerdo que tengas.-cerré los ojos y trate de concentrarme en uno.- ¿Lo tienes?-asentí.-Hazlo.-desde donde estaba hizo que los cerrojos se abriesen y que mi Boggart tomara la forma de un Dementor.
-*¡Expecto Patronus!-*de la punta de mi varita un gran lobo salió corriendo en dirección al Dementor, obligándolo a retroceder. Para cuando la tapa del baúl se cerró, Remus, me tomó de la cintura evitando que me cayera.
-Bien, lo has hecho perfecto. Sin duda sigue siendo el mismo.-reí levemente.-Siempre he tenido curiosidad sobre el aspecto de tu Patronus.-
-Adoptó la forma de un lobo cuando me di cuenta que es lo que realmente sentía hacía ti. Cuando me di cuenta que te amaba.-él sonrió, besando mi mejilla.
-¿Qué recuerdo elegiste?-me volví a sentar en los escalones, guardando mi varita.
-¿Recuerdas el día que llegó la carta diciendo que mis padres habían muerto?-él asintió.-Recuerdo que tuvimos que volver a nuestra casa. Yo no quería salir de mi habitación y solo lloraba pidiendo que me dejaran sola. Tú fuiste él único que no se dio por vencido y siguió insistiendo hasta que me puse de pie y te abrí. Tú sonreíste y me abrazaste, permitiéndome llorar sobre tu pecho. Más tarde, Lily, me dio la noticia de que se quedarían conmigo y que formaríamos una familia. Juró que ese fue el día más feliz de mi vida, sacando el de nuestra boda.-apoyé mi cabeza sobre su hombro cerrando los ojos.-Aún mantengo la foto de nuestra primera navidad juntos, como familia.-
...