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Annabella Potter, la tía de Harry — capítulo 21

Capítulo 21

Bella:

Luego de las clases particulares de Harry, Remus y yo, volvimos a nuestra rutina de rondas nocturnas en los pasillos de Hogwarts. Aún seguía pensando en que Harry sabía la verdad sobre Sirius y que parecido tenían ambos.

-Hay algo ahí.-comentó Rems, señalando con la punta de su varita un punto luminoso.

-¿Es Snape?-pregunté, mientras íbamos hacía ahí.

-Al parecer no está solo. Ven.-juntos nos acercamos hasta él.

-Eres insolente e insensato.-habló Snape, apuntando con su varita.

-Profesor.-intervino Rems.

-Vaya, vaya Lupin ¿dando un pequeño paseo?-comentó Severus, alumbrándonos.-A la luz de la luna, ¿cierto?-

-Harry, ¿estás bien?-me adelante hacía él ignorando la estúpida mirada de Snape.

-Falta por verlo.-Snape, le arrebató algo que tenía en las manos mi sobrino.-Le he confiscado un curioso artefacto al señor Potter. Analícelo Lupin, parecer ser su área de especialidad.-tome el pergamino y lo abrí.-Está repleto de Artes Oscuras.-

-Lo dudo en verdad, Severus.-hablé mirando el nombre de los Merodeadores.-Para mí es un pergamino diseñado para insultar a quién intente leerlo.- solté una leve risa.-Sospecho que es solo una broma.-la mano de Snape, intento sacármelo.-Sin embargo, Remus y yo, investigaremos sus cualidades ocultas. Como tú has dicho es nuestra área de especialidad.-

-Harry, ven acá.-solicitó Remus.-Buenas noches.-los tres juntos nos dispusimos a ir a nuestro despacho.

-Pasa.-indiqué aguardando la puerta.

-No tenemos la mínima idea de cómo conseguiste este mapa.-comenzó Rems.-Pero nos deja sorprendidos de que no lo hayas entregado.-

-¿No se te ocurrió pensar que esto en manos de Sirius Black, es un mapa para encontrarte?-proseguí apoyándome en uno de los pupitres. Harry negó. -No.-

-No, profesora.-Remus se acercó un poco a él.

-Tú padre tampoco obedecía las reglas, pero él y tú madre, dieron sus vidas para salvar la tuya. Y tú desprecias su sacrificio rondando sin protección donde hay un asesino suelto. Me parece que les correspondes muy mal y no volveremos a encubrirte, ¿escuchaste bien?-aunque me doliera, Rems, tenía razón.

-Sí.-murmuró Harry, con la vista baja.

-Quiero que regreses a tú dormitorio y te quedes ahí.-hablé enderezándome apenas.

-Y no tomes ningún atajo. Si lo haces lo sabremos.-él asintió y comenzó a caminar hacia la salida.

-Profesora, creo que ese mapa no siempre funciona. Apareció alguien en el mapa. Alguien que está muerto.-enarqué una ceja con interés.

-¿Enserio? ¿Y quién fue?-pregunté.

-Peter Pettigrew.-

-Es imposible.-comentó Remus, más pálido de lo normal.

-Eso fue lo que vi.-Harry no dijo nada más y salió del salón. Nos quedamos solos.  En ese preciso momento, se me vino a la mente las palabras de Sirius.

-"¡Bella! ¡Fue Peter! Deben creerme, ¡Fue Peter! El desgraciado no está muerto, ¡No lo está! "-

-Re…Remus.-tartamudee mirándolo.- ¿Qué piensas?-

-No creo que sepa quién es Peter.-respondió dejando de lado el mapa.-Él está muerto. Hace doce años murió.-

-¿Y si Sirius tenía razón? ¿Y sí fue él?-Rems, le restó importancia con la mano.-Rems, tú sabes qué el mapa no miente. Si mostró a Peter es por algo.-murmuré buscando sus ojos.

-Será mejor que vayamos a dormir, mañana hablaremos con más tranquilidad, ¿sí?-asentí.

Habíamos decidido pasar la noche juntos. Remus me abrazaba por la cintura, con su barbilla apoyada sobre mi cuello. Yo acariciaba sus manos, aún con los ojos abiertos.  Cuando era adolescente, James, me había explicado la utilidad del Mapa del Merodeador. Sabía perfectamente que era incapaz de mentir. Parpadee varias veces para borrar todas esas cosas de mi mente y poder dormir algo.

.....

A la mañana siguiente ambos nos despertamos temprano, no quise tocar el tema por el momento y esperaría a que el día transcurriese para poder hacerlo. Juntos bajamos al Comedor para buscar algo de desayunar. No presté mucha atención a lo que pasaba a mi alrededor y me sumí en mis pensamientos sobre lo que nos había contado Harry. Durante el resto del día, me mantuve igual. Estaba demasiado confusa que cuando los alumnos de segundo me preguntaban algo, respondía cualquier cosa. Me sentí sumamente feliz cuando vi que la noche había llegado.

Ingresé en mi habitación y me despojé de mi túnica para quedarme solamente con una camisa blanca. Solté la hebilla que sostenía mi cabello y lo dejé suelto. La habitación estaba un poco fría por lo que busque un sweater para ponerme encima. ()

Me había sentado en el escritorio que tenía cerca de mi cama y saqué algunos pergaminos de primer año, que debía corregir. Tomé mi pluma y la mojé en el tintero, cuando la puerta se abrió de golpe. Remus ingresó algo agitado.

-¿Estás bien?-pregunté poniéndome rápidamente de pie.

-Toma tú varita y sígueme.-estaba a punto de irse cuando lo detuve.

-¿Qué está pasando?-

-Tenías razón sobre Peter.-tomé mi varita y juntos salimos.

-¿De qué estás hablando?-atravesamos uno de los pasillos.

-Estaba revisando el Mapa cuando vi que Peter estaba con Harry.-me detuve de golpe.

-¿Con Harry?-él me tomo de la mano obligándome a caminar.- Explícate mejor, Remus.-

-No sé cómo explicarlo, solo que aparecía el cartel con su nombre al lado del de él. Es todo. Ahora están en la Casa de los Gritos, debemos apurarnos.-el sonido de mis botas retumbaba por todos lados hasta perderse cuando toque la hierba. Juntos llegamos hasta el Sauce Boxeador, el cual comenzó a moverse al sentir movimiento.

-¡Inmobilus!-pronuncié haciendo que el árbol se quedara quieto, permitiéndonos el paso. Jamás había estado en la Casa de los Gritos, pero solo sabía que la usaban para que Remus pudiese transformarse en los días de Luna llena sin herir a nadie. Subimos las escaleras, buscando en las habitaciones. Temía que algo le pasara a mi sobrino y no poder hacer algo para evitarlo. Rems, se señalo una habitación del segundo piso. Los dos tratamos de no hacer ruido y acercarnos lo más que podamos hasta la puerta de esa habitación. En el interior se sentía como que dos personas peleaban. Remus abrió la puerta de golpe con la varita en alto. Se me detuvo la respiración al ver que Harry estaba encima de Sirius, apuntándolo con su varita.

-*¡Expelliarmus!-*le indiqué a mi sobrino que se alejara. Remus mantenía su varita firme.-Vaya, vaya Sirius, luces muy andrajoso. Al fin tú carne revela tú demencia interna.-

-Pues tu eres experto en demencia interna, ¿no Remus?-Rems, bajo su varita y le extendió una mano para ayudarlo a ponerse de pie. Me adelante unos pasos cuando vi que ambos se abrazaban.-Lo encontré. Anita, yo tenía razón. Era él.-

-Lo sé.

-Está aquí.-

-Te entiendo.-

-Hay que matarlo.-

-¡No!-gritó Hermione.-Yo confié en usted, profesor. Y todo este tiempo ha sido su amigo.-

-Remus, ¿Qué ocurre?-pregunté algo asustada.

-¡Es un hombre lobo, es por eso que falto a clase!-volvió a gritar Hermione.

-¡Remus! ¿Qué ocurre?-insistí perdiendo la paciencia.

-¿Ha cuanto lo sabes?-cuestiono Remus, alejándose de Sirius.

-Desde que Snape, nos dejo el ensayo.-

-Vaya, vaya, Hermione. Eres la mejor hechicera de tú edad que haya visto.-

-¡Ya, ya vamos a matarlo!-comenzó Sirius.-Basta, ¿qué esperamos?-

-¡Espera!-

-¡Ya espere suficiente! Doce años parar esto. Ir a Azkaban.-todos nos quedamos en silencio, solo escuchando como se movía la construcción.

-Está bien, mátalo.-abrí los ojos al ver como Remus le entregaba su varita.-Pero espera un minuto más. Harry debe saber porque.-

-Yo sé porque.-intervino mi sobrino.-Traicionaste a mis padres. Murieron por tú culpa.-

-No Harry, no fue él.-hablé por primera vez.-Un hombre traiciono a tus padres, pero ese hombre hasta el día de hoy pensamos que estaba muerto.-

-¿Quién lo hizo?-quiso saber.

-¡Peter Pettigrew!-contestó Sirius.-Está en esta habitación. Justo ahora. ¡Vamos, vamos Peter! ¡Aparécete ahora!-

*-¡Expelliarmus!-*todos volteamos a ver a una figura negra, con su varita en alto. Severus.-La venganza es dulce. Esperaba ser yo quien te atrapara.-

-Severus, nosotros…-intentó decir Rems.

-Le dije a Dumbledore que estabas ayudando a un viejo amigo en el castillo y ahora aquí está la prueba.-

-Brillante, Snape. Volviste a emplear tu mente astuta y penetrante, pero como siempre equivocaste la conclusión, ¿no?-comentó con burla Sirius.-Y ahora si nos disculpas, Bella, Remus y yo tenemos un asunto pendiente…-

-Dame una razón, te lo suplicó.-pidió Snape colocando su varita sobre el cuello de Sirius.

-Severus, no seas tonto.-hablé mirando la situación.

-No puede evitarlo ahora.-

-Sirius, cállate.-pedí.

-¡Cállate tú, Bella!-

-Fíjense los dos, pelean como un viejo matrimonio.-

-¿Por qué no mejor te vas a jugar con tú juego de química?-Severus volvió  a colocar su varita.

-Puedo matarte, ¿pero porqué rechazar a los Dementores? Ellos están ansiosos por verte. Da un poco de miedo, sí. El beso del Dementor. Imagino lo que debe ser, dicen que es muy insoportable de ver, pero yo me esforzare.-a cada palabra que daba Snape, hacía que Sirius retrocediese.

-Severus, por favor.-volví a pedir.

-Después de ti.-les hizo una señal a los chicos para que se pusieran de pie.

-*¡Expelliarmus!-*gritó Harry, apuntando a Severus.

-¡Harry! Atacaste a un profesor.-reproche.

-Háblame de Pettigrew.-ordenó apuntándome con la varita.

-Estudio con ellos. Creíamos que era nuestro amigo.-comencé.

-No, él murió. Lo mataste.-

-Espera.-me interpuse entre ambos.-Eso creímos hasta que mencionaste verlo en el mapa.-

-El mapa nos mintió.

-¡El mapa jamás engaña!-aclaró Sirius.-Pettigrew, está vivo y está ahí.-señaló en dirección a Ron.

-Pero, ¿por qué cree que yo…?-

-¡No tú! ¡Tú rata!-

-Scabbers, lleva en mi familia…-intento decir Ron.

-¿Doce años? Una larga vida para una simple rata. Le falta un dedo, ¿cierto?-

-¿Eso que?-

-Todo lo que quedó de Pettigrew fue…

-Su dedo.-intervenimos Sirius y yo.-El cobarde se lo cortó para que pensaran que estaba muerto y luego se transformo en una rata.-

-Muéstrame.-exigió Harry. Sirius se inclinó sobre Ron intentando arrebatarle la rata.- Dásela, Ron.-

-¿Qué es lo que quiere hacerle?-ni Remus, ni Sirius ni yo contestamos. Los tres ignoramos los gritos de Ron. Yo tomé con firmeza mi varita y me coloqué al lado de Rems. Sirius la colocó sobre un viejo piano y automáticamente, la rata, comenzó a correr. Los tres soltábamos hechizos, pero ninguno lograba darle. Antes de que llegara a la puerta, uno de los míos, logró alcanzarlo.