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Annabella Potter, la tía de Harry — capítulo 22

Capitulo 22:

Bella:

Cuando el hechizo impacto contra la rata, antes de atravesar un agujero que había en la puerta, se transformo en un hombre de baja estatura. Remus y Sirius, se acercaron para que los chicos y yo, pudiéramos verlo. No recordaba que Peter, sea tan feo. Rems, me indico que me colocase junto a Harry.

-Remus… Bella… Sirius.-habló sacando sus manos de su rostro.-Mis queridos amigos.-él se abalanzó hacia adelante intentando salir. Pero fue detenido. Peter miro a su alrededor, concentrándose en mi.-Pequeña Potter, mírate eres igual a tú hermano, James. Tú sabes que fuimos grandes amigos.-

-¿Cómo te atreves a hablarle?-Sirius se acercó para hacer que se separe de mí. Pude sentir la penetrante mirada de mi sobrino sobre mí. -¿Cómo osas hablar de James enfrente de ellos?-

-Vendiste a James y a Lily a Voldemort, ¿cierto?-cuestiono Remus, cuando lo acorralaron junto al piano.

-No era mi intención.-sollozó Peter.-Él, no imaginan la clase de armas que posee, ¿Qué hubieras hecho tú,  Sirius? ¡Contesta! ¿Qué hubieras hecho tú? ¿Qué hubieras hecho tú?-

-¡Hubiera muerto! ¡Hubiera muerto antes que traicionar a mis amigos!-  Peter se escabullo por debajo del piano, intentando nuevamente ir hacia la puerta. Me separe de Harry y corrí para evitar que se escape.

-Be… Bella, tú hermano no me mataría…-Remus y Sirius, se acercaron tomándolo de los hombros y apartándolo de mí.

-Debiste saber, Peter, que si Voldemort no te mataba, lo haríamos nosotros.-

-¡No!-intervino Harry.

-Harry, esté hombre…-

-Sé lo que hizo, pero lo llevare al castillo.-

-Gracias, bendito seas.-Peter se puso de rodilla e intento alcanzarlo.

-Aléjate.-ordeno fríamente, Harry.-Dije que iríamos al castillo, para que los Dementores te lleven.-

.......**

Remus llevaba a Peter adelante apuntándolo con su varita. Hermione y yo llevábamos, mediante el hechizo levitador, a Severus, mientras que Harry y Sirius, se encargaban de Ron.

-¿Tú eres la tía de Harry?-me preguntó luego de unos minutos. Respiré hondo y asentí.-Si lo eres, ¿Por qué dejaste que viva con los Dursley?-

-Cuando Lily y James… murieron, Dumbledore me dio la oportunidad de criar a Harry. Yo quería hacerlo, era lo que más deseaba con mi alma, ya que cuando él nació me desvivía porque nada le pasara, pero sabía que los seguidores de… Voldemort, irían tras los Aurores y si llegaban a encontrarme con Harry, lo más probable era que lo mataran. Y déjame decirte, Hermione, que le prometí a mi hermano y a mi cuñada, cuidarlo ofreciendo mi vida por él.-hice una leve pausa.-Es por eso que creí que lo más conveniente sería enviarlo al mundo Muggle, donde crecería a salvo de los peligros que el mundo Mágico tenía para ese entonces.-

-Fue muy noble lo que has hecho por él.-ella me sonrió para adelantarse. Hermione había escuchado cada palabra que le había dicho sin hablar, ¿Harry haría lo mismo?

-Bella, no te quedes en el camino y mucho menos con Severus.-voltee encontrándome con Sirius. Nuevamente sentía la molesta mirada de mi sobrino y volví a caminar.

Cuando logramos salir de la Casa de los Gritos, no sabía exactamente como hablar con Harry. A veces me sentía una cobarde por no decirle la verdad de una vez por todas y presentía que cuanto más tardase, más se enojaría conmigo. Mientras ayudaba a Hermione con Ron, veía como conversaba con  Sirius. Con un movimiento de varita, hice aparecer unas cuantas vendas.

-Lo único que podemos hacer por el momento, es vendarlo. Cuando lleguen al castillo, Poppy, se encargara.-ellos dos asintieron. Me puse de pie alejándome un poco.

-Te escuché hablar con Hermione. Sobre lo que hiciste por mí.-voltee encontrándome con mi sobrino, iba a decir algo pero me interrumpió.-Estuve doce años con esos Muggles, cuando perfectamente pude vivir con MÍ tía.-sentía un nudo en mi garganta.

-Harry… yo… yo lo hice para mantenerte a salvo.-miré sus ojos, pero rápidamente baje la vista cerrando los míos. Genial, ahora había conseguido que se enoje conmigo.

-Gracias.-sentí sus brazos rondando mi cintura. Abrí los ojos encontrándolo abrazado a mí. Sentía que la felicidad crecía en mi interior, como si nunca se hubiera ido.

-Lo lamentó, Harry, lo lamentó.-apoyé mi mentón sobre su cabeza.-Hice todo lo posible para que nada te pasara. Con Remus te visitamos varias veces, pero eras muy pequeño para recordarlo.-

-¡Harry!-los dos volteamos al sentir el llamado de Hermione. Ella señalo el horizonte, dejando al descubierto la luna. Llena.

-Remus.-me alejé de él y me acerqué a él, escuchando los fuertes latidos de Rems.-Amor, ¿tomaste la poción está noche?-sentí que Sirius me apartaba y se colocaba junto a él.  Yo nunca había visto su transformación, ya qué él sentía vergüenza y es por eso que se alejaba para poder hacerlo.

-Remus, mi viejo amigo, dime que te tomaste tu poción esta noche.- Sirius le hablaba, Remus no escuchaba y seguí con la transformación hasta el punto de completarla y ser un hombre lobo. Peter quería tomar la varita de Rems, para volver a convertirse en animago y huir, pero Harry y yo, lo detuvimos. De igual manera, escapo. En un abrir y cerrar de ojos, Sirius, no estaba y solo éramos nosotros cuatro, frente a Remus. Intente acercarme a él.

-¿Rems? ¿Remus?-lo llamé suavemente, sin acercarme del todo. Debía admitir que estaba aterrada.  Él pareció reconocer mi voz, pero el instinto de lobo, fue más fuerte. Un gran aullido, interrumpió la tranquilidad de la noche. El hombre lobo venía hacía nosotros. Yo cubrí a mi sobrino y a los otros dos, para que nada les pasara.

-Aquí están, Potter.-intervino Snape, saliendo de la cueva.

-Se…Severus.-tartamudee mirando hacia atrás. Él se horrorizo, pero a su vez se interpuso entre  Remus y nosotros. Rems, apartó a Snape del camino, tirando a Hermione y a Ron. Yo me mantuve en pie, protegiendo a Harry. Cerré los ojos al ver que haría lo mismo conmigo. Mi sobrino me sacudió apenas, para ver que un gran perro negro, estaba deteniendo al hombre lobo.

-¡Sirius!-gritamos Harry y yo, al ver como ambos se perdían de nuestra vista. Severus intento detenernos, pero de igual manera nos liberamos de su agarre.

-¡Potter, regresa aquí!-ordenó Severus pero ninguno de los dos le hizo y fuimos detrás del perro y del hombre lobo. Remus había tirado a Sirius contra unas rocas. El perro negro, soltó un agudo aullido de dolor. Harry tomó una pequeña piedra y se la lanzo al hombre lobo, captando su atención. Rems, venía a hacía nosotros, cuando el llamado de otro lobo lo distrajo. Siguiendo sus instintos, se alejó tomando camino hacia el lugar proveniente del sonido.

-Harry, ve con Sirius, yo me encargo de Remus.-él asintió con una leve inclinación de cabeza.-Mantente a salvo.-besé su frente y comencé a seguir a Rems.

Me interne en el bosque, tenía la varita firme en mi mano y mis ojos alerta a todo lo que veía. El pulso me temblaba y el corazón me latía fuertemente. Sentí como unas cuantas ramas se quebraban detrás de mí. Levanté la varita lista por cualquier cosa. No había nada, por lo que volví a mirar hacia el frente. Al hacerlo, me topé con Remus. Sus ojos estaban clavados en mí pero no de la misma forma dulce, si no, salvaje. Él daba rodeos, hasta que decidió saltar sobre mí. Murmuré un hechizo, que hizo que las raíces del suelo, lo tomaran con firmeza de los brazos, impidiéndole moverse.

-*¡Accio Poción Matalobos!-*en menos de un segundo, tenía entre mis manos, un pequeño frasco con un líquido rojizo. Me acerqué con cuidado a Remus, quién intentaba morderme a toda costa. Con mucha precisión volqué el líquido sobre su boca. Poco a poco, fue convirtiéndose en un inofensivo lobo. Acerqué mi mano, con la intención de tocarlo. Primero pensé que me haría daño, pero él mismo levantó su cabeza buscando mi tacto.-Ya pasó… ya pasó.-