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Historia 142655 — capítulo 8
"Di lo que piensas, haz lo que quieras, da lo que tengas y no te arrepientas" - Anónimo
La nieve, cuando se la ve en imágenes, es hermosa y sin duda deslumbrante. No obstante, en Forks, un pueblo donde la nieve era tan normal como los árboles, la nieve no era más que un problema para conducir por las calles. Eso comentaban dos guardias de la cárcel de Forks, viendo por el gran ventanal la nieve invadiendo todo espacio.
Jasper silbaba mientras hacía su ronda nocturna y escuchó la conversación de sus compañeros e interrumpió:
-Vamos, no se molesten, un poco de nieve no hace daño.
Y se fue igual como llegó. Los guardias atónitos se miraron entre sí.
-No sé qué le pasa a Withlock, anda demasiado feliz, incluso para él mismo. Sobre todo, los jueves -comentó uno, el otro sólo asintió.
En la sala de visitas, del mismo modo que los jueves anteriores, ___________ se sentaba frente al recluso para escucharlo hablar de su vida o viceversa. Durante sus charlas, ella había aprendido que a él le gustaba el sonido de las hojas, incluso si era muy difícil de escuchar. También le gustaba ver las sombras de las personas que pasaban por su ventana e imaginar qué harían después, o qué habrían hecho antes.
-Disculpa, supongo que no estás acostumbrada a ver unas esposas - dijo Justin cuando vio que __________ miraba demasiado sus esposas.
-Eh, no…Lo siento, yo no… - balbuceaba tan patéticamente, que Justin sonrió divertido.
-No importa, no es como si hayas visto algún recluso antes…Por cierto, ¿cómo está tu tía?
La mujer sonrió al recordar a su tía: -Ya casi está recuperada. La próxima semana ya podrá venir.
La expresión de Justin se ensombreció y ________ lo miró en espera de una explicación.
-Verás, no es que tu tía me caiga mal. Es que no me siento cómodo con el clero. Me siento como…un espectáculo.
-Yo creo que debería preguntarle a mi tía por qué es monja…Así podrías entender bien lo del clero y todo eso…
-Lo siento - susurró Edward después de un rato. -Olvidaba que eres parte de eso también…En cierto modo.
_________ negó y sonrió tranquila. -No me ofendes. No soy mi tía, que cree ciegamente en todo eso. Ni siquiera entiendo bien cómo he terminado metida en esto -Él sonrió. - Recuerdo que cuando era niña, creía que Dios estaba escondido en algún lugar de la iglesia y que yo no paraba de buscarlo por todas partes.
Justin se imaginó a una pequeña castaña, sonriendo y buscando por algo que seguramente nunca encontró.
-Entonces, como nunca lo encontré, mi mentalidad al respecto cambió. Sin embargo, no todo fue así. Había cosas buenas. Como los días de nieve…
-¿Cómo dices? - ____________ lo miró divertida, se le había pegado su expresión.