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Aveces... no hay próxima vez — capítulo 9

Con aire de autoridad, caminando con pasos firmes, entraba el nuevo ministro a la gran sala circular. Todos en ese momento se encontraban de pie, mostrando educación y respeto al hombre.  Kingsley se colocó en su lugar, luego hablo: — ¡Tomen asiento, por favor!— exclamó levantando los brazos y haciendo un ademán con ambos — Así podemos dar por comenzada ésta audiencia, ¡Que entren los acusados!  Narcisa entro con seriedad, caminando a pasos ligeros hasta uno de los asientos que había en medio de la sala, seguida por su hijo de cabellos platinados; quien se sentó a su lado mirando con aire taciturno a los oyentes. En sus manos, resaltaba aquella marca desagradable, que los caracterizaba durante el mandato de Lord Voldemort.  El nuevo ministro, tomó la palabra y comenzó dando a conocer los hechos: — Nos encontramos con los acusados cuyos nombres son: Narcisa Black Malfoy y Draco Malfoy. Denunciados por incumplir con las leyes establecidas por el Ministerio de Magia. Clausula 5: El uso indebido de Magia frente a Muggles, conspirar en contra de los representantes de esta comunidad y proporcionar ayuda al Mago más Peligroso de todos los tiempos. La más importante de todas, la violación con pena de prisión en azkaban: sección 9: Utilización y abuso, de maleficios imperdonables contra inocentes.  La mujer miraba fijamente el estrado, con ojos llorosos, mientras escuchaba atentamente cada palabra que pronunciaba ese hombre. Su hijo, al lado, le tomaba el brazo transmitiéndole fuerzas. Harry, por otro lado, contemplaba esta escena desde un costado con una sensación de vacío en su pecho; sentía pena, y compasión por ellos al verlos en esa situación. Notaba el arrepentimiento en sus ojos.  El tiempo pasaba más lento que nunca, y la situación se ponía tensa. Kingsley, después de terminar de nombrar las causas, comenzó con la interrogación: — Señora Narcisa Black Malfoy, hermana de Bellatrix Black Lestrange, ex mortifaga; ¿Niega haber usado, indebidamente, magia en presencia de muggles; cuando cumplía con las misiones encomendadas por el Mago oscuro Lord Voldemort?— preguntó con seriedad, mirando fijamente a la mujer.Ella titubeo un poco y luego contesto: — ¡N…no!— respondió retorciéndose las manos, después de apartar la mano de su hijo.  Harry pensó, que el lado bueno de kingsley, era que dejaba terminar su respuesta al acusado; a diferencia de Fudge quien no permitía ni que comenzaran la oración.  Los oyentes que se encontraban en los estrados, movían sus plumas a toda velocidad sobre aquellos pergaminos, anotando cada pregunta y respuestas. Otros se dedicaban solo a escuchar atentamente. El ministro solamente interrogaba a las víctimas. — ¿Niega haber utilizado, los maleficios imperdonables, contra personas inocentes? — ¡N…no, no lo niego!— repitió Narcisa, que ahora estrangulaba sus dedos con nerviosismo. — ¿Niega haber conspirado junto al mago oscuro Lord Voldemort, en contra de los representantes de la comunidad y la misma? — ¡No! — ¿Usted ha matado personas inocentes, tanto muggles como magos, bajo un hechizo o a voluntad propia? — A voluntad pro…propia— susurró, con voz ahogada. — ¿Cómo dice?— preguntó el ministro. — ¡A voluntad propia!— gritó desesperada— ¡Pero le juro que lo he hecho por mi hijo, para cuidarlo! — ¡Debe permanecer en silencio mientras se la está interrogando, y contestar con respuestas cortas!— anuncio un mago rechoncho que se había levantado para recriminarle a la mujer. De pronto se produjo un mar de voces en la gran sala, producido por los demás oyentes. — ¡Basta, silencio, podemos continuar?—  Espetó Kingsley mirando al hombre que lo había interrumpido. Se produjo un silencio, de inmediato, y prosiguió— ¡Bien, continuemos!, ¿Señora Black, Niega haber ayudado al señor Harry Potter, el día en que el Mago oscuro Lord Voldemort aseguraba haberlo matado, mintiendo sobre la muerte del joven? — ¡No, no lo niego! — ¡Señor Draco Malfoy! , hijo de Narcisa Black Malfoy y Lucius Malfoy, ex mortifagos: ¿Niega haber usado, indebidamente, magia en presencia de muggles; cuando cumplía con las misiones encomendadas por el mago oscuro Lord Voldemort?— Preguntó dirigiéndose ahora al muchacho. — ¡No!— respondió el rubio, fríamente.  Se repitieron las mismas preguntas de antes, a las cuales Draco no las negó. Y después de un momento largo de tensión el ministro llegó a donde Narcisa no quería que llegara: —    ¿Niega usted, señor Malfoy, haber sido responsable de la entrada de mortifagos al colegio Hogwarts de magia y hechicería? — ¡No! — ¿Niega haber participado en el asesinato de Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore, ex director del Colegio Hogwarts de magia y hechicería? — ¡No!— respondió el muchacho con aire taciturno. Pero antes de que el hombre siguiera con las preguntas, La mujer lo interrumpió: — ¡Él no quería matar a Dumbledore!— gritó desesperada— ¡Todo lo hizo por mí, para cuidarme, y por temor a Voldemort!, ¡Yo le he pedido a Severus Snape que interviniera, para evitarle a Draco que sufriera!  Kingsley la miro atónito y serio, y luego agregó: — ¡Muy bien!, ¡El estatuto de derechos del Wizengamot reza: el acusado puede presentar un testigo!— anunció, leyendo el pergamino que acababa de aparecer en sus manos— ¡ Que se acerquen los testigos!  Harry, junto al señor Weasley, salieron de un costado; dejando impresionados a los Malfoy. Éstos desocuparon los asientos haciéndose a un lado y el muchacho cabello de azabache y el hombre con cabello de zanahoria los ocuparon. — ¡Por favor, indique como fue la situación el día de la muerte de Albus Dumbledore!— indicó el ministro, a Harry. — Me encontraba en la torre de astronomía del colegio, con el profesor Dumbledore. El me pidió que me escondiera, sabía que iba a ocurrir algo. De pronto apareció Draco… Malfoy, y lo amenazó con la varita en alto. El profesor le aseguró que no quería realmente hacer eso. Él solo temblaba. Quise intervenir pero vi que aparecía el profesor Snape, creí que iba a ayudar al Profesor Dumbledore, pero alzo su varita y… el profesor Dumbledore cayó— Harry estaba más nervioso que nunca, no sabía de qué otra forma explicarlo, esperaba que no le preguntaran más nada. — ¿Tiene algo más para decir? — ¡sí!, El día en el que luchábamos contra Voldemort, el profesor Severus Snape, me dejo un recuerdo. Lo tome y lo lleve al pensadero del profesor Dumbledore. Allí pude ver que él y el Profesor, habían conspirado desde un principio para que aquella muerte parezca provocada por traición. ¡Pero no fue así!— El muchacho jugaba con sus dedos en el regazo, haciendo un gran esfuerzo por recordar con lujos de detalles aquel recuerdo. Todos escuchaban atentos. Draco miraba desconcertado a Harry, sin poder creer todo aquello. Luego éste prosiguió— El profesor Snape, desde un principio, estaba destinado a matar a Dumbledore; a causa de un anillo que lo había debilitado. — ¡Creo que con eso es suficiente!— anunció el hombre, con autoridad— ¡sigamos!, ¿Puede explicarnos, como fue que la señora Narcisa Black Malfoy, le ha salvado la vida?  El muchacho de cabello azabache, se dio vuelta para mirar a la mujer de la cual estaba por hablar.; Pero se encontró por sorpresa, con la mirada de su hijo. Éste lo miraba con perplejidad. Harry lo ignoro y luego respondió a la pregunta. — Voldemort lanzo un maleficio contra mí, para matarme. Yo llevaba conmigo la piedra de la resurrección— Todos en ese momento lanzaron pequeños gritos de asombro, algunos se taparon la boca instintivamente, otros arquearon una ceja. Les había parecido extraño aquello. Harry solo prefirió seguir— Ésta me salvo la vida. Después de unos momentos volví a la realidad. Voldemort festejaba mi muerte, luego había mandado a la señora Malfoy a comprobar si realmente había muerto. Ella se acercó a mí y notó que estaba vivo, pero no dijo absolutamente nada, solo me pregunto por su hijo, si seguía bien; si estaba vivo. Y después… Les anunció que me encontraba sin vida.  Después del discurso del muchacho, hablo el señor Weasley: —    ¡Sé, por testigos, que Harry no se equivoca!; ¡Ésta mujer, además, ha sido maltratada y obligada por su marido!, En el ministerio han corrido rumores, y ha habido testigos que vieron a Lucius Malfoy, maltratando a la mujer y a su hijo.  Kingsley meditó un momento y luego se dio media vuelta para discutir con sus colegas. Se intercambiaron palabrerías durante varios minutos. Se oían murmullos en todo el lugar. Harry estaba impacientándose. Dio media vuelta, una vez más, y comprobó que Draco abrazaba a su madre para consolarla; ya que en esos momentos estaba llorando.  Al cabo de unos 15 minutos el ministro habló: — ¡Que vuelvan los acusados a su lugar!— indicó haciendo un ademán, con su mano derecha, para que éstos volvieran a los asientos; y para que Harry y el señor Weasley se retiraran. — ¡Señora Narcisa Black Malfoy, señor Draco Malfoy!, ¿Son conscientes de que han realizado maleficios imperdonables, y por ende según la cláusula 5, sección 9: merecen la penalización de encarcelación en azkaban?  El hombre los miraba fijamente, con rostro duro y tenso. Narcisa rompió a llorar de nuevo, estaba aterrada sabía que si le indicaban eso las cosas estaban más que claras. Ellos irían a azkaban. — ¡S…si, si señor!— respondió la mujer entre sollozos, su hijo solo asintió mirando el suelo— ¡somos conscientes! — ¡Bien!, sin embargo… creo que tienen mucha suerte— dijo con apremio— hemos votado, y he analizado la situación. ¡Ya tengo el veredicto final en mis manos!  Harry miro con preocupación el pergamino que Kingsley sostenía en sus manos, y luego miro a los acusados. ¿Habría servido de algo toda la explicación que dio sobre aquellos momentos en donde habían participado los Malfoy?  Narcisa tomo la mano de su hijo y la apretó fuerte, buscando absorber toda la fuerza posible, de ésta.  Se produjo un momento de mucha tensión, otra vez, y luego Hablo la autoridad: — La decisión final es la siguiente…— carraspeó y luego continuó— Los acusados: Narcisa Black Malfoy y Draco Malfoy… ¡Quedan absueltos de todos los cargos!  Un estado de euforia recorrió el cuerpo de la mujer. El calor había vuelto a sus mejillas. Draco la abrazó muy fuerte dejando escapar un par de lágrimas de felicidad. Ella rompió a llorar más que antes. Harry desde los costados observaba como su ex compañero, que pronto iba a serlo de nuevo, abrazaba con felicidad a su madre. Sabía que era difícil de creerlo pero, ellos estaban realmente arrepentidos. — ¡Has actuado muy bien, Harry!— lo felicitó el señor Weasley, dándole unas palmaditas en el hombro. — ¡Gracias señor!— respondió éste, sonriéndole, luego siguió contemplando a los Recientemente absueltos. — ¡Con esto, se da por terminada la audiencia, pueden retirarse!— indicó Kingsley y luego todos los magos comenzaron a retirarse del estrado.  El muchacho con anteojos redondos, dio media vuelta para salir de la sala, cuando de repente sintió un brazo que lo agarro del hombro y lo hizo volver a su posición antigua. — ¡Quiero darte las gracias, Potter!— dijo el muchacho de ojos grises— ¡Si no fuera por ti, mi madre hubiera terminado en una asquerosa celda, siendo maltratada injustamente! — ¡No es nada!— respondió tajante— ¡Lo hice por tu madre, no por ti, que quede claro!  Draco lo miró, asintió y luego se dirigió a la entrada tomando a su madre por el brazo. Harry lo imitó y salió del lugar en busca del señor Weasley.


Me he esmerado por escribir este capitulo, lo mas que pude. Espero que les guste :) , disfrutenlo y bueno suerte y muchos besos :). Si quieren hacer criticas constructivas estan abiertas las puertas (: