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Historia 143311 — capítulo 7
¡Hola! Sí... ya sé. Mucho tiempo en actualizar. ¡Lo lamento! Pero he estado algo ocupada estos días y no me había podido poner a escribir nada. Bueno, acá les dejo otro capítulo. Ojalá les guste… :
7.La enfermería.
Nunca antes había sentido la hermosa sensación de paz y aturdimiento como aquél día. Tan delicioso era el sentimiento que no se atrevió a abrir los ojos ni por un instante, porque sabía que si lo hacía se estrellaría con una realidad que no quería aún recordar. Desemperezó cada uno de sus miembros con suma lentitud, mientras saboreaba en su boca el aliento acaramelado de la armonía. Deslizó una mano por su cabello revuelto y se hundió lo que más pudo entre las finas sábanas. Su corazón le golpeaba en el pecho con una sintonía morosa, totalmente adormecido y manso como un cachorro. Parecía tocar el cielo infinitas veces sin ningún esfuerzo. Hermione no podía estar más tranquila.
Cuando comenzó a aburrirse de tanta calma, abrió perezosamente los ojos, enceguecidos de pronto por una potente luz blanca. Entonces, sus oídos se llenaron de bullicio ajeno y sus sentidos chocaron contra su entorno.
Reconoció el ambiente de inmediato, ya que la enfermería no era un lugar que se pudiera olvidar. Al ser amiga de dos pares de temerarios como lo eran Harry y Ron, había acudido incontables veces a ese paradero, y podía decirse que tenía con ella tanta familiaridad como con la biblioteca.
-Al fin despiertas, Granger -Hermione se tensó ysintió un espasmo helado recorrerle hasta la médula de sus huesos. Esa voz y no la enfermería fue la que la estrelló contra la realidad, permitiéndole un profundo acceso a sus recuerdos. ¿Y cómo no recordar de repente el viaje hecho con Malfoy a pie, en medio de la lluvia, con el equipaje pesado y húmedo? ¿Cómo olvidarse de la fatiga y el hecho de que el que asociaba como soberbio, orgulloso, frío la había tomado entre sus brazos y la había llevado hasta la puerta del colegio sin importarle a éste ni la sangre ni el pasado?
Pero no pudo más que simular una sonrisa tranquila y mirar con ojos indiferentes al que le hablaba.
-Malfoy -su voz le pareció más ronca de lo normal y sus labios tan secos y ásperos como nunca-. ¿No me has atacado mientras dormía? ¡Qué sorpresa!
Malfoy gruñó y se dio la media vuelta en la camilla, dándole la espalda.
-Unos «buenos días» hubiera sido suficiente. Pero, ¿qué digo? Le estoy pidiendo buenos modales a una sangresu…
¡Ni te atrevas, Malfoy!
-Uy, uy… Que te pones tensa, Granger -su voz estaba plena de ironía y aunque éste estaba de espaldas, Hermione podía sentir bochornosamente cómo el chico de cabello rubio sonreía con sorna, burlándose de ella.
-Tu idiotez me pone tensa, Malfoy.
Draco no dijo nada, lo cual le sorprendió ya que estaba acostumbrada a sus mordaces e inmediatas respuestas. Sigilosa, con miedo que en cualquier momento Draco le aventara algo por la cabeza, se sentó en la camilla de la enfermería y con lentitud se paró sobre el suelo. Tenía la misma vestimenta que antes de que sus sentidos se desmayaran, con el detalle que la humedad debido a la lluvia se había evaporado mágicamente.
-¿A dónde vas, Granger?
"¡Rayos!", pensó ella.
-¿Te incumbe, acaso?
Draco se dio la media vuelta por segunda vez, encarando a la castaña mientras acomodaba su almohada. En su rostro no había ninguna expresión, al contrario, era como si imitase perfectamente la personalidad de una pared.
-No, pero si tú te vas entonces yo tengo el mismo derecho -dijo él.
Y dicho esto, el rubio platinado salió también de la cama. Ambos se calzaron sus zapatos y se dirigieron entre bufidos hacia las puertas de la enfermería. Sin esperarlo, ni imaginarlo siquiera, éstas se abrieron y Madame Pomfrey ingresó, sorprendiendo a sus pacientes. Draco y Hermione se detuvieron en seco y no pasó ni dos minutos cuando la enfermera, dándose cuenta de lo que sucedía, comenzó a sermonearlos.
-¿Qué tenían pensado? ¿Escapar sin mi consentimiento? Si están vivos ahora no es mérito por acciones como éstas -Madame Pomfrey los hizo acostarse de nuevo-. Huir de la enfermería no es sino lo peor que pueden hacer en el estado en el que se encuentran -sacó una reluciente botella con un líquido escarlata brillante y sirvió dos copas con él.
-Pero, Madame Pomfrey -replicó Hermione-. Nos sentimos bien, creímos que ya podíamos irnos…
-¿Irse? ¡Ustedes necesitan reposo! -Draco iba a objetar, pero la enfermera lo detuvo-. ¡No se diga más! De la enfermería se van cuando yo les ordene. Ahora, bébanse esto, les animará el cuerpo. Deben dejar que el medicamente actúe, en dos horas pueden irse tranquilamente.
-¿Es mañana, Madame Pomfrey? -preguntó la castaña, antes de beber de la copa.
-Está amaneciendo, si no van a dormir más tendría que correr las cortinas de las ventanas. A la enfermería le falta un poco de luz -y continuó hablando consigo misma mientras que sus pacientes bebían el medicamento.
Éste no tenía ningún sabor a fresas o uvas, sino un desagradable gusto a hierbas, agua de raíz y otros ingredientes no más sabrosos que esos.
-Por Merlín, esto es horrible -murmuró Draco. Hermione asintió para sí misma.
-Por suerte, en dos horas nos podemos ir -comentó ella.
Madame Pomfrey, luego de verificar que sus pacientes se tomaran el medicamento correspondiente, abandonó la enfermería.
A los pocos minutos, corriendo desesperadamente, entraron Ron y Harry hasta la camilla de Hermione.
-¡Hermione! -exclamó Ron. Llevaba su uniforme tan desacomodado como de costumbre, con las mejillas enrojecidas y el corazón latiéndole como nunca. Harry hacía otro tanto-. ¡Por Dios! ¿Estás… bien?
-¡Chicos! Sí, no se preocupen. Estoy bien -Hermione estaba de verdad emocionada por reencontrarse con sus amigos, en una cierta forma había extrañado estar con ellos. Y luego de decir esto, Ron y Harry se echaron a los brazos de Hermione y la abrazaron como si ella fuese el único sentido de sus vidas.
En el abrazo, la castaña pudo observar cómo Draco los estaba mirando con los ojos llenos de una emoción que no pudo distinguir, y más tarde hundió la cabeza en su almohada y les dio la espalda.Sintiendo lástima por él, rompió el abrazo y les dirigió una pequeña sonrisa a sus amigos.
-Dije que estaba bien, no se tienen que preocupar más. ¡Ya estoy en Hogwarts!
La entrada de Madame Pomfrey anteriormente había sido algo que Hermione no se había esperado, pero lo que sucedió en ese momento fue algo más que inesperado. La sorprendió de tal manera que el shock se apoderó de su cuerpo y le fue difícil recobrar los sentidos.
Pasó sus manos en los labios mientras escuchaba cómo Ron, apenado, se despedía de ellos con algo parecido a "los dejo solos" y se marchaba de la enfermería.
Hermione aún tenía toda la escena borrosa. ¿Harry acaso…? ¿Harry la había besado o había sido una alucinación suya? Envió sus ojos a él con una confusión más que evidente y vio cómo su morocho amigo volvía a acercársele y la besaba de nuevo. Lejos de diferenciar si le gustaba o no lo que sentía en el beso, Hermione le consintió sin saber qué más hacer.
Harry, sintiendo que Hermione le devolvía el beso, la abrazó entusiastamente, incapaz de romperlo. Fue la castaña quien, por falta de aire, lo apartó como mejor pudo.
-Harry, yo…
-No, no digas nada -su amigo le acarició la mejilla y Hermione no sabía que sentir-. Estamos bien así, ¿o no? -ella asintió, aún confundida-. Había esperado mucho para esto. Estos dos días han sido los peores para mí.
-Harry… No me ha pasado nada -Hermione comprobó que su voz se había vuelto ronca como al despertar esa mañana. De verdad, que nunca en la vida se hubiera esperado que Harry la besara y mucho menos que ella le devolviera el beso.
-Lo sé, pero no tenía idea de dónde estabas, qué te sucedía ni nada… Ahora estoy tranquilo.
Hermione sonrió nerviosamente, con la mente en blanco. Lo único que quería era desaparecer de la tierra. Y no supo porqué pero dirigió una mirada hacia la camilla de Draco, acto que Harry notó.
-¿Te trató como siempre?
-Algo más educado.
-¿Te hizo algo?
-¡Harry! Basta, dije que me encuentro bien -Harry la miró intensamente, haciéndola sonrojar.
-Lo siento, es que… me tenías muy preocupado y la idea de que Malfoy estuviera contigo no me tranquilizaba para nada -la volvió a besar, con algo de urgencia y desesperación. Y Hermione no se atrevió a pensar en nada, sólo deseó, sin saber porqué, que en ese momento Draco estuviera dormido.