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12 Dioses del Olimpo — capítulo 4

Cap. 4 Rebeldía

Cuando estoy afuera las chicas me miran con apoyo. "Que pena que hayan visto esto"

-¿Qué tal si nosotras salimos y tu vas sola a dar una vuelta?-propone  Bler-Medita un poco-me dice

-Gracias… perdonen lo que escucharon. Las veré el lunes en la escuela-digo y luego se me ocurre otra cosa pero Sam habla.

-Espera-dice Sam con algo de alarma-¿lunes? Hoy es sábado, ¿qué paso con domingo?-pregunta

-Ella va a salir con Zeus ¿no?-dice Paulina

-¿¡Que!?-expresan Sky, Bler y Sam

-Si-digo con fastidio-Es por lo cual está mi padre molesto y porque ayer baile con el-digo tratando de pasar el tema.

-¿Por esa estupidez?-dice Sky incrédula

-Corrección. Bailaste el tango con el-dice Paulina.

-Eso es otro cantar-dice Bler

-Anda chicas. No van a ir al cine-digo abriendo les la puerta del auto de Zac.-Yo daré vueltas cerca y cuando acabe la película me llaman-digo el plan que no pude decir antes.

He dejado a las chicas en el cine y me dirijo a tomar un frapuchino.  Cuando llego, me pongo mis audífonos y comienzo a escuchar música. Compro mi bebida y me siento en uno de los asientos acojinados. Abrazo mis rodillas y veo a un niño con sus padres. Este está dibujando, perfectamente. Mis ojos se inundan. Cierro los parpados y estas caen libremente. Es doloroso ser quien no soy. Pero es la verdad, es estúpido, a demás ni siquiera saben la real razón por la cual saldré con él. Bailar tango, es algo normal. Para mí lo es, y si ellos me conocieran sabrían que es algo normal. Me gusta tener amigos con los cuales pueda hacer muchas cosas. Pero mis padres lo malinterpretan, no, tan solo mi padre lo hace.  No creo Veronica lo viese así. Aunque ella realmente no me conoce, se que al menos entendería.

-Hola-dice Zac llegando. Escondo mi rostro entre mi cabello y me quito los audífonos. Me limpio con el dorso de la mano y me enderezo.

-¿Qué haces aquí?-le pregunto alzando la vista. Es inútil que lo oculte.

-Voy a llevar a las chicas a sus casas.-dice Zac. Austin y él se sientan en el sillón de enfrente. Yo frunzo el seño.

-Yo las llevare.-les digo. Ellos no se sorprenden de mi protesta.

-No, tú te quedaras en un hotel. Duerme fuera de casa. Toma tus decisiones.-me dice Zac.

-Que ironía. No que debo tomar mis decisiones y si no quiero quedarme en un hotel-trato de ser un poco diferente. No quiero que piensen que seré como ellos.

-No te quedes en casa de ninguna de tus amigas, papá te encontraría. No utilices tu tarjeta, sabes que te rastreara.-ignoran lo que dije y Austin me dice que debo hacer.

-Tu auto está afuera. Mama nos dio las llaves. Hay una mochila con ropa. Mamá le echo lo de tu escuela y entrenamiento, en caso que te quedes hasta mucho más días.-dice Zac. ¿Veronica estaba en esto?

-¿Veronica?-pregunto

-Sí, ella te apoya. Es ridículo. Creíamos que jamás saldrías con una malacrianza-dice Austin. Me hacen sonreír por una fracción de segundos. Niego con la cabeza. La bajo y pienso.

-¿El hotel de siempre?-pregunto

-Si-Dice Zac, alzo la mirada.

-¿No creen que Gregorio sabría?-pregunto alzando una ceja.

-No-dice Austin

-Ni siquiera creo que lo recuerde-dice Zac

 Es cierto, Gregorio, lo más seguro, olvido el hotel donde celebrábamos su cumpleaños aunque no estuviese y eso es decir que en mis 17 años de vida, solo 6 cumpleaños celebro con nosotros.

-Estaban muy ansiosos por que hiciera algo malo-digo negando. Estos dos intercambian una mirada de complicidad.-Pero no me siento mal, por esto-digo. Se encojen de hombros.-Mas vale que mi auto este intacto.-Advierto

-Ileso. Lo trajo Zeus-dice Austin

-¿Zeus?-pregunto. Rayos, porque hacepte ayudarlo. Mira lo que ha pasado.

-Sí, hemos tenido una charla con él. Voy ganando la apuesta-dice Austin. "La apuesta: Si Zac ganaba era que yo no me había enamorado y si lo hacía, Austin ganaba." ¿Qué quiso decir Austin? Si cree que… jajaja eso nunca. Zeus será guapísimo, pero hasta ahí. Y menos con los problemas que me ha ocasionado.

-Están dementes. El es solo un amigo.-les acuso con una sonrisa. "¡Hola, mundo aquí! Traigan de vuelta  a mis hermanos que los han detenido mucho tiempo"

-Eso no fue lo que, ZEUS, dijo-dice Austin. Arrugo mi frente y dejo de reír.  "Más problemas" Definitivamente disfrutare darle un buen golpe a Zeus. Quizás atropellarlo. No le pasara nada a mi Cubic.

-¿Dónde está?-demando

-Afuera, en tu auto-dice Zac

-Nosotros nos encargaremos de él y las chicas. Tu vete a descansar.-dice Austin

-No, yo llevare a Zeus-digo-necesito hablar con él-digo parándome.

-Te dije que era cierto-dice Austin chocándole el hombro a Zac. Ignoro a ambos

-Si papa te ve llevándole se enojara mucho-Advierte Zac

-Lo sé. ¿No están orgullosos de mí?-Digo. Zac y Austin comparten una mirada dubitativa. Hermanos protectores vs. Villanos en contra de sus padres.

-De acuerdo-dice Austin

-Vale, pero lo llevas a su casa. Antes de media noche-Advertencia especial de Zac.

-Ha, por cierto. Zac va ganando. Yo no estoy enamorada de Zeus-digo

-Pero el sí de ti-dice Austin. Zeus te matare por meter tus narices. Sé que es mentira lo que les dijo. Zeus es alguien serio y para tapar todas las salidas de su entrenamiento se le ocurrió este cuento.

-Su apuesta fue sobre: yo enamorándome, no mi opuesto enamorándose de mí.-digo. Ellos se ponen de pie y salimos.

Afuera esta frio y es de noche, el cielo está nublado. Una noche fuera de casa. Lejos de mi familia. Es raro. Pero solo hasta que todo se calme.

-Parece que va a llover.  Precaución en la calle- Zac me advierte

 Veo a Zeus recostado de mi auto. Lleva una chaqueta negra abierta, su camiseta es blanca, unos pantalones oscuros, largos, Con unas tenis, su cabello lacio revuelto.  Mis hermanos tomaron otra ruta y me despedí de ellos con la mano. Pero seria.  No sé como Zeus responda a mi enojo. Pero da igual. Cuando llego el mira hacia atrás mío. Los chicos no lo llevaran.

-¿Eres mortal?-le pregunto.

-No-responde con sus facciones serenas, pero mirada cautelosa.

-Pero si te pellizco te duele, ¿no?- digo "Pienso hacerte gritar si de verdad te da dolor"

-Si-responde de la misma manera.

-Ufff, tengo tantas ganas de atropellarte ahora mismo.-le confieso con mi rostro igual que el de él, sereno. Mis ojos, apuesto a que muestran ira. Un escalofrió le recorre, pero reprime el movimiento. La piel se le ha puesto de gallina.

-¿Y eso por qué?-pregunta. Eso me enfurece más pero trato de no mostrarlo.

-Tú sabrás. Dame mis llaves-le ordeno. El me las da y mira el estacionamiento. Mis hermanos ya se fueron.

-¿Quién me llevara?-pregunta

-Montante-le ordeno

A mitad de camino, el auto sigue silencioso. Excepto por la pequeña canción de perdón que suena en la radio. Golpeo el botón de apagar y la música se caya. Mi respiración suena áspera. Enojada.

-Es por hablar con tus hermanos y tu padre-dice. Golpeo con las palmas abiertas el manubrio de la camioneta.  Doy una vuelta en forma de U y me dirijo a otro lado. Tengo que aclarar cuentas con él. Si, Gregorio está en su casa  no tendré tiempo de arreglar cuentas.

-¡No tenias derecho!-le cuestiono empezando. Aprieto mis manos al guie y sigo conduciendo.-No sabes cuánto me cuesta mantener el equilibrio de mi vida y lo que tu acabas de hacer, balancea todo a un lado de mi balanza.-Digo enojada-Mi padre está muy disgustado conmigo. Por invitarme a salir, por bailar conmigo, el tango, y en sima, lo más seguro mis hermanos le digan lo que hablaste con ellos. Zac y Austin, mis hermanos, estaban deseando desde hace mucho que desafiara a mis padres, y ni tanto, solo a Gregorio. Solo le pusiste más leña al fuego cuando hablaste con ellos-Concluyo. Ha sido una liberación total. Me detengo a un lado de la carretera, apago el auto, tomo mis llaves y me bajo de este, tirando un portazo.

Inhala, exhala… una dos y tres veces. "Todo tiene que caer bajo mi dominio nuevamente. Esto es solo un pequeña piedra en mi balanza." Una muy entrometida.  Los autos pasan y yo solo miro hacia el puente que esta mas enfrente. Camino hacia el puente y me quedo mirado las luces que parpadean. "Necesito el control de mi vida"

-Yo… solo… lo lamento- Zeus se escucha realmente arrepentido. Lo miro. Su rostro sereno me fastidia, pero sus ojos me muestran el arrepentimiento.

Cierro los ojos y los vuelvo a abrir. "Cálmate, por favor" me digo a mi misma "El debe tener una excusa" si no la tiene, que se la invente.

-En el Olimpo, somos así-dice. Suspiro. Detesto ser yo la mala de la película. Esto solo ocurre el 10% de mi vida.

-Escucha, Zeus. Lamento la manera que hable contigo. La forma en que me di a expresar-digo. Me giro hacia la ciudad-Llegas y con tu gentileza y cuestiones y haces de mi balanza un total desastre. Eso me saca que mis casillas-digo. Ahora debo reconocer mi error-Debí tenerte más paciencia y explicarte que aquí no bregamos de esta manera. Al menos mi familia no. Quizás otra chica le hubiera encantado tu formalidad. Una chica con la que vayas a tener algo más que una amistad. Pero ni siquiera Edrra lo hace y es mi amigo-digo con más paciencia. Truena miro a Zeus. El mira el cielo con extrañeza. Ignora lo que sea que tenga que ver y me mira.

-Lo siento. Yo…-no sabe que decir

-Tan solo… cuando vayas hacer algo que me involucre por favor, deja que te de mi voto-pido

Regresamos a la trayectoria y prosigo hacia su casa.

-Estabas muy enojada-dice de pronto.

-Lo estaba-digo. Reviso en mi que de verdad lo ESTABA. Ladeo un poco la cabeza y una corta fracción de mi labio se levanta.-¿Dónde será el entrenamiento?-pregunto. Ya que fue a casa a preguntarle a mi padre si podía salir.

-Dímelo tú. Yo solo quería excusarte de la salida de mañana.-dice el

-Por primera vez me castigaron y esa misma vez, me zafe del castigo. Aunque sospecho que cuando regrese será peor-digo suspirando.

-Entonces ¿Dónde será?-pregunta

-¿Sabes nadar?-pregunto

-Sí-contesta con tono divertido.

-Vamos a la playa-digo-lleva ropa de ejercicio y ropa para nadar. -le informo

-¿Vamos a correr?-pregunta

-¿Qué? ¿Tienes miedo de no ir  a mi paso?-pregunto ahora con una sonrisa

-Para ser realista, no. Pero temo tener que ir a tú paso.-dice. Su tono me dice que eso sería un fastidio.

-¿Crees que eres más rápido que yo?-pregunto con una sonrisa

-No, yo sé que soy más rápido que tu. En el Olimpo somos bastantes buenos en eso del ejercicio. Aquí seria una anormalidad.-dice y entonces me intereso.

-¿Que tan rápido?-pregunto

-No verías ni el rastro-dice y me impresiono

-¿Deberás?-pregunto

-Si-asiente y lo miro ceñuda. Vuelvo mi atención a la carretera. Quizás deba quedarme callada, todo allá es distinto. Me fundo en mis pensamientos, imaginándome cómo será la vida allá. Con hermosas mujeres en trajes y hombres que te cortejen.

-¿Entonces no has tenido novio?-pregunta sacándome de mis pensamientos.

-No-digo mirando la carretera y sonrió levemente-Creo que me criaron para estudiar y llevar la paz.-digo recordando los valores que mi padre me enseñaba

-¿Nunca deseaste hacer algo que no te dejaban o conocer chicos?-pregunta. Suspiro y no encuentro ningún recuerdo que yo haya deseado romper las reglas en cuanto a chicos se refería.

-No-digo y me muerdo el labio-Supongo que me prohibieron tantas cosas cuando chica que ahora no me despierta el interés-le digo con tono normal. Entonces caigo en cuenta de que ha estado preguntándome sobre mi vida. "Bueno, mi turno"

-¿Qué me dices de ti?-pregunto mientras vamos llegando.

-Una vez llegue a amar-dice. Le veo por una fracción de segundos y veo que ve en su pasado.

-¿Qué paso?-pregunto con curiosidad, el es un buen partido. Ya me lo imagino cortejando a una chica, se gradúa de ello.

-Su padre no quiso, entonces llegamos a escaparnos. El padre de ella la mato con un rayo mío y me acusaron de asesinato, congelaron 80 años de mi vida. Otro castigo fue enviarme a la tierra en busca de los demás sin ninguna arma para empezar. Bueno supongo que tengo suerte de encontrarte.-dice. El cree mucho en mí. Mi pecho se infla de aire y pienso en que me necesita y yo solo lo veo como una broma.

-Entonces de verdad necesitas mi ayuda-digo en un susurro.

-Si-dice. La vida en el Olimpo no debe ser tan fácil como lo creí.-Nunca has sido cortejada-dice, frunzo el seño. Cambio de dirección, nuevamente.

-No, eso creo-digo y frunzo el seño

-Creo que no soy el único que no le gusta que sepan de su vida-dice y parpadeo varias veces a las calles de la urbanización más segura del área.

-No hay nada que decir en ese aspecto-le digo y entonces una pregunta se me ocurre-¿Qué les dijiste exactamente a mis hermanos?-pregunto. Escucho el silencio de su respiración y el nerviosismo irradia de él. Ladeo la cabeza a la izquierda.-¿Zeus?-pregunto

-Que quería que fuésemos más que amigos, creí que esa era la mejor escusa para las salidas continuas que tendremos-dice.

-Dime que les dijiste exactamente-digo mientras giro a la derecha acercándome a su casa.-Quiero que te cites a ti mismo hablando con mi hermanos-le pido. No estoy enojada, debo saber lo que les dijo para no meter la pata y ver como resolvemos esto.

-Les dije: Prometo jamás hacerle daño. A demás de que me enamorado de ella. La quiero más que a una amiga y si ustedes me lo permiten, quesera que ella me aceptara.-Su tono es tenso, esperando mi reacción. Repito sus palabras en mi cabeza analizando. Dios, cualquiera diría que de verdad lo dijo con esa intención. "No creo que los futuros dioses puedan tener parejas humanas" ¿O sí?

-Zeus…-digo dudando. Muerdo mi labio dudando y me aparco en frente de su casa, El auto de mi padre está aquí. Solo es cuestión de minutos para que salga-creo que lo que les dijiste no tiene remedio y estamos envuelto en un gran problema.-le digo y entonces lo miro.

-Lo sé… lo siento-dice y noto que no hay arrepentimiento en sus ojos. Frunzo levemente el seño.

-De todas formas debemos fingir… a menos que encuentres a otra persona que te enseñe-le digo y asiente levemente.

-Bien… ya todo está claro. Dame tu ipod.-le pido. Anoto mi número de teléfono-Espero que madrugues. Vendré por ti temprano-le aviso entregándole el ipod-Esto no llama, pero puedo enviarte un mensaje-le aviso. El asiente y lo guarda en el bolsillo de su chaqueta.

Nos bajamos cuando vemos a mi padre y su "tío" salir de la casa. El se pone un paso más frente a mí. Mi padre está en el portal y yo me muerdo el labio. Tomo la mano de Zeus para voltearle. Frunzo el seño levemente ante la mirada de enojo de mi padre. El se voltea.

-No dejes que mi padre te saque información-le digo y el asiente.-Es lo más seguro que ya sepa lo que le dijiste a mis hermanos-digo y hecho otra ojeada hacia mi padre. Este está que se aventura  a separarnos pero Carlo, su jefe no lo deja. Vuelvo a mirar a Zeus.

-¿Algo más que deba saber de tu padre?-pregunta con diversión. Sonrió de lado.

-Es muy celoso-le digo y entonces veo que mi padre se acerca. No sé que me paso ni en que pensaba pero me acerco más a Zeus y lo beso. Corto pero notablemente un beso. Mi padre se detiene en seco y yo miro con miedo a Zeus, espero que no le haya molestado. "¿En que pienso?" Zeus sonríe levemente  "¡Sonrio!" Me impresiono levemente y me acaricia la mejilla.

-Deberías irte-me recuerda. Parpadeo varias veces y asiento. Rodeo el auto y me voy.

 Espero que les haya gustado xoxo Orion

Aqui Orion reportandose cambio y fuera.

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