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12 Dioses del Olimpo — capítulo 5

Cap.5  Llego a mi vida a dar problemas… pero entonces lo que yo tenía no era vida.

Trato de despejar mis pensamientos. "Lo bese y Sonrió"… Sacudo la cabeza y trato de hacerme la idea de que eso es fruto de mi imaginación. ¡Lo bese! Frente a mi padre. Ay Dios.  Esto va a empeorar las cosas. Mejor no vuelvo a casa por un buen tiempo.

Cuando llego al hotel hago todo en automático. Mis pensamientos siguen reviviendo la escena. "Debería enviarle un mensaje disculpadme" Que tonta y ¿Qué le diré? 'Lamento haberte besado, no sabía lo que hacía' ¿Cómo daré la cara mañana?… ¿Qué le habrá dicho mi padre?

Me tiro sobre la cama de la gran habitación. Con sabanas turquesas y verde.  Pongo una almohada sobre mi rostro y trato de pensar en algo que no sea… los labios de él sobre los míos. "Qué vergüenza, lo peor es que me gusto" Quito la almohada y aplaudo para apagar la luz. Me quito los zapatos y trepo hasta lo último en la cama. Las cortinas están abrierta, las que dan a una terraza, vista al mar. Pero ahora mi vista se llena de la lluvia y los truenos que caen. Me paro de la cama y camino a la terraza. Corro las puertas de cristal y salgo a la noche fría y lluviosa. En el borde del barandal de metal veo como todos abajo están ocultados. Mientras yo mojándome en lugar de refugiarme.

Instintivamente con mi pulgar e índice roso levemente mis labios mojado recordando el beso. Cierro los ojos, ¿por qué estoy confundida y frustrada? Yo no debí hacer eso. Solo debíamos fingir hasta que el aprendiera… ahora tengo que verlo a los ojos y no sé con qué cara. Inseguridad, jamás encontré eso en mi.

Pongo mi mano en mi mejilla empapada y recuerdo cuando me acaricio la misma. Luego sonrió. Una sonrisa de emoción y felicidad. Cierro mi mano en un puño sin fuerza. Quizás yo si sienta algo por el… no, no es posible. Lo acabo de conocer. Lo conocí ayer y luego en la escuela, la plaza y luego la fiesta. Y hoy. Es muy poco tiempo. Yo no… ya no sé ni que pensar. Niego con la cabeza y caigo en cuenta de que estoy empapada. Entro y me meto a la ducha.

Cuando salgo me pongo la ropa interior y decido quedarme así bajo las frisas azul turquesa. "No puedo creer que esto pueda pasar en tan poco tiempo"

El aire fresco entra a la habitación y abro los ojos. Las puertas de la terraza están abiertas. El sol se comienza a levantar a lo lejos en las olas, como si la noche anterior no hubiese llovido. El cielo está despejado para dar una bienvenida merecida al brillante día. Me estiro bajo las frisas y noto que anoche cerré las puertas. Me siento inmediatamente y miro alrededor buscando una explicación. Al lado contrario de la cama esta una flor color violeta con tallo verde, frunzo el seño. Me paro de la cama y busco mi bata de pantalones y camisilla, hago una coleta con mi cabello. Cuando estoy vestida salgo de la habitación y huelo la comida. "Hay alguien aquí" Entro a la habitación directo al baño. Rebusco silenciosamente en las gavetas y encuentro las tijeras para cortar los cables que amarran los artículos. Son de plata y pesan un poco.

Cuando estoy de camino a la cocina escucho a alguien hablando. Es Zeus "¿Cómo entro?"

-Lo sé. No voy a dar marcha atrás. Hare las cosas a mi manera… asumiré toda la responsabilidad-entonces se calla y suspira. Me recargo del muro             que esta en la entrada de la cocina. El está mirando el fregadero. Recargado del gabinete "Frustrado" Lo besaste ayer. Me recuerdo y cierro los ojos por una fracción de segundos. Hare como si nada.

Confió en mí. Lanzo las tijeras exactamente se encajan el gabinete sobre su cabeza. El alza la cabeza y las ve. Las toma y las tira de vuelta. Todo en un nano segundo. Yo me bajo a tiempo y las tomo para devolvérselas pero me detengo. Su rostro esta crispado y se nota que fue una reacción instantánea de él.

-¿Cómo entraste?-pregunto dejando las tijeras sobre la mesa y echando un vistazo a la comida que hay en el mismo centro de la mesa. Tocineta, panecillos, huevos revueltos, mermelada, mantequilla, queso, jugo de naranja, café y frutas. El suspira relajándose.

-Con la llave-dice y frunzo el seño-Tus hermanos-explica. Mis cejas se ensanchan y me impresiono…-¿Sabías que era yo?-pregunta

-Por supuesto-le contesto tomando un panecillo. Sonrió con suficiencia y muerdo el panecillo. El entrecierra sus ojos hacia mí, cosa que no ocurre mucho "Sonrió ayer" trato de seguir olvidando ese suceso. "Pero debo admitir que fue lo más atractivo que vi"

-Pudiste haberme dado-protesta ladeando la cabeza. Yo trago el mordisco del panecillo.

-Eres inmortal-le digo encogiéndome de hombros. En sus ojos se avecina diversión.

-Me gustaría luchar algún día contigo.-dice y muerdo levemente mi labio para evitar el comentario que pienso "Cuando quieras"

-Lamentablemente entre tú y yo solo habrá aprendizaje de por medio y luego se acabo-digo. El me mira con impresión.-Porque eso es lo que necesitas ¿no?-digo con seguridad engañosa.-Me voy a preparar.-le avisto saliendo de la cocina. Esto va a ser peor de lo que pienso.

Ya lista, salgo de la habitación con la mochila para cambiarme. Salgo de la habitación y aparezco en la cocina. Zeus no está a mi vista. Alguien me coge por la parte de atrás tapándome la boca y haciéndome una llave de brazos.

-Lucha conmigo-me dice y sé que es él. Tiene mis manos atadas con una de las suyas, apretadas contra mi pecho y eso me inmoviliza de la cintura para arriba. Más que su mano en mi boca inmoviliza mi cabeza. Eso me deja con pocas posibilidades.

Muerdo su mano y el la suelta de maldice. Se recupera y me ata con ambas manos en las mías.

-Eres fuerte.-dice en broma. Lamo mi labio inferior.

-Tú no quieres juegar a esto conmigo-digo controlando mi respiración. La cual comienza a agitarse por la excitación de este juego que solo hago con mis hermanos.

-Desde que lanzaste las tijeras sospecho que podrás darme batalla. Una buena corredora como tú.-Dice tenso por el esfuerzo de mantenerme amarrada.

-De acuerdo-digo y hago que ambos choquemos contra la columna de la entrada y él se golpee fuertemente.

-Salvaje-me acusa con divertidísimo. Rio por unos segundo y luego pongo mi pierna detrás de la de el doblando su rodilla, haciendo que se desbalance y suelte su mano derecha. Suelto la mía y le doy con el codo en la costilla, lo que hace que me libere. Me volteo y con una patada lo choco otra vez contra la columna, el cae inmediatamente. El patea la parte trasera de mis rodillas y acabo en el suelo frente a él. Se lanzo sobre mí y yo levando mis piernas alzándolo hacia atrás. Caigo sobre él y le hago una llave de pies y mano. Una qué posición no muy bonita entre dos personas que se besaron el día de ayer, un suceso que no es bienvenido. El se ríe y es como un golpe para mí. Se lanza sobre mí devolviendo mi movimiento. Ahora el sobre mí con una sonrisa de victoria. Frunzo el seño "está jugando conmigo" ahora sabe como confundirme y sabe que me gusta. Me quedo quieta bajo el y contraigo la mandíbula con vergüenza.

-Ya entendí, quítate-le digo aun tensa. Cautivada por su sonrisa y confundida por lo muy sincera que es su felicidad.

-El truco es que busques la salida-dice y frunzo el seño. Evaluó la situación. Manos y pies.

-Estas muy a favor-digo y entrecierra los ojos con satisfacción.

-¿Te rindes?-pregunta…entonces es como sé de qué se trata. Desde que le dije que solo habría enseñanza entre ambos, lo planeo. Si me rindo es como decirle sí, estoy enamorada de ti. ¿El lo está de mí? Sacudo la cabeza confundida. -¿Te rindes?-vuelve a preguntar con esperanza. Entreabro mis labios tomando aire fresco, pero todo lo que percibo es el aire dulzón de la comida. Su rostro muy cerca del mío. Reúno todas mis fuerzas y golpeo su nariz con mi cabeza. El se retira y lo tengo de nuevo bajo mi dominio. Sin hacer su mismo error. Mi cabeza está bastante despegada. El hace una mueca de dolor y se echa a reír, le sale sangre de la nariz. Es un sonido atrayente y atractivo, su risa. Bastante juvenil para tener 105 años. Pero no aflojo mi posición.

-¿Qué quieres de mi?-pregunto con el seño fruncido por la confusión que me provoca su relajación.

-Que te rindas-dice ahora con un poco de seriedad, solo un poco. Es para que note que está diciendo la verdad.

-No…. Eso no está bien-le digo y el zafa una de sus manos y yo me tiro hacia atrás, preparándome para su ataque. Pero el solo se incorpora. Quedo en su regazo. Con cierto recelo. Su rostro relajado y sereno. El acomoda el mechón que se ha salido de la coleta, tras de mi oreja. Me estremezco a su toque.-No te conozco-le digo y se nota el temor en mi voz.

-Yo tampoco te conozco a ti-dice y mira mis labios. Vuelve a mirarme  a los ojos.

-Esto nunca me había pasado… tengo… miedo-le aviso. El se pierde un instante y vuelve.

-A mi tampoco-dice y sé que bromea porque se enamoro antes. Sonrió levemente.

-No está bien-le recuerdo.

-Lo sé-dice y se acerca a mí, más de lo que ya está. Su aliento choca con el mío.-Nunca había sentido esto por nadie-susurra y yo detengo mi respiración, me echo hacia atrás con la cabeza abajo y ojos cerrados. "Está mal"  Yo no debo sentir esto. No lo conozco. -Lo siento-dice ahora cayendo en tiempo, trayendo en su voz arrepentimiento. Tomo valor. Recuesto mi cabeza sobre su hombro y cuello. El me rodea con sus brazos.- Perdón- se disculpa.

-No sé porque te disculpas.-digo aun con los ojos cerrados. Me siento bien es su regazo, me siento tranquila, desde que el llego todo ha sido más interesante. Ya no se trata de mi vida en rutina. Entonces dejo que florezca en mí esa emoción. Esto es vivir, arriesgarse. Es más que una beca a universidades y sacar solo 10 es todos los trabajos y exámenes.

-Por…-ni siquiera el encuentra una explicación.

-¿Fue así de extraño cuando te enamoraste?-pregunto aun en su pecho. El se queda sereno un segundo.

-No… ni siquiera sentí lo que sentí cuando me besaste-dice y me quedo estática esperando a que me explique bien-fue como… revivir… se sintió como cuando me descongelaron y vi a mi madre. Como si me diesen una razón para estar aquí.-dice y entonces siento como la nostalgia lo barre.

-¿Quién mato a tus padres?-pregunto en susurros

-El padre de Fania-dice-mis padres se sacrificaron por mi-dice entonces abro levemente los ojos.-Ese mismo día me castigaron a ir a la tierra el día de su entierro.-dice con melancolía.

-Lo siento-murmuro. Siento como su pulso se acelera y desacelera. No es normal. Pero sabiendo de donde viene, no me sorprende.

-Estoy bien-me dice.

Me doy cuenta de la situación, lo intimo que es. No me siento rara, de ser otra persona sí, pero me siento normal con él, aquí. Sobre su regazo alrededor de sus brazos, en el piso de la cocina. Esto último me hace reír.

-Cuéntame el chiste-pide con diversión

-Creo que es lo más íntimo que he estado con un extraño-digo y siento como su cuerpo salta dos o tres veces por  la risa.-En el piso de la cocina-termino, aunque un poco impresionada.

-Sí, verdad-dice y siento como mira alrededor.

-Reíste-digo

-Sí, lo sé-dice y trago-Vamos a correr-me dice. Asiento, me suelta y siento una pizca de desencanto. Me pongo de pies y veo su nariz.

-Déjame curarte-le digo y busco un paño mojado. El se sienta en la mesa cuadrada de madera blanca. Alzo su barbilla y limpio con la más calma posible.

-Cuando curaste a Delantre, empecé a sentirme diferente-dice y detengo un segundo mi quehacer. Pero al siguiente remonto mi habilidad.

-Yo creo que, anoche, no lo sé… estaba confundida.-digo terminando y limpio el paño en el fregadero.

-Sí, hasta yo te sentí confundida-dice. Seco mis manos con una toalla seca y me volteo.

-Vamos-le digo, evadiendo su mirada. Tomo la mochila del mueble y bajamos.

Estoy sudada y sin aire. Ya salió el sol y esta quemándome. Me tiro en la arena y Zeus se sienta a mi lado.

-¿Cansada?-pregunta con diversión. De verdad es muy rápido. Tomo agua echando la cabeza para atrás. El sol me quema más de lo normal. Es porque estoy sudada y llevo rato corriendo bajo el.

-Sin aire, diría yo-le digo-¿Por qué vas a competir en lanzamiento? eres muy rápido-le digo

-Porque soy mejor en lanzamientos-dice y frunzo el seño

-Te he superado en la cocina, Necesitas más fuerza para hacer un buen lanzamiento-digo alzando la ceja derecha.

-Cierto, sobre eso. Creo que deberías saber que te he dejado ganar-dice mirando la playa. Ladeo la cabeza, entrecerrando los ojos.

-Ya veremos-digo y me pongo de pie. El me mira desde abajo.

-¿Qué haces?-pregunta alzando una mano para crear una sombra en sus ojos y poder verme.

-Voy a cambiarme en los baños del vestíbulo. ¿Qué? No puedo, su majestad.-le digo con tono serio pero divertido.

Cuando estoy en la ducha de los baños, pienso e una pequeña venganza juguetona. Me seco y me pongo mi bikini color plateado y azul marino. Un traje sencillo, con cremallera, para salir. Cuando estoy en el mostrador del hotel entrego una bolsa con la ropa sucia y le pido que la mande a mi habitación. La señorita del mostrador asiente y luego se queda en blanco, mirando tras de mí. Cuando me volteo veo a Zeus saliendo del ascensor con unos pantalones para la playa color negro, su jersey blanca resalta sus ojos. Su cabello esta revuelto, hasta parece un adolecente. Se pone unos lentes oscuros y me ubica. Volteo hasta la chica del mostrador y chasqueo los dedos frente  a ella y vuelve a mirarme avergonzada. "Estos dioses hacen estragos con las mujeres" (Incluyéndote) inoportuno pensamiento.

Zeus me alcanza y le asiento. Su rostro nuevamente sereno. "¿Cuándo lo voy a ver sonreír nuevamente?"

Salimos a la playa. Esta más llena. Las personas están muy encantadas con el clima. Escogemos unas sillas y me siento. Pido dos refrescos.

-Hoy te enseñare a sacar más información de una palabra-le digo y el ladea la cabeza. "Plan, ahí vamos"

-Bien, ¿Cómo se empieza?-pregunta. "Esperaba que lo preguntaras"

-Yo lo hare primero. Pero déjame explicarte. Primero escogemos a una víctima-le digo y miro a un joven en la barra que está en el media de la playa. Su te es oscura y tiene el cabello completamente rapado. Viste unos pantalones crema y unas sandalias. Sin camisa y un tremendo abdomen.-La evaluamos. Es un rico mantenido por padres, de vacaciones. Un Casanova de primera. Hijo mayor. No tiene pareja. No nació acá, sus acciones y movimientos no son del área. Su edad… de 19 a 21 años.-le digo y Zeus lo ve levemente.

-¿Luego que hacemos?-pregunta

-Yo hago ahora, tu solo observa…. Tienes que abordar a la víctima-le sonrió. Su rostro se crispa y vuelve a mirar al chico. -Ve a pararte cerca, para que veas y escuches.-le digo él lo hace frunciendo el seño. Mientras más cosas hago más muestra cómo se siente. Número uno crispa el rostro, número dos duda y número tres frunce el seño. Cuando la chica llega con los refresco tomo un poco y decido hacerlo. Veo a Zeus en un banquillo. Cerca del joven, mirándome. Me volteo y suelto la cremallera de mi vestido. Suelto la liga de mí cabello y me pongo los lentes de sol, color blanco con tintes oscuros.

 Pavoneo hasta la barra y cuando estoy allí mi recargo del mostrador juntando mis senos y sacando el culo. Sonrió con gentileza, encanto y coqueteo al hombre de la barra.

-¿Se le ofrece algo preciosa?-pregunta el hombre y sonrió levemente

-Una margarita roseada de limón, gracias-mi tono coqueto y seductor lo hace sonreír. Aquel hombre asiente y se va. Veo que he captado la atención del negrito. Ahora debo hacer que venga a mí. Me siento en un banquillo con las piernas cruzadas y brazos sobre mis muslos descubiertos. Cuando veo que el hombre regresa con mi Martini le sonrió mordiéndome el labio.

-Póngalo a mi cuenta-dice mi víctima. Lo miro y le sonrió.

-Gracias-mi tono seductor le hace alzar una ceja y se encamina a mí cayendo en la boca del lobo. Ladeo la cabeza con sensualidad. El se sienta  a mi lado y sonrió levemente.

-Y… ¿Cómo te llamas?-pregunta coqueteándome.

-Karen-digo y tomo mi Martini, lo llevo a mis labios y sorbo el líquido endulzante y caliente.

-Karen… que bonito nombre-dice… esta apresurado por pedirme el número de teléfono.

-Gracias. Naturalmente dirían que es común-muestro cierta felicidad y asombro para que se la crea.

-No sé porque dicen eso, jamás había escuchado ese nombre-dice sonriéndome. Mostrando una dentadura perfecta. Muerdo mi labio.-Me llamo Marcos-dice y me extiende la mano. Apresurado por conseguir contacto. Se la estrecho de manera suave y haciéndole saber lo suaves que son mis manos bajo las suyas. Naturalmente es así. Los hombres tienen las manos muy ásperas y las mujeres muy suaves. A pesar de ser un mantenido va al gimnasio. Tiene cayos en las manos, alza mucha pesa, eso explica sus músculos.

-Y dime Marcos ¿De dónde vienes?-pregunto con tono coqueto.

-Del Caribe, Panamá-informa y entonces en mi cerebro busco toda la información que se de Panamá. Es un lugar bonito, fui cuando era chica.  El miente. La cultura de allí es muy distinta, y el lenguaje corporal es muy distinto al de él. Es como de Jamaica. Un riquitillo de Jamaica.

-Estas lejos de casa. ¿Sabes a donde ir si hay problemas?-digo con una sonrisa sensual.

-Quizás tú puedas iluminarme-dice hipnotizado por mí. Miro mi trago y me quito los lentes. Alzo la vista y lo miro bajo las pestañas. El color kunzita de mis ojos lo atraen como una abeja ante un girasol.  Parpadeo una vez y relamo mis labios.

-Quisiera, pero mi novio está al otro lado de la barra y eso me metería en problemas-le digo con lastima, sin despegar la mirada de él. El parpadea, voltea a la derecha y ve a Zeus, al otro lado de la barra, con el rostro crispado y serio, inspira miedo. Marcos vuelve a mirarme ahora arrepentido y con distancia. Me pongo de pie, me pongo los lentes y sonrió.-Mucho gusto Marcos… y gracias por el Martini-le digo…le doy un beso en la mejilla y el suspira con ganas.-Adiós-le susurro al oído. Me pavoneo nuevamente hacia Zeus. Lo tomo de la mano coquetamente y caminamos devuelta a las sillas. Cuando volteo para ver a Marcos este se ha ido a dentro del hotel. Suelto a Zeus y le sonrió.

-No tienes vergüenza-me acusa serio. Sonrió y me acuesto en la silla boca arriba tomando el sol.

-Zeus, la vida no es de flores rosas-le digo con una sonrisa-digamos que me la debías por dejarme ganar-digo. El me quita las gafas y yo le frunzo el seño.

-Vamos, no vas a observar a tu estudiante-dice. En sus ojos hay malicia, yo ladeo la cabeza y atiendo. -Quiero que veas que he aprendido-dice. Se quita la camisa y me la tiende. Cierro los ojos por unos segundo colmándome de paciencia para no demostrar mucho lo que pienso sobre su cuerpo. Muerdo mi labio para reprimir el jadeo de encanto. Tomo su camisa y la pongo en el borde de la silla. El se quita los lentes, los deja sobre la mesa y se va. Veo su dirección.

Una rubia de ojos verdes. Un cuerpo perfecto. Ella anda con otra chica y el novio de la otra. Juegan al balompié en la orilla. Sus edades son de 17 a 19. Lleva un bikini rosado y… oh no. Un collar con la mitad de un corazón. Tiene pareja. Por eso su risa y actos no son tan sueltos y atrevidos. "¿Lo dejo pelear con el novio?" Busco con la mirada y encuentro un Rubio fuerte y atractivo llegando a su posición con unas bebidas. Zeus está llegando y les pide humildemente si puede jugar. La rubia se encoje de hombros insegura, los demás aceptan. El novio de la rubia esta de camino. Pero Zeus es tan astuto que programa una caída, el sobre ella. Se armo el lio, el rubio llego y le soltó un puñetazo a Zeus en la cara. Recojo las cosas rápido y voy corriendo allá. Entonces escucho que hablan español con fluidez.

-Esperad detente-le grito al rubio. Este se voltea. Somos el centro de atención en el área. Corro al lado de Zeus y lo tomo por el brazo. La rubia trata de separarlo de nosotros, junto con sus otros amigos. El rubio me mira con furia.

-¿Anda contigo?-pregunta

-Sí, si… el solo quería jugar con la pelota-le explico.

-Hugo, te lo explique ya. No debiste golpearle.-le dice la rubia desesperada y enojada. Él la mira con disculpas y se acerca a Zeus.

-Lo lamento amigo-dice Hugo y le acerca la mano. Zeus la acepta y luego la pone en su costilla. Su labio sangra y tiene un moratón en el pómulo. Aguanto la risa.

Cuando estamos arriba muerdo mi labio para no reír. Busco en el botiquín del baño y encuentro pastillas para el dolor, crema para masajes, desinfectante y una serie de cosas de primeros auxilio. Tomo unas vendas, agua oxigenada y unas banditas. Cuando voy a la sala el está sentado en el mueble con la mano en el ojo.

-¿Lo sabías?-me pregunta

-Claro que lo sabía. Pero no me diste tiempo a avisarte-le digo y rio levemente.-¿Qué fue eso?-pregunto por su reacción.

-Es tu culpa-me acusa

-Primero… no te pregunte el porqué la acción, te pregunte el movimiento y segundo… no creo que haya sido mi culpa. Estaba siendo una buena instructora-le digo y comienzo a colocar las vendas alrededor de si dorso, sin tocarlo.

-No sé lo que fue… esa manera de enseñarme ya la entendí. Pasemos a la siguiente.-refunfuña. Número cuatro celos, número cinco refunfuña. Muerdo mi labio, cada vez saco más de él.

-Creo que reprobaste, no evaluaste a tu presa-digo inocentemente mientras ajusto la venta y la amarro. -Habrá que repetir-digo y veo sus ojos están molestos. Número seis enojo.

-Evaluar, ya lo entiendo-dice a regañadientes. Tomo el mismo paño de esta mañana y le limpio el labio. Me desconcierta por un momento y vuelvo con una sonrisa.

-¿Seguro?-pregunto con inocencia. Y toma mi muñeca con fuerza y me tenso. No lo he tocado directamente y él hace un contacto brusco.

-Más que eso-dice y aprieto la mandíbula.

-De acuerdo. Mi siguiente paso es el mejor.-le digo soltándome de su agarre-Vamos a comprarte algo de  ropa-le aviso.

Cerca del hotel hay una plaza. Le compro un conjunto para ir a la discoteca. Yo me decido por un traje corto, escotado y pegado, de color oro brilloso. Con unos tacones negros y accesorios del mismo. Regresamos para el atardecer y decido almorzar en el restaurante del hotel.

-Entonces de que se trata este paso-pregunta. Esta más relajado. Logre sacar el número siete y ocho, suspiro y fastidio. Número nueve, relajación. Ha tenido paciencia todo el día, ese es el diez. Incluso pudo esperar a que acabara con Marcos, para actuar.

-Hay que soltarse un poco. No hablamos de tango ni un baile trenzado. Hablamos de fuego, sudor, carne…tacto-digo. El se reacomoda en su asiento.

-¿Qué tipo de tacto?-pregunta. Sonrío con malicia y bebo de mi agua. Bebí Martini y mañana voy a practicar.

En la entrada de la mejor discoteca de Miami, me quito mi abrigo de piel dejando ver mi poca tela. El traje se ajusta detrás de mi cuello, dejando un escote hasta mi ombligo, en el área de mis senos esta unido por una cadenita de oro falso. Va pegado hasta más no poder.  Me he hecho una coleta estirada. Sin hondas. Mi pollina se igual manera del lado izquierdo. Con un maquillaje de adulta joven, utilizando el negro, gris y oro. Cuando volteo a ver a Zeus el está perplejo al lugar. Música bombeante, tecno, luces parpadeantes de todos los colores. La bola de disco en el medio de la pista de baile. Y el tacto, no le quise decir para que viera. Es como si tuviesen sexo con ropa. Ayuda a saber que tan experimentado o experimentada es la persona. Ayuda a saber que tan confiado o confiada es consigo y con los demás. A demás de descubrir muchas cosas con el tacto… cicatrices, cojeo, tenso, madures… Zeus voltea a verme y se impresiona. Número once, impresión. Ladeo la cabeza para indicarle que entre. Pasamos entre el montón de personas y vamos a la barra.

-Dos shot de tequila-le digo al mezclador. El asiente y los prepara con estilo. Pago y le doy uno a Zeus.-Hasta el fondo-Le indico. Él asiente y nos zumbamos el shot. El se estremece, número doce.

-¿Ahora qué?-pregunta

-Busca una pareja-le digo. Dejo el vasito de cristal en la barra y voy a la otra esquina de la barra. George, el mejor amigo de Bler está aquí. Es gay, pero Zeus no tiene que saberlo.

-Hola Ty-me saluda con una sonrisa. Me acerco y le digo al oído…

-Ayúdame a dar celos…baila conmigo-le digo el asiente, sonríe y me lleva a la pista.

 Bailamos al ritmo rebosante y pegados hasta el fin. Zeus no se ha movido de la barra. Esta mirándome. Después de cinco canciones George se va y yo voy a donde Zeus y lo tomo de la mano y lo guio a la pista. Comienza Lover Boy de la película Dirty Dancing y sonrió. Me le acerco y le digo…

-Déjate llevar por el ritmo-le digo. Tomo sus manos en mi espalda baja. Me pego a él hasta que nuestros cuerpos este unidos. Como si fuésemos a bailar algo elegante. Solo que es sensual y lento. Mis manos en sus brazos.

Comienzo a moverme para darle la confianza. Conectando todo el tiempo el campo visual. Muevo mis caderas de izquierda a derecha al ritmo de la música. Pegando más nuestros cuerpos. El calor de la pista sube a 100 grados.  El tacto es la puntualidad. Es demasiado caballeroso. Vamos a hacer que sea un poco más… urbano. Suelto mis manos y las pongo alrededor de su cuello. Echo hacia atrás la cabeza dando un giro de noventa grados. Mientras seguimos al ritmo. El se comienza a mover mejor y ya está. Debe tener más confianza en si mismo para hacer lo que yo hago. De tal manera no intuirá siempre.

Después de esa canción bailo toda la noche conmigo. Hasta que dieron las 10:00 de la noche. Fuimos a su casa y aparque en el mismo lugar que lo hice ayer.

-¿Iras mañana a la escuela?-pregunta he sacado de él todo lo que necesitaba excepto algo… la risa. ¿Cómo le saco la risa, cuando yo quiera?

-Tratad de impedírmelo-le sonrió.-Anda, nos vemos mañana-le digo el asiente con felicidad en sus ojos. Hayyyy que frustrante.

Cuando llego a mi habitación en el hotel veo las puertas cerradas de la terraza. Les pongo cerradura y veo la luna sobre el mar.  Veo sobre la cama la flor y sonrió. "Descansa"

Estoy justo frente a casa de Sam. Raramente, esta vestida y lista. Se sube a mi cubic y sonríe.

-Hola Ty, ¿Cómo te fue?-saluda y pregunta. Pongo mi mano en su frente.

-¿Estas enferma?-pregunto con los ojos ensanchados.

-Claro que no-ella quita la mano de su cara y yo pongo el motor en marcha.

-¿Cómo me fue en qué?-le pregunto y doy una vuelta para llegar a casa de las gemelas

-Pues con Zeus. Tus hermanos nos contaron todos y Paulina, los vio besándose el sábado en la noche-dice y yo me rio. Ese recuerdo, que confundió todo.

-Bueno… dejemos que lleguen las demás para decirles. Cuando llego a casa de las gemelas ellas montan.

-Hola…-Bler

-Chicas-termina  Sky

-Hey-les digo… enciendo el auto y voy por Paulina. Le he enviado un texto esta mañana.

-Suelta la sopa-me dice Bler

-Como corren los chismes-murmuro.-Bueno, si, bese a Zeus, ¿contentas?-digo

-¿Y qué paso ayer? No oímos ni un "hola" de tu parte-dice Sky

-Fuimos a la playa y después a la disco. Lo lleve a su casa y colorín colorado este cuento se ha acabado.-digo con una sonrisa mientras aparco el cubic frente a casa del señor Coleman. Sueno el claxon.

-Danos detalles-pide Bler quejumbrosa

-¿Son novios?-pregunta Samtha

-¿Te acostaste con él?-pregunta Sky. Me volteo a verla con impresión.

-El beso entre Zeus y yo fue para darle celos a mi padre. Somos amigos-digo. Paulina se monta en el auto.

-¿Qué le dijo tu padre a Zeus?-pregunta Samantha, jamás le pregunte. Yo me enderezo

-Hola Paulina-la saludo

-Hola-responde-El padre de Tylor casi mata a Zeus pero mi padre le dijo la verdad-dice y entonces freno de cantazo.

-AUCHHH-se quejan todas.

-Paulina-advierto haciéndole saber que… las demás no saben de Zeus-pónganse los cinturones-digo cambiando el tema.-Bueno ayer en la playa… Zeus se peleo con un español. Fue un accidente. El quiso jugar con una pelota y los demás… pero cayó sobre la novia del español y se armo fea. Yo fui a ayudarlo cuando me di cuenta. Y pues en la Disco mostré todo lo que Bler me ha enseñado.-digo evadiendo el tema de Paulina.

-¿Qué tanto enseñaste?-pregunta Bler

-Lover Boy de la película de Dirty Dancing-les concedo información.

-Noooo-dicen incrédulas Sky, Bler y Sam. Miro por el retrovisor a Paulina y ella entiende mi mensaje.

-Sip-les digo volviendo a sonreír.

-¿Qué hizo él?-pregunta Paulina para disimular nuestra conversación.

-Bailo conmigo… Bler deberías bailar con él algún día. Es un tremendo bailarín-le digo. Entonces entro al aparcamiento del colegio. Cuando nos bajamos. Samantha cambia los temas y habla de la señora Ramírez. Mando hacer un tremendo proyecto. Qué bueno que ya yo tome esa clase.

 A la hora del receso ellas se sientan en una mesa afuera y yo decido escabullirme a la biblioteca.

Busco el libro de leyendas griegas y me siento en la alfombra crema. Recargo mi espalda de una pared. Leo y memorizo. Cada uno de los poderes.  Cuando voy por la diosa Atenea, se me ponen los pelos de punta. Me parezco mucho a sus descripciones. Entonces entiendo que Zeus busca una generación. ¿Por qué cambian de generación? ¿Hay problemas haya arriba? Una ventolera entra a los pasillos y revuelca las páginas del libro. Lo suelto y veo como cambia las páginas de derecha a izquierda como un abanico. De pronto de detiene y lo tomo con recelo. Esta en blanco. Lo cierro y abro y no aparece nada. "Voy a Comprarlo"

Cuando voy afuera de los pasillos, no hay nadie. Se me ponen los pelos de punta. Salgo de la biblioteca y veo que no hay nadie. Chequeo mi reloj y se ha detenido. Me quedo mas quieta en mi lugar. Fuera de la biblioteca.

Una risa malévola me hace girarme. Un hombre parecido a… busco en mi memoria en el libro. Ares, dios de la guerra, violencia y el derramamiento de sangre. Me echo hacia atrás. El sonríe con malicia. Trago y le hablo

-¿Qué está sucediendo?-pregunto

-Vine hacerte una visita. Me llamo Ares.-dice y se para enfrente de mí. Saca de mi bolso el libro. El sonríe al ver el libro.-La vieja historia-dice como si pensase en voz alta. Yo solo me quedo quieta, mirándolo.-Te diré algo, preciosa, este libro no debía estar aquí. Pero ya que lo has encontrado y Zeus dice que asumirá toda la responsabilidad, te daré el libro de la nueva generación. Pero me tienes que prometer algo.-dice con encanto engañado yo trago.

-Antes de decir que si… ¿Zeus dijo que…-pregunto

-No te lo dijo-ríe y me mira.-De acuerdo, vamos…-dice. Me toma de la mano y siento como un torbellino de aire sofocante nos rodea. El me sostiene fuerte y cierro los ojos. "Esto no debe estar pasando.-Ya ábrelos-me dice y lo hago. Estoy en la habitación, pero hay algo raro.  Es la madrugada. Me acerco a la habitación y me veo dormida… la primera noche que dormí aquí, lo sé porque dormí en ropa interior… Las ventas están cerradas. Me volteo hacia Ares.

-¿Viajamos al pasado?-pregunto

-Si señorita-dice fingiendo ser culto y mira a la puerta-Justo a tiempo… ven-dice y voy a su lado. En la sala de estar, veo a Zeus llegar con su mochila, la llave de la puerta y el celular en el oído. No nos ve.

-Gracias Zac-termina su llamada. Camina a la cocina y comienza a preparar el desayuno. Cuando comienza a aclarecerse el cielo va a mi habitación. Se queda viéndome por unos instantes y luego va a las puertas y las abre. Cuando él se voltea una mujer nos atraviesa.-Afrodita-dice con confusión.

-Hola Zeus-ronronea. Le da un beso en la boca y Zeus frunce el seño levemente. Ella le sonríe.-Estas más atractivo-le dice y le acaricia el rostro y este lo hecha hacia atrás negándose a su toque.

-Deberías irte, ella puede despertar en cualquier momento-dice Zeus

-Ah sí, la bonita.-dice y se voltea hacia la cama. Se sienta al lado donde mi cuerpo yace durmiendo.-Tienes buenos gustos, pero debes admitir que se parece un poco a Fania-dice y me echo hacia atrás.

-Ella es todo lo contrario de Fania-él le reprocha. Ella se echa a reír. Me acaricia el rostro besa mi frente.

-Te doy la audacia de utilizar mejor, tu belleza-dice y una pequeña luz blanca aparece en mi frente. Instintivamente toco la mía.

-¿Qué fue lo que hizo?-le pregunto a Ares

-¿Crees que te vestiste y sedujiste a Marcos por ti misma?-pregunta vacilándome.  Muerdo mi labio. Afrodita se para de la cama y va a la cocina. Zeus baja la cabeza y toma un pedazo de tela violeta y verde. La convierte en una flor y la coloca a mi lado.

Van a la cocina y los sigo.

-Tu padre me mando a decirte que lo que haces con la chica está mal. Que no debiste aceptar su beso-dice y él asiente.-Entonces… te castigaran dos veces, cada vez que la beses.-dice ella

-¿Cuales castigos?-pregunta el con seriedad

-Bien, uno será, un latigazo interno, quemado. Ares lo hará.-dice con amargura.-No tienes porque pasar por todo esto-le advierte

-El segundo castigo ¿cuál será?-demanda. Ella baja la cabella y calienta sus manos. Las pone en su pecho y dice…

-Te doy la tentación de besarla-dice con pena.-Sabes que estoy te va a doler…

-Lo sé. No voy a dar marcha atrás. Hare las cosas a mi manera… asumiré toda la responsabilidad-entonces se calla y suspira. Afrodita se desvanece y él se recarga sobre el fregadero y entonces noto el latigazo de ares.

-¿Por qué yo no lo vi cuando estaba aquí?-le pregunto viendo como le lanzo las tejieras y él me las lanza de nuevo.

-Porque somos invisibles ante ojos humanos.-me explica. Entonces eso explica la lucha, el trato de besarme porque le dieron tentación.

Entonces el torbellino sofocante nos arropa de nuevo y volvemos a la escuela. En el pasillo donde encontré el libro. El libro está en el mismo lugar, pero tengo uno en mano, son idénticos. Ares me mira.

-¿Cuál es la promesa?-pregunto

-Prométeme que iras con él a todos lados a buscar a los demás dioses-dice y se entretiene viendo otros libros.

-Pero si yo le enseño a buscar el no me va a necesitar-protesto. El alza un dedo para que me calle.

-El no va a tener suficiente tiempo para aprender lo que tú sabes.-dice con una sonrisa.

-¿Para que quieres que valla con él?-demando enojada.

-Para que haya tentación-dice y entonces caigo en cuenta.

-Eres un hijo de…-el me silencia

-Lo sé. Pero quiero que sepas que si no lo haces…Samantha, Bler, Sky, Paluina, Kate, Natalie y tu madre. Van a ser violadas y luego acecinadas.  Sangre fresca…mmmmm. Creo que yo mismo se lo haría a Veronica-me amenaza. Entonces el miedo cunde en mí. Bajo la mirada.

-De acuerdo-digo en tono bajo.

-Así que… como aceptas añadamos algo más. Lo besaras una vez cada tres días.-dice y yo iba a protestar pero añade-Zac, Austin, Edrra, Delantre y Gregorio. Serán forzados a hacer lo dicho. Arrodíllate y promete ante nosotros que lo harás.-demanda y ordena.

-Prometo cumplir con lo pedido. Prometo acompañar a Zeus y besarlo cada tres días.-digo y mis ojos se llenan de lágrimas.

-Lo besaste el sábado, es Lunes. Mañana te toca.-dice y pone el libro, en el que puso toda la información nueva, en mi mochila.-Adiós pequeña Taylor-dice y se va. Me siento sobre mis talones y aprieto mis manos contra mi estomago. "¿Por qué llego a mi vida?" "¿Por qué le enseñe mi habilidad?" Lloro  en silencio hasta que escucho a alguien llegar. Yo me doblo y devuelvo toda la comida que había podido comer.

-Que te ocurre-la vos de Zeus está preocupada y desesperada. Se acerca a mí y soba mi espalda. <Una cosa más… no le digas la verdad a él, ni a nadie, o yo personalmente le daré la tentación de violarte> Ares estaba en mi cabeza con otra amenaza. Otra arcada y no boto nada. Zeus me carga en sus brazos. Mi mochila cuelga  de mi hombro, la agarro fuerte.-Aguanta hashasta la enfermería.-me pide y camina a toda prisa.

Espero que les guste... desde aqui se pone mas bueno todavia.Xoxo OrionPD:Para saber de actualizacion inmediata: