Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Cazadores de Sombras: El heredero de sangre. (Simon e Isabelle fanfic) · de

Cazadores de Sombras: El heredero de sangre. (Simon e Isabelle fanfic) — capítulo 14

Capítulo 13: El príncipe del infierno.

Cada uno somos nuestro propio demonio y

Hacemos de este mundo nuestro infierno.

Oscar Wilde.

— Padre — la voz de Magnus Bane se hizo pequeña cuando vio a su primogénito justo en frente de él, con su presencia sus poderes se estaban debilitando.

— Supongo que has sentido mis llamados. —dijo Asmodeous avanzando a pasos agigantados para estar frente a frente con su hijo. — Me sorprende que te hayas tardado tanto.

—¿Magnus? ¿Qué está queriendo decir? ¿Magnus? — Preguntó Alec mirando a su novio directamente a los ojos. Se sentía un tanto decepcionado, pues jamás podría saber todo de Magnus, su historia, que sentía, que pensaba, que le pasaba… y sobre todo la relación que ahora mantenía Magnus con su padre.

 Y Magnus le devolvía la mirada, sin decirle nada y eso sólo agrandaba su herida interna.

—Es curioso. — Señaló Asmodeous — Las hadas hicieron un buen trabajo a mandar a tu hermana y a tu prima a salvo, Alexander Lightwood.

—¿Prima?

—Creo que deberías revisar tu árbol genealógico, Alexander. — sonrío Asmodeous malévolamente — Sin embargo, no les traje aquí para esto, la verdad es que me siento un poco decepcionado de ti — Dijo mirando a Magnus — Creí que como mi legítimo y único hijo cumplirías lo que te pedí.

—No voy a cumplir nada que ponga en riesgo a quienes amo. No lo haré.

—Siempre fuiste rebelde y libertino. — Masculló Asmodeous mirándolo con desdén, era obvio que Magnus no cumpliría con sus deberes de buen brujo, de buen hijo de Lilith. Magnus se portaba más bien, como un cazador de sombras últimamente y él, sabía cuál era la razón.

Era aquel muchacho de arco y flecha, de cabello negro y ojos azules que siempre estaba su lado. Si tan sólo pudiera exterminarlo, si tan sólo…

Pero el Príncipe del Infierno tenía otros planes y en este momento estaba preocupado de algo muy interesante, pese a eso, no dejaría a Magnus Bane en paz.

 Asmodeous miró uno a uno a los miembros que les fueron enviados desde la corte, un vampiro diurno, su hijo y su novio cazador de sombras, un cazador de sombras mitad ángel, un hombre lobo y… una bruja cambia formas, sí, era una buena elección para usar su poder contra todo el Consejo.

—Sé que anhelan muchas cosas, puedo percibir sus pensamientos deseosos de salir de aquí. Yo soy el demonio que conoce, domina y manipula los deseos de la gente, y sé que desean estar a salvo, lejos de mí y que también desean un montón de otras cosas más. Como ser creaturas ideales, ser perfectos y aceptados por la sociedad. No ocultarse, no mentir, sentirse vivos. Sé que desean ser algo muy distinto a lo que hoy son… lo sé todo. — luego soltó una risotada oscura, grave, estremecedora. Caminó unos pasos para colocarse enfrente de ellos. — Puedo ofrecerles su libertad y junto con ello puedo darles un obsequio por no intentar atacar mi morada, por ser mis invitados de honor. Pero para eso… Pido un sacrificio.

—No otra vez — Masculló Simon sacando sus colmillos a relucir con furia. — La última vez me dejaste sin memoria y volví a ser un vampiro. Tus tratos no sirven de nada.

—No cuestiones los métodos, Simon Lewis. — Siseó Asmodeous — Conozco sus más íntimos deseos desde la parte más oculta de su memoria.

— No confiamos en ti. Después de la última vez…

—Es su decisión. — dijo Asmodeous, poniéndose frente a frente de su primera elección. Era Tessa Gray — Conozco tu corazón, Theresa Gray, sé lo que estás deseando en este momento. Pienso que para alguien como tú es casi un suicidio…

—Tessa, no — Dijo Jace tomando la mano de su ancestro y alejándola del agarre del Príncipe de los Demonios — Es una trampa, no le creas.

Asmodeous le miró suspicaz y de un golpe le apartó de él. Se siguió acercando a Tessa. Miró sus ojos grises y ella no pudo quitar sus ojos de él, Asmodeous era muy poderoso y a veces obligaba a la gente a hacer cosas en contra de su voluntad.

Asmodeous tomó la mano de Tessa, podía sentir su larga historia con solo tocar su mano, vio las calles de Londres victoriano, el puente Blackfriars, un primer beso con sabor a agua bendita y sangre, un baile de máscaras, un ángel mecánico, libros de Dickens, una fiesta de navidad en el Instituto de Londres, una sirvienta con una cicatriz, un par de hermanos de ojos verdes, un matrimonio adulto y un joven de cabello negro y ojos azules, mirando como un muchacho de cabello de plata sacaba melodías en un violín durante una noche de invierno. Entre eso y muchas cosas más… Asmodeous sabía lo que Tessa deseaba, deseaba poner punto final a su vida de manera justa, encontrar a la muerte como una vieja amiga y reencontrarse con esos seres que amó y que ahora no están con ella.

Asmodeous tomó más fuerte la mano de Tessa y en un pestañeo tomo esa capacidad brillante de cambiar de forma, la hiso una simple mortal, una simple cazadora de sombras.

Tessa enmudecida cayó al piso sin fuerzas, Magnus quiso acercarse a ella pero su padre le impidió el paso, Asmodeous se acercó a Alec tocando su cabeza y dejándolo sin capacidad de moverse, murmuró varias palabras sin sentido y Alec se desmayó.

Jace, Luke y Simon habían sacado sus armas, Asmodeous, las arrojó lejos haciendo gritar a Simon. El vampiro se abalanzó sobre él para morderlo, pero cuando lo hizo Asmodeous puso sus manos sobre su cara, su piel ardía y Simon cayó abatido a su lado.

Jace y Luke corrieron por Simon.

—¿Qué has hecho? — Gruñó Luke tomando a Simon y sosteniéndolo entre sus hombros.

—Sólo he hecho lo que sus corazones más anhelan, Theresa Gray, Alexander Lightwood y Simon Lewis son ahora lo que más han deseado en su vida. Siéntanse agradecidos por mí.

—Eres un bastardo — Gruñó Jace — Juro que si hiciste algo malo en ellos, voy a matarte con mis propias manos.

—Yo que tú no haría eso, teniendo en cuenta de qué sé dónde está tu mujer y tu hijo. ¿Precioso, no es así Jace Herondale?

 Jace se puso de pie y sacó su cuchillo serafín al instante, tenía unas adamas atadas en sus piernas, y no iba a esperar un segundo más en usarlas.

—Jace — Era Simon. El rubio se volteó casi esperanzado, Simon estaba vivo, respiraba… esperen… ¿vivo? — No hagas una locura, o Asmodeous te obligará a hacer otra cosa.

—Hazle caso a tu amigo, Jace Herondale. — se bufó el Príncipe de los Demonios, y caminó hacia su trono para sentarse en él. Detrás de este se veían dos ventanas, en el lado derecho un desierto sin fin y por el otro, el bello paisaje de Idris. — Pero tiene razón, no hago ofrendas gratuitas. Mi hijo Magnus me ha decepcionado al no venir a mí, antes y tendrá su merecido por su desobediencia. Sin embargo necesito alguien que cumpla mi tarea y a cambio les di estos beneficios.

—Tú no le harás nada a Magnus — Gruñó Jace — Ni a ninguno de nosotros.

—Jace…

—¿Qué es lo que quieres? Sea lo que sea yo lo haré — Dijo Luke poniéndose de pie y caminando hasta el demonio — Pero antes, debes jurarnos que no le harás nada a nuestro seres queridos y lo que hayas hecho a Tessa, Simon y Alec no sea malo para ellos.

—Claro que no, jamás le haría algo malo que afecte su persona. Pronto se darán cuenta. — Luego se puso de pie y tocó la frente de Luke — Lucian Garroway, ex - cazador de sombras y ahora hombre lobo miembro del consejo. Eres el elegido por cuenta propia a cumplir mi misión — Siseó — En este mundo, su mundo, hay un grupo de creaturas excepcionales. Terroríficas y maravillosas, la Clave les teme y oculta su existencia, el Ángel les repudia y nosotros les admiramos. Se ocultan en medio de los bosques del mundo, en un grupo, no son muchos pero son poderosos.

—Luke, no lo hagas

—No tenemos opción, Jace.

—Ve por ellos, todos ellos. Tráelos a mí antes que la Clave lo haga. Ellos le llaman monstruos, nosotros le llamamos milagros, y no hay nada más desconocido, bello y terrorífico que un milagro. Ve, tú y el chico Herondale, y tráiganlos a mí. Necesitamos a esa cofradía. Si lo hacen con éxito, dejaré en paz a todos los Cazadores de Sombras, para siempre.

 Cuando Asmodeous terminó de hablar, Simon sintió un mareo fuerte en su cabeza, todos se volvió a negro y no podía ver a Magnus… a Jace, a Tessa y Alec inconscientes o a Luke, sólo él sintió su cuerpo flotar y en un par de segundos percibió como si la fuerza molecular los hiciese pequeño y luego estallar.

✾✾✾✾✾✾✾

 Danielle Lightwood odiaba a la Clave, le odiaba más que a los mismos demonios que ella misma mataba. Gracias a la Clave, a su poca gestión, no pudo saber que pasó con el cuerpo de sus padres y gracias a la Clave dejaron que su propia hermana se uniera al bando enemigo. También la Clave le había prohibido que ella se relacionara sentimentalmente con un vampiro, el recuerdo de Raphael le calaba en sus huesos y le provoca las sensaciones más horrorosas en toda su vida.

Raphael, Evanna, David. Ellos eran las únicas personas que realmente le importaban en la miseria de mundo en que vivía, ahora, no tenía a ninguno de los tres.

Y la Clave tampoco hizo nada para darle ayuda, más que nada le trataban como una bastarda no reconocida para los nefilims. Les odiaba y miraba con repudio como ella estaba en el medio del asquerosos circo del Gard, y como el nuevo Inquisidor ponía cerca de ella la espada mortal. Y la mirada de la Jia Penhallow sobre ella hacía que ella gritara e insultara a todo el mundo.

Danielle no era una criminal, ella sólo estuvo en el lugar equivocado en momento equivocado, pero nadie le creería.

—Toma la espada mortal, cazadora de sombras — dijo Jia — Con ella dirás la verdad y nada más que la verdad.

Danielle tomó la espada, sintió un escozor molesto en ella y chilló un momento, la sensación era horrible,

—Dinos tu nombre — Dijo Arthur Blackthorn que estaba al lado de Jia, él tanto como ella se estaban haciendo cargo de los nuevos acontecimientos.

— Me llamo Danielle. — dijo ella — Danielle Sheila Lightwood Silverwheel.

—¿Lightwood? ¿Cuál es tu parentesco con ellos?

—Mi padre es pariente de los Lightwood de Nueva York, los nuestros venimos de Francia. Mi padre es Thomas Howard Lightwood y mi madre es Bonnie Amelé Silverwheel, mi hermana es Evanna. Evanna Luna Lightwood.

—Suficiente, dinos ¿qué hacías con las hadas?

—Fui capturada —Dijo Danielle entre dientes —Por culpa de mi hermana, ella se unió a las hadas y a los cazadores de sombras oscurecidos. Mi hermana

—¿Quiénes estaban con los oscurecidos?

—Amatis Graymark, Reina Seelie y un muchacho…era el hijo de Jonathan Morgenstern.

El mundo pareció callarse de repente, el Gard quedóm estupefacto. La mención de Jonathan Christopher Morgenstern, conocido como Sebastian genera diversas reacciones en los cazadores de sombras y enterarse que pudo haber sido capaz de haber dejado un heredero no ayudaba a calmar los ánimos, en el tenso interrogatorio.

✾✾✾✾✾✾✾

El destello que Simon sintió en su cuerpo también lo sintió Tessa y Luke. Jace fue el primero en caer completamente consciente en pleno pasillo de mármol. Simon le reconocía, había visto miles de rituales cercanos a él. Agradeció a Raziel estar en Alicante. Cuando se levantó empezó a contar las cabezas de sus compañeros para estar seguros que estaban todos, uno, dos, tres, cuatro, cinco y listo.

No, otra vez, uno, dos, tres, cuatro, cinco y…

Jace, Tessa, Luke, Magnus, él mismo y…

—¿Alec…? — Preguntó Jace mientras era levantado por Simon — Si llegamos todos donde está Alec…

—Oh, no — Dijo Tessa — Puede que Asmodeous lo haya retenido

— ¿Lo sientes o no? — Preguntó Simon — ¿Sigue vivo?

Jace estuvo palpando su pecho, abrió su camiseta donde se encontraba su runa parabatai, estaba empapado, y descubrió que estaba cubierto de sangre y la runa estaba tornándose transparente.

—No…— musitó al mirarse los dedos cubiertos de sangre — ¿Qué? — Magnus le miró, la sangre cubriendo su pecho. La experiencia le recordaba a alguien similar — Debe ser un error.

—No, las runas no se equivocan — Dijo Luke — Cuando cortas la unión y ambos siguen vivos genera ardor y si uno muere…

— La runa sangra — terminó Tessa con sus ojos brillando por las lágrimas que no quería dejar escapar. Alec, que le recordaba a Will, Alec que era tan parecido a su Will y a su querida Cecily, el descendiente directo de Cecily y Gabriel. Tessa se sentía frustrada, "Lo siento" quería decirle a sus amigos "No pudimos mantenerle a salvo, perdón"

—¡SIMON! ¡JACE! — Eran los gritos de Clary e Isabelle que corrían hacia ellos después de haber salido del Gard, ambas chicas se aproximaron lo más rápido que pudieron. El encuentro fue conmovedor, Clary no dejaba de sollozar desesperada al encontrar a su padre (Luke, a quién quería como padre), a su mejor amigo y al padre de su hija.

—¿Y Alec? — preguntó Isabelle — ¿Alec? ¿Dónde está mi hermano? ¡Magnus, respóndeme!

—Isabelle — La voz de Magnus se había quebrado al pronunciar su nombre, no tenía cara para decirle todo lo que había sucedido.

—¿Está…está…

—Lo lamento.

Lo que se escuchó después fueron unos alaridos de Isabelle que provenían desde la parte más profunda de su garganta, se abalanzó sobre Magnus para darle rasguños en toda su cara, entre gritos, pataletas y llantos. Sólo Simon la tomó de la cintura y la sostuvo entre sus brazos para calmarla, la pobre ya lo había perdido todo y aferró al pecho de Simon para ahogarse entre sus lágrimas.

Clary sostuvo a Jace de la mano mientras este constantemente miraba el piso, ella debía imaginarse como se sentía, Alec era una parte importante de él, era su otra mitad y jamás pensó que el resto de su vida tendría que lidiarla sin él.

Magnus en tanto se veía frágil y descompuesto, sólo sostenido a tierra por los cálidos brazos de su amiga Tessa, que le afirmaba en ese momento de no caer.

—¡Lo odio, lo odio! — Gritaba Isabelle en el pecho de Simon — Voy a matar a Asmodeous.

— Iz…Izzy, ya…— Simon la mantenía aferrado a él, sentía que si la soltaba Isabelle no iba a resistir perder a alguien más. Max, Robert, Alec… todos se habían ido.

Simon miró a Clary, y ambos miraron a Jocelyn que venía directamente con Jia, la Cónsul solicitó que todos se hicieran presentes en el interrogatorio de Danielle Lightwood y de alguien de grupo de que acababa de llegar, Jace se ofreció.

— Jace. — Le detuvo Luke — Si vas… La Clave sabrá lo que Asmodeous nos pidió y si ellos se enteran matarán al grupo y a nosotros. Y Asmodeous irá por nosotros también, y atacarán a Clary. Piensa en Clary, en ella y tu hija.

Jace asintió débilmente y avanzó hacia el lado de Jia.

—Jia — Dijo Luke — Podemos hablar. Tienes que dejar a Jace solo unos momentos, acaba de perder a Alec y esto le afecta. Sé que no soy un cazador de sombras, pero puedo contarte toda la verdad, tienes que confiar en mí.

Jia asintió dudosa, pero Luke era buena persona y sabía que se podía confiar en él. Canceló la reunión y dejó en una celda especial a Danielle Lightwood, quien entre lágrimas y rabietas fue encerrada injustamente.

Jia escuchó atentamente lo que Luke le había dicho, fue ahí como se enteró del truco de Asmodeous cambiando la naturaleza de Simon, Alec y Tessa. Jia estaba horrorizada, Tessa había vuelto a ser mortal, Simon fue convertido nuevamente a cazador de sombras para no volver a ser vampiro y Alec… Luke le dijo que Asmodeous había intentado hacerlo inmortal quitándole los poderes de Tessa y dándoselos a él, sin embargo había sido lo suficientemente débil para soportarlo y murió en el intento.

Lo más probable es que su cuerpo se haya desintegrado en medio del viaje desde el Edom a Idris. La parte más macabra aun no llegaba, Luke había sido obligado por el mismo Asmodeous a cumplir una misión, capturar y entregar un grupo de criaturas que eran casi desconocidas para él como para Jocelyn, como para Maryse e incluso para la misma Jia. ¿Una Cofradía? ¿Para qué querría Asmodeous una cofradía de extraños monstruos?

Después de todo esto, se convocaron diversas reuniones secretas entre Luke, Jocelyn, Maryse, Jia, Malcolm Fade, la vampira Lily, excluyendo a Kaelie Whitewillow mientras tanto. El plan era conseguir un grupo especializado en investigar y capturar a lo que Asmodeous llamaba "sus milagros".

✾✾✾✾✾✾✾

Estaba encerrada en su cuarto, había llorado por cerca de cuatro horas y no quería saber nada ni de nadie. Gracias a Raziel que ella tenía a Simon, que se había quedado con ella dentro de esos dos angustiosos días.

Esta vez había pedido quedarse sola.

Cada día se iba quedando sola. Sin Max, sin su padre… ahora sin Alec. El recuerdo de lo que creía era una familia feliz, se esfumaba a cada instante. El dolor no cesaba y sólo se dignaba a comer o tomar agua porque estaba embarazada de Simon y eso era lo único que le importaba ahora. Le iba a costar superar esta nueva pérdida, más que otras veces, Alec era su hermano, su compañero de batalla y su mejor amigo. Le extrañaba y en estos dos días sólo se acercaba a Jace porque sabía que sólo él le extrañaba de la misma forma en que ella lo hacía y ambos se sentaban en el mármol y ambos trataban de soportar el dolor.

Isabelle se sentía devastada, apenada y destruida, lo único que podía oír en ese momento era el latido de su propio corazón uniéndose con el latido de la pequeña vida que traía en su vientre.

Durante unos segundos, Isabelle sintió un ruido en su propio cuarto. Se levantó alterada tomando el látigo que mantenía siempre consigo desenrollándolo. Luego vio a un pequeño, en frente de ella de su propia cama, en su habitación. Tenía el pequeño aspecto verdoso en su piel y un poco de escamas, era la primera vez que ella veía una criatura como esa, no lanzo un latigazo aun, porque ella sabía que no era un demonio, pero tampoco era un submundo.

¿Qué era?

El chico monstruoso se lanzó sobre ella, gritaba entre chirridos horribles que estaba hambriento y que reclamaba lo injusto que la Clave estaba siendo con él, Isabelle gritó estaba boca abajo y había perdido su látigo entre la lucha. Gateó para alcanzarlo rápidamente pero su mano fue detenida por el atacante quien intentó darle un fuerte mordisco.

Casi sin darse cuenta una figura humana, oscura por completo sacó al chico monstruo encima de ella dándole una muerte asfixiante. Isabelle estaba consternada.

El chico cayó al suelo sin vida, mientras la figura oscura se erguía y le miraba directamente. Su cabello estaba un poco más largo, lacio y un poco grasiento, sus ojos azules estaba lo suficientemente dilatados y le miraba fijamente. Usaba una chaqueta larga, muy parecida a la que usaría Matrix (entiéndase que todas esas referencias las sabía gracias a Simon) negra y le llegaba casi hasta las pantorrillas, no tenía ninguna runa y de sus manos emanaba luces verde-azules que terminaron por deshacer el rastro de criatura medio demonio que le acechaba.

—Deberías ser más precavida. No voy a estar siempre para salvarte el pellejo, hermana.—Alec. — Susurró Isabelle aun tendida en el suelo y sin creer lo que veía. Alec vivo y salvo, Alec que había matado a un pequeño niño mitad duende y mitad nefilim, el pequeño que llegó enfurecido a robar en la casa. Alec, vivo, sin cuchillo serafines y con mirada distante.

Isabelle tragó saliva, su hermano ya no era un cazador de sombras.

✾✾✾✾✾✾✾

La oscuridad de la parte más oscura del Reino de la Corte Seelie estaba ocupada por cuatro personas, la misma Reina quien se paseaba nerviosa entre sus pasillos preguntándose en dónde demonios estaba su hijo, por otro lado estaba Evanna Lightwood y Amatis Graymark quienes miraban la figura ensangrentada y botada en el suelo en medio de una jaula de hierro.

En frente de la jaula, una mujer delgada, paliducha de cabellos, ojos y labios tan negros como el charol miraba con satisfacción su trofeo.

—Es precioso ¿No crees? — Preguntó Lilith a la Reina Seelie — Mí nieto hizo un buen trabajo. Jonathan estaría orgulloso… — luego dirigió nuevamente su mirada al débil cuerpo que yacía casi sin respiración en la jaula. — Esto nos servirá de mucho. Un pequeño cazador de sombras, con rasgos de la hermandad. — Extendió su mano entre medio de los barrotes y levantó con fuerza el rostro ensangrentado y sudado de su prisionero. — Abre los ojos y observa mi era de gloria, James Carstairs.