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Cazadores de Sombras: El heredero de sangre. (Simon e Isabelle fanfic) — capítulo 15

14

Cayendo a pedazos

Dime que ves en esos ojos amarillos, Porque yo estoy cayendo a pedazos.

—Alec —

Los brazos de Isabelle le sostenían con fuerza en esa pequeña habitación de su casa. Por unos instantes casi olvidaba lo que era sentir un abrazo de alguien de su propia familia.

Isabelle se alejó de él durante unos instantes para mirarlo directamente a los ojos, algo en su hermano mayor estaba cambiando, quizás sea el tono azul de sus ojos, o el largo de su oscuro cabello, o de esas facciones duras que se hacían más frías a medida que ella le miraba. No era su**Alec.

—¿Sucede algo, Izzy? — Preguntó Alec sosteniéndole por los hombros y dirigiéndole una sonrisa.

—Estás vivo — dijo con una lágrima en su garganta — Cuando los demás regresaron dijeron que habías muerto, Jace te sintió morir…

—¿Jace? — Los ojos de Alec se abrieron más de lo normal — ¿Jace está bien?

—S-sí— dijo Isabelle limpiándose las lágrimas y el delineador corrido con sus delgadas manos — Está vivo, si es a eso a lo que te refieres.

—¿Y mamá? ¿Y Simon? ¿Luke? Quienes estaban en la Corte de la Reina Seelie ¿están todos…?

—Oh Alec, estamos todos bien — suspiró ella —Mamá no ha dejado de llorar, Jocelyn ha estado a su lado todo el tiempo. Luke ha estado hablando con la Clave para que revisaran lo que Asmodeous les hizo a Simon y a Tessa Gray.

—¿Lo que nos hizo?

—¿No te sientes diferente, Alec? — le pregunto ella con sus ojos fulminándole entre medios de lágrimas — Asmodeous hizo un cambio de poderes entre ustedes tres, a Simon lo volvió un cazador de sombras otra vez, al igual que Tessa y… le quitó los poderes a Tessa para dártelos a ti y… dijeron que no habías sobrevivido.

Alec bajó la mirada, no era mucho lo que podía recordar desde que Asmodeous les atacó en el mismo Edom. Se sentía perdido, como si le hubiesen congelado por setenta años y aparecer en otra época.

Su hermana le miró con ojos inquisitivos, ella le contó lo que pasó en el reino de las hadas, como ella y su prima Danielle llegaron a Alicante. De lo que Luke dijo que sucedió en el Edom, de lo que les hizo, y de que él había muerto.

Alec la escuchó atentamente, pero no pudo creer que le mundo le creyera muerto así que salió rápidamente de la habitación de su hermana a buscar a su madre, a Jace y al resto de sus amigos. Debían saber la verdad…

¡Alec, espera! Isabelle corrió detrás de su hermano para detenerle antes que irrumpiera en la reunión que tenía la Clave.

—¿Mamá? ¿Qué rayos está pasando?

 Alec habló fuerte y claro, estaban ella junto a Jace, Jocelyn y el nuevo inquisidor al lado de otra persona que no recordaba haberla visto antes o no… pero no importaba, él quería decirle a su madre que no se preocupara, que él estaba bien.

—Alec, hijo. — Maryse quedó boquiabierta, con voz temblorosa, y con sus lágrimas de felicidad a punto de salir. Su bebé, su hijo, estaba vivo.

—Alexander… — la voz de Magnus sonaba entre confundida y esperanzada, quiso acercársele a él. No, su cuerpo deseaba echársele entre sus brazos y besarlo profundamente, sentir el latido de su joven corazón contra su pecho, y decirle que le amaba como a nadie en este mundo.

 Pero cuando intento al menos acercársele y pronunciar su nombre, fue completamente ignorado. Alec se acercó a su madre y a la Abrazó con fuerza, Magnus entendía, era su madre, quien le dio la vida. Él podía esperar, incluso después de Jace.

—Esto no anda bien — dijo Jace y tomó a Alec del brazo y lo colocó en frente de sí — ¿Qué te pasó? ¿Dónde estuviste metido? ¡Me tenías preocupado reverendo imbécil!

Alec estaba sorprendido.

—Podrías haberme ido a buscarme, estúpido — dijo con una sonrisa ladeada — También te extrañé, Jace.

Jace Herondale abrió los ojos, no era así como Alec actuaría habitualmente, aunque claro si lo haría después del día en que le dijo que no le haría un pie de limón aunque se muriera de hambre. Sólo no dijo nada más y le abrazó. Se sentía extraño. ¿Cómo era posible que su runa sangrara y Alec siguiera vivo?

Sólo había una respuesta clara, y era que quizás, Alec fue convertido en submundo por obra y gracia del Príncipe del Infierno.

Jace no dejaba de hacerle preguntas, al igual que su madre, pero él trataba de responderlas todas y cada una de ellas, con lo que podía recordar en su reciente memoria.

—¿Alec? ¿Alexander, querido… estás…bien?

"Alexander", adoraba llamarlo así. Magnus era el único que conseguía llamarlo así en todo momento porque le daba algo más íntimo en su relación, pero esta vez no dio el efecto esperado. Alec le miro con ojos fríos, le analizaba, como si fuese su padre mirando submundos, como si fuese el viejo Robert Lightwood al lado de Valentine matando submundos en la era del círculo. Frío y distante. Irreconocible.

Este no era su Alec. Algo andaba mal. Algo hizo su padre con el hombre que él amaba.

Alec Lightwood miró a su madre y luego a Isabelle.

—¿Llamaron a un subterráneo para pedir ayuda? ¿Venir a mi rescate o qué?

"Subterráneo" La palabra fue como un cuchillo para Magnus, helado y doloroso. Ya no era más "amor", "cariño" o "garbancito", ni siquiera era "Magnus" o "Magnus Bane", simplemente era un subterráneo para Alec. Un Alec que fue modificado a ser también un subterráneo. Isabelle explicaba como encontró a Alec en su habitación, los poderes que provocó y él sabía lo que había pasado.

Si Simon era de nuevo un cazador de sombras (mortal), y Tessa era también una nefilim - aunque sin runas aún - igual de mortal, pero seguía luciendo joven gracias a los años de juventud vampírica que tuvo Simon. Alec debía haber dejado de ser un cazador de sombras para quedarse con los poderes de Tessa, el de cambiar de forma. Pero Asmodeous hizo un truco barato, un interés por su desobediencia, una lección por no cumplir el pedido de buscar a esa cofradía híbrida. Y ahora estaba pagándolo caro y lo peor, es que le iba a doler demasiado.

—¡Por el ángel, Alec! — dijo Jace — Él no es un brujo, él es Magnus. Magnus Bane. Tú y él son novios desde hace años…

—Jace… — Isabelle le sostuvo — No insistas, quizás debió haberse golpeado en el cabeza y haber olvidado un par de cosas

—¿Estás diciendo que Alec pudo haber perdido la memoria? — preguntó Maryse más preocupada aun y sosteniendo a su hijo, como cual madre quemira a su pequeño hijo después de haberse metido en un juego peligroso.

—Oigan, oigan. Estoy bien, no tengo amnesia — gruño Alec — Sólo que no recuerdo haber visto a este brujo.

Isabelle le tomó por los brazos y quiso sacar a su hermano de ahí, ella miró a Jace para pedirle que se quedará con Magnus.

"Por favor no sigas, duele" pensaba Magnus y quería dejarse caer. Su padre le había quitado lo quería. Le quitó al amor de su vida, lo hizo inmortal, y sin ser cazador de sombras, pero le quitó todo tipo de recuerdo que haya tenido sobre él. "No podré…soportarlo"

Tampoco quería creerlo.

 "Oh, hijo mío" le había dicho Asmodeous cientos de años atrás, cuando Magnus perdió a la primera persona que él amó en su vida, años atrás antes de conocer a Camille Belcourt y a Woolsey Scott, mucho antes de William Herondale. "Son las personas que más amamos las que nos destruyen"

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Los miembros de la Clave suelen ser amables por separado, peor cuando se juntan son como un grupo de cazadores armados dispuestos a matar a la bestia, crueles, hostiles y frívolos. Cuando la Clave descubre algo que no le agrada, hace todo lo posible por detenerlo o hacerlo desaparecer, y eso es algo que Luke Garroway sabía y estaba dispuestoa afrontar. Así que entre medio del bosque, él, varios cazadores de sombras y algunos de sus lobos estaban rastreando cualquier señal de criatura mestiza, mitad cazador de sombras y mitad subterráneo.

Aquella tarde, Theo se había divertido con la joven Sia Carstairs en un juego de ajedrez, habían pasado todo el tiempo enseñándole a como jugar y como mover las piezas de tal manera que la dejó ganar un par de veces. Jugar les quitaba el estrés que tenían de tanto trabajo en planear el rescate del padre de Sia.

Cuando dejaban de jugar, la chica se dejaba recostar en su pecho mientras él le acariciaba la mejilla y trenzaba su cabello castaño para contarle viejas historias para niños como "Robin Hood", la historia de "Mulán" y la trama de la película de "Corazón Valiente", de vez en cuando ella tarareaba viejas canciones de los setenta y de los ochenta, y de vez en cuando Sia hablaba de lo fascinada que se sentía estando con gente como él. Y a veces Theo se quedaba dormido sobre las piernas de Sia escuchando la trama de Wolverine y los X-Men.

Aquella tarde, Theo y Sia contemplaban como los últimos rayos del sol se ocultaban luego de un largo día en los reflejos del lago cercano al refugio de la cofradía, el chico le tenía abrazado a ella mientras le contaba una de sus aventuras. Adoraba como Sia le miraba cuando le contaba sobre su vida, con afecto, admiración y una pequeña sonrisa que dibujaba hoyuelos en su cara.

—Suficientes distracciones por hoy —  Anunció Sia alejándose del cálido abrazo de Theo. — Sólo hemos estado perdiendo el tiempo.

—A mí no me parece eso. — Dijo el muchacho ladeando una sonrisa — ¿Crees que pierdo el tiempo contigo? Tú me agradas.

—Me prometiste que me ayudarías a encontrar a mi padre, y cada vez que intento ir en su búsqueda me sales con una idea loca.

—Ah vamos, siempre estás tensa…

—Podría ya estar muert…

—No seas tan negativa

—¡Quiero salvarle! — Exclamó la muchacha — Es mi papá y si nadie de la Clave va a rescatarle yo lo haré. Le amo más que a nadie en este mundo y no le dejaré a su suerte. Si a mí me pasase algo, él no me dejaría abandonada. — Sia caminaba hacia el refugio metiéndose entre las raíces del gran árbol — Me agradas también, Theo. Pero si no quieres ayudarme iré yo sola.

 Ok. Theo Nightshade había entendido el mensaje, no era idiota, pero tampoco iba a dejar que Sia fuera a quien sabe dónde a rescatar a su padre y correr peligro.

—No irás sola, Sia — dijo el muchacho poniéndose en su camino —

Cuando Sia bajó hacia la salita principal no esperaba ver semejante cosa. Por lo general, esa salita durante los últimos dos días estaba llenas de mapas, dibujos conceptuales y los planes que ella y su mejor amigo Ty, armaban para ir en busca del padre de Sia. A veces Theo, aparecía con comida y le ayudaba a la muchacha a seguir sus planes y darle apoyo. Incluso, él mismo le entrenaba con los poderes de la niña, poderes que el mismo Theo encontraba como una de las 7 maravillas del mundo. Pero cuando Sia bajó a la salita principal no esperaba ver a su mejor amigo comiéndose a besos a la amiga de cabello morado de Theo; Lorna Bellefleur, encima del escritorio y desparramando todos los papeles.

Sia hizo un enorme esfuerzo por no perder los estribos y abalanzarse sobre su amigo para destrozarle la cara a puñetazos, por estar perdiendo el tiempo liándose con una chica híbrida. Que por cierto, ni siquiera estaba interesado en ella. La verdad, es que Ty era el bicho raro del grupo.

—¡Tiberius! — Dijo Sia fuertemente haciendo que Lorna avergonzada, se separara de su mejor amigo e intentara arreglas las cosas.

Ty por su parte, se volteó para mirarla dándoselas recién por aludido

—Juro que no es lo que parece — Dijo encorvando sus hombros de forma inocentona. — Lorna quería que le explicara sobre nuestros planes, ella quiere ayudarnos en el rescate.

—Vaya forma de ayudar — Masculló Sia cruzándose de brazos para luego mirar a Theo quien no dejaba de sonreír burlonamente, pero a ella nada le hacía gracia.

—Caray, Tiberius. Yo pensé que te gustaban solamente las chicas nefilims… ya sabes, los chicos como tú no se liarían a submundos ni menos a nosotros… la mezclas de ambos.

—Theo, ya basta — dijo Sia — Dejen en paz a Lorna. Hay que buscar a mi papá, me lo prometiste.

Theo se puso serio y miro a la pequeña Carstairs con una dulzura que a Ty le pareció de película de Disney, horrorosamente empalagosa. Por lo mismo camino lo suficientemente cerca para estar al lado de Sia y evitar que el híbrido hada le influenciara con sus ideas locas.

—Lo sé, Sia. No rompo mis promesas — Le dedicó una sonrisa brillante y la chica se la devolvió — Iremos lo más pronto posible y sé exactamente dónde empezar.

Theo se acercó lo suficiente y beso la frente de la niña de un modo muy paternal, Sia cerró los ojos sintiendo su sangre fluir con eterna furia por todo su cuerpo, se afirmó de la pared para no desvanecerse luego de que el chico mitad nefilim y mitad hada saliera con autoridad de la salita. Por su parte, Tiberius quería lanzarle uno de sus cuchillos y que le clavara en el cráneo.

—Disculpa Sia…

—No hay nada que disculpar, Lorna. Sólo vine a buscar a mi amigo… — la chica suspiró — Podrías dejarme a solas con Ty, un segundo.

—No hay problema — Lorna dio una sonrisa y salió de la salita — Iré a ver a Raymond, necesitamos ver las cámaras de vigilancia.

Y Lorna salió, y lo que siguió después fue un incómodo y bastante largo silencio. Hasta que Ty habló.

—Has estado distante estos últimos días — Habló Ty guardando uno de sus cuchillos en sus bolsillos. —Eso no te daba derecho a besuquearte con ella.

—¿Estás celosa? — Preguntó él intentando buscar en su mirada una respuesta, mientras tanto soltaba un intento de risa

—No, tonto. — dijo ella molesta — Sólo que tu discurso es inválido. Dices que vas a ayudarme y no lo estás haciendo, estás perdiendo tu tiempo con alguien fuera de tu alcance

—¿Fuera de mi alcance? ¿Qué sabes tú si una chica esta fuera de tu alcance?

—No es un chica, bueno… sí lo es. Pero es híbrida. — Gruñó Sia — Y tú me dijiste que no querías mezclarte con gente como ellos, gente como yo.

—Jamás lo dije por ti, lo dije por Theo. Siempre estoy enojado con él y con los otros, son idiotas. Y Lorna, bueno es guapa… pero no es nada serio, jamás saldría con alguien como ella…

—Ella es como yo, Ty. Híbrida. Mestiza, una mezcla. Lo que tú y otras personas más odian. Lo que Mark y Helen son…

—Mark y Helen siguen siendo cazadores de sombras, se comportan como cazadores de sombras, Sia. — dijo Ty elevando su voz — Estos chicos no lo hacen, son indisciplinados, salvajes, son… ¿Qué rayos es eso?

Sia estaba lo suficientemente furiosa como para distraerse otra vez y mirar a lo que Ty se refería, sin embargo siempre le seguía en lo que hacía y miró hacia sus pies. No sabía cómo una pequeña roca había rodado hasta allí… ¿Era normal que de una roca saliera una especie de humo gris? ¿Sería una piedra mágica? Luego miró bien, y quedó congelada en el tiempo. No podía creerlo, era… una granada.

—¡Sia, corre! — gritó Ty empujándola hacia atrás y dándole una patada a la granada para que explotara afuera del refugio, cuando explotó alcanzó a destruir el puente de salida.

Una luz roja comenzó a chistar y lanzar sonidos como las sirenas en las películas de cine, los híbridos se alertaron al instante y se reunieron en el lugar del impacto. Todo parecía tranquilo, como un simple susto o una mala broma, salvo a que un par de cuchillos volaran a través de las raíces e hirieran a dos compañeros. Luego otras tres granadas y un par de bombas.

—¡Ty! — Gritó Sia mientras era empujada en la loca carrera de los híbridos por intentar huir — ¡Ty! — No le encontraba y estaba desesperada,¿qué rayos estaba pasando?

—Nos atacan — gritó Theo sacando unas armas de fuego y disparando a diestra y siniestra a través de los muros que protegían el refugio. — Ayúdame.

Sia estaba oculta detrás de un mueble mientras escuchaba los gritos de sus compañeros de especie, bombazos, destrozos y mucha sangre estaban alrededor. No eran demonios, Sia podría presentir si fuese un ataque demoniaco porque algo en su sangre se lo indicaba y estos no eran demonios. Eran cazadores de sombras.

 Ty gateó hacia Sia, le tomó la pierna para atraerla justo al suelo. Cayeron juntos, mientras observaban como un grupo de cazadores de sombras invadían los restos del refugio de la cofradía, a su lado yacían los cuerpos de dos niños muertos.

—Tienes que irte de aquí. — Dijo él — Vete con Theo y ve a salvar a tu papá. Yo los detendré.

—No — dijo Sia mirándole lo herido que estaba — No, no me iré sin ti.

Por sobre ellos pasó rápidamente un grupo de híbridos que busco un camino de huida hacia el bosque, los cazadores de sombras de la Clave disparaban flechas y armas en contra de ellos para capturarlos. Sia no quiso imaginar que podría suceder.

Ty tomó la mano de Sia para apretarla fuertemente, ambos se levantaron en medio de los escombros y buscaron una salida. "Hazlo, por favor" pensaba Ty mientras buscaba con la mirada a Lorna o a Ray "Sia, haznos desaparecer o moriremos" Su angustia aumentaba.

Theo gritó el nombre de Sia, la muchacha corrió tras él y le encontró herido entre unos sofás incendiándose, lo sostuvo por los hombros y le llevo a rastras por la salita principal, que aún quedaba casi sin consumirse. Sia se tragó las lágrimas, varios de sus nuevos amigos podrían estar muertos o capturados, y probablemente haya sido su culpa.

A los pasos se sintieron los quejidos de Raymond Pontmercy a quien Tiberius sostenía con fuerza para no dejarlo caer, se unieron a Theo y a Sia, en un grupo blindado que buscaba una salida. Eran probablemente los últimos que quedaban si no fuera por…

Una cabellera morada tironeada en el suelo, un par de cazadores de sombras sosteniéndola con fuerza mientras el resto de la Clave estaba a punto de encontrar al grupo híbrido faltante, Theo conocía esas amenazas, sabían de su existencia y les exterminarían a todos, incluyendo a todo nefilim que se les aliará, iban a matarle, a Ray, a Ty y a Sia… y ahora tenían a Lorna, a su querida amiga.

—¡Suéltala, asqueroso nefilim! — gritaba Theo entre forcejeos que le sostenían Ty y Raymond. — ¡Suéltenla!

Pero todo sucedió tan rápido…

—¡Váyanse! — Gritó Lorna mientras un nefilim la sostenía — ¡Huyan!

—No, Lorna — Gritó Theo. Pero Sia entendía el mensaje, la chica no podía ser salvada, o eran ellos o nosotros. Theo seguía gritando, la habitación se volvió borrosa, era la masacre más horrible que había presenciado. El mundo comenzó a darle vueltas y dejo caer su cabeza hacia un costado sin saber dónde.

Lo último que pudo recordar eran los gritos de Lorna Bellefleur pronunciando su nombre y todo lo demás, caía a pedazos.

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—¿Así que puedo volver a tener mi nombre de cazador de sombras?

Era la quinta vez que le preguntaba la misma tarde luego que saliera de la enfermería, Jia Penhallow suspiró fuerte y respondió.

—Sí, Simon.

Simon no le había prestado atención correctamente, se había quedado preocupado mirando a su amiga Clary quien había sufrido una leve contracción durante su embarazo. La pelirroja se sentó al lado de él en la camilla dónde ya le dieron el alta, esperaba al menos que el momento del parto no fuera tan pronto. Por su parte, Simon sentía sus runas volver en su posición original y en sus ojos volvía a usar sus clásicas gafas cuadradas, y vestirse de un negro vintage.

—¿En serio, puedo?

—¡Oh por el ángel, Simon! — Exclamó Clary apretándole la mano entre divertida y furiosa — Jia te ha dicho que sí, eres un cazador de sombras.

—La doctora Stormborn ha estado chequeando a Simon tras el cambio que ha hecho Asmodeous en él, y sorprendentemente todo parece andar en perfectas condiciones. Así que…

—¿Puedo volver a usar mi apellido de cazador de…

—Sí. — dijo Jia

—Excelente

—¿A todo, esto cuál era tu apellido de cazador de sombras, Simon? — preguntó Clary — No estuve en tu ceremonia de ascensión porque tuve que matar a un demonio cerca del puente de San Francisco…

—Y por eso, es que me niego rotundamente a ser el padrino de tu matrimonio.

—¡Estaba en una misión! — Reclamó Clary

—Izzy, Alec, Magnus… incluso Luke estaban ahí y tú no estabas Clarissa Fray. Esas cosas no hacen los amigos

—Pero estuve en tu boda.

—Isabelle insistió a que dejara el encor y te invitara.

 Clary abrió la boca anonadada.

—¿Entonces tú no ibas a invitarme a tu matrimonio? ¡Eres imposible! ¡Mal amigo!

—Oh vamos, tú no estuviste presente cuando me hice cazador de sombras

—Llegué tarde.

—No te vi, señorita pequeña pelirroja.

—No soy…

—Muchachos — Exclamó Jia — ¿Pueden comportarse como adultos? Ya no son un par de adolescentes por favor, estamos intentando resolver los problemas que tenemos luego de lo ocurrido en el Edom. No sólo Simon fue cambiado, si no también Tessa quien es mortal ahora,y ahora esta con su pequeño hijo, con su hija mayor y su esposo desaparecido, y no olviden que…

Pero Jia no pudo terminar la frase porque se vio interrumpida por la fiereza de la llegada de Isabelle Lightwood.

—Clary, Simon… — dijo Isabelle — ¡Gracias a Raziel que les encuentro! Les necesito

—¿Qué pasa… Iz? ¿Está todo bien?

—Es Alec, está vivo, está bien… no es un nefilim, es un brujo… pero… no recuerda a Magnus.

—¿Qué?

—Alec no recuerda nada sobre Magnus, le mira y no le reconoce. Asmodeous le quito los recuerdos de Alec sobre Magnus, con eso pagó todos los cambios que hizo, le quito toda memoria de su romance.

—No puede ser… —dijo Jia — Hay que convocar a una reunión y analizar el caso.

Jia caminó rápidamente por la enfermería hacia dirigirse al Gard del Instituto. Isabelle Lightwood, Clarissa Fairchild y Simon Lewis, le siguieron al instante para tratar de entender qué demonios había hecho Asmodeous con Alec Lightwood.

—Esto no va a quedarse a sí, Clarissa Fray. — murmuró Simon recordando la pelea anterior. —Bien — Masculló ella mientras caminaban — Te retaré a una partida de "Dragones y mazmorras"

—Sabes que voy a ganarte en la siguiente etapa.

—Sabes que no.

—Que sí.

Clary le siguió el paso a él y a Isabelle quienes se encontraron con Magnus al lado de Jocelyn, y de Tessa con el pequeño Will, sus rostros decían que las cosas no andaban bien, para nada bien.

—¿Tu apellido no era Toadball,verdad?

Simon soltó una risita loca.

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Los gritos y llantos se oyeron desde la biblioteca del Instituto de los Ángeles. Julian Blackthorn al lado de Drusilla y el pequeño Octavian corrieron por la casa en busca de los ruidos que Livia, una de las hermanas del grupo ocasionaba.

Desde que Tiberius, su hermano gemelo y parabatai había huido junto a Sia Carstairs, que las cosas en el Instituto eran bastante inestables, sobre todo para Livia. Julian, por su parte junto a su tío Arthur se encargaban de ir a Idris constantemente para buscar noticias sobre su hermano, y se reunía con Tessa para calmar un poco sus nervios.

—¿Livvy? ¿Livvy? — Julian se acercó a su hermana pequeña para mirarla a los ojos y tratar de tranquilizarla. — ¡Hey, Liv! Liv… ¿Qué sucede? Es Ty… algo pasó, algo malo paso — ella lloraba demasiado sosteniendo un cuchillo entre las manos — Debí haber ido con él y Sia, pero ahora le he perdido contacto. Oh Jules, algo malo pasó.

—¿Livvy, lo sientes? ¿A Ty, él sigue vivo?

Livvy lloraba y le abrazó con fuerza.

—No lo sé, Jules, tengo miedo, no lo sé.

Julian cerró los ojos, no estaba listo para perder a Ty también.

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—¿Qué es lo último que recuerdas?

Alec puso sus ojos en blanco por tercera vez. Simon ya le había preguntado más de cinco veces la misma cosa desde que lo vio en el Gard, y desde que lo trasladaron a la enfermería de Idris para ser chequeado por la Dra. Stormborn. Luego de haber diagnosticado la capacidad de sus poderes y la eliminación mágica de sus runas, la Dra. Stormborn al lado de un par de hermanos silenciosos intentaban chequear que había pasado con parte de sus recuerdos, aunque ni él mismo conseguía entenderlo.

—¿Cómo la Clave se las arregló para tener a un cazador de sombras como doctor? ¿No que eso lo hacen los hermanos? — preguntó Alec mientras estaba tendido sobre una larga camilla.

—La Dra. Stormborn no es precisamente una nefilim — dijo Isabelle quien estaba a su lado — Fue mundana una vez y ascendió, y al hacerlo adquirió el don de sanidad.

La doctora le miraba y luego echaba un vistazo a su carpeta de apuntes y hablaba en un idioma médico que él jamás entendería. Le dedicó una sonrisa, como queriéndole decir que todo estaba bien.

Isabelle suspiró, y Jace le colocó la mano en su hombro en forma de consuelo.

—Sus recuerdos están en perfectas condiciones — sentenció la Dra. Stormborn — Pero me temo que habrá que analizar sobre esos recuerdos que están ligados con el lado sentimental… romántico — susurró.

Simon entendía eso, Alec no tenía idea de quien era Magnus Bane. Y eso era terrible, Asmodeous hizo todo lo posible por hacer imposible la vida de su hijo y lo consiguió.

El Hermano Jeremiah se había acercado a Alec, colocó a sus manos a cada lado de su cabeza, y le miró directamente e indagó en su mente. Alec gritó.

El destello de varias luces, una fiesta en el Pandemónium, runas, estelas, portales y un par de cosas más, recuerdos nítidos y difusos. Imágenes de su difundo padre, de la sonrisa y de la melódica voz de su madre para cantarle "A la claire fontaine", los juegos con su pequeña hermana, Max… los recuerdos de Max, de Jace, demonios y batallas. De una muchacha pelirroja y bajita, de un chico de gafas y flacucho… pero nada más.

El segundo hermano silencioso y la doctora, sacaron a Jace, a Simon y a Isabelle de la habitación.

—Mi hermano me necesita — agregó Isabelle. — No quiero dejarle.

—Es necesario que todos salgan de la habitación — dijo la Dra. Stormborn — El hermano Jeremiah le examinará un buen rato, tu madre se quedará a solas con él. Además, hoy tienes tu sesión de ecografía. — ella sonrió — ¿No quieres saber el sexo de tú bebé?

—Sí… pero mi hermano.

Isabelle no pudo terminar, Simon se acercó a ella y le besó la mejilla para indicarle que todo estará bien, que encontrarán un modo de hacer que las cosas entre Alec y Magnus comiencen a funcionar.

Les guiaron al joven matrimonio a una habitación de colores fueguinos, Simon comprendió lo que significaba "Llama para el nacimiento de un nefilim", su esposa se recostó en la cama que ahí estaba y la Dra. Stormborn comenzó a revisarla.

Después de unos minutos de aplicarle un gel a la pancita de Isabelle - que ya estaba lo suficientemente crecida - y de aplicarle una nueva runa creadas por Clary para conocer sobre el estado del bebé en gestación, que la doctora con una leve sonrisa pudo dar una noticia para calmar los nervios de Isabelle.

—Felicidades, Señor y Señora Skywalker. Tendrán dos bebés — Anunció la Dra. Stormborn al ver como Isabelle estaba más confundida por ser llamada "Skywalker" que por saber que será madre de dos niños — Una niña y un niño. Son mellizos.

 Simon besó su cabeza, ella soltó un par de lágrimas de felicidad. Por fin, un par de buenas noticias en tiempos tan crudos.