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Cazadores de Sombras: El heredero de sangre. (Simon e Isabelle fanfic) — capítulo 4
**Capítulo 3:**Todas las historias son ciertas.
"Todo lo que has escuchado
Sobre monstruos y pesadillas,
Leyendas contadas en la fogata
Todas las historias son ciertas"
Una semana.
Eso había pasado desde la boda de Simon e Isabelle, tanto así que Clary extrañaba a su mejor amigo, si bien la compañía de su novio Jace era única, el hablar con Simon le hacía reconfortarse, para ella, el ahora vampiro era como el "hermano" que siempre deseo tener. O al menos el hermano que estaba dentro de sus ideales de verdadero hermano, no como cuando le dijeron que Jace podría tener la misma sangre que la suya, y ella lo deseaba al punto de tener una relación incestuosa, y menos cuando Sebastián o Jonathan Christopher Morgenstern, su verdadero hermano de sangre, quería poseerla y unirla a él.
En fin, por el momento, Simon Lewis no había dado luces de cómo se encontraba en su luna de miel, quizás, pensaba Clary, estaba disfrutando del viaje con Izzy.
— Al parecer debe gustarle Londres. —Le había dicho Jace después de que hubo terminado su entrenamiento.
— Pensé que dejaría alguna postal o algo… — Había dicho Clary en ese entonces. — O un mensaje de fuego.
— ¿Por qué te preocupa tanto?
— Pensé que te preocupaba saber sobre Isabelle. En cierta parte es tu "hermana"
— Claro que me importa. —Dijo el rubio. — Solo que, como ahora están casados, ellos querrán pasar su tiempo a solas. ¿Acaso no querrías tu privacidad conmigo, si estuviéramos casados?
Luego de haberle dicho eso, Jace la besó. Con su boca hambrienta devorando sus labios, y sus fuertes manos aferrando con deseo su cintura, sin duda los dominaba la pasión.
Clary soltó una risita. — Pero no estamos casados Jace.
— Podríamos estarlo.
Ya casi todos sabían que Jace tenía interés en construir su vida al lado de Clary, incluso Helen Blackthorn le había preguntado para cuando estaba el matrimonio, sin embargo ni siquiera la misma Clary lo sabía.
Jace había declarado que quería casarse, pero jamás le había hecho una propuesta.
Por el momento, la feliz pareja disfrutaba de su amor, mientras Jocelyn y Luke se encargaban junto a Maryse de temas profundos de la Clave con el escape de algunos oscuros nefilims desde el sur. Según algo que consiguió oír, había una persona que estaba ligada a esta fuga sureña, y que estaría liberando demonios peligrosos por el mundo.
Clary y Jace la habían descubierto cuando fueron atacados por un demonio Hydra en la calle Waverly, estando junto a Alec, se coordinaron para actuar en su defensa. Estaban Jace y Alec destruyendo al demonio cuando Clary intentaba abrir un portal hacia Idris con su estela, era sumamente poderosa y única, ya que con ella, consiguió derrotar a Sebastián, la había llamado Ithuriel, en honor al ángel muerto que estaba en la casa solariega de los Wayland, que estaba ocupada por los artefactos oscuros de su odiado padre, Valentine Morgenstern.
Mientras ella construía el portal observaba como Alec le cubría las espaldas a Jace, fue entonces cuando Clary se dio cuenta de la verdadera importancia de unparabatai, y de luchar con un compañero al lado. Ella lamentaba que Isabelle estuviera en Inglaterra, porque de no ser así estarían ambas peleando contra aquel demonio.
Isabelle y Clary se habían hechoparabataidespués de la guerra contra Sebastián, fue en medio de esa batalla, cuando se dieron cuenta de que eran buenas peleando juntas. Iz con su látigo dorado, y Clary con la capacidad de crear runas destructoras con la mano de*Ithuriel.*Fue ahí cuando Isabelle le pidió que fuese su hermana de guerra, para así mantenerse protegidas, juraron ante La Clave y ante el poder del Ángel, pero por sobre todo juraron por Simon y Jace, Clary protegería a Isabelle por Simon, y así Iz lo haría con ella, por Jace. De todos modos nadie se había opuesto a esa idea.
— ¡Demonio asqueroso! — Gruñó Jace azotándolo contra el suelo con su cuchillo serafín. — ¡Bestia sanguinaria!
— No es un pato, Jace. — Dijo Alec lanzando su última flecha. — Es un demonio Hydra. Y al parecer uno muy poderoso.
Ambos habían matado al demonio con gran dificultad, y Alec se había acercado a Jace para aplicarles algunas iratzes en el brazo izquierdo, mientras caminaban hacia el portal que había hecho Clary.
— Te dije que usáramos una carnada, no estarías tan herido.
— ¡Ya te dije que Clary no iba a ser una carnada! — Le dijo Jace — Jamás voy a exponerla al peligro. Además el cebo siempre ha sido Izzy.
— Yo podría haber sido un buen cebo. — Contestó Clary. —Para tu información he hecho muchas cosas riesgosas, partiendo por haber matado a los quince años un demonio rapiñador en mi departamento, siendo aparentemente una mundana.
Jace solo sonrió.
— Olvidaste, que estaban en ventaja por mi sensor demoníaco.
Alec rodó los ojos, desde que Isabelle se había ido de luna de miel, a él le tocaba ser el mal tercio, cuando estaba con Jace y Clary. Podría pelear al lado de Magnus, pero olvidaba que su gran brujo de Brooklyn estaba averiguando lo mismo que ellos por parte de otros submundos, al lado de Tessa Gray.
— Últimamente han aparecido varios de esos demonios —Dijo Jace — Hace dos días Jordan Kyle y Maia Roberts vieron a uno dando vueltas cerca del Central Park, había matado a una familia nefilim.
Clary se cubrió su boca con sus manos, esto se estaba saliendo de control.
— ¿La Clave aún no consigue nada?
Alec y Jace negaron con la cabeza.
— Están en ello.
Fue justo ahí cuando Clary la vio, había corrido con su traje de cazadora de sombras entre medio de la oscuridad, afirmando su cuchillo serafín en lo alto dejando una huella en el muro con el icor del demonio, la pelirroja la había reconocido al instante, el cabello castaño oscuro en ondas, sus ojos claros casi grisáceos, su rostro sereno pero que ahora había sido poseído. Pero por sobre todo, su increíble parecido con Luke.
La cazadora de sombras había traído consigo otro demonio, que había entrado fijamente después del primero, era otro Hydra, más grande y gordo.
Clary le había dado aviso a Jace y Alec para que huyeran junto a ella, pero su novio se había negado a la idea, diciéndole que viajara a Idris a decirle a La Clave de la situación. Jace sólo la hacía para protegerla, aun sabiendo que la cazadora la quería a ella, sólo a ella.
Clary no tenía ni la más remota idea de cómo decirles a los demás de quien estaba detrás de todo esto, sobre como decirle a Magnus, y a los Lightwood que podrían perder a Jace y Alec por su culpa, y sobre todo, ¿Cómo le diría a Luke que su propia hermana intenta destruir a la raza nefilim que queda?
— Magnus. —
El gran brujo de Brooklyn caminó por en medio de las calles desoladas de Nueva York en medio de una semioscuridad expectante.
— ¡Magnus Bane!
— Shh. Silencio Tessa. —Dijoel brujo acercando su dedo índice a sus labios mientras caminaba cerca del Hotel Dumort. —Mis juntas de submundo contrabandista no las hago por diversión.
— Vaya cosa. — Dijo Tessa, mientras acomodaba su camiseta a cuadros, y se verificaba que su collar chino estuviera en su lugar. — Magnus, se supone que debemos hablar con los vampiros, no negociar entre ellos.
— Raphael Santiago sólo negocia. Tiene suerte ese vampiro de estar vivo todavía.
Cuando llegaron al Hotel Dumort, se percataron de que las cosas habían cambiado, no estaba tan aterrador como solía lucir en tiempos anteriores, unos subyugados llevaron a ambos Hijos de Lilith a dónde Raphael.
Pero a Magnus le extrañó no verlo, de todos modos, hace tiempo que no sabía nada sobre aquel vampiro. En cambio, él y Tessa Gray vieron que se le acercaba una niñita de unos treces años con traje rosa. Magnus no recordaba exactamente a dónde la había visto.
— ¿Quién eres? — Preguntó Tessa
— Maureen Johnson, Líder del clan de vampiros de Manhattan
Ahora Magnus lo recordó, era amiga de Simon, o al menos algo de Simon, con tal de que ella lo ofreciera a Lilith para revivir a Sebastián/Jonathan para volver el mal y crear un mal ejército de nefilims.
— ¿No que lo era Camille, Magnus? —Le preguntó Tessa al brujo, pero Maureen se adelantó. — ¿Qué pasó con ella?
— Yo asesiné a Camille Belcourt.
— ¡Oh por Dios, Camille! — Exclamó Tessa — ¡¿Cómo has podido?!
— En realidad, lo hizo hace años. — Dijo Magnus — Y es algo por lo que estoy profundamente en deuda con Maureen.
— ¡Magnus! — Reclamó Tessa — Fue tu ex novia
— Intentó acortar mi vida chantajeando a Alec. ¡Eso no se lo iba a perdonar! Además ya estaba demasiado vieja.
Tessa rodó los ojos, sin duda alguna la relación del brujo y la vampira legendaria fue muy "particular"
— Tú debes ser la bruja cambia formas. — Dijo la pequeña vampiro. — He oído de ti, después de lo ocurrido con Sebastián, dicen que tú fuiste la clave para derrotarlo.
— Así es, y mi nombre es Tessa, Tessa Gray.
— Sí, te conozco. — Agregó Maureen. — Además amiga de los nefilims. No me extraña que vinieran después que aparecieron los de La Clave. Últimamente las cosas se han puesto feas.
— Eso ya lo sabemos, niña — Dijo Magnus — Ahora si nos permites, necesitamos hablar con Raphael Santiago.
Los ojos de la pequeña vampiro se iluminaron como lámparas incandescentes, se acercó a ambos con una sonrisa maquiavélica
— Creo que eso no puede suceder. — Contestó.
— Oh vamos. — Dijo Magnus — Es urgencia de la Clave, en temporada de los Acuerdos debemos unirnos para acabar con el séquito de demonios Hydra que están siendo convocados, a Raphael no le gustará que los demonios acaben con su ejército chupasangre.
— Ya dije, que Raphael no va a venir.
— Escucha. Lo necesitamos, la estabilidad del mundo depende de ello. — Dijo Tessa — Maureen, estamos todos juntos en esto, los nefilims, los brujos, los hombres lobos y los vampiros. Los demonios Hydra están siendo liberados, y a la vez liberaran a otros demonios de mayor riesgo, y para peor están matando a familias completas. Ya acabaron con todos los Blackwell, los Ironstone y los Rainfloyd.
— Eso son solo familia de nefilims — Espetó Maureen — No tiene nada que ver con nosotros.
— Asesinaron al clan de lobos de Florida, y secuestraron al líder del clan de vampiros de Nueva Jersey. — Dijo Magnus. — Además mataron a Catarina Loss. Ella era amiga mía.
— Están destruyendo todo a su paso, y aun no sabemos con qué fin. — Dijo Tessa — La Clave en Idris está haciendo su trabajo, pero necesitamos de las ayuda del resto de los submundos. Vamos Maureen, necesitamos a Raphael.
— Así que estos demonios matan a todo lo que encuentren, incluyendo nefilims. — Dijo Maureen. — Pero ya dije que Raphael no vendrá.
— ¡¿Por qué no?! — Gruñó Magnus, apunto de atacar al vampiro pequeño con sus flamas azules.
— Porque Raphael Santiago está muerto. Ya no es líder de este clan, para ser líder de un clan debes matar a su otro líder, por ende, la líder del clan del Hotel Dumort soy yo.
Luego soltó una risita, que Magnus encontró lo más demoníaca posible.
— Bien. — Habló Tessa después de varios minutos de silencio. — Entonces no nos queda nada mejor que hablar contigo Maureen Johnson. Dinos, que sabes…
— No mucho, sé lo que todos los demás saben.
Magnus no le creía, pues sabía que esta chica vampiro había chantajeado a Simon Lewis hace unos años para ser entregado ante Lilith. ¿Quién podría confiar realmente en Maureen?
¿Podría hacerlo Tessa Gray?
— Tengan cuidado. — Dijo Maureen. — Sé que estos demonios van en busca de gente poderosa, de hecho, he escuchado a quienes están en sus planes de perseguir.
Tessa sintió una puntada en el corazón, esto se estaba poniendo cada vez más peligroso. De todos modos, ella tenía que ayudar a Clary Fray y a la Clave para restablecer la tranquilidad al mundo de las sombras.
— ¿Quiénes Maureen? — Preguntó Magnus — ¡HABLA!
— No es todo el clan, partirán por destruir a los miembros más jóvenes de cada familia.
Esto no era nada bueno.
— Escuché a un demonio decirle que querían la sangre de los últimos descendientes Lightwood, Herondale, Morgenstern y Carstairs. Las familias de las sombras más fuertes de Alicante.
Magnus se sintió desfallecer, esto no podría sucederle de nuevo.
Alec corría peligro, Isabelle y Simon, ahora en su luna de miel, Clary, Jace e incluso posiblemente Emma Carstairs, pero luego miró a Tessa quien tenía un rostro de horror también.
Para ella era como perder una parte de Will y Jem al mismo tiempo. Repetir su horror miles de veces, atormentarla.Alec, Isabelle, Jace y Clary podrían defenderse entre ellos, llevaban años experimentados como Cazadores de Sombras y habían enfrentado los más fuertes peligros, Simon Lewis, era un vampiro diurno, lo cual le beneficiaba al tener privilegios que los demás vampiros jamás tendrían, incluso Emma, la tátara tátara tátara sobrina de James Carstairs, era una de las mejores cazadoras al lado de su parabatai Julian Blackthorn.
Pero era la vida de Sia, la que estaba en peligro.
Sia Carstairs, la hija de catorce años de Jem y Tessa. La pequeña aún no había sido entrenada como guerrera de las sombras.
Ese era el nuevo temor de Tessa, perder a su tercer hijo.
Perdió a sus padres, amigos, a Will, a sus hijos y nietos, a todos, la corriente de la vida se los llevó, del mismo modo que algún día se llevaría a Jem y a Jace, a Clary, a los que quedan de los Lightwood y Fairchild. Pero esta vez, Tessa no quería perder a Sia. Ella quería verla crecer sana y salva, como lo hizo con Jamie y Lucie.
— Esto es una broma. — Dijo Magnus. — ¡Tienes que estar mintiendo!
— Todas las historias son ciertas — Contestó Maureen. — Magnus Bane.
El puente Blackfriars era uno de los lugares con la vista más hermosa de todo Londres.
Cada persona que pasaba por ahí se quedaba maravillada con la vista hacia el río Támesis, mientras una cazadora de sombras y un vampiro paseaban de la mano entre medio de esas personas sin ser visto.
El lugar absolutamente moderno maravillaba a Simon, sin creer que pudiese estar ahí.
— ¿Le gusta este lugar, Señora Lewis?
Isabelle rio por lo bajo. Ya se había acostumbrado a que la llamara de ese modo.
— Claro que me gusta. Londres es un lugar bonito.
Mientras Simon ponía sus manos alrededor de la cintura delgada de Isabelle, y besaba seductoramente su cuello, que escucharon un estruendo que ningún mundano pudo escuchar.
— ¡Por el ángel! — Reclamó Iz. — ¿Qué ha sido eso?
— ¿Festividades carnavalescas de la temporada?
— Simon. — Bufó la nefilim — No hay semejantes carnavales.
— Claro que los hay, algún día iremos a Río de Janeiro, ahí si que hay carnavales. — Decía mientras intentaba bailar una extraña zamba, ella se echó a reír.
De repente volvió a sentir aquel ruido, Isabelle Lightwood se lo esperaba. Los demonios no podían estar tan lejos, y ella tampoco podía estar tan lejos de la adrenalina. Sin embargo, esto no era muy usual.
El demonio pegó un salto directo a atacar a una familia mundana, así que rápidamente Isabelle desenrolló el látigo, ahorcando a la criatura y haciéndola chocar contra el puente. Por suerte todo esta cubierto de glamour y los mundanos que pasaban por ahí no parecían darse cuenta de semejante espectáculo.
Simon había tomado de su bolsillo su daga kindjal, él arma era una pareja en juego que una parte la tenía Jace, y la otra pareja la tenía Luke, pero en la batalla contra Sebastián, el hombre lobo se la entregó a Simon para que luchara, desde entonces la había traído consigo todos estos años. Ahora estaba atacando una pierna del demonio con aquella daga que cumplía funciones de cuchillo serafín, Isabelle actuaba velozmente con su látigo.
— ¡Ahí está!— Se escuchó el grito de un hombre que venía corriendo hacia ellos. Simon pensó que era un mundano viendo cualquier otra cosa, pero después pensó que podrían ser ayuda.
El demonio lanzó lejos a Isabelle en contra la acerca, se acercó a ella con su hedor a muerte y putrefacción, decidiendo acabar con su vida, le tenía afirmado ambas manos y estaba sin su arma. Simon estaba desesperado, intentó atacar al demonio con la daga, pero este consiguió esquivarlo.
Volvió a dar una estocada y otra patada, deseó en aquellos momentos tener la marca de Caín para haberlo destruido con solo mirarlo, pero ya no podía ser más el "Simon Indestructible"
— ¡Isabelle! — Gritó saltando por sobre el demonio y arrebatándole parte del cuello con la daga, el demonio soltó un gruñido y en un brusco movimiento dejó al vampiro casi colgando del puente.
Cuando él pudo volver a recuperarse vio a su esposa de pie, y con su látigo dorado en mano, mientras miraba absorta como otras dos personas atacaban también al demonio.
"Cazadores de Sombras" pensó Simon "Bendito Dios, por enviar más en nuestra ayuda"
— ¡Cuidado! — Había gritado el hombre empuñando un cuchillo serafín, mientras las otras dos mujeres seguían arriba del demonio. — ¡Ábrele más el cuello!
— ¡Calla y colabora James! — Gruñó una de las mujeres que resbaló del demonio cayendo al suelo, inmediatamente fue ayudada por Isabelle y juntas comenzaron a pelear.
Así se llevaron Isabelle y esta mujer, mientras el hombre daba empujones y pelea al demonio intentando proteger a la otra persona que estaba arriba, entre tantos vaivenes el demonio Hydra furioso se deshizo del hombre y botando a la mujer que estaba a sus espaldasse acercó a ella para matarla, ella gemía de dolor, estaba ya sangrando.
Cuando Isabelle, la mujer y el hombre corrieron para defenderla, algo los detuvo, como una especie de campo de fuerza que el demonio había invocado.
Esto nunca antes había ocurrido, Simon obstinado, fue corriendo a atacar el demonio para salvar a la chica, pues ella y los otros dos cazadores habían arriesgado sus vidas salvando a Isabelle. Estaba en deuda con ellos.
— ¡David! — Chilló la mujer sintiendo como los dientes del Hydra estaban a punto de morderla y de cómo una de sus garras le había abierto una herida. — ¡Da-vid!
Cuando estuvo a punto de morir, sintió como el peso del monstruo caía sobre ella. Aterrorizada, intentó moverse con cautela, sus ojos verdes centellearon nuevamente cuando vio al submundo tomar el cuerpo inerte del demonio y correrlos hacia otro lado.
— Tranquila, está muerto. — Dijo Simon levantando a la mujer, y esta fue rápidamente corriendo a los brazos del otro hombre. — Gracias y de nada.
— ¡SIMON! — Chilló Isabelle corriendo a sus brazos y enrollándolo con el látigo. — ¡¿Por el ángel, tú lo mataste?!
— Dudas de mis capacidades.
—Oh rayos — Gimió ella. —Creí que podrías estar muerto-
—Estoy muerto.
—Agh, sabes que me refiero a más muerto que de costumbre. — Y luego la nefilim comenzó a llenarlo de besos en las mejillas, en la nariz y frente. — Eres un héroe.
— Tranquila.
Luego le dio un golpe en el pecho, él gimió.
— No vuelvasa hacerme eso. — Le gritaba — Simon Lewis. ¿Querías que me quedara viuda en mi luna de miel? ¡Oh, maldito escuálido bastardo submundo! — Y luego volvió a abrazarlo.— Te amo.
— Iz…
Los otros cazadores de sombras los estaban mirando.
— ¡Oh, David! — Gimió la mujer rescatada — Fue horrible, fue como verlos otra vez, es como si yo fuera ellos.
— Tranquila nena… — Susurró — Todo está bien.
El vampiro diurno miró a las tres personas que estaba ahí, estaba David el hombre de cabello castaño y rizado, de ojos oscuros. Y entre sus brazos estaba una mujer de cabello castaño claro pero corto, y ojos verdes esmeraldas, muy parecidos a los de Clary y Jocelyn.
Isabelle se preguntó quienes podrían ser. ¿Y porqué aparecieron casi a salvarlos del demonio?
— ¿Quiénes son ustedes? — Preguntó Simon
— ¡Ya ves, David! — Gruñó la otra mujer — Olvidaste todo tipo de cortesía.
— ¡Yo no he dicho nada, Dan! — Gruñó David aun aferrando a la otra mujer.
La mujer de cabellos castaños e brillantes ojos verdes se acercó a Simon e Isabelle, tendiéndoles la mano, sin duda a lo lejos, Simon creyó que tenía un parecido a los retratos antiguos de la Casona Chiswick.
— Soy Danielle. Danielle Lightwood. — Dijo la mujer — Ella es Evanna Lightwood y el mundano que nos acompaña, es su prometido en proceso de Ascensión, David James.
— ¿Lightwood? — Preguntó Isabelle.
— ¿Ascensión? — Preguntó Simon
El matrimonio Lewis se miró desconcertado entre ellos.
— ¿Cómo es que son Lightwood, también?
— ¿También? — Preguntó Evanna — ¿Otros Lightwood?
— ¿Parientes? — Preguntó Simon.
Isabelle después de mucho tiempo, tomó la palabra
— Yo soy Isabelle Lightwood, del instituto de Nueva York. ¿Al parecer, no sabíamos que había otros Lightwood, por acá?
— Isabelle Lightwood. — Dijo Danielle mirándola fijamente. —Pues nosotros somos del Instituto de París. ¿Creo que no, nos hemos visto en Alicante?
— No. De hecho pasaba más mi padre. ¿No se si lo conocen, Robert Lightwood?— Pero al decirlo sintió una punzada de dolor, un recuerdo que acaba de desenterrar recientemente, su padre siéndole infiel a su madre con otra mujer.
¿Y si, estás mujeres Lightwood, eran sus medio hermanas? ¿Hijas de su padre y de esa otra mujer, Annamarie Highsmith? La idea la tensó de pies a cabeza, que lo único que consiguió fue apretar fuertemente la mano de Simon.
— ¿Robert Lightwood? No, creo que solo haya escuchado el apellido Lightwood acá en Londres, y algo sobre la época del Círculo de Valentine Morgenstern.
— Mis padres estuvieron en aquel círculo, eran Robert y Maryse Lightwood, pero jamás me hablaron de parientes, o de alguien que se asemejase a nosotros.
— Quizás solo sea una confusión o alcance de apellido — Comentó David James — Suele suceder en el mundo de los mundanos.
"Pero de alguna parte pueden estar emparentados" pensó Isabelle.
— Nuestros padres viajaron desde Londres hasta Francia después de que nuestros abuelos fueran asesinados por demonios, creo que tampoco sabíamos de otros Lightwood. Por lo general mi madre decía que originalmente lo que nos distinguía era el cabello castaño y los ojos verdes. — Dijo Evanna. — Sin embargo tú tienes los ojos negros y el cabello oscuro.
"Alec tiene los ojos azules" pensó Isabelle. "Creo que hay que revisar los álbumes familiares"
Sin embargo no se sentía del todo confiada, aunque creía que era poco probable que los demonios tomasen forma humana, hace mucho que habían dejado de hacerlo, sin embargo, debía estar alerta.
— Nuestros padres eran Thomas y Bonnie Lightwood. — Musitó Evanna — Murieron hace muy poco, por culpa de aquel demonio que ustedes mataron… nosotros lo buscábamos en venganza.
— No sabemos como agradecerles.
— No es necesario. — Dijo Simon — Estábamos de luna de miel, cuando apareció esa cosa. Inmediatamente nos pusimos en defensa para atacarla. No creía que las cosas volvieran a desestabilizarse.
— Lo hacen. — Dijo Danielle guardando su cuchillo serafín. — Hay varios demonios liberados, y amenazan con atacar Idris, evidentemente ir a la Ciudad de Cristal es imposible, así ha habido fugas masivas hacia allá.
"No tan imposible" recordó Isabelle con mucho dolor, cuando llegaron los demonios a atacar Alicante y matar a varios, incluso en esa batalla murió Max, en las manos de Sebastián, quien él había desactivado todas las protecciones de la ciudad.
— Nosotros intentamos viajar a Idris. — Comenzó David. — Después de acabar con este demonio, nos vamos para allá, para ver el tema de la ascensión y así casarme con Evanna. ¿Van ustedes para allá? ¿Vienen con nosotros?
Simon miró a su esposa, ninguno estaba realmente seguro de viajar en ese momento a Idris, pero las circunstancias lo requerían. Alicante a punto de ser atacada, demonios Hydra liberados, familias completas de Cazadores de Sombras asesinadas. Sin duda alguien realmente quiere extinguir esa raza para siempre.
Por otro lado, ellos se habían casado hace una semana, y para Simon eso significaba románticas vacaciones en pareja para ser felices al menos aquel período de tiempo, sin embargo las cosas en los días posteriores comenzaron a empeorar.
Simon estaba preocupado por lo que pudiese ocurrir en Nueva York. No sabían nada de Clary ni Jace, ni menos de Alec y Magnus, no manejaban ningún tipo de información con respecto allá.
— ¿Vienen? — Volvió a preguntar, esta vez Danielle Lightwood. — Pueden mandar un mensaje directo desde ahí, por si lo necesitan. Vamos, es más seguro Idris que cualquier otro lugar.
Isabelle y Simon Lewis se miraron, o iban a Idris o todos morían en el intento.
— Sí. — Dijeron ambos.
Entonces Isabelle y Simon, se encaminaron por las calles londinenses, cruzando el puente Blackfriars, junto a David James, Evanna y Danielle Lightwood, en mitad de un muro, si se tocaban los suficientes ladrillos de abría un portal secreto, y ahí directo.
A la Ciudad de Cristal.