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Cazadores de Sombras: El heredero de sangre. (Simon e Isabelle fanfic) — capítulo 5

**Capítulo 4:**El último Herondale.

La garza vuela sobre el agua inmóvil.**Desde la orilla, un bosque de álamos se empina para ver el pozo ciego donde se acaba de ocultar la luna. En el entorno, suelta una cocina tres pañuelos de humo, para decirle adiós al sol noctámbulo. Campos de trigo y de manzana van emergiendo en la frescura quieta. Y el día sólo encuentra afinidad en la garza y el humo.(Heron (garza), y dale (valle), la Garza del Valle)

— ¿No vas a comerte tu medialuna, Simon? —

Simon bajó la vista hacia su plato, la medialuna servida seguía intacta en el, al lado de esta estaba una taza de café bien cargado.

— No, gracias. — Respondió cortésmente añadiendo una sonrisa para no molestar a Evanna Lightwood, la mujer aún estaba consternada por el ataque del demonio rapiñador.

— Simon sólo dile a mi hermana que necesitas sangre. Eres un vampiro. — Le dijo Danielle mientras guardaba su cuchillo serafín en la parte delantera de su cinturón.

— ¿Vampiro? — Preguntó Evanna — ¡Podrías haberlo dicho antes! Antes con Danielle teníamos unos amigos vampiros por donde vivíamos, para entonces David y yo íbamos a conseguirles suministros de sangre en tiempo de escasez, lo sacábamos de los hospitales mundanos.

— ¿Qué les pasó a esos vampiros? — Preguntó Simon, pero Evanna guardó silencio, con los ojos llorosos dejó la cocina y salió a su habitación. — ¿Dije algo malo?

Danielle negó con la cabeza.

— Sólo esta shockeada, esos demonios mataron a nuestra familia y algunos amigos submundos, esos vampiros estaban entre ellos, y Evy le tenía mucho cariño a todos.

— Lo lamento.

— No te preocupes. — Dijo Danielle acercándose a Simon —Puedes ir a ver a Isabelle por mientras, le diré a David que te consiga algo de sangre, necesitamos estar bien nutridos para lo que haremos hoy.

— ¿Qué haremos?

— Conseguiremos que un grupo de submundos logre entrar a Idris, intentaremos convocar una reunión en la sala de los acuerdos, para que tratemos de encontrar alguna solución.

Isabelle desenrolló el látigo dorado, y golpeó fuertemente la manija de la puerta abriéndola, ella vio a Simon y le sonrió.

El vampiro se levantó de la mesa y la besó apasionadamente, mientras Evanna tosía fingidamente para retomar el tema.

— Tenemos cosas que planificar. — Dijo Evanna.

— Iremos a la Sala de los Acuerdos, hablaremos con la Clave sobre nuestros hallazgos. — Comentó Danielle mientras guardaba una daga en su cinturón. — Supongo que estarás preparada Iz.

Izzy asintió, le agradaba Danielle, no porque fuera su extraña pariente Lightwood, sino que ella era también como Jace, amante de la guerra y las armas por sobre todas las cosas. Además de que Danielle fuese una mujer humilde pero de carácter fuerte, ellas se entendían perfectamente.

A Simon no les quedó más remedio que ir a la Sala de Los Acuerdos con Iz, aun no muy convencido vio como la temerosa Evanna Lightwood se quedaba en casa a esperar por David James, y él se preguntaba como ella llegó a ser entrenada como Cazadora de Sombras.

Danielle, guió a la pareja hacia la puerta mientras Simon se dio cuenta de un singular detalle, la nefilim tenía una cicatriz en su antebrazo que se había vuelto a abrir, no terminaba de cicatrizar correctamente, la cálida, espesa y olorosa sangre comenzaba a corren en un hilito por su brazo y esta no se daba cuenta.

Simon apretó su boca, sus colmillos estaban comenzando a bajar, y no quería tener problemas, sin embargo la sangre de Danielle Lightwood parecía ser rica en nutrientes para un vampiro hambriento.


Los ojos azules se reflejaron en la espada, su traje de cazadora había quedado tirado en el suelo mientras ella estaba cubierta solo por una blanca sábana.

Amatis Greymark miraba el anillo que aun poseía en su dedo anular, plateado y con sellos de aves,  extrañaba aquellos años de felicidad en el amor, sentirse amada y amar, nadie se le comparaba a aquel hombre de cabellos rubios y ojos claros.

Luego asumió el odio hacia Los Morgenstern, a Valentine Morgenstern por arruinar al hombre que ella amaba casándola con otra mujer, y viendo ante ella la boda, y enterarse de aquel embarazo, de no haber sido así, ella pudo haber seguido casada con el amor de su vida y haber tenido una familia…

Aún extraña a Stephen Herondale.

— Mi Señora. — La voz del hombre desnudo a su lado la sacó de aquel recuerdo de ese hombre que alguna vez amó, y quien, quizás ni la fuerza más blanca ni oscura, la haría olvidar.

— Battlesword — Susurró ella tomando su mentón con delicadeza y mirando los ojos de su amante, su joven y fuerte amante llamado Theo Battlesword. — ¿Qué pasa? — Le preguntó Amatis con una siniestra dulzura.

— ¿A quién matamos?

Amatis le lanzó el anillo al nuevo cazador de sombras era un viejo anillo de plata con símbolos de un castillo. Ella sabía lo que significaba, ella sabía a quien debía enviar su siguiente ataque, las tenía todas estratégicamente armadas… y su plato fuerte eran las familias reconocidas…

Theo Battlesword tomó sus ropas y salió de la cama de Amatis, corrió por la habitación para buscar un brujo, convocar demonios y comenzar la cacería de la nueva víctima de los antiguos nefilims.  

Los ojos de Amatis se volvieron más oscuros de lo normal y miró nuevamente su anillo de las aves, si algo también tenía planes era que si ella no pudo tener hijos con Stephen, nadie más los tendría.

Debía acabar con el verdadero hijo de la suicida Céline Monteclaire. __________________________________________________________________

Magnus estaba agobiado, tanto que ni siquiera de digno a saludar cuando entró al Instituto de Nueva York, fue Luke Garroway quien les abrió la puerta y los guió hacia donde deberían reencontrarse con Robert y Maryse Lightwood, sin embargo aún no aparecían. Magnus se estremeció, no sabía por dónde empezar a hablar.

Luke analizó sus rostros, las cosas no andaban para nada bien.

— ¿Cuál es el problema, Tessa? — Preguntó Luke. — ¿Qué consiguieron con Raphael?

— Raphael fue asesinado por Maureen Johnson. — Contestó Tessa — Ahora ella es la jefa del clan de vampiros de Manhattan.

— Nunca lo imaginé, Raphael era uno de los más fuertes. — Dijo Luke — Él y Camille Belcourt en su momento.

— Por favor, no mencionen ese nombre en frente de mí. —Masculló Alec por lo bajo mientras le quitaba la vista a Tessa y volteaba a la ventaba sólo para no sentir la mirada de Magnus sobre él.

— Camille también fue asesinada por la misma niña vampiro — Anunció la bruja de ojos grises. — Asumo que es un poco extraña Maureen…

— Diabólica — Dijo Magnus exaltado, luego miró sus uñas. — Es siniestra y burlesca.

Luke asintió, de todos modos, ¿Qué se podría hacer con una resentida niña vampiro de trece años?

Sus cavilaciones con respecto a la información de Tessa y Magnus se detuvieron cuando vio a Jocelyn bajar al lado de Jace, Maryse y Robert Lightwood.

La tensión les contagió a sus caras y le hicieron adjuntarse al resto del grupo, los resultados con La Clave estaban dando lentos frutos, sin embargo ya se habían enterado a través de Clary, que Amatis Greymark (aun envenenada) estaba causando la liberación masiva de demonios Hydra.

— ¿Qué ocurre? — Preguntó Jocelyn al acercarse a su marido, le besó en la mejilla mirando su cara de consternación.

— Magnus y Tessa Gray obtuvieron noticias.

— Carstairs… — Murmuró Tessa sonrojada. — Mi apellido de casada es Carstairs.

— Theresa**Gray Starkweather Herondale… Carstairs… ahora sabemos de dónde Jace heredó su problema con los apellidos. — Bromeó Magnus, y Alec sonrió complacido con la broma, sus ojos azules brillaron como lámparas hipnóticas.

— Cuidado Brujo. — Advirtió Jace. — Respeta a mi tarata tarata tarata tarata abuela. O a mi ancestro… o bueno como sea más sencillo decirlo.

Luke la miró y asintió.

— Magnus y Tessa Carstairs descubrieron que Maureen Johnson lidera la manada de los vampiros, y bueno eso significa que Raphael fue muerto en sus manos.

Todos guardaron unos minutos de silencio, incluso Jace que no solía llevarse muy bien con el vampiro guardó respeto al enterarse de su muerto, de todos modos, lo prefería a él que a la niñita endemoniada.

— Es una lástima. — Dijo Maryse sin mucha emoción. — Pero debemos continuar, si no tenemos a Raphael Santiago, tendremos que negociar más seguido con Maureen Johnson para tener a los vampiros como nuestros aliados a la hora de pelear con los demonios, no pueden fallarnos esta vez. — Tragó saliva y continuó hablando. — Los Blackthorn han estado investigando más cadáveres de nefilims que han encontrado en las cercanías del Central Park, junto con ellos hay algunas hadas de testigo que vieron a estos demonios y seres oscuros matando… familias completas.

— Ironstone, Blackwell,

— Ahora se les suma dos más, los Firecross y los Deepmaiden

Aline Penhallow le había abierto la puerta a Clary para que ingresara, la pelirroja de ojos verdes entró con cuidado escuchando la conversación que ahí se suscitaba.

— ¿Tessa? — Preguntó Alec viendo la cara de consternación de la mujer — ¿Hay algo que no sepamos?

Tessa suspiró sintiendo el fuerte golpeteo de su corazón, tan fuerte que le recordaba el viejo tic tac de su ángel mecánico.

— Maureen nos dijo algo más — Agregó Magnus enfatizando sus ojos de gato con los ojiazules de su nefilim. —Los demonios tienen una misión homicida.

Alec le devolvió la mirada.

Magnus les dijo sobre los planes de los demonios Hydra, y todos comenzaron a reaccionar de distintas maneras, de exclamaciones a reclamos, a gemidos y a caras de shock.

Clarissa Morgenstern Fairchild, no se lo podía creer.

Pero ya estaba hecho y ella ya estaba dentro de la conversación.

— Esa era la noticia que Tessa y yo les íbamos a decir — Dijo Magnus. — Estamos igual de sorprendidos como ustedes, es un mal momento para todos, supongo…

—  Y supongo que es un mal momento para dar esta noticia.

La voz de Clary se escuchó trémula en el salón, las palpitaciones de su corazón se aceleraron a mil por hora, de todos modos ella estaba muerta, debería estar muerta.

— Clarissa… —

— ¿Van a matar a los últimos herederos de cada familia? — Preguntó cada vez más temerosa y tratando de encontrar una respuesta positiva en Jace.

— Sólo sabemos que están en fichaje de los demonios algunas… — Dijo Jace.

—Los últimos Lightwood, Fairchild, Carstairs y Herondale. — Recitó Magnus casi de memoria. — Tal como has oído.

Los ojos verdes se cristalizaron y de su rostro se afligió, las manos delgadas de Clary comenzaron a temblar, mientras intentaba tomar el valor suficiente para poder hablar, sin embargo no tenía una estela para aplicarse una runa que le diera más valentía o incluso una iratze para capear el dolor, pero curar un corazón roto era doloroso.

Y a Clary se le había roto el corazón en ese momento.

— Clarissa, hija… — Jocelyn se le acercó y la abrazó con fuerza — Mi amor, solo me quieren a mí, no me pasará nada… no te dejaré sola.

— Mamá…

— Querrán a Clary, Jocie — Dijo Luke — Aunque tú lleves a cuestas el apellido Fairchild, ella también lo lleva y quieren al último heredero. La quieren a ella, a Alec y a Isabelle, también a Sia Carstairs y a Jace…

— ¡NO DEJARÉ QUE NADIE SE ACERQUE A MI HIJA! — Gruñó Jocelyn — Si quieren una Fairchild, la obtendrán por mí, pero jamás de Clarissa, no permitiré que nadie le haga daño.

— Yo tampoco estoy dispuesto a que le hagan daño a tu hija, Jocelyn. — Dijo Jace — La amo, y si tengo que morir por salvarla lo haré, no importa si me quieren a mí, podrán tenerme, pero nunca a Clary.

— Nadie quiere que nadie salga herido — Dijo Robert. — Aunque sean cazadores de sombras, nuestros hijos a pesar de ser adultos jóvenes, necesitan estar mejor preparados, hay que encontrar una raíz de este problema, ir a fondo. 

Maryse estaba sorprendida, después de todo lo ocurrido entre ambos, él seguía preocupado por sus hijos aunque estos ya hayan crecido, de esto estaba agradecida. Los dos se prometieron que protegerían a sus hijos, no importa al límite, pero no permitirían que les pasara a Alec y a Isabelle, lo mismo que a Max.

— ¿Qué hay de la hija de Tessa? — Preguntó Alec. — Jace, Izzy, Clary y yo podemos defendernos sin problemas, ¿Pero Sia? ¿Dónde está ella?

— Está con Jem. — Murmuró Tessa. — Pero supongo que no servirá de nada huir con ella. Aunque sea a Idris.

—Habrá que adelantar su entrenamiento— Dijo Robert. — Y supongo que estará a cargo de nosotros, pues sólo tiene catorce años.

Clary se recordó a si misma de más o menos dieciséis años siendo entrenada para una Cazadora de Sombras, incluso según Tessa contaba, su ex - cuñada y amiga una talCecily se entrenó a los quince años, y era una de las más valientes y aguerridas, no por nada un joven llamado Gabriella tomó por esposa, ambos eran los antepasados de Alec e Isabelle. Clary pestañeó e intentó imaginar como se vería Sia Carstairs siendo entrenada, aunque los nefilims se entrenaban desde pequeños para la guerra contra el mal, Sia era un caso especial, pues estaba intentando descubrir sus poderes mágicos, si es que eran heredados por parte de su madre.

Clary sabía que Sia tenía ciertos problemas con su madre.

El pasado de Tessa Gray era algo que Sia odiaba más que el hecho de que un chico le enviase una horda de demonios rapiñadores en vez de un ramo de flores.

Incluso ni Clary conseguía entender muy bien, Tessa había estado enamorada de dos personas extrañamente al mismo tiempo, el padre de Sia estaba comprometido con Tessa hace muchos años atrás, sin embargo por su enfermedad decidió convertirse en el Hermano Zachariah, mientras Tessa se casaba con el otro amor de su vida, quizás según Magnus, su verdadero gran amor, William Herondale.

Will es el antepasado de Jace, al menos Clary se sentía agradecida de que Tessa hubiese estado con Will, si eso no hubiese pasado, no existiría Jace…

Sin embargo a Sia no le gustaba nada ese Will y todos los Herondale, ni siquiera se podía acercar a Jace, a veces ni siquiera hablaba con la misma Clary. A veces Sia le costaba entender el corazón de su madre, a veces a Tessa le costaba entender a su hija. Sia Carstairs ama a su padre más a que a nadie en este mundo, y no considera justo que él estuviese esperando más de cien años por el amor de su vida mientras esta se casaba con otro, cuando antes estaba comprometida con él y sólo le hizo falsas esperanzas.

Clary veía a Sia como una guerrera de las sombras más que a una bruja, sin embargo en sus pensamientos aparecían los demonios matándola, matando a Isabelle y Alec, y al último Herondale Fairchild. Clary se tensó, tembló y lanzó un chillido de horror, en cualquier momento ella iba a explotar.

— Siempre he tenido la esperanza de morir primero, Clary. — Dijo Jace tomando la cara llena de pecas de su pelirroja entre sus manos. — Deja que así sea… no temas, así lo prefiero, porque si tú te fueras antes que yo, no podría vivir. No tendría sentido vivir en un lugar dónde tú no estés.

Las lágrimas caían a cántaros por las mejillas de Clary, nadie estaba entendiendo y nadie lo haría si ella no hablaba de inmediato.

Su pequeño secreto no podría durar demasiado, tomó aliento, tomó las manos de Jace apartándolas de su cara y sosteniéndolas con firmeza. Miró a su madre y bajó el rostro, luego lo levantó hacia esos ojos dorados de león y por fin habló:

— Jace… estoy embarazada.

Los demonios querrían al heredero Herondale que Clary llevaba dentro de sí.