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No me llames Nymphadora — capítulo 4
La profesora Sprout siempre fue mi favorita y no sólo por ser la jefa de mí casa, sino que de hecho era la mejor, tendrían que conocer al resto de profesores que tuve.
Para empezar aclararé que no diré nada de profesores de defensa contra las artes oscuras, fueron tantos cambios que realmente no logro recordar con exactitud el nombre de todos (aunque me viene a la memoria uno que siempre se empeñó en llamarme Nymphadora, por lo que varias veces quise golpearlo a lo muggle), así que vamos con historia de la magia.
El profesor Binns, bueno, no es como si fuera mal profesor, sólo que sus métodos de enseñanza eran bastante anticuados, y eso lo entiendo ¿Qué otra cosa podía esperar de un fantasma? Al menos podía aprovechar su clase para recuperar energía o gastarlas lanzando cosas (Dato: por alguna razón desconocida tuve una manía por varios años de lanzar cosas cuando estaba aburrida).
Luego estaba el profesor Flitwick, jefe de Ravenclaw, nunca me desagradó, pero no era mi favorito, él más bien me causaba un poco de gracia pero nunca entendí por qué, podría decirse que era mi segundo favorito, aunque rompía totalmente mis esquemas de Ravenclaw al igual que me pasó con:
Profesora Minerva McGonagall. Ella era bastante estricta y gracias a ella vencí mis estereotipos de Gryffindor ya que nunca fue precisamente una persona alocada y aventurera como siempre creí de los leones (ya que hablamos de eso ¿Por qué el sombrero no la envió a ella a Ravenclaw y al profesor Flitwick a Gryffindor? Tendría más sentido para mí), era muy buena profesora, el problema era que yo nunca fui su tipo de alumna y no logré quedarme tan callada, quieta y atenta como ella quiso.
No estoy mencionando a todos (fueron muchos años y materias), y este será el ultimo al que incluiré, el que se llevó definitivamente el titulo de profesor más odiado por mi (y seguramente por muchos más): Severus Snape (demasiado amargado diría yo), la guerra comenzó desde la primera clase que tuve con él. Llegué a las mazmorras usando mi cabello de color morado, ese día lo había usado así en otras clases y el color no había provocado problemas con ningún profesor, pero, en cuanto entré:
—No le permitiré colores tan poco adecuados mientras esté en mi clase, señorita Tonks.
1.¿Qué se suponía que era inadecuado en un color?
2.¿Por qué tenía que hablar de forma taaan lenta?
—¿Hay reglas acerca del color del cabello?
—Cinco puntos menos para Hufflepuff.
—¡Sólo hice una pregunta!
—Serán diez si no lo cambia en este instante.
Lo cambié de color en esa clase mientras me imaginaba dirigiéndole algunas palabras que se suponía que no debería saber a esa edad, mismas que luchaban por atravesar mi garganta y abrirse camino por mi boca, ¡Ni siquiera la profesora McGonagall se había opuesto! y eso que ella era la reina de la buena compostura. Me contuve de decir algo, pero me prometí una cosa: siempre llevar el cabello en colores llamativos y encargarme de que me viera con ellos fuera de su clase, porque no me lo había prohibido fuera. Nadie iba a hacerme cambiar mi cabello de nuevo.
Un día, durante la clase de herbología (junto a los Gryffindor), volví a encontrarme con el chico pelirrojo de la ceremonia de selección, estaba justo a mi derecha por lo que tuve que trabajar con él y volvió a ser algo extraño (aunque no molesto), en especial porque actuó como si siguiéramos esperando ser asignados a una casa; primero agitó su mano frente a mi cara mientras me decía que tenía derecho a hacerlo, luego…
—En serio, no creo que comiencen hoy a no seleccionar en alguna casa, de hecho no se podría, todos debemos de tener algo de cada casa pero muuuy en el fondo y por eso no nos damos cuenta ¿No crees?
—Eh…
—Tal vez tú quedes en Hufflepuff, tienes cara de Hufflepuff.
—Ya estoy en Hufflepuff.
—¡Esa es la actitud! Siempre positiva sobre ser seleccionada, muy bien hecho. —Dejé todo lo de herbología de lado y lo miré casi sin parpadear mientras me preguntaba si debería llevarlo a la enfermería (o a San Mungo), entonces se echó a reír—. Soy Charlie Weasley, y si no me falla la memoria tu eres Nymphadora no-me-llames-Nymphadora ¿Cierto?
—Dicho así suena todavía más horrendo ¿Te das cuenta? Dime Tonks.
—Bien, entonces eres Nymphadora no-me-llames-Nymphadora-dime-Tonks.
—Charlie Weasley, eres un reverendo idiota.
—Al menos no me llamo Nymphadora.
—Encontraré una versión fea de tu nombre y te arrepentirás.