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La Princesa del Olimpo — capítulo 10

No puedo creer lo que hice. Lo que hicimos. Lo que hacemos. No podía dejar de besarlo, sus labios eran suaves y tenían experiencia. Sentía como si estuviera soñando, no quería volver a la realidad nunca.

Justo cuando no quería despertar, Apolo deja de besarme.

Él tenía una gran sonrisa mientras yo tenía el ceño fruncido.

-¿Por qué estas molesta?-pregunto él.

-porque me dejaste de besar

Él me miro divertido. Se paro y me ayudo a pararme.

Cuando estuve parada, puso sus manos en mi cintura y me acerco más  él.

Y me volvió a besar.

Sentía como si fuéramos las únicas personas en el mundo.

Puse mis brazos alrededor de su cuello y lo acerque más a mí.

Después de un largo rato nos dejamos de besar. Él tomo mi cara con ambas manos y susurro:

-no sabes cuánto espere este momento.

No pude evitar sonreír.

El celular de Apolo volvió a sonar.

Apolo saco el celular y suspiro al ver el nombre. Me acerque para ver y se podía leer el nombre de Atenea.

Él me miro y sonrió.

-vámonos antes de que lleguen las arpías-dijo como si hubiese hecho una travesura.

Bueno en sí, si hicimos una travesura, no se puede salir de noche.

Apolo me llevo hasta la puerta de la casa grande, nos besamos de nuevo y luego se fue.

Abrí la puerta lentamente.

La puerta dio un chirrido, luego la cerré y camine en puntillas hasta la habitación.

Tome el pomo de la puerta para girarla y alguien jalo fuertemente del otro lado. Me tropecé con mis pies y me caí.

Vaya, dos caídas en una noche. Es un record.

Alguien me ayudo a pararme.

Levante la vista.

Vi a Hades.

-Hades ¿Qué haces aquí?

-vine a verte.

-¿Por qué?

-quería saber cómo estabas. Me preocupaste cuando Apolo te trajo desmayada.

-oh-dije inocentemente.

-¿te vas dormir?

Asentí.

Quite la manta y me eche, luego me tape.

Hades se sentó en la cama mirándome.

-el romántico de Apolo ¿Qué ha hecho esta noche?-pregunto con ironía.

Me sonroje-¿nos has visto?

-eh. Yo…-vacilo-no, no los eh visto.

-ok-dije lentamente.

-Mira, ten cuidado con Apolo ¿de acuerdo? No quiero que nada malo te pase

-nada malo me va a pasar

-eso es lo que tú crees-murmuro

-¿Qué?

-nada. Sera mejor que duermas, mañana tendrás un día muy agitado.

-está bien.

Mis parpados se sentían pesados y trataba de mantenerlos abiertos pero no podía.

-Sueña Summer-dijo la voz de Hades pero se oía lejana.

Mis ojos se cerraron.

Aparecí en otro lugar, era la Sala del  Trono en el Olimpo. Mire a todos lados y solo habían tres personas. Mi padre, mi madre y Atenea. Ninguna de ellas me notaba y caí en la cuenta de que estaba soñando. Cada uno estaba sentado en su trono.

-Padre, ¿estás seguro que es la mejor elección?-pregunto Atenea

-si, por supuesto-respondió Zeus.

-Zeus-vacilo Hera-yo creo que… está mal. Él no es el correcto.

-Padre, hazle caso a Hera. Eh visto el futuro y ellos dos juntos sería catastrófico.

-¡No!, eh tomado mi decisión y será así.

-pero Zeus, no es justo. Ella tiene que escoger-dijo Hera

-Hera. Ya decidí, él es uno de mis mejores hijos.

-Padre. Hay mejores, tienes mejores hijos que él.

-No, ya está decidido.

-¿Qué está decidido?-pregunto Apolo entrando.

-Armina se casara con Ares…