La Princesa del Olimpo — capítulo 9
Me sobresalte y me caí de la cama. Alguien encima de la cama se movió rápido y me dio su mano para pararme.
-¿estás bien?-pregunto Apolo
-sí, me asustaste, no había visto a nadie a mi costado.
-tranquila.
-oye ¿Cómo llegue aquí?
-yo te traje
-¿y la pijama?
-unas chicas te ayudaron
Asentí.
-cuando te toque la mano en el claro ¿viste algo?
-si
-entonces…-él se sentía incomodo-ya sabes lo que paso
Suspire-si
-Dime ¿Qué te parece si salimos ahorita?
-¿Ahora? ¿Estás seguro?
-si ¿Por qué no?
-hummm está bien
Sonrió y tomo mi mano.
-vamos
Salimos en silencio. Cuando bajamos había campistas por todos lados; en los sillones, en los sofás y en el piso. Apolo y yo rodeamos a los campistas.
Cuando Salí hacia frio. Desde ahí se podía ver a las cabañas destruidas. Mi rostro de desencajo.
-Hey tranquila, las reconstruirán de nuevo-dijo el tratando de calmarme.
No lo consiguió.
Caminamos por el bosque y llegamos a un claro.
-Dime, ¿Qué piensas de lo que vistes cuando te toque?-pregunto Apolo.
-bueno…fue bonito, ya que yo era pequeña y tu aceptaste a mis insistencias.
Sonrió no muy convencido.
-Lo digo de verdad.
Sonrió y yo le sonreí.
-mira-dijo señalando a los arbustos de alrededor.
Mire unos momentos y justo cuando iba a decirle que no veo nada, luciérnagas empiezaron a salir. Todo era muy hermoso a su luz. Apolo estiro su mano hacia mí y dijo:
-¿quieres bailar?
Me sonroje un poco-no sé bailar
-yo te enseño.
Tome su mano y comenzamos a bailar.
Luego me empezó a cantar.
-trate de ser inteligente y no decírselo a la gente pero yo no puedo callarlo para siempre y vida hay que vivir y si es junto a ti...lo dejo todo...para vivir por ti...
Yo tuve miedo y aún lo tengo de seguir adelante
O salir huyendo, de buscar un roce, tocarte
Y si existen genios quisiera un beso.
Jamás encontré el mejor momento de acercarme
Y gritarte lo que yo siento, demostrarte que
Puedo ser quien siempre soñaste y lo voy a ser
Mientras él cantaba bailábamos y estábamos tan cerca. Él cerró sus ojos y se inclino lentamente hacia mis labios.
Sonó un celular.
Ambos nos sobresaltamos y yo retrocedí unos pasos. Él contesto.
-Hola hermanita-dijo irritado-¿Qué sucede?
-APOLO ERES UN GRANDISIMO IMBECIL -grito Artemis por el teléfono tan fuerte que lo pude oír-COMO SE TE OCURRE PONER TU AUTO EN AUTOMATICO E IRTE. LARGATE AHORA MISMO A BUSCAR EL AUTO QUE ACABA DE DESTRUIR EL RESTO DEL PARTENÓN DE ATENAS. ATENEA ESTA FURIOSA.
Apolo puso el celular en altavoz.
-¡ARTEMIS! PASAME AL INUTIL DE TU HERMANO-reconocí esa voz. Atenea.
-Atenea cálmate-chillo Artemisa
-¡NO! Tu hermano el idiota destruyo mi templo
Se oyó un golpe y chillidos.
-¡Au! Atenea-dijo Artemisa-¡No!, no hagas eso. Ahhhh
Se oyó un ruido de alguien cayendo.
-¡Listo!-dijo Atenea, luego aclaro su garganta-Apolo querido-empezó a hablar molesta-trae tu trasero aquí y ahora mismo para poder patearlo o si no sufrirás mi ira. Y si Apolo, Mi Ira.
Vi a Apolo tensarse, supongo que no será bonito ver como una diosa bélica hace sufrir su ira a los demás.
-sí, Atenea.-dijo nervioso-Enseguida voy.
-te espero-dijo como si fuera una amenaza.
-¡Ayúdame!-grito Artemisa-Atenea está sentada encima de mí.
-¡Cállate!
Luego Atenea colgó.
-veo que estas en problemas-dije un poco divertida. No sé porque pero se me hace divertido.
Me miro un poco enojado.
-no es divertido.
-lo siento-agache mi cabeza arrepentida de lo que dije.
-está bien. Te acompaño a la Casa Grande.
-ok
Nos pusimos a caminar y él estaba delante de mí.
Íbamos por una la cima de una colina y Apolo se tropezó con… ¿una piedra?
Apolo cayó al suelo y giro hasta llegar a los pies de la colina.
-¡Apolo!-grite mientras me ponía a correr hasta llegar a su lado.
Cuando llegue me arrodille a su costado, él tenía los ojos cerrados y me asuste. Temía que algo le haya sucedido.
-Apolo-dije poniendo mi mano en su mejilla.
Él abrió un poco los ojos. Sentí un gran alivio, estaba bien.
Le sonreí.
De pronto Apolo tomo mi brazo y lo jalo, su otra mano estaba en mi cintura. Ambos giramos y terminamos al costado donde antes había estado Apolo echado. Así que yo quede debajo de él.
Estábamos tan cerca que nuestras narices chocaban.
Él sonrió. Mi corazón se acelero.
-Así es como te demuestro mi amor.
Se acerco y…
Me besó.