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La Princesa del Olimpo — capítulo 11

Desperté gritando. Era una locura, ¿casarme con Ares? Seré a veces torpe pero no tanto para casarme con él.

Mire toda la habitación. Estaba sola y ya había amanecido.

La puerta se abrió de golpe, una chica de cabello rubio y ojos grises entro sosteniendo un cuchillo y mirando frenéticamente toda la habitación.

Me miró y luego bajo el  arma.

-¿Por qué gritaste?-pregunto la rubia con dulzura.

-tuve una pesadilla, lo siento.

La rubia estaba a punto de decir algo pero entro un chico de cabello negro y ojos verde mar.

-Annabeth ¿Qué paso?-pregunto el chico.

-ella tuvo una pesadilla-dijo Annabeth.

-¿Quién eres tú?-me pregunto el chico.

-Summer.

-¿quién es tu pariente divino?

  • Zeus.

Annabeth abrió mucho los ojos.

-eres la media hermana de Thalía-dijo el chico animosamente.

-lo sé, eh oído mucho de ella-respondí.

-¿Percy? ¿Annabeth? ¿Qué hacen aquí?-pregunto Quirón mientras entraba.

-Summer gritó y vinimos a ver porque-respondió el chico llamado Percy.

-tuve una pesadilla-explique.

-Annabeth, Percy. Salgan, Summer tiene que prepararse.

-¿prepararme para qué?

-chicos, salgan-insistió el centauro.

Annabeth y Percy empezaron a salir.

-Nos vemos Summer- se despidió Percy.

-¿Qué sucede Quirón?-pregunte ante su mirada preocupada.

-Tienes que ir al Olimpo. Dionisio te está esperando abajo con el oráculo.

-¿el oráculo de Delfos?

Asintió.

-Enseguida bajo.

Cuando Quirón se fue, me bañe y cambie rápidamente.  Me había puesto unos vaqueros negros y una blusa celeste.

Corrí escaleras abajo y tropecé un par de veces. Es un avance, no me caí.

Llegue hasta el despacho de Dionisio.  

Ahí estaba Dionisio y junto a él una chica de cabello rojo y ojos verdes. Ella tenía una camiseta demasiado grande para su cuerpo y unos vaqueros que parecían haberlos manchado con pintura apropósito.

-Summer-dijo Dionisio-te presento al oráculo-señaló a la pelirroja.

-Hola-saludé

-Hola, soy Rachel Dare.

Asentí.

-Sr. D ¿Por qué tenemos que ir al Olimpo?-pregunto Rachel.

-Hay una reunión de emergencia y el oráculo y la nueva diosa tienen que ir.

Ambas pusimos cara de "Ah"

-tú te teletransportaras con Raquel-dijo Dionisio

-Rachel-corrigió esta.

-como sea

-pero no sé cómo teletransportarme-dije

-eres una diosa, solo piensa lo que quieres hacer y taran. Lo hiciste

-no creo que sea tan fácil

-pues lo es. Así.

Dionisio chasqueo los dedos y un torbellino dorado lo rodeo y desapareció.

-vas a tener que intentarlo-dijo Rachel

Suspire-si.

Tome la mano de Rachel y cerré mis ojos. Empecé a imaginar que estaba en el Olimpo, en la Sala del Trono y que todos los dioses estaban ahí.

De pronto sentí un fuerte viento, luego un calor intenso.

Abrí mis ojos y ahí estaba, en la Sala del Trono.

Mire hacia el trono de Apolo, pero no estaba.

Miré todos los tronos y me di cuenta de que faltaban dos dioses.

Ares y Apolo.

Tenía un presentimiento, y no era nada bueno.

-Armina-dijo Zeus-al fin apareces.

-Dionisio me dejo en el campamento-me queje.

-¡Oye!-exclamo este.

-lo siento-me disculpé

-yo creo que hizo bien en dejarte ahí. Tienes que practicar de alguna manera-dijo Atenea

-¿en serio?-pregunto Dionisio esperanzado.

Atenea rodó los ojos-ni creas que lo repetiré.

-Padre-llamé-¿en donde esta Apolo?

Él me miro durante largos segundos.

-Está en Creta-respondió

Enarque una ceja.

-¿Por qué esta ahí?

-será mejor que lo veas por ti misma-dijo Hera. Que hasta el momento no había dicho nada.

Camine hacia ellos y me choque con una pared invisible. Toque la pared y camine hasta donde se terminaba, Rachel me estaba siguiendo.

Fui hasta el trono de mis padres. Me gire y vi que la pared invisible era en realidad una pantalla.

En la pantalla estaba Apolo vestido con una armadura griega y tenía una espada en su mano. A su lado derecho estaba Hades vestido con una armadura negra y una espada con la hoja del mismo color. Al frente de Apolo estaba Ares, vestido también con una armadura pero esta tenía manchas de sangre seca por doquier, tenía una espada y la apuntaba a la garganta de Apolo.

Chillé cuando hundió más la espada en la garganta de Apolo.

-tranquila, los dioses no podemos morir-me trato de tranquilizar mi madre.

No lo logro.

Miraba la pantalla casi sin parpadear. Cualquier movimiento de Ares me asustaba, no quería que dañase a Apolo.

Rachel estaba parada a mi lado boquiabierta.

-es suficiente-dijo Hera con voz dulce-no quiero que veas mas sobre esto.

-pero…

-pero nada.

Hera chasqueo los dedos y la pantalla se apago.

Proteste, pero era caso perdido. Solo rogaba que Apolo y Hades estén bien pero mas Apolo.

Los demás dioses tenían cara de confundidos al ver la pelea, excepto Atenea.

-¿Qué sucede?-pregunto Artemisa-¿Por qué Apolo pelea contra Ares y Hades?

-por que Armina y Ares se casaran. Seguro no quiere que su hermana menor se case con alguien con quien no se lleva bien-respondió Zeus

Oí murmullos y algunos se preguntaban por qué no me sorprendí.

Tenía que hacer algo.

-¡¿Qué?!-casi grite-¿casarme con Ares? ¿Estás loco?

-Armina-advirtió mi madre.

-¡Mamá!-exclame-¿lo estas apoyando?

Hizo una mueca-si

-¿Qué les eh hecho para que ustedes me hagan esto?

-Armina…

-¡No! Díganme ¿Qué hice para que me castiguen con esto?

-Armina, escúchame-dijo Zeus-no has hecho nada malo.

-entonces…

Zeus alzó una mano para que callara.

-cuando Hera y yo decidimos tener otro hijo, pensamos que si era mujer se casaría con uno de mis otros hijos, y si era hombre no se casaría ya que no hay ninguna diosa olímpica… disponible.

-ok-dije lentamente-¿alguna otra cosa que deba saber?

-si-habló Hera esta vez-nosotros escogimos a Ares por de lo que eres diosa.

-¿diosa de que soy?-pregunte.

Estaba ansiosa por saber para después golpearme varias veces y decirme: No debiste de ser diosa de eso, no debiste serlo.

-¿estás segura que quieres saber?-pregunto Atenea.

-si, además todavía falta para que sea una diosa completa ¿verdad?

-hummm, no.

-¿Cómo que no?

-ya eres una diosa completa. Hice unos cálculos y cuando cumplieras 16 años la transformación estaría terminada. Hubiese sido malo si te dejábamos hasta más de 16 años en el mundo de los mortales, te hubieses convertido en humana.

-no entiendo.

-si te quedabas con Azul después de cumplir 16 años te hubieses convertido en humana, tienes suerte en haber tenido un lado mortal porque si te hubieses quedado con ella siendo una diosa serias una mortal ahora.

-wow. Entiendo, entiendo pero ¿diosa de que soy?

-Eres una diosa bélica, también eres diosa del fuego, de la caza y la purificación. Tu símbolo es el ave Fénix…

-el ave de fuego y la purificación-susurre

-exacto. Muchas veces te han comparado conmigo pero aun no hemos descubierto todos tus poderes.

-Atenea tiene razón-dijo Deméter-aun falta descubrir el resto de tus poderes.

-Tu serás parte de los olímpicos, tu poder es demasiado  fuerte y no podemos dejarte como una diosa menor-dijo Hera-nunca haríamos eso.

-pero entonces ahora abra 13 dioses olímpicos ¿Verdad?-dije

Tenía miedo de que fuera lo que estaba pensando.

-no, veremos que se puede hacer pero primero debes preguntar al oráculo.

Me volví hacia Rachel.

Un humo verde la envolvió y sus ojos tenían un brillo del mismo color.

-Yo soy el espíritu de Delfos, orador de las profecías de Apolo Febo, asesino del poderoso Pitón. Acércate buscador y pregunta-Habló Rachel, pero no era su voz.

Vacile en lo que iba preguntar-¿Cuál es mi destino?

El oráculo hablo:

El amor y el engaño se unen.

Que poco a poco destruye.

La Princesa del Olimpo subirá.

El poder de los doce es el secreto.

Un mentiroso, un corazón sincero.

Una elección los destruirá o los salvara.

La sangre de los miserables será derramada.

Y el comienzo de una nueva era se alza.