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La Princesa del Olimpo — capítulo 12

Mire a Rachel confundida y boquiabierta.

Esos versos no los entendía.

Como era posible que ese fuese mi futuro.

-El oráculo ha hablado-dijo Hera.

-sí pero no tiene sentido lo que dijo.

-si lo tiene, solo tienes que interpretarlo bien.

-Apolo es el dios de la profecía seguro él lo entenderá.

-sí, pero no te dirá.

-aja-dije pensativa.

De pronto sentí un dolor en mi espalda baja.

Me toque en donde sentí el dolor y no había nada.

Empecé a pensar sobre tener que casarme con Ares y lamentablemente no con Apolo.

Recordé un mito.

-Mamá-llamé

-¿Qué sucede cariño?-pregunto desde su trono.

-Acabo de acordarme de Enio, la esposa de Ares-dije suspicaz

-Ares y Enio se divorciaron-explico Artemisa.

Ay, no. Que mal, eso hubiese sido mi única salida.

-oh-dije desilusionada.

De repente tenía ansias de estar con Apolo. Quería ir donde él estaba, justo ahora.

Mire la pantalla invisible y recordé lo que Dionisio dijo:

"eres una diosa, solo piensa lo que quieres hacer y taran. Lo hiciste."

Observé a los dioses, platicaban entre sí.

Unas ninfas se habían llevado a Rachel para que descansara.

Mis padres estaban conversando, esta era mi oportunidad.

Mire a la pantalla de nuevo. Suspire.

Yo puedo hacerlo, solo concéntrate.

Cerré mis ojos.

Piensa en el lugar que viste en las imágenes. Creta, sus bosques.

Abrí mis ojos y corrí hacia la pantalla.

Salté para que el impacto sea más fuerza.

Cerré fuertemente mis ojos y aguante la respiración.

Se sentía como caer en el agua. Abrí mis ojos y si, caí en agua.

Mire hacia arriba y se podía ver los rayos del sol que penetraban en el agua.

Nade hasta llegar a la superficie, inhale fuertemente.

Cuando mi vista se aclaro pude ver a los tres dioses peleándose.

Nade hasta llegar a la orilla. Me pare, mi ropa estaba mojada, y mi blusa se me había pegado al cuerpo.

Corrí hasta cierta distancia, estaba lo suficientemente cerca para que me vieran.

Apolo y Hades estaban espalda con espalda, no había rastro de Ares. Pero la expresión de ambos dioses me preocupo.

 En un movimiento rápido Ares golpeo en la cara a Hades, Apolo estaba de espaldas y… Ares lo apuñalo por detrás. En el mismo lugar que me dolía.

Grite y empecé a correr hacia donde estaba Apolo.

Él estaba tirado en el suelo derramando icor. No sabía qué hacer.

Ares tenia la espada alzada y la bajo al verme arrodillada junto a Apolo.

-Apolo-susurre.

Él no se movió. Toque la herida.

Gimió.

-¿Qué le has hecho?-grite mirando a Ares.

Él no dijo nada.

-¡Contéstame!-esta vez me pare y camine hacia él.

Él no dijo nada, de nuevo.

Estaba furiosa, quería golpearlo.

-No me grites mocosa-dijo él irritado

-y tu no me llames mocosa.

-no puedo creer que mis padres me vayan casar contigo.

-lo mismo digo.

-además tu eres insoportable, eres demasiado…tranquila.

-a mi debieron de comprometerme con Apolo.

-¿Apolo? Apolo te engañaría con cualquier mortal. Dudo mucho que te sea fiel. Él es un mujeriego.

-¿y tú no?

Me fulmino con la mirada.

-yo no tengo tantos hijos como Apolo.

Me cruce de brazos. Ares tomo mis brazos tan fuertemente que me empezaron a doler. Me acerco más a él.

-Mira chiquilla tonta-dijo con tono amenazante-tú te casaras conmigo aunque no quiera pero eso no quiere decir que mandaras sobre mí.

Trate de liberarme de su agarre pero él era muy fuerte.

-¡Suéltame!-chille.

Pero no me soltó.

Alguien derribo a Ares. Retrocedí y vi que Hades lo golpeaba.

-¡Vete!-grito Hades.

Corrí hacia Apolo. Me arrodille junto a él. Tome su mano e imagine que estábamos en su templo.

Cerré mis ojos. De nuevo ese calor intenso me invadió.

Los abrí y estábamos en su templo, específicamente en su habitación.

Ambos estábamos en la cama.

-Apolo-dije-despierta.

-Summer-susurro.

-Apolo-sollocé-¿estás bien?

-sí, tranquila, los dioses curamos rápido-dijo tratando de sentarse. 

Lo abracé. Él estaba mugroso y sudado pero se veía igual de atractivo.

Cuando me separé de él le di una fuerte cachetada.

-¡Au!-Apolo se toco la mejilla-¿Por qué hiciste eso?

-Me asustaste cuando estábamos en Creta.

Apolo abrió mucho los ojos.

-¿Fuiste a Creta?

-sí, yo te traje aquí.

-no debiste hacerlo.

-fui por ti.

Me miró con tristeza.

-no te merezco-se recostó en las almohadas que estaban detrás de él.

-No, yo soy la que no te merece-me cerque a él.

-Summer, eres una buena chica y yo siempre eh sido egocéntrico y arrogante, pero contigo…soy diferente. Recuerdo que hace unos meses atrás quería incinerar a un sátiro llamado Grover y a un semidiós llamado Percy.

Alce las cejas.  Espero que no sea ese Percy que conocí hoy, se veía que era un buen chico.

-¿Por qué querías…incinerar al sátiro y al semidiós?

-no sé si sonara estúpido, pero ellos rayaron mi lira.

-¿Por qué rayaron tu lira?

-yo se la di para que recuperara a mi celedone que se volvió loca.

-ok-dije despacio-no fue una buena reacción y lo sabes ¿verdad?

-si-dijo avergonzado.

-tranquilo, lo que importa es que no lo hiciste.

-sí, pero eh hecho cosas peores.

-no me importa, yo te quiero con todo y tus defectos.

Él sonrió.

-¿sabes? No sabía que estaba perdido hasta que llegaste tú.

Sonreí y creo que me sonroje un poco.

De pronto la puerta se abrió de golpe y entro…