La Princesa del Olimpo — capítulo 14
Trate de alejarme de Ares pero me tenia fuertemente agarrada.
Cuando logre separarme, le di un puñetazo en la cara.
Me gire para salir de la Sala de Entrenamiento y vi a Apolo en la puerta.
Él me miraba dolido.
Empecé a caminar hacia Apolo pero desapareció en un destello de luz.
Corrí hacia donde había estado. Sentí como mis ojos comenzaban a arder.
Quería llorar.
Corrí hasta el templo de Apolo, pero él no estaba.
Lo busque por todos lados. Busque por todo el Olimpo, camine de un lado a otro, pregunte si alguien lo había visto pero nadie sabía nada.
Quería saber donde estaba. Tenía que encontrarlo de una forma u otra.
Tuve una idea.
¿Quién conoce mejor a Apolo?
Su hermana. Artemisa.
Claro también Hermes pero hay más posibilidad de que Artemisa sepa.
Camine hasta el templo de Artemisa ya que estaba cansada.
El templo era plateado y brillaba como la luna. Tenía medias lunas talladas, arcos preparados para disparar y un ciervo.
-Artemisa-llamé.
De la puerta salió una cabeza con cabellos rojos. Artemis.
-Hola-me miro y creo que parecía estar mal ya que pregunto-¿Qué sucede?
-¿sabes en donde está tu hermano?-pregunte rápido.
-no, no lo sé.
-¿Tendrías alguna manera de contactarlo?
-si-sacó un teléfono-lo llamare.
Marcó el número y se puso el celular en la oreja.
Esperamos.
Artemisa frunció el ceño después de colgar.
-Apolo siempre me contesta-dijo-¿Qué ha sucedido?
Agache la cabeza.
-Cuéntame, puedes confiar en mí-Artemisa puso su mano en mi brazo dándome apoyo.
-es que…
-¿sabes qué? Mejor entremos.
Ambas entramos en el templo.
El templo por dentro era más bonito que afuera. Pero no quería admirar su belleza, ahora no.
-Siéntate-señaló a unos de los sillones.
Me senté.
-Ahora sí, cuéntame.
-Bueno, lo que sucede es que…
-Apolo está enamorado de ti.
-¿Cómo lo sabes?
-lo sé desde hace tiempo, desde que tenias tres años para ser exacta.
Me sonroje -¿desde que tenía tres?
-sí, Apolo babeaba por ti.
Esta vez me sonroje violentamente.
-continua-dijo Artemis.
-bueno Apolo está enamorado de mi y él ya me ha besado…
-Ah, la promesa.
-sí. Lo que sucede es que Ares me besado-comencé a sollozar-Apolo nos vio y…y se fue.
Tape mi rostro con mis manos.
-Tranquila.
-no sé donde esta-solloce.
-yo…creo que si se.
Se paro y trajo una tablet.
Paso el dedo por la pantalla y después de unos momentos sonrió.
-está en Tesalia.
-¿Como lo sabes?
-conveniencias de ser la diosa de la luna.
Enarque una ceja.
-¡Ve! ¿O te piensas quedar ahí sentada?-dijo Artemisa.
-Er, Gracias.
Me concentre y pensé en Tesalia.
Comencé a recordar sus paisajes. El año pasado me fui de viaje ahí.
Una sensación de calor me invadió, cerré mis ojos.
Cuando los abrí ya no estaba en el templo. Estaba en un bosque y era de noche.
El año pasado hice una caminata con Azul en ese mismo bosque, lo reconocí porque yo había atado un pañuelo en una de las ramas más altas de un árbol.
Empecé a buscar a Apolo. Tenía que tener cuidado ya que estas son las tierras antiguas y aquí hay mas monstros que en cualquier otro lugar del mundo.
-Apolo-grite
Nadie contesto.
Recorrí el bosque otra vez y parecía estar dando círculos.
Camine hasta llegar a un claro que ni siquiera yo sabía cómo había llegado, seguro estaba en lo más profundo del bosque ya que había un rio y en el mapa de mi caminata del año pasado no había ningún rio.
Cerca del rio estaba un árbol. Comencé a caminar con cuidado por la hierba alta, al estar más cerca del árbol, pude distinguir una figura humana sentada a los pies del árbol.
La hierba alrededor del árbol estaba cortada, mojada y muy bien cuidada; por lo menos seria unos diez metros de hierba cortada a su alrededor.
Cuando estaba a cinco metros de distancia con el árbol, pude distinguir quien estaba sentado.
Su cabello rubio parecía ser blanco a la luz de la luna, sus ojos estaban rojos e hinchados como si hubiese llorado y se estaba mordiendo el labio.
-Apolo-susurre.
Él no me miro.
Camine despacio hacia él y arrodille a su costado.
-Apolo-dije queriendo acariciarle el rostro pero él se hizo a un lado.
-¿Qué haces aquí?-pregunto mirando al río.
-viene a buscarte.
-¿para qué?-dijo molesto-para que me eches en cara de que te besaste con Ares.
-Él me besó, yo no lo hice.
-pero si te quedaste besándolo.
-¡No!, me aleje de él y luego te vi en la puerta y…y después te fuiste.
-creí que en el amor-dijo dolido-creí que cuando volviera amar esa persona también me amaría. Pero no.
-Apolo, yo te amo.
Sollozó-te besaste con él.
-él me besó-solloce-yo solo te amo a ti.
-cierro los ojos pero no puedo dejar de verte-las lagrimas de Apolo cayeron-te amo demasiado.
Tomo mis rostro con ambas manos y besó delicadamente mis labios.
Nosotros llorábamos pero seguíamos besándonos.
Cuando termino el beso, Apolo limpió mis lágrimas con sus manos y yo acariciaba su rostro.
-¿sabes que nos hemos besado en frente de Dafne?-pregunto Apolo con una sonrisa traviesa.
-¿Dafne?-enarque una ceja-¿Quién es ella?
Miro el árbol con nostalgia.
-Oh, esa Dafne-dije dándome cuenta.
-Dafne fue mi primer amor, ella huyo de mí y se convirtió en un árbol.
-no sabía que este era el árbol de Dafne.
Asintió.
-muy pocos saben en donde está.
Suspire-la escondiste bien.
Sonrió-Dafne fue muy especial para mí. Fue la chica que habitaba en mi corazón pero ahora esa eres tú.
Lo abrase-¿me besas un poco más?
-lo que usted diga.
Nos besamos otra vez y después nos recostamos en la hierba.
Miramos las estrellas y estuvimos juntos hasta que amaneciera.